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Anemia por falta de hierro

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Escrito por Mª Rosa Pavo García

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La anemia por falta de hierro es más frecuente en los niños pequeños, debido al rápido crecimiento y a que comen pocos alimentos con hierro

¿Qué es la anemia?

Hablamos de anemia cuando los glóbulos rojos (también llamados hematíes) contienen menos cantidad de hemoglobina de lo normal.

La hemoglobina es un componente imprescindible para el transporte de oxígeno por todo el organismo y para su fabricación es necesario que existan suficientes depósitos de hierro.

La falta de hierro (ferropenia) es una de las carencias nutricionales más frecuentes en el mundo y es la causa más común de la anemia.

En algunos casos puede existir anemia por déficit de hierro o anemia ferropénica, aunque los aportes de hierro en la dieta sean los adecuados:

  • Por problemas de mala absorción intestinal.
  • Por sangrado repetido: menstruaciones muy abundantes, sangrados nasales muy frecuentes, pérdidas sanguíneas digestivas, etc.
  • En momentos de crecimiento rápido, como ocurre en la infancia y la adolescencia.

Es importante tener en cuenta que la cifra de hemoglobina que consideramos normal en un análisis varía en función de la edad, también es diferente según se trate de un chico o de una chica.

¿Cuáles son los síntomas de la anemia?

En la mayoría de los niños, la anemia es leve, por lo que es muy frecuente que no tengan síntomas.

Puede aparecer palidez, fatiga, irritabilidad, falta de apetito o apetencia por productos que no son alimentos (como la tierra), retraso del desarrollo o del aprendizaje y aumento de la frecuencia cardiaca.

¿Cómo se diagnostica la anemia ferropénica?

Si un niño tiene los síntomas anteriores se debe consultar con el pediatra. El profesional valorará si es necesario realizar un análisis de sangre para determinar la cifra de hemoglobina, las características de los hematíes y el estado de los depósitos de hierro.

¿Y cómo se puede prevenir?

Una alimentación equilibrada proporciona al niño las cantidades de hierro que precisa.

Los alimentos que contienen más hierro son las carnes, algunos moluscos, los vegetales y las legumbres.

Tabla de contenido aproximado de hierro en los alimentos por 100 gr ( sacado de [Fundación Española de la Nutrición)](https://www.fen.org.es/storage/app/media/imgPublicaciones/2018/libro-la-alimentacion-espanola.pdf)

| Alimentos, cantidades | Hierro (mg) | | --- | --- | | Almejas, berberechos y similares | 24 | | Cereales de desayuno fortificados | 8 | | Ostras | 6,5 | | Pistacho | 7,2 | | Calabaza, calabacín | 0,4 | | Alubias blancas | 6,7 | | Lentejas | 7,1 | | Espinacas frescas | 4 | | Carne ternera | 2,1 | | Sardinas en aceite | 3,2 | | Garbanzos | 6,7 | | Guisantes | 1,5 | | Carne de pato | 2 | | Carne de cordero | 1,7 | | Aguacate | 0,7 | | Gambas | 1,9 | | Carne de caballo | 7 |

Es fundamental que intente seguir algunas recomendaciones dietéticas, para garantizar que la alimentación del niño contenga suficientes aportes de hierro.

  • Se recomienda tomar carne roja (ternera, cordero, cerdo...) 2-3 veces a la semana. Algunos moluscos (como almejas y berberechos) también son muy ricos en hierro. Las vísceras (como el hígado) son muy ricas en hierro, pero no son apropiadas por su importante contenido en grasa.
  • Aunque la leche de vaca es un buen alimento, no es recomendable abusar de los lácteos, ya que dificultan la absorción del hierro.
  • El hierro que tienen los alimentos de origen vegetal, como los cereales y las legumbres, se absorbe peor (las lentejas, tienen excesiva fama de riqueza en hierro), pero deben estar presentes en la alimentación y formar parte de una dieta equilibrada.

¿Cómo se trata?

El tratamiento consiste en suplementos con hierro en forma de gotas, ampollas bebibles o comprimidos. Es importante tomar el hierro medicinal preferiblemente en ayunas, con agua o zumo natural de naranja, no  con leche. Un buen momento sería al levantarse, media hora antes del desayuno pero, si habitualmente se desayuna leche, también se puede tomar antes de la merienda.

El tratamiento con hierro provoca a veces molestias digestivas, tales como dolor abdominal o náuseas.  En estos casos, los síntomas pueden mejorar tomando el hierro con la comida y no en ayunas. Es normal que cambien el color y la consistencia de las heces cuando se está tomando hierro.

El pediatra valorará la conveniencia de realizar controles analíticos para valorar la respuesta al tratamiento. Además del tratamiento médico, es fundamental garantizar un correcto aporte de hierro en la dieta habitual, para que el niño no vuelva a presentar anemia en un futuro.

¿Dónde puedo encontrar más información?

Alimentos ricos en hierro. Clinica Universitaria de Navarra

Anemia por falta de hierro en la infancia y adolescencia. Familia y Salud

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La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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Leche a partir de los 6-12 meses. ¿Cuánta?

