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Bebidas energéticas en niños y adolescentes: ¿por qué no son una buena idea?

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Bebidas energéticas en niños y adolescentes: ¿por qué no son una buena idea?

Las bebidas energéticas se han hecho muy populares entre niños y adolescentes. Suelen asociarse con el deporte, el ocio o con “tener más energía” para estudiar. Sin embargo, no están pensadas para menores de edad y su consumo puede tener efectos negativos en la salud.

Estas bebidas contienen altas cantidades de cafeína y azúcar, además de otros estimulantes. En niños y adolescentes, la cafeína puede provocar nerviosismo, dificultad para dormir, dolor de cabeza, palpitaciones e incluso problemas de concentración. Además, el exceso de azúcar favorece el sobrepeso, la caries y aumenta el riesgo de desarrollar problemas metabólicos a largo plazo.

Es importante no confundirlas con las bebidas isotónicas diseñadas para deportistas. Las bebidas energéticas no mejoran el rendimiento escolar ni deportivo en menores. De hecho, pueden alterar el descanso nocturno, algo fundamental en etapas de crecimiento y desarrollo.

Las familias juegan un papel clave. Conviene hablar con hijos e hijas sobre lo que contienen estas bebidas, explicarles sus riesgos y ofrecer alternativas saludables. Fomentar hábitos de sueño adecuados, una alimentación equilibrada y actividad física regular es la mejor forma de asegurar que tengan la energía que necesitan.

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La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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Bebidas “energéticas” en la infancia y la adolescencia.

La popularidad de estas bebidas entre el público adolescente se ha incrementado notablemente, lo cual aumenta la preocupación sobre los efectos nocivos que estas bebidas puedan conllevar en la población pediátrica. Recientemente se ha dado a conocer que la Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia trabaja en un proyecto de ley de prevención de adicciones en menores que pretende equiparar las bebidas “energéticas” con el alcohol y limitará la venta y consumo de estos productos a menores de 18 años. Ante el interés social que esta información ha generado, el Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría ha realizado una serie de consideraciones al respecto: El consumo de bebidas “energéticas” tiene consecuencias negativas para la salud en la edad pediátrica y en el adulto. Muchas de estas bebidas se venden en envases de medio litro y la cantidad de cafeína que contienen equivale a más de dos cafés expresos, además de implicar un elevadísimo aporte de azúcares simples. Su consumo se asocia a irritabilidad, insomnio, cefaleas, ansiedad, falta de concentración y patologías metabólicas y cardiovasculares, como taquicardia o aumento de la presión arterial. Y, además de generar tolerancia con su consumo continuado, pueden producir adicción. Por tanto, no deben ser consumidas en la edad pediátrica. Las principales causas de morbi-mortalidad en el mundo guardan relación con estilos de vida no saludables y todas las medidas que contribuyan a la adherencia a los estilos de vida tradicionales van a ser de gran ayuda en la lucha contra el sobrepeso y la obesidad y otras patologías. Sobre todo, en periodos de la vida de especial vulnerabilidad, como la infancia y la adolescencia. La bebida por excelencia para el niño y el adolescente es el agua. Las bebidas azucaradas se deben evitar, forman parte del vértice de la pirámide alimentaria y, por tanto, se deben consumir en cantidades muy pequeñas y esporádicamente. En el caso de las bebidas energéticas además de azúcares, aportan cafeína, cuyo consumo no es recomendable en ningún caso en la edad pediátrica. Es de vital importancia que exista un adecuado etiquetado nutricional para que las familias puedan hacer la elección más saludable en lo que respecta al consumo de alimentos y bebidas de sus hijos. Así mismo, es necesario introducir en las escuelas una materia sobre estilos de vida saludables, donde los niños aprendan a cocinar, a planificar su menú o a hacer la mejor elección para su salud, unido todo ello a la práctica de actividad física y disminución de la inactividad. Los estilos de vida saludables adquiridos en la edad pediátrica son un seguro de salud durante toda la vida. La Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA), integrada en la AEP, recuerda, además, de que el consumo de estas bebidas abre la puerta a la ingesta de otras sustancias tóxicas y a la promoción de adicciones, ya que es habitual que los adolescentes mezclen las bebidas “energéticas” con alcohol. Los padres, los pediatras, los profesores y los políticos, junto con el niño, el adolescente y toda la sociedad, luchemos unidos frente a las enfermedades derivadas de los malos hábitos de vida.

