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Enfermedades

Arritmias

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Escrito por Elena Corella, SECPCC)

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La mayoría de ellas no son graves, son normales y no producen síntomas

¿Cómo funciona el impulso eléctrico del corazón?

El corazón tiene cuatro cavidades, dos superiores (aurículas) y dos inferiores (ventrículos).

El impulso eléctrico se origina en un marcapasos (el nodo sinusal) situado en la aurícula derecha. Desde allí se propaga hasta la parte inferior del corazón (ventrículos) a través de unos caminos especiales, nodo aurículoventricular (situado entre las aurículas y los ventrículos) y haz de His (encargado de la conducción eléctrica por los ventrículos), provocando que el corazón se contraiga (latido cardiaco) y bombee sangre a todo el organismo.

La frecuencia cardiaca es el número de veces que se contrae el corazón en un minuto. Los valores normales dependen de la edad pero, en general, en los niños es más elevada que en los adultos.

¿Qué es una arritmia?

Es una alteración del ritmo cardiaco.

El corazón suele latir siguiendo un patrón regular, pero una arritmia lo puede hacer latir más despacio, más deprisa o de una forma irregular.

Las arritmias se pueden clasificar en varios grupos: taquicardia, bradicardia

Taquicardia

Cuando la frecuencia cardiaca es mayor de la esperada para la edad del niño y su situación en ese momento.

Pueden ser normales, es decir, constituir una respuesta normal ante determinados estímulos, como el ejercicio, la fiebre o el estrés. Estas son las taquicardias sinusales.

Con menos frecuencia se producen por una alteración en el mecanismo normal que regula el ritmo cardiaco.

Las más frecuentes son las taquicardias supraventriculares, generalmente son paroxísticas, es decir aparecen y desaparecen de forma brusca.

Bradicardias

Cuando la frecuencia cardiaca es menor de la esperada para su edad.

Es normal la bajada del ritmo cardiaco durante el sueño, en determinados grupos de edad como la adolescencia, o en deportistas bien entrenados. Es la bradicardia sinusal.

Con mucha menor frecuencia la bradicardia es debida a un bloqueo en la conducción en el nódulo aurículoventricular. Puede ser congénito (está desde el nacimiento) o adquirido (secundario a cirugía cardiaca o una infección).

¿El ritmo cardiaco es siempre regular?

No, puede cambiar con la respiración - arritmia sinusal respiratoria-. Es un fenómeno normal que consiste en que la frecuencia cardiaca aumenta cuando cogemos aire (inspiración) y disminuye cuando lo expulsamos (espiración).

También son habituales las extrasístoles o latidos prematuros. Son latidos adelantados que nacen en un lugar diferente al de los latidos normales del corazón. Pueden ser ventriculares (cuando se originan en los ventrículos) o supraventriculares (cuando lo hacen en las aurículas).  Las extrasístoles aisladas son benignas y frecuentes en niños sanos. No suelen producir síntomas o provocar una sensación en los niños mayores de “vuelco en el corazón”. La mayor parte de las veces no requieren tratamiento.

¿Qué síntomas provocan?

En la mayoría de los casos son asintomáticas. Cuando producen síntomas, estos van a depender del tipo de arritmia y de la edad del niño.

En los niños mayores son frecuentes palpitaciones, dolor torácico, fatiga, mareo, palidez o sudoración. Los niños más pequeños, que no son capaces de contar o de identificar lo que sienten, tienen síntomas más inespecíficos: palidez, decaimiento, rechazo del alimento, irritabilidad, etc.

Muy excepcionalmente, las arritmias producen síncopes, es decir, pérdidas de conciencia transitorias que pueden aparecer durante el ejercicio o durante situaciones de estrés.

¿Cuándo debo consultar con el pediatra?

Siempre que el niño se queje de palpitaciones o de que el corazón le “va muy rápido o le da vuelcos dentro del pecho”, sobre todo cuando no esté haciendo ejercicio o en otra situación que explique que la frecuencia cardiaca sea más rápida (fiebre, catarro, bronquitis, etc.), aunque es importante recordar que la frecuencia cardiaca de los niños es mayor que la de los adultos También si asocia mareos o dolor en el pecho. La mayor parte de las veces no tendrá importancia, e incluso no se constatará ninguna arritmia. El pediatra indicará en ocasiones la derivación al cardiólogo infantil.

¿Cómo se diagnostican?

El primer paso en el diagnóstico consistirá en hacer la historia clínica y la exploración.  Si existen dudas diagnósticas el pediatra solicitará un electrocardiograma en situación basal o de reposo y siempre que sea posible durante los síntomas, ya que es crucial para el diagnóstico. Como esto en ocasiones no es posible por la poca duración de los mismos, es importante medir la frecuencia cardiaca, apuntar el momento de aparición (desencadenante), el modo de inicio-fin y su duración.

Actualmente, las pulseras de actividad o relojes inteligentes miden el pulso, pero hay que tener en cuenta que están diseñadas para adultos por lo que las mediciones pueden no ser precisas También existen aplicaciones para el móvil que permiten hacer un electrocardiograma de forma sencilla.

A veces el cardiólogo puede indicar otras pruebas como el Holter, que consiste en registrar el electrocardiograma continuamente durante 24 horas mientras el niño realiza su actividad habitual. Pocas veces se necesitan otras pruebas (electrofisiología).

¿Cómo se tratan?

Depende del tipo de arritmia, de la frecuencia y duración de la misma.