Los bebés se alimentan a base de leche (preferentemente materna), siendo el alimento principal durante el primer año de vida. Hasta los 6 meses de edad los niños sólo necesitan leche. A partir de entonces, pueden comenzar a tomar otros alimentos progresivamente, conforme a las capacidades del bebé y los gustos familiares. Poco a poco, la dieta se hará más variada hasta acercarse entre los 12 y los 24 meses a lo que come la familia . ¿Por qué es importante la leche a partir de los 12 meses? La leche materna es mucho más que un alimento. Además de aportar una tercera parte de las calorías diarias a un niño de 1 a 3 años, protege de infecciones, mejora el desarrollo intelectual y emocional y previene enfermedades a largo plazo. ¡Y suele ser algo agradable para ambas partes! Por todo ello, es aconsejable mantener la lactancia mientras la madre y el hijo lo deseen . Como alternativa a la leche materna se puede usar leche de fórmula (o de vaca si tiene más de un año de edad). Supone un buen aporte de calorías para los niños pequeños, en los que puede ser difícil obtener toda la energía a base de alimentos sólidos. Además, es una fuente muy importante de calcio, vitamina D y otros micronutrientes. Niños con lactancia materna A partir de los 6 meses es recomendable seguir ofreciendo el pecho a demanda. ¡El pecho sigue siendo el alimento principal! Lo ideal es que el bebé tome pecho unas 4 o 5 veces al día, mejor antes de las comidas. Hacia el primer año de vida se puede seguir ofreciendo a demanda tras las comidas o entre comidas. Si el bebé hace al menos 4 o 5 tomas al día no son necesarios otros lácteos. Hay familias que se preocupan porque el bebé come menos de lo esperado . Las necesidades van cambiando y, por tanto, el apetito. Es recomendable respetar las señales de hambre y saciedad no sólo en los primeros meses, sino durante toda la infancia. Esto implica dejar que el niño regule la cantidad que toma de cada alimento, sin obligarle. La responsabilidad de los padres o cuidadores es ofrecer alimentos sanos y variados, preferentemente ricos en hierro . Por último, conviene mantener el suplemento de vitamina D (400 UI al día) mientras el pecho sea la fuente principal de leche. Niños con lactancia artificial Para la alimentación del bebé existen en el mercado dos tipos de preparados para lactantes : las llamadas leches de inicio (suele poner un 1 en el envase), que se utilizan desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad, y leches de continuación (leches 2), a partir de los 6 meses. Ambos tipos de preparados pueden encontrarse en forma líquida y en polvo para diluir en agua. A partir del año pueden tomar leche de vaca entera. Se desaconseja el uso de leches denominadas “de crecimiento”, ya que suelen ser bebidas azucaradas. Al igual que con los niños que toman pecho, es importante respetar las señales de hambre y saciedad. Por ello, se habla de cantidades aproximadas, que en ningún caso se tomarán como reglas estrictas. Se recomiendan 2-3 raciones de lácteos al día en niños de 1 a 9 años. Una ración consiste en una taza de leche (200-250 ml), un yogur (125 g) o 30-40 g de queso curado. Conviene no tomar más de 500 ml de leche al día como costumbre, si además se consumen yogures o queso, ya que esto puede interferir en la variedad de la dieta, dar lugar a sobrepeso, estreñimiento y anemia por falta de hierro. Si un niño toma lácteos muchas veces al día , estará saciado y será más difícil que tome fruta, verdura o pasta. ¿Y si no quiere tomar leche? La leche es importante para asegurar la cantidad de calcio y otros nutrientes, aunque no es imprescindible en la dieta. Si un niño no toma leche se puede aportar el calcio con otros alimentos. Algunos niños rechazan la leche porque les sienta mal. Esto puede ocurrir porque digieren mal la lactosa, aunque pueden aceptar bien los yogures y el queso. ¿Dónde puedo encontrar más información? Errores frecuentes en la alimentación infantil. Programa Perseo.

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Anemia de células falciformes