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Consejos para conseguir una buena postura

El dolor de espalda de los adolescentes, si no se pone remedio, puede continuar durante la edad adulta El dolor de espalda es uno de los motivos de consulta más frecuentes en adolescentes entre 12 y 18 años y se empieza a relacionar además con dolores crónicos en la edad adulta. El Comité de Promoción de la Salud de la Asociación Española de Pediatría nos da 7 sencillos consejos para prevenirlo y mejorar la higiene postural: Mantenerse activo: el ejercicio escaso y el sedentarismo es una de las causas más habituales del dolor de espalda. Ajustar bien la mochila: la mochila debe ser ligera (no más del 10% del peso corporal) y debe llevarse con ambas asas puestas y por encima de la cadera. Sentarse según la regla del 4: la espalda debe estar recta, pegada al respaldo de la silla, los pies apoyados en el suelo y las rodillas a 90º. Usar bien el ordenador: es mejor sentarse en una silla que en el sofá y tener el ordenador sobre la mesa con la pantalla a la altura de los ojos y a una distancia aproximada de 45 cm. Hay que tener los codos apoyados a 90º y los hombros relajados. Dormir con dos almohadas: lo ideal sería de lado con las piernas flexionadas o boca arriba con una almohada bajo las rodillas. Hay que intentar evitar dormir boca abajo. Evitar “tirarse” en el sofá: conviene además levantarse con la espalda recta, ayudándose del reposabrazos si fuese necesario. Vigilar la postura al estar de pie: evitar estar muy recto o muy inclinado hacia delante. Lo mejor sería cambiar el peso de un pie a otro de vez en cuando, o tener un pie en alto, sin estar parado mucho tiempo. ¿Dónde puedo encontrar más información? #HazClick

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Trastornos adaptativos en niños y adolescentes

La característica fundamental de los trastornos adaptativos es que se producen siempre tras un acontecimiento estresante o un cambio vital con consecuencias desagradables. Ante estas situaciones, los niños y adolescentes pueden tener dificultades para adaptarse y desarrollar síntomas que les dificultan la vida diaria. Aunque pueden aparecer en cualquier persona, hay personas más vulnerables a sufrirlos, es decir que tienen cierta predisposición. ¿Qué situaciones los producen con más frecuencia? Duelo por el fallecimiento de una persona cercana. Enfermedades que requieren hospitalizaciones frecuentes. Adaptación a nuevos modelos de familias, separación de los padres, etc. Bullying o acoso escolar. Fenómenos de inmigración, emigración e intercambio cultural. Cambio de etapa escolar. Nacimiento de un hermano... ¿Cuáles son los síntomas de los trastornos adaptativos? Suelen aparecer justo después del acontecimiento estresante o, como mucho, un mes después y pueden incluir: Sensación de malestar. Síntomas depresivos: tristeza, llanto, ideas de inutilidad, apatía, desmotivación, insomnio,… Síntomas de ansiedad: excesiva preocupación, tensión, miedos, intranquilidad, síntomas físicos,... Alteraciones de la conducta: ira, agresividad, comportamiento antisocial (sobre todo en adolescentes). Conductas de cuando era más pequeño (fenómenos regresivos) como orinarse encima (cuando ya estaba controlado), lenguaje infantil, chuparse el dedo (sobre todo en niños en edad escolar). Los síntomas generalmente duran menos de 6 meses (aunque pueden durar más). Sin embargo, la mayoría de las veces, si se prolongan en el tiempo o empeoran, se podría pensar en otro diagnostico como depresión o ansiedad. En algunos casos, el acontecimiento es de naturaleza catastrófica, y se considera que causaría un malestar en cualquier persona (por ejemplo, el presenciar un accidente grave o un fenómeno meteorológico con víctimas mortales). En estos casos suelen aparecer, además, otros síntomas como flashbacks (imágenes recurrentes sobre la situación vivida), o aturdimiento o embotamiento emocional. En estas situaciones el clínico plantea el diagnóstico de Trastorno de estrés postraumático. ¿Cómo se tratan los trastornos adaptativos? El trastorno adaptativo es, por definición, una situación transitoria, relacionada con una situación estresante puntual. Es decir, con el tiempo tiende a mejorar. Si usted sospecha que su hijo puede presentar un trastorno adaptativo puede: Ofrecerle confianza, dedicarle tiempo y animarle a hablar de la situación. Aceptar su tristeza, no tratar de evitarla o ignorarla. Ser paciente, cada niño necesita su tiempo. No sobreproteger al niño, ya que debe aprender a afrontar situaciones negativas y la única forma de hacerlo es afrontarla. En ocasiones es conveniente pedir ayuda a cualquiera de los profesionales que rodean al niño. Tanto el pediatra, como los profesores o el orientador escolar, están capacitados para hacer una valoración este tipo de situaciones. En los casos más graves o cuando los síntomas se prolongan en el tiempo se debe consultar con un especialista en psiquiatría infantil y adolescente. Artículo elaborado por la Sociedad de Psiquiatría infantil de la Asociación Española de Pediatría.