En la drepanocitosis, los glóbulos rojos, en lugar de ser redondos y flexibles (normales), son falciformes (en forma de hoz), lo que los hace rígidos ¿Qué es la anemia de células falciformes? La anemia de células falciformes, anemia drepanocítica o drepanocitosis es una enfermedad de los glóbulos rojos que produce anemia. ¿Cuál es el origen de la anemia falciforme? Es una enfermedad hereditaria. Las personas con esta enfermedad han heredado dos genes alterados, uno de cada uno de sus progenitores. Si solo se hereda un gen, no desarrollará la enfermedad pero tendrá lo que se llama rasgo drepanocítico. Estos niños con el rasgo drepanocítico no suelen tener síntomas de la enfermedad, pero pueden transmitir el gen a sus hijos. ¿Por qué aparecen los síntomas? En la drepanocitosis, los glóbulos rojos, en lugar de ser redondeados y flexibles (normales), son falciformes (con forma de hoz), lo que los hace rígidos. Las células en forma de hoz se pegan entre sí con facilidad y obstruyen los vasos sanguíneos pequeños. Cuando la sangre no puede llegar a donde debería llegar, puede producir dolor y lesiones en los órganos. Además, al romperse con más facilidad, se produce anemia. Esto se debe a la alteración de una proteína que hay dentro del glóbulo rojo, que es la hemoglobina, cuya misión es transportar el oxígeno del aire de los pulmones a todas las partes del cuerpo. ¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad de células falciformes? Los niños con enfermedad de células falciformes pueden tener dolor y estos episodios se llaman crisis de dolor. Estas crisis pueden empezar en el primer año de vida. El dolor puede aparecer en cualquier parte del cuerpo y producirse por cualquier causa, como frío, enfermedad o deshidratación. Los síntomas más frecuentes en los niños son llanto, irritabilidad, color amarillo de la piel (ictericia) e hinchazón de las manos y los pies. Las personas con drepanocitosis suelen tener una cantidad reducida de glóbulos rojos o anemia. Por ello pueden tener síntomas como palidez, cansancio, mareo, irritabilidad. Los niños con anemia de células falciformes puden tener problemas que requieran tratamiento médico inmediato: Infecciones: tienen más riesgo de infecciones graves, asi que si tienen fiebre mas de 38 ºC, se debe consultar al médico. Cantidad insuficiente de glóbulos rojos y tener fatiga, palidez (crisis aplásica). Dolor de pecho y dificultad para respirar (sindrome torácico agudo). Ereccción dolorosa prolongada en los varones (priapismo). Problemas neurológicos como dolor de cabeza, convulsiones y dificultad del habla (accidente cerebro-vascular). ¿Cómo se diagnostica la drepanocitosis? En la actualidad, la anemia falciforme está incluida en los sistemas de cribado neonatal, de las pruebas del talón**. Es importante el diagnóstico precoz para evitar posibles complicaciones. Incluso se puede diagnosticar antes del nacimiento, a partir de muestras de líquido amniótico. También los padres se pueden hacer estudios genéticos para conocer si es probable que su hijo tenga anemia falciforme. ¿Cómo se trata la enfermedad? Hay que diferenciar dos cosas, la propia enfermedad por un lado y sus complicaciones por otro. Para el tratamiento de la propia enfermedad se realiza trasplante de médula ósea o trasplante de células madre. Debido a la complejidad de este tratamiento, se lleva a cabo principalmente en pacientes con drepanocitosis grave. Para el tratamiento y prevención de sus complicaciones pueden ser necesarios otros medicamentos e intervenciones: Hidroxiurea: medicamento que aumenta la hemoglobina fetal en la sangre. De esta manera los glóbulos rojos no se pegan tanto entre sí. Esto ayuda a disminuir los episodios de dolor y las complicaciones de la anemia. Antibióticos: para el tratamiento y prevención de las infecciones. Medicamentos para el dolor: cuando este aparezca. Transfusión de sangre: en algunas ocasiones, para tratar la anemia grave o prevenir algunas complicaciones de la enfermedad. Vacunas: es fundamental la vacunación antigripal anual y recibir las vacunas que protegen de infecciones por bacterias capsuladas: neumococo (VNC13 y VNP23), meningococos (B y ACWY) y Haemophilus influenzae tipo b, algunas de ellas incluidas en el calendario oficial. ¿Dónde puedo encontrar más información? KidsHealth. Enfermedad de células falciformes. Sociedad Española de Hematologia y Oncologia Pediatriacas (SEHOP). Tríptico anemia falciforme (PDF)

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Anemia del bebé prematuro

La anemia es muy común en los recién nacidos prematuros, por lo que las consultas de seguimiento siempre deben incluir la prevención y el tratamiento ¿Qué es? La anemia en el recién nacido se define como una concentración de hemoglobina o de glóbulos rojos por debajo de la media para la edad. Es uno de los problemas más frecuentes en los recién nacidos prematuros y que puede tener consecuencias en su desarrollo. ¿Cuáles son los síntomas? El signo más frecuente es la palidez de piel. Según la velocidad de aparición de la anemia y su causa, se pueden ver otras manifestaciones. La anemia puede aparecer de forma aguda, en ese caso los síntomas principales son taquicardia, tensión baja y mal estado general. Si la anemia se presenta de forma crónica los bebés pueden no tener ningún síntoma, pero también se pueden encontrar problemas de retraso de crecimiento, fatiga en la alimentación, soplo cardiaco y palidez. ¿Por qué se produce? Las causas de la anemia son muchas, pero de manera general se pueden resumir en: Anemia por pérdida de sangre (anemia hemorrágica): el sangrado se puede producir en varios momentos: Antes del parto: por traspaso de sangre entre el feto y la madre, entre el feto y la placenta o entre dos fetos en caso de que sean gemelos. Durante el parto: por problemas en la placenta (placenta previa, desprendimiento de placenta...), por problemas en el cordón umbilical (rotura del cordón, hematoma del cordón...) o por problemas en el útero (rotura uterina...). Después del parto: hemorragias internas o externas del bebé o pérdidas secundarias a extracciones sanguíneas. Anemia por aumento en la destrucción de glóbulos rojos (anemia hemolítica): la destrucción de los glóbulos rojos puede deberse a varios motivos: Enfermedades congénitas de los glóbulos rojos que hacen que su forma o su función no sean adecuadas y se destruyan de manera anticipada. Enfermedades inmunológicas: los glóbulos rojos son destruidos por el propio sistema inmune del bebé, en respuesta a diferentes estímulos (propios, maternos o por tóxicos). Enfermedades adquiridas: infecciones, defecto de diferentes nutrientes, enfermedades metabólicas. Anemia por disminución en la producción de glóbulos rojos Anemia fisiológica del recién nacido: durante las primeras semanas de vida disminuye la producción de glóbulos rojos a la vez que aumenta la proporción de hemoglobina A, característica del adulto (en lugar de hemoglobina F, característica del feto). Cuando el bebé tiene entre 8 y 12 semanas, los niveles de hemoglobina llegan al nivel más bajo (11 g/dl en el recién nacido a término y 9 g/dl en el recién nacido prematuro). Todos estos cambios son normales en un recién nacido a término, pero en un recién nacido prematuro la anemia es un poco más acentuada de lo normal. El nivel mínimo de hemoglobina se alcanza antes (4-10 semanas de vida) porque los glóbulos rojos sobreviven menos y la velocidad de crecimiento de un prematuro es mayor. Además, los depósitos de hierro también son menores en el recién nacido prematuro. Además puede haber anemias debidas a que no se producen glóbulos rojos en la medula ósea. Esto puede estar producido por un defecto congénito o por otras causas como infecciones. ¿Cuándo se debe consultar? En cualquier momento en que se observen los síntomas descritos previamente. En cualquier caso, en la consulta de seguimiento de un bebé prematuro se incluye siempre el tratamiento y la prevención de la anemia del prematuro. ¿Cómo se diagnostica? Para hacer el diagnóstico de la anemia es necesario realizar una historia clínica completa, que incluya los datos de la familia, del embarazo y del parto y una exploración física detallada. También se necesita un análisis de sangre, donde se buscan datos sobre el origen de la anemia. Pueden ser necesarias pruebas para descartar las principales causas de anemia, como son el grupo sanguíneo materno y del recién nacido, los niveles de bilirrubina en sangre y otras. ¿Cómo se trata? Lo habitual es intentar prevenir la anemia antes de que aparezca. Durante el ingreso de los niños en las unidades neonatales se intentan minimizar las extracciones de sangre para evitar la anemiaposterior. En caso de necesitar tratamiento, será diferente en función de la causa de la anemia. Si se trata de una anemia aguda se administrará una transfusión de sangre. Para prevenir la anemia crónica del bebé prematuro es recomendable que todos reciban suplementos de hierro, por lo menos hasta el año de edad o hasta que la alimentación complementaria aporte la cantidad de hierro suficiente. Normalmente, el pediatra es el que pauta este suplemento y el que decide el momento más adecuado para retirarlo.