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Nutrición enteral y parenteral. ¿Qué son y para qué sirven?

¿Qué es la nutrición? Es el proceso biológico a través del cual el organismo asimila los nutrientes y la energía necesarios para la vida. ¿Qué son las técnicas de soporte nutricional o de nutrición artificial? Existen situaciones en las que la nutrición, tal y como se conoce, comiendo alimentos habituales por la boca, no es suficiente para mantener un estado de salud adecuado, ya sea por alguna enfermedad que aumente mucho las necesidades (por ejemplo, una enfermedad pulmonar en la que el niño gaste mucha energía al tener que respirar muy rápido) o situaciones en las que no pueda realizarse (por ejemplo cirugía reciente de intestino, tras la que sea necesario no ingerir nada durante un periodo largo de tiempo). En estos casos se recurre a técnicas de soporte artificial (nutrición enteral, nutrición parenteral o ambas) para administrar dichos nutrientes de otra forma. ¿Qué es la nutrición enteral? Es la administración de los nutrientes en el aparato digestivo. Puede ser: Nutrición enteral oral. Se toman por boca productos obtenidos de los alimentos y diseñados especificamente para que tengan muchas calorías, o algún nutriente determinado según la enfermedad del niño. Estos productos se denominan “fórmulas o módulos nutricionales”, aunque tradicionalmente se usa de manera errónea el término “batido”. Las fórmulas se comercializan de forma líquida o en polvo y se suelen saborizar para que sepan a vainilla, chocolate, fresa, etc. (Por eso, quizá, la denominación de “batido”). Nutrición enteral por sonda. Se administran dichas fórmulas a través de un tubo fino, largo y flexible. Este tubo se puede introducir a través de la nariz o la boca hasta el estómago o el intestino (sondas nasogastricas, desde la nariz al estómago; nasointestinales, desde la nariz al intestino; orogástricas, desde la boca al estómago, etc.), o a través de agujeros que se hacen en quirófano en el estomago o en el intestino (gastrostomía, agujero en el estómago). ¿Qué es la nutrición parenteral? Es la administración de los nutrientes a través de una vena. ¿Cuándo y para qué se usa la nutrición enteral? Siempre que se necesiten más nutrientes o energía de los que el niño pueda comer con una alimentación normal o cuando no pueda comer por boca. Se necesita que el aparato digestivo funcione total o parcialmente. ¿Cuándo y para qué se usa la nutrición parenteral? Cuando no se pueda usar el aparato digestivo por una enfermedad o en situaciones en las que se necesite reposo digestivo. A veces, el aparato digestivo funciona parcialmente y de forma insuficiente, y se necesita completar la nutrición de forma parenteral. ¿Qué técnica es mejor? Depende de la situación, pero siempre que se pueda debe usarse la nutrición enteral, porque tiene muchas menos complicaciones y se asemeja más al proceso de alimentación normal. ¿Un niño con nutrición enteral o parenteral puede también comer alimentos por la boca? Si, y de hecho debe hacerlo si no existe ninguna causa médica que lo impida. ¿Es doloroso para el niño? No. Si lo fuera, puede ser que algo no vaya bien y se debe entonces contactar con el médico. La colocación de las sondas de alimentación puede molestar unos segundos, pero después no se notan. Las ostomías se realizan en el quirófano, con el niño anestesiado, igual que la colocación de los dispositivos intravenosos para nutrición parenteral. ¿Son para siempre? ¿Durante cuánto tiempo pueden usarse? ¿Pueden darme el alta si mi hijo las necesita? ¿Puedo aprender cómo administrarlas en casa? Tras un entrenamiento adecuado pueden ser usadas en el domicilio. Cuando la alimentación por sonda es necesaria durante un tiempo largo (más de 3 a 6 meses), debería realizarse una ostomía en quirófano, que pasará inadvertida bajo la ropa del niño y con la que puede realizar una vida normal, sin la incomodidad de la salida accidental frecuente de las sondas y el estigma social de su visualización, etc. Cuando la ostomía no sea necesaria, su retirada es sencilla. La nutrición parenteral puede también usarse durante periodos largos de tiempo en domicilio. ¿Puedo comprar yo fórmulas nutricionales de nutrición enteral para mejorar la salud de mi hijo? La mejor manera de mejorar y mantener la salud es realizar una alimentación variada y adecuada a la edad del niño, con productos de temporada. En niños sin una enfermedad específica, las fórmulas nunca serán mejores que comer alimentos naturales.