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Mareo por movimiento

Sensación desagradable en viajes o atracciones con mucho movimiento ¿Por qué se produce? Para mantener el equilibrio nuestro cerebro recibe señales de diferentes partes del cuerpo que son sensibles al movimiento (el oído interno, los ojos y las extremidades). Cuando estas señales son contradictorias, el cerebro no es capaz de integrarlas bien y se producen síntomas desagradables, lo que conocemos como mareo por movimiento o cinetosis. ¿Es frecuente? Sí y se produce a cualquier edad, pero es mas frecuente en los niños. No es raro que se produzca en viajes en cualquier tipo de medio de trasporte: coche, tren, avión y sobre todo en barco. También puede ocurrir con algunas atracciones. El ponerse nervioso pensando en ello puede iniciar también este problema o empeorarlo. No se sabe la causa por lo que afecta más a unos niños que a otros, pero parece que existe una predisposición personal ya que hay niños que nunca les ocurre y adultos que les sigue ocurriendo. ¿Qué síntomas se producen? Aparece malestar, palidez y sudoración con sensación de malestar de estómago con náuseas y vómitos. Los niños más pequeños al no poder describir esta sintomatología pueden estar irritables o llorar. Por lo general, disminuyen en cuanto cesa el movimiento. ¿Cómo se puede evitar? Hacer que la temperatura sea agradable Intentar que se duerma el niño. Dar una comida ligera previa al viaje Evitar que lea o mire pantallas. Distraer al niño y desviar su atención con canciones, juegos de palabras. Hacer que mire hacia delante fuera del coche No leer ni mirar móviles o tablets. Si ocurre en el coche, conducir con suavidad sin brusquedad y eN el caso de ir en barco se aconseja no quedar en el interior y salir a cubierta Lo mejor, si es posible, es dejar la actividad que lo produce, es decir si se va en coche intentar parar y dejar que el niño salga durante un rato del mismo. Si ocurre muy frecuentemente es aconsejable comentarlo con su pediatra que puede recomendarle tratamiento farmacológico con antihistamínicos.

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Prevención de las enfermedades transmitidas por alimentos

Las intoxicaciones alimentarias se pueden prevenir ¿Qué son? Las enfermedades transmitidas por los alimentos también conocidas como intoxicaciones alimentarias son frecuentes y prevenibles. Ocurren tras la ingestión de alimentos contaminados por microbios o toxinas (químicas o producidas por determinados gérmenes). ¿Qué síntomas producen? Pueden aparecer a los pocos minutos de comer el alimento contaminado o bien aparecer al cabo de varios días. Los síntomas más comunes son: diarrea, náuseas, vómitos o dolor abdominal. Deshidratación También pueden producir fiebre. ¿Se pueden prevenir? La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), realizó unas recomendaciones basadas en el documento “5 claves para la seguridad de los alimentos” de la Organización Mundial de la Salud 1. Mantener la limpieza Se deben lavar siempre las manos antes y durante la preparación de alimentos. Lavarse las manos después de ir al baño. Lavar cuidadosamente todas las superficies y el menaje que se use en la preparación de la comida. Guardar los alimentos en recipientes cerrados, protegiéndolos de insectos, mascotas y de otros animales. 2. Separar los alimentos crudos de los cocinados Separar siempre los alimentos crudos de los cocinados o de los listos para comer. No usar los mismos utensilios, como cuchillos o tablas de cortar, para manipular alimentos crudos, como pescado, carne o pollo, y para alimentos ya cocinados. 3. Cocer, guisar, asar o freir completamente Evitar que los alimentos queden crudos en su interior, especialmente la carne, el pollo, los huevos y el pescado. Asegurarse de que las sopas y los guisos alcancen la ebullición. Recalentar bien la comida cocinada. 4. Mantener los alimentos a temperaturas seguras No se deben dejar los alimentos cocinados a temperatura ambiente. Almacenar en refrigeración lo más pronto posible los alimentos cocinados y los perecederos, preferiblemente por debajo de 5° C, dado que a estas temperaturas el crecimiento microbiano se hace en general más lento o se detiene Mantener la comida ya cocinada que va a ser consumida caliente por encima de los 60° C. No conservar la comida mucho tiempo, aunque sea en el congelador. Los alimentos para niños deben consumirse lo antes posible una vez preparados. No descongelar los alimentos a temperatura ambiente sino en la parte baja del frigorífico. 5. Usar agua y alimentos seguros Usar agua potable. Seleccionar alimentos saludables y frescos. No consumir leche no procesada, es decir, que no haya sido pasteurizada o esterilizada. Lavar las frutas y las hortalizas, especialmente si se comen crudas. No consumir alimentos después de su fecha de caducidad. Documento realizado en base al documento **Prevenir enfermedades transmitidas por alimentos** del Ministerio de Consumo de España.

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Intoxicaciones por monóxido de carbono

Es la causa más frecuente de intoxicación por inhalación y una de las más peligrosas ¿Por qué ocurren estas intoxicaciones? El monóxido de carbono es un gas tóxico, inodoro e incoloro, que puede producirse por cualquier aparato usado para quemar combustible. Las intoxicaciones se producen al respirar aire con una concentración elevada de monóxido de carbono en espacios cerrados o mal ventilados. Las fuentes más frecuentes de intoxicaciones por monóxido de carbono son las siguientes: En el domicilio, las calderas, calentadores de agua, cocinas, chimeneas o radiadores que utilizan butano, propano o gas natural, cuando no están bien instalados, no funcionan bien o la ventilación es mala. Braseros o chimeneas con leña o carbón. El humo de los incendios. El humo de los escapes de los automóviles, sobre todo si el funcionamiento no es adecuado. Productos industriales como los que se utilizan en la industria del metal, textil, plásticos, petrolíferas, etc. El humo del tabaco en lugares cerrados. ¿Cómo se puede evitar una intoxicación por monóxido de carbono? Realizar revisiones periódicas de los sistemas de combustión del domicilio. Utilizar detectores de CO. Escoger aparatos domésticos que eliminen los gases de la combustión hacia el exterior de la casa. Junto con los aparatos se debe aportar documentación que ponga de manifiesto el cumplimiento de las prescripciones reglamentarias. La instalación debe ser hecha por un técnico facultativo o instalador autorizado. La empresa responsable deberá emitir un certificado de control e instalación, así como las instrucciones para el correcto uso y mantenimiento del aparato. Los titulares, o en su defecto los usuarios, serán los responsables del mantenimiento y buen uso de las instalaciones y de las revisiones periódicas. Permitir siempre una buena entrada y salida de aire ambiente desde el exterior, con rejillas de ventilación y salidas de gas al exterior colocadas de forma reglamentaria y que no estén obstruidas. Verificar que la llama de las calderas o calentadores sea de color azul. Si es de otro color (amarillo o tonalidades anaranjadas o rojas) pueden estar funcionando de forma defectuosa. Antes de dormir, apagar las estufas y los braseros. No encender fuego con leña, ni carbón, en lugares mal ventilados. Las chimeneas, estufas de leña y calefactores deben mantenerse en buenas condiciones y ser revisadas por un profesional una vez al año o según las recomendaciones del fabricante. Evitar usar aparatos con motores a gasolina dentro de un cuarto cerrado. No dejar en marcha el motor de un vehículo estacionado en un lugar cerrado o parcialmente cerrado (garaje). Se recomienda la inspección y el mantenimiento frecuente de los sistemas de escape de los vehículos. No utilizar generadores dentro de casa ni en el garaje. No utilizar parrillas de carbón, barbacoas o camping gas en el interior de una casa, tienda de campaña o caravana. ¿Qué hacer ante una sospecha de intoxicación por monóxido de carbono? Conservar la tranquilidad. Retirar al niño de la fuente de intoxicación y llevarlo a un lugar ventilado con aire fresco. No provocar el vómito. En caso de duda, consultar por teléfono con el Instituto Nacional de Toxicología (915620420), el Servicio de Emergencias (112) o un centro sanitario. ¿Qué síntomas produce la inhalación de monóxido de carbono? En los niños más pequeños, los síntomas pueden ser más sutiles e inespecíficos: irritabilidad, rechazo de la alimentación. En niños mayores, los síntomas más frecuentes son: dolor de cabeza, mareo, tendencia al sueño, mal estado general, dolor en el pecho o en la tripa, mal color, dificultad para respirar, vómitos, marcha torpe, etc. Habitualmente, más de una persona presenta síntomas. Durante el sueño, las personas pueden no notar ningún síntoma, por lo que la intoxicación por este gas puede pasar inadvertida, llevando en algunos casos incluso a la muerte. ¿Cuándo debo acudir a un centro sanitario? Siempre que haya una sospecha de exposición y el niño tenga alguno de los síntomas descritos. Si existe una alta sospecha de intoxicación por monóxido de carbono (incendio importante, otra persona conviviente con la misma clínica, etc.). Cuando se lo indiquen en el contacto telefónico. Si tiene alguna duda que no haya podido resolver telefónicamente.

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Enfermedad por arañazo de gato