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Soplos en el corazón: qué son

Un soplo es un ruido que hace la sangre cuando pasa por el corazón. Los soplos son muy frecuentes en los niños y casi siempre benignos Un soplo es un ruido que hace la sangre cuando pasa por el corazón. Los soplos cardiacos son frecuentes en niños y generalmente son benignos. Los soplos en el corazón durante la infancia, ¿son frecuentes? Hasta en un 50% de los niños puede auscultarse un soplo cardiaco, tratándose en la mayoría de un soplo “inocente” o funcional. Esto puede variar en las diferentes edades: es más probable que se trate de un soplo funcional en los niños mayores y que haya una anomalía cardiaca en los neonatos y lactantes. ¿Pero un soplo funcional es signo de enfermedad en el corazón? No. Que exista un soplo funcional no quiere decir que el niño tenga un problema del corazón. Es únicamente un ruido que se escucha debido al paso de la sangre por un corazón normal, y que se aprecia con más frecuencia en los niños. Puede ocurrir que se escuche más alto o bajo, dependiendo de la frecuencia cardiaca. También se pueden oír más al explorarle con fiebre. ¿Cual es la frecuencia de enfermedades cardiacas congénitas en los niños? La frecuencia de malformaciones congénitas cardiacas es inferior al 1%. Pero, si mi hijo tiene un soplo funcional, ¿hay que hacerle pruebas? El diagnóstico de soplo funcional se realiza por las características de la auscultación. Su identificación es fácil por parte de un médico experto. Diversas pruebas como el electrocardiograma o la radiografía de tórax no sirven para confirmar o descartar enfermedad cardiaca en estos casos y no es necesario realizarlas. En el caso de que su médico considere que las características del soplo pueden hacer sospechar la presencia de alguna enfermedad en el corazón, o bien si el soplo se ausculta en un niño muy pequeño (por ejemplo, recién nacidos o lactantes, en los que la frecuencia de presentar una cardiopatía congénita es mayor) es posible que su médico derive al niño a un cardiólogo infantil para la realización de una ecografía cardiaca, que es la prueba más segura para realizar el diagnóstico de una posible enfermedad de la estructura del corazón. Sto sólo será necesario en una minoría de casos y es la excepción, no la regla. Mi hijo tiene un soplo funcional. ¿Puede hacer vida normal? Puede y debe hacer una vida absolutamente normal. Un soplo funcional no indica enfermedad del corazón. Fuentes consultadas: “ Evidencias en Pediatría ”

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Bebidas sanas para los niños