¿Qué es? Es una enfermedad producida por la bacteria Bartonella henselae que se trasmite a los humanos por arañazos de gatos que están infectados (más rara vez por mordiscos o lamidos), de ahí su nombre. La transmisión entre gatos es a través de las pulgas que actúan como vectores. No se transmite entre personas. Tiene un periodo de incubación (periodo desde el arañazo hasta que aparecen los síntomas) de aproximadamente 1-2 semanas, pero puede ser de hasta más de 1 mes. ¿Qué síntomas produce? El síntoma más frecuente es la aparición de adenopatías dolorosas (ganglios inflamados) cerca de la zona en la que el gato arañó al niño, pudiendo ponerse la piel que las recubre roja y caliente. Con frecuencia aparece previamente una lesión cutánea en el lugar del arañazo. También pueden aparecer síntomas inespecíficos como fiebre, malestar, pérdida de apetito o dolor de cabeza. En algunos pocos casos, se puede presentar una enfermedad más grave con fiebre prolongada, lesiones en bazo e hígado o alteraciones a otros niveles (encefalitis, lesiones oculares, neumonía, etc.) ¿Cómo se diagnostica? La historia clínica y la exploración son fundamentales para sospecharla. El diagnóstico se hará con un análisis de sangre. También se puede hacer un estudio del ganglio afectado. ¿Tiene tratamiento? La mayoría de los casos remiten sin tratamiento. Se pueden administrar medicaciones sintomáticas para mejorar el estado general o si presenta algún dolor el niño. En determinadas ocasiones, puede ser necesario otro tipo de tratamiento como extraer líquido del ganglio o la administración de antibióticos. ¿Cuál es el pronóstico? La enfermedad por arañazo de gato sigue, en general, un curso benigno incluso sin tratamiento. ¿Existe prevención? La mejor prevención es evitar los arañazos; para ello se debe enseñar a los niños a no jugar bruscamente con los gatos, a no molestarlos, ni a quitarles la comida. Si se produjera un arañazo, debe lavarse la herida rápidamente y a fondo con agua y jabón.

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Síndrome de enterocolitis inducida por proteínas (FPIES)

¿Qué es? El síndrome de enterocolitis inducida por proteínas (en inglés Food Protein-Induced Enterocolitis Syndrome o FPIES) es un tipo de intolerancia alimentaria que afecta al aparato digestivo. Cuando un niño toma el alimento que la produce, se desencadena una reacción inflamatoria que puede afectar a todo el intestino (enterocolitis). Suele ocurrir tras las primeras ingestas del alimento implicado y parece que ciertas proteínas del alimento podrían ser las causantes. No es muy frecuente, pero parece que los casos diagnosticados van aumentando a medida que se va conociendo más sobre ella. Existen importantes diferencias entre este síndrome y las alergias alimentarias “clásicas”: En las alergias “típicas” el protagonista de la reacción inflamatoria es un componente del sistema inmune o de defensa llamado inmunoglubulina E (Ig E). Por eso se llaman alergias Ig E mediadas. En cambio, en este síndrome participan otros agentes de defensa y por eso se incluye en la familia de las alergias no Ig E mediadas. En las alergias “típicas” los síntomas son inmediatos tras la ingesta y se pueden producir ronchas, hinchazón y shock anafiláctico. En este síndrome los síntomas son más tardíos y afectan sólo al aparato digestivo. ¿Qué síntomas produce? Los síntomas se inician habitualmente en torno a 1-4 horas después de la ingesta del alimento responsable. Consisten en vómitos repetidos e intensos seguidos en ocasiones de diarrea (a veces con sangre y/o moco), distensión abdominal, letargia (somnolencia, decaimiento) y palidez. En los casos graves existe riesgo de deshidratación, bajada de la tensión arterial e incluso de pérdida de conciencia. Hay una forma crónica menos frecuente que ocurre cuando los síntomas digestivos se presentan de forma progresiva con la ingesta continuada del alimento, afectando el estado nutricional del niño. ¿Qué alimentos pueden producirlo? En el 65-80% de los casos está ocasionado por un único alimento (generalmente la leche de vaca), pero hasta un 5-10% de los niños que lo padecen son alérgicos a más de tres alimentos. Junto a la leche de vaca y la soja, los alimentos más frecuentemente implicados son: trigo, arroz, maíz, cebada, huevo, legumbres y pollo (en niños pequeños) y pescados, moluscos, mariscos y champiñones (en niños mayores y adultos). Cualquier proteína alimentaria podría producir este síndrome, incluso alimentos que se creía no producían alergias (como la patata, los cereales, el pollo o los vegetales). Aunque es muy poco frecuente, también puede presentarse en niños alimentados solo con leche materna. ¿A quién afecta? Se presenta con mayor frecuencia en niños en los primeros meses de vida, coincidiendo con la introducción en la dieta del alimento que lo produce. ¿Cómo se diagnostica? En la actualidad no existen pruebas diagnósticas definitivas para este tipo de alergia. Las analíticas de sangre o pruebas de imagen (como ecografías o radiografías) no aportan datos específicos que permitan diagnosticarlo. Las pruebas de alergia (tanto cutáneas como en sangre) son característicamente negativas en este síndrome. Todo esto hace que el diagnóstico sea complicado y pueda demorarse en el tiempo, confundiéndose con otros procesos con síntomas similares (como infecciones que producen diarrea). A día de hoy la entrevista clínica y la desaparición de los síntomas tras la retirada del alimento son la clave para el diagnóstico. En los casos dudosos podría ser necesario realizar una prueba de provocación ofreciendo el alimento sospechoso bajo supervisión médica. ¿Cómo se trata? Actualmente, el único tratamiento específico consiste en la exclusión de la dieta del alimento, desapareciendo de esta forma los síntomas en las primeras 24 horas. En la forma crónica la resolución completa puede tardar entre 3 y 10 días. En los casos de lactantes en los que el alimento implicado es la leche de vaca, se suele prescribir una fórmula especial (fórmula hidrolizada o fórmula elemental). Cuando se produce en niños que sólo toman leche materna, podría ser necesario suprimir el alimento causante de la dieta materna. El tratamiento de los síntomas agudos (vómitos repetitivos, diarrea, tensión arterial baja) podría precisar la administración de líquidos intravenosos y medicamentos contra los vómitos en un servicio de urgencias. No son útiles en estos casos los autoinyectores de adrenalina que se prescriben a los pacientes con alergias “típicas”. ¿Cuál es la evolución o pronóstico de esta alergia? La mayoría de estos niños superarán esta alergia antes de los 5 años, pero esto depende de cada caso individual y del alimento implicado. La mejor forma de comprobar que el problema se ha superado, es realizar una prueba de provocación con el alimento implicado bajo supervisión médica. Esta prueba de provocación no suele hacerse antes de los 12-18 meses desde la última reacción.

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Diarrea por Campylobacter

¿Qué es la infección por Campylobacter? Las infecciones por Campylobacter son la causa más común de diarrea bacteriana en el mundo. Se han descrito más de 20 especies de Campylobacter, siendo las más relacionadas con diarrea en niños el Campylobacter jejuni y el Campylobacter coli. ¿Cuáles son los síntomas? Los síntomas más habituales son los de una gastroenteritis: malestar general, fiebre, dolor abdominal (frecuentemente), vómitos y diarrea, que a menudo se acompaña de sangre en las heces. La duración habitual es de 2 a 10 días, aunque en algunos casos puede haber recaídas o complicaciones (artritis reactiva, glomerulonefritis, etc.). Sin embargo, en muchas ocasiones las infecciones por C. jejuni son subclínicas, es decir, pasan desapercibidas sin producir ningún síntoma. ¿Qué puedo hacer? ¿Cuándo debo consultar? Como en todas las gastroenteritis, lo principal es evitar la deshidratación del niño, reponiendo los líquidos que pierde a través de los vómitos y la diarrea, con la ingesta de líquidos como el suero de rehidratación oral. Se ofrecerán pequeñas cantidades en caso de vómitos repetidos, hasta que mejore la tolerancia por la boca. Es importante vigilar los signos de deshidratación: el niño orina poco, llora sin lágrimas, tiene los labios y la lengua secos, está muy decaído… este es el signo principal. Deberá consultar al pediatra si: No tolera líquidos, ni siquiera en cantidades pequeñas y frecuentes. Las deposiciones son muy frecuentes y abundantes. Presenta alguno de los signos de deshidratación descritos. El niño tiene mal aspecto, decaimiento llamativo o mal estado general. Se queja de dolor abdominal intenso, que no cede con analgésicos habituales (paracetamol o ibuprofeno). ¿Cómo se diagnostica? El diagnóstico de sospecha se establece mediante los síntomas del paciente y la confirmación se puede llevar a cabo por la identificación de la bacteria en el cultivo de las heces (coprocultivo). ¿Cómo se trata? La medida más importante de tratamiento consiste en la reposición adecuada de líquidos, como se ha indicado previamente, y el tratamiento sintomático de la fiebre, el malestar y el dolor abdominal. La mayoría de los niños con infecciones por Campylobacter se recuperan en pocos días, sin necesdad de tomar medicamentos. Si se ha realizado un cultivo de heces (coprocultivo), cuando se conoce el resultado se habrá producido ya la curación. En aquellos casos de diarrea prolongada o grave, en niños menores de 3 meses o inmunodeprimidos estará indicada la prescripción de tratamiento antibiótico. ¿Cómo se puede prevenir? En la mayoría de los casos la transmisión se produce por haber comido alimentos crudos o poco cocinados, sobre todo la carne de ave. También puede producirse, aunque es menos frecuente, por ingerir leche cruda no pasteurizada o agua no tratada, contacto con animales domésticos o personas infectadas y el viaje a países en vías de desarrollo. Por tanto, la principal medida de prevención consistirá en la adecuada preparación de alimentos de procedencia animal y evitar el contacto con animales o personas con síntomas de la infección (extremar la higiene de manos).

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Infección por Giardia

¿Qué es la giardiasis? La giardiasis es una enfermedad intestinal muy común en el mundo, en especial en las áreas con poca higiene y aguas contaminadas. Es una infección provocada por un parásito llamado Giardia intestinalis (antes conocido como Giardia lamblia). Es un organismo muy pequeño que solo puede ser visto al microscopio. Aunque la infección se adquiere generalmente por tomar agua o ingerir alimentos contaminados, también puede ser transmitida de persona a persona. ¿Por qué se produce? La enfermedad se origina al tomar agua o comida contaminadas con las formas jóvenes del parásito (los quistes). Éstos, una vez que llegan al intestino, crecen hasta transformarse en los parásitos adultos, los cuales provocan los síntomas clásicos. ¿Cuáles son sus síntomas? Diarrea, flatulencia (gases abundantes), malestar general, inapetencia, distensión abdominal, pérdida de peso, vómitos y, raramente, fiebre. Algunos niños tienen solo alguno de los síntomas, por ejemplo diarrea, mientras que otros tienen un cuadro más llamativo, con varias manifestaciones a la vez. ¿Qué puedo hacer? Ante la sospecha de padecer esta infección, lo mejor es acudir a su médico. No es una enfermedad grave, pero requiere ser evaluada por un profesional. ¿Cómo se diagnostica? El diagnóstico se realiza mediante un examen de las heces del paciente. ¿Cómo se trata? La mayoría de las infecciones por Giardia sin síntomas se curan por sí solas en unas semanas. Sin embargo, cuando la persona infectada tiene síntomas o es muy probable que esté transmitiendo la enfermedad, se puede tratar con antibióticos orales. ¿Cómo se puede prevenir? En esta enfermedad, como siempre, lo mejor es la prevención. Se debe mantener una higiene adecuada y educar a la familia en las medidas higiénicas universales: Lavar las manos con agua y jabón tras ir al baño y enseñar a los niños a hacerlo. Lavar las manos tras cambiar pañales. Lavar las manos antes de preparar la comida y antes de comerla. Lavar la ropa que tenga restos fecales. Lavar o pelar la fruta fresca y las verduras antes de consumirlas. No tragar agua al nadar. No se debe beber agua que pueda estar contaminada.