El agua es la mejor bebida natural en todas las edades de la vida, y preferible a los zumos y refrescos El agua es la mejor bebida natural en todas las edades de la vida. El agua es un alimento básico y esencial, aunque no aporte energía ni vitaminas. Es necesaria por sí misma. En la infancia, la edad adulta y la vejez. Se puede tomar agua con las comidas y fuera de ellas. En el recreo. Cuando hace calor o se practican deportes. Es importante cuando se tiene fiebre o se está resfriado o enfermo. O simplemente cuando se tiene sed, para refrescarse. ¿Los bebés necesitan tomar agua? Durante el periodo en que se alimentan solamente con leche no hace falta. La leche materna contiene agua suficiente. Las leches para lactantes —si están bien preparadas— también, aunque si el clima es caluroso, puede ser interesante ofrecer un poco más de agua Cuando el bebé empieza a tomar otros alimentos se le debe ofrecer un poco de agua de vez en cuando. Mejor con vasito que con biberón. Otras bebidas Zumos naturales Son el resultado de exprimir o licuar frutas o verduras y aportan casi todos sus nutrientes y vitaminas, excepto la fibra. Aunque es una opción para beber, mejor en pequeña cantidad, es preferible consumir la fruta entera con toda su pulpa y la piel, siempre que se pueda. Refrescos Se componen de agua y saborizantes. Pueden tener o no azúcares. Algunos tienen gas. No son recomendables en la alimentación. Especialmente los azucarados. Zumos envasados Fabricados a base de agua y concentrado de frutas. Están de moda. Muchas familias creen que son buenos para la alimentación de sus hijos. Sin embargo, deben saber que: Contienen mucha cantidad de azúcares, incluidos los que declaran no tener azúcares añadidos. Esto hace que aumente el riesgo de desarrollar caries dental y también contribuyen a ganar peso en exceso. No sustituyen a la fruta aunque se hagan con zumo: faltan la mayoría de las vitaminas y la fibra. Tras tomar un zumo, sube el azúcar en la sangre y por tanto disminuye el apetito. Eso aumenta el riesgo de que los niños coman menos de otros alimentos que son más necesarios para su crecimiento. A muchos niños les producen molestias abdominales y diarrea, debido a algunos de los azúcares o edulcorantes que contienen (el sorbitol sobre todo). Su consumo diario parece estar asociado al aumento de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 al cabo de los años. Aunque algunos contienen leche, es muy poca cantidad (10%). Los padres deben saber que el pequeño beneficio de esos 33 ml de leche del envase de 300 no compensa la gran cantidad de azúcares que llevan. Es preferible que el niño tome fruta fresca, lavada o pelada. La fruta tiene vitaminas y fibra que resultan muy saludables. O sea, que para beber, ¡el agua es lo mejor!

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Insomnio. El niño que no duerme bien