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Trastorno por déficit de atención/hiperactividad: tratamiento psicológico

El tratamiento del trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) en niños y adolescentes se realiza de manera individualizada en función de cada paciente y su familia. Tiene por objetivo mejorar los síntomas y reducir la aparición de otros trastornos asociados, ya que por el momento no existe una cura para el TDAH. Se recomienda la terapia psicológica cognitivo-conductual como tratamiento inicial si: Los síntomas del TDAH son leves. Hay una notable discrepancia sobre la frecuencia e intensidad de los síntomas entre los padres o entre éstos y los profesores. El diagnóstico de TDAH no es claro. Son menores de 5 años. Si, por el contrario, la repercusión de los síntomas de TDAH es importante en su vida diaria, se recomienda el tratamiento combinado, que incluye tratamiento psicológico conductual, intervención psicopedagógica y tratamiento con medicamentos. ¿En qué consiste el tratamiento psicológico para el TDAH? Las intervenciones psicológicas que han mostrado evidencia científica positiva para el tratamiento TDAH se basan en los principios de la terapia cognitivo conductual (TCC). El tipo de intervenciones que se aplican se describen brevemente a continuación. Terapia de conducta Es una terapia psicológica que se basa en un análisis de la conducta. Se identifican los factores que están manteniendo la conducta inadecuada y se delimitan las conductas que se desea incrementar, disminuir o eliminar. Hay dos tipos de técnicas: Para aumentar las conductas deseadas: se usa el reforzamiento positivo como la alabanza, la atención positiva, las recompensas y los privilegios. Para reducir conductas no deseadas: se utiliza el coste de respuestas, el tiempo fuera y la extinción (no prestar caso a la conducta que se desea reducir o eliminar). Entrenamiento para los padres Se trata de un programa de tratamiento conductual que tiene como objetivos: Dar información sobre el trastorno a los padres. Enseñarles a modificar la conducta de sus hijos. Incrementar su competencia como padres y Mejorar la relación paterno-filial mediante una mejor comunicación y atención al desarrollo del niño. Terapia cognitiva Consiste en proporcionar a los niños y adolescentes con TDAH: Entrenamiento en técnicas de autoinstrucciones, autocontrol y solución de problemas. Entrenamiento en habilidades sociales. Los niños y adolescentes con TDAH presentan a menudo problemas de relación con la familia, falta de habilidades sociales y problemas de relación con sus compañeros. El entrenamiento en habilidades sociales suele hacerse en grupos pequeños de edades similares, y se emplean técnicas de la terapia cognitivo-conductual. ¿En qué consiste el tratamiento psicopedagógico para el TDAH? La intervención psicopedagógica constituye un pilar fundamental en el tratamiento combinado del TDAH. Comprende las intervenciones encaminadas a mejorar el rendimiento académico del niño o adolescente (mediante reeducación psicopedagógica) y aquellas dirigidas a la mejora del entorno escolar y, por lo tanto, a su adaptación a éste (mediante un programa de intervención en la escuela y la formación a los docentes). La reeducación psicopedagógica es un refuerzo escolar individualizado que se lleva a cabo después del horario escolar y que tiene como objetivo paliar los efectos negativos del TDAH en el niño o adolescente que lo presenta, en relación a su aprendizaje o competencia académica. Se trabaja sobre la repercusión negativa del déficit de atención, la impulsividad y la hiperactividad en el proceso del aprendizaje escolar. La reeducación psicopedagógica debe incluir acciones encaminadas a: Mejorar el rendimiento académico de las diferentes áreas. Trabajar los hábitos que fomentan conductas apropiadas para el aprendizaje (como el manejo del horario y el control de la agenda escolar) y las técnicas de estudio (prelectura, lectura atenta, análisis y subrayado, síntesis y esquemas o resúmenes). Elaborar y enseñar estrategias para la preparación y elaboración de exámenes. Mejorar la autoestima en cuanto a las tareas y el estudio, identificando habilidades positivas y aumentando la motivación por el logro. Enseñar y reforzar conductas apropiadas y facilitadoras de un buen estudio y cumplimiento de tareas. Reducir o eliminar comportamientos inadecuados, como conductas desafiantes o malos hábitos de organización. Mantener actuaciones de coordinación con el especialista que trate al niño y con la escuela para establecer objetivos comunes y ofrecer al docente estrategias para el manejo del niño o adolescente con TDAH en el aula. Intervenir con los padres para enseñarles a poner en práctica, monitorizar y reforzar el uso continuado de las tareas de gestión y organización del estudio en el hogar. Los niños con TDAH requieren, de forma individualizada y para cada uno de ellos, un programa de intervención en la escuela que incluya tanto acciones académicas o de instrucción, como conductuales. Estos programas deben implicar a la mayor parte de los profesores para facilitar su eficacia, recogiendo: Aquellas acciones que hacen referencia a la metodología (la forma de dar instrucciones, de explicar los contenidos académicos o la asignación de deberes y tareas). Aquellas que refieren al entorno de trabajo (la situación física del niño o adolescente en el aula, el ambiente estructurado y motivador o la eliminación de elementos distractores). Aquellas que refieren a la mejora del comportamiento del niño o adolescente (la supervisión constante, las tutorías individualizadas y el uso de técnicas conductuales). La formación a los profesores permite que éstos reciban psicoeducación sobre el trastorno, modifiquen pensamientos y opiniones en cuanto a los niños y adolescentes con TDAH, se entrenen en pautas de conducta y se capaciten para la detección de señales de alerta del TDAH, favoreciendo así la detección precoz. Fuente: Guía de Práctica Clínica sobre el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en Niños y Adolescentes. Información para pacientes, familiares y educadores.

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