¿Qué es el insomnio? Se habla de insomnio cuando un niño tiene problemas para quedarse dormido o para mantener el sueño, lo que conlleva que se despierte muchas veces a lo largo de la noche. En general, se tiene la sensación de que el sueño no ha sido reparador. Se denomina insomnio crónico cuando esta situación aparece durante mas de 3 meses, al menos 3 dias a la semana y se denomina de corta duración en el caso de ser menos de ese tiempo. Que los niños se despierten por la noche es normal , especialmente los más pequeños. Según el niño crece y madura van disminuyendo los despertares nocturnos. Alrededor de los 6 meses, los niños suelen dormir por la noche hasta 5 horas seguidas y al acercarse la adolescencia los despertares nocturnos disminuyen. El dormir alguna noche mal es normal. Pero si la dificultad de dormirse o mantener el sueño perdura en el tiempo y produce malestar, nerviosismo y somnolencia por el día, se considera que se trata de un insomnio. Dede un punto de vista académico hay varias maneras de clasificar el insomnio. En los niños, los tipos de insomnio más frecuentes son el insomnio conductual y el producido por higiene del sueño inadecuada. Insomnio conductual En este tipo de insomnio los niños no son capaces de conciliar el sueño si están solos. A veces el inicio del sueño está ligado a alguna actividad (mecerlos, darles de beber), a un objeto particular o a la presencia de los padres, de tal manera que si faltan, el niño no es capaz de quedarse dormido. Algunas veces el rechazo a irse a la cama es frontal, protestan, lloran, gritan, se salen de la cama, demandan atención repetidamente, pidiendo comida, bebida o que les lean un cuento. Es normal que los niños se despierten más por la noche cuando están enfermos y se sienten incómodos, pero cuando mejoran hay que tratar de recuperar el ritmo normal. El descanso adecuado es esencial. Insomnio por higiene del sueño inadecuada Se refiere al insomnio que se provoca o está favorecido por algunas actividades que se hacen antes de acostarse, como por ejemplo comer chocolate, tomar bebidas excitantes (cola), realizar actividades mentales, físicas (ejercicio) o emocionales (juegos, discusiones) y que dificultan que el niño se quede dormido porque está muy alerta. Tampoco son recomendables los videojuegos justo antes de irse a dormir y ¡cuidado con los teléfonos móviles y los adolescentes!, el ruido continuo de la entrada de mensajes puede evitar que concilien el sueño. Una buena enseñanza: a partir de cierta hora, móviles apagados. También se favorece el insomnio si el ambiente no está tranquilo, hay mucho ruido o mucha luz. Algunas actividades durante el día también pueden interferir con el sueño: dormir siestas muy largas, pasar mucho tiempo en la cama, tener un horario para acostarse muy variable, acostarse muy tarde (los niños pueden estar tan cansados que no saben ni lo que les pasa, que necesitan dormir). ¿Qué favorece el insomnio? Inadecuada higiene del sueño. Dificultad para el establecimiento de límites al niño. Heredabilidad, el insomnio es mas frecuente en hijos de padres que padecen insomnio. ¿Cómo se diagnostica? Haciendo una historia clínica. El pediatra indagará sobre el inicio del problema, la existencia de un factor desencadenante, la historia y la situación familiar y el comportamiento del niño. Es importante que los padres muestren sus preocupaciones abiertamente, sus temores, sus dudas. La información que pueden proporcionar es muy valiosa ya que son las personas que mejor conocen a sus hijos. También se pueden utilizar “Diarios del sueño” que tienen que rellenar los padres coloreando las horas que el niño está dormido y dejando en blanco las horas que está despierto, con la hora de acostarse y de despertarse, la hora a la que se apaga la luz, los despertares, etc. Pueden ser muy útiles. ¿Cómo se puede tratar? Con el trabajo conjunto de profesionales sanitarios y padres se suele solucionar el problema. Mejorando el insomnio aumenta el bienestar de los niños y de los padres. Entre los tratamientos eficaces están las medidas de higiene del sueño, las intervenciones psicológicas y, finalmente, los fármacos. Medidas de higiene del sueño: se trata de fomentar hábitos saludables tales como seguir un ritmo más o menos constante tanto de día como de noche, establecer un período relajante, evitando juegos intensos antes de irse a dormir, controlar que los programas de televisión, videojuegos y uso de móviles sean adecuados para la edad del niño. El ambiente para dormir debería ser tranquilo, sin ruido, sin luz, con una temperatura agradable. También es recomendable evitar comidas y bebidas estimulantes y siestas largas. Intervenciones psicológicas: actúan sobre la conducta y sirven para reducir la resistencia a la hora de acostarse y los despertares nocturnos. Las técnicas que se recomiendan dependen de la edad del niño. Medicación: se reserva para los problemas de insomnio que no se resuelven con ninguna de las medidas mencionadas anteriormente y siempre debe ser prescrita por el médico.

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Día P de la Pediatría 2023. “Trabajando juntos por los niños y los adolescentes”

El próximo domingo 8 de octubre está enmarcado en nuestro calendario de días especiales, ya que se celebra el Día de la Pediatría. Esta iniciativa se puso en marcha en el año 2014 con el fin de destacar la importancia de que existan profesionales dedicados exclusivamente al cuidado y promoción de la salud en la infancia. Los niños y adolescentes merecen una atención de calidad, actualizada y basada en la evidencia científica, que son las bases del trabajo de los más de 13.000 Pediatras españoles. Nuestro modelo asistencial es uno de los mejores del mundo. Nos esforzamos a diario para garantizar una óptima cobertura sanitaria, no sólo en nuestros puestos de trabajo, sino creando lazos entre los profesionales para seguir aprendiendo y avanzando en pro de la salud infantil. Si, como dice el famoso proverbio africano, para criar a un niño se necesita una tribu entera, para lograr que crezcan en óptimas condiciones de salud hace falta que los Pediatras y las familias formemos un buen equipo. Que miremos juntos en la misma dirección. Que nos apoyemos los unos en los otros. Por ello, el lema de esta edición es “Trabajando juntos por los niños y los adolescentes”. El equipo de EnFamilia pone toda su ilusión, ganas y dedicación en hacer contenido actualizado, innovador y de interés para contribuir a la salud de la infancia. Nuestro deseo es que las familias se sientan acompañadas y confíen en los profesionales que velamos por los más pequeños de la casa. Pincha el enlace si deseas más información acerca de este aniversario: https://www.aeped.es/dia-pediatria-2023 Día P 2023: Comunicado del Dr. Blesa, presidente de la AEP

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Anorexia nerviosa: qué es y por qué se produce

¿Qué es la anorexia nerviosa? Es una enfermedad de origen mental. Las personas, por lo general chicas, que lo padecen tienen una preocupación excesiva por el peso, lo que les lleva a disminuir la cantidad de alimentos que ingieren y a seleccionar los de menor contenido en calorías. Este comportamiento implica una importante pérdida de peso, que puede llegar a una situación de desnutrición grave. A veces, para adelgazar, realizan excesivo ejercicio físico, toman laxantes o diuréticos o se provocan el vómito. Habitualmente aparece en personas con tendencia a la insatisfacción personal. Buscan un cambio en su aspecto físico, y la pérdida de peso constituye un “éxito” que aumenta su autoestima. Además de los síntomas principales, la anorexia suele traer asociadas complicaciones tanto físicas como psiquiátricas: trastornos o desaparición de la menstruación (regla), alteraciones en los huesos (llamadas osteopenia y osteoporosis) que a largo plazo conllevan fracturas y deformidades óseas, piel seca y caída del cabello por falta de vitaminas, problemas digestivos y cardiovasculares (hipotensión, mareos), síntomas de depresión y de ansiedad, y alteraciones en la atención y la concentración. ¿A quiénes afecta? La anorexia nerviosa no es una enfermedad que afecte exclusivamente a mujeres, pero es diez veces más frecuente en el sexo femenino. El número de hombres con anorexia está aumentando en las últimas décadas y suele tratarse de casos muy graves. El pico máximo de incidencia se da en la adolescencia, se calcula que afecta aproximadamente al 1% de las mujeres menores de 25 años. ¿Cuáles son las causas de la anorexia nerviosa? Las causas que producen la anorexia son múltiples y de diferentes orígenes. Existen factores biológicos, como los péptidos reguladores del apetito. Algunas situaciones predisponen a desarrollarla: antecedentes personales de sobrepeso en la infancia, o antecedentes familiares de trastornos del humor o de la conducta alimentaria. Afecta más a personas con baja autoestima, tendencia al perfeccionismo, inestabilidad afectiva, inseguridad, etc. Es frecuente el éxito académico o profesional, pero con inseguridad en el ámbito emocional. Existen otras causas que son precipitantes, es decir, desencadenan el trastorno en personas predispuestas. Se trata de acontecimientos de distinta naturaleza, sucedidos en el ambiente de la paciente. El inicio de una dieta baja en calorías, dado el estereotipo de belleza actual caracterizado por una extrema delgadez, es un factor determinante en la aparición de esta enfermedad. Este modelo se transmite a través de los medios de comunicación (televisión, internet, revistas, redes sociales) e influye especialmente a los adolescentes. El hábito de comer en soledad, la ruptura matrimonial de los padres, un conflicto de pareja o entre amigas, también puede desencadenar el trastorno. El ambiente que se origina en torno a algunas aficiones y profesiones, como bailarinas, modelos o gimnastas, puede suponer una situación de riesgo. Por último, existen algunos factores que perpetúan la enfermedad, es decir, que impiden la recuperación una vez instaurada. Entre ellos destacan el aislamiento social, la negación de la enfermedad y la distorsión de la imagen corporal. Además, se producen una serie de cambios en el sistema digestivo, que dificultan el proceso de realimentación, y en los péptidos reguladores del apetito. Estas alteraciones suelen volver a la normalidad con la recuperación de peso. Se calcula que el 20% de las personas que padecen anorexia nerviosa fallecen por complicaciones de la enfermedad.

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Alcohol: qué es y cuáles son sus efectos

¿Qué sabemos del alcohol de las bebidas y de sus efectos? ¿Qué circunstancias hacen que “se suba” más o menos a la cabeza? ¿Qué es el alcohol? El alcohol es una droga que deprime el sistema nervioso central, es decir, que enlentece las funciones del cerebro. El alcohol afecta a la capacidad de autocontrol, por lo que puede confundirse con un estimulante. El principal componente de las bebidas alcohólicas es el etanol o alcohol etílico, que tienen diferente concentración según su proceso de elaboración. Las bebidas alcohólicas pueden ser: Fermentadas: vino, cerveza y sidra. Estas bebidas tienen una graduación entre los 4º y los 15º. Se producen por la fermentación de los azúcares o de los cereales. Destiladas: son el resultado de la destilación de las bebidas fermentadas, por lo que tienen mayor concentración de alcohol. El orujo, el pacharán, el vodka, el whisky, el ron, el brandy o la ginebra tienen entre 40º y 50º. La graduación alcohólica La graduación de una bebida indica, aproximadamente, el volumen de alcohol etílico que contiene. Así, una botella de vino de 12º contiene un 12% de alcohol puro y una botella de orujo de 50º contiene un 50% de alcohol puro. ¿Qué efectos inmediatos produce el alcohol en el organismo? El alcohol ingerido en una bebida es absorbido en el aparato digestivo, desde donde pasa a la circulación sanguínea en la que puede permanecer hasta 18 horas. Pocos minutos después de haber bebido, pueden aparecer una serie de efectos cuya manifestación varía según la cantidad que se haya bebido y las características de la persona. Por orden de aparición en el tiempo y en relación con la concentración en el organismo, estos efectos son los siguientes: Desinhibición Euforia Relajación Aumento de la sociabilidad Dificultad para hablar Dificultar para asociar ideas Descoordinación motora y, finalmente, intoxicación aguda En los casos en que la concentración de alcohol en la sangre alcance o supere los 3 gramos de alcohol por litro pueden parecer apatía y somnolencia, coma o incluso muerte. ¿Qué influye en los efectos del alcohol? Los efectos del alcohol dependen de la cantidad consumida, pero existen otras circunstancias que los pueden acelerar o agravar. La edad. Los jóvenes son más sensibles a los efectos del alcohol en actividades que tienen que ver con la planificación, la memoria y aprendizaje, y son más “resistentes” que los adultos a los efectos sedantes y a la descoordinación motora. El peso y el sexo. El alcohol afecta de modo más grave a las personas con menos tamaño. En general la mujer pesa menos y el tamaño de sus órganos internos es proporcionalmente más pequeño. Por lo tanto, menores cantidades de alcohol pueden producir daños en el cuerpo de forma más rápida. La cantidad y rapidez de la ingesta. A mayor cantidad de alcohol bebido y a menor tiempo, es mayor la posibilidad de intoxicación. La combinación con bebidas carbónicas como la tónica, las colas, etc. acelera la intoxicación. La comida. Si se come a la vez que se bebe, sobre todo alimentos grasos, se enlentece la intoxicación, pero no se evita ni se reducen los daños al cuerpo. La combinación con otras sustancias. Si se toman tranquilizantes, relajantes o calmantes, se potencian los efectos sedantes del alcohol. Cuando se combina con el cannabis se incrementan los efectos sedantes de ambas sustancias. Texto adaptado a partir de la Guía sobre drogas 2007 del Plan Nacional sobre Drogas . Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

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