Las extrasístoles supraventriculares o ventriculares no suelen requerir tratamiento.

En el caso de las taquicardias supraventriculares el tratamiento dependerá de la edad, de la frecuencia y duración de las crisis. En muchos niños se tratarán exclusivamente las crisis de taquicardia con o sin medicamentos. Si los episodios son muy frecuentes es necesario pautar un tratamiento con medicamentos antiarrítmicos de mantenimiento, que se dan todos los días, para disminuir el número de episodios de taquicardia.

Si el estudio electrofisiológico identifica el lugar de origen y el mecanismo de la arritmia, este se puede eliminar mediante ablación con radiofrecuencia o con frío; es un procedimiento curativo, que se suele indicar en niños con peso mayor a 15 kg.

¿Son graves las arritmias?

La mayoría de ellas no. Con frecuencia, son normales o fisiológicas y no producen síntomas.

Depende del tipo de arritmia, de la frecuencia y duración de la misma.

En los niños que tengan taquicardias supraventriculares el tratamiento dependerá de la edad, de la frecuencia y duración de las crisis. En muchos niños se tratarán exclusivamente las crisis de taquicardia. Si los episodios son muy frecuentes se pautan medicamentos antiarrítmicos de mantenimiento, que se dan todos los días, para disminuir el número.

Si el estudio electrofisiológico identifica el lugar de origen y el mecanismo de la arritmia, este se puede eliminar mediante ablación con radiofrecuencia o con frío; es un procedimiento curativo, que se suele indicar en niños con peso mayor a 15 kg.

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La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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Miocardiopatía dilatada

Enfermedad en la que se dilatan las cavidades del corazón por alteración en el músculo cardíaco La miocardiopatía dilatada consiste en la dilatación de las cavidades cardiacas (generalmente el ventrículo izquierdo) debido a la debilidad y adelgazamiento del músculo cardiaco, lo que compromete su capacidad de bombear sangre adecuadamente. ¿Cuál es la causa? En casi la mitad de los casos la miocardiopatía dilatada es de causa genética. Las infecciones del músculo cardiaco (miocarditis), especialmente en niños y jóvenes, y las cicatrices tras un infarto de miocardio en adultos son las dos causas más frecuentes de origen no genético. Otras causas menos habituales son la exposición a fármacos o tóxicos, las enfermedades autoinmunes, neuromusculares o el embarazo. ¿Cuáles son los síntomas? Los síntomas dependen de la edad del paciente y del grado de dilatación y de la alteración de la función ventricular. Muchos pacientes están asintomáticos, mientras que otros presentan datos de insuficiencia cardiaca. En niños pequeños suele manifestarse como fallo de crecimiento, y en niños mayores, adolescentes y adultos, en forma de cansancio, intolerancia al ejercicio, sensación de ahogo y edemas. ¿Cuál es su tratamiento? Los pacientes suelen precisar tratamiento farmacológico para la insuficiencia cardiaca. ¿Qué pronóstico tiene? El pronóstico es globalmente bueno, dependiendo fundamentalmente de la causa. Aunque solo será necesario en un porcentaje pequeño de pacientes, la miocardiopatía dilatada es la principal causa de trasplante cardiaco en jóvenes.

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Miocardiopatía Arritmogénica

Enfermedad del corazón en la que se sustituye el tejido muscular por tejido fibroadiposo ¿Qué es? La miocardiopatía arritmogénica es una enfermedad genética en la que las células musculares normales del corazón (cardiomiocitos) son sustituidas por tejido fibroso y grasa. Se describió inicialmente como afectación exclusiva del ventrículo derecho y clásicamente se llamó “displasia arritmogénica del ventrículo derecho”. Hoy se sabe que la miocardiopatía arritmogénica puede afectar a ambos ventrículos y es una de las causas más comunes de muerte súbita en jóvenes. ¿Cuál es la causa? Al igual que la mayoría de las miocardiopatías, es una enfermedad de origen genético. ¿Cuáles son los síntomas? La miocardiopatía arritmogénica suele desarrollarse en la adolescencia o en adultos jóvenes. Generalmente los pacientes están asintomáticos. Raramente, en estadios avanzados de la enfermedad, pueden aparecer síntomas de insuficiencia cardiaca como cansancio, intolerancia al ejercicio, sensación de ahogo y edemas. Sin embargo, la posibilidad de arritmias malignas, en forma de palpitaciones, síncopes o muerte súbita, puede aparecen desde etapas iniciales de la enfermedad. ¿Cuál es su tratamiento? En los pacientes seleccionados con riesgo de muerte súbita está indicado el implante de un desfibrilador automático que identifique y trate las arritmias malignas. El trasplante cardiaco puede ser necesario en un porcentaje pequeño de pacientes.

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Miocardiopatías

Son enfermedades del músculo del corazón. Existen diferentes tipos Las miocardiopatías son enfermedades del músculo del corazón (miocardio) que afectan a su capacidad de bombear la sangre adecuadamente pudiendo provocar insuficiencia cardiaca. Además, dado que el sistema eléctrico del corazón atraviesa ese músculo enfermo, pueden producirse trastornos eléctricos (arritmias ventriculares malignas) relacionadas con riesgo de muerte súbita. Los tipos más frecuentes son la miocardiopatía hipertrófica, la miocardiopatía dilatada y la miocardiopatía arritmogénica. ¿Cuál es la causa? Las miocardiopatías forman parte del grupo de las enfermedades cardiovasculares hereditarias. Es por ello que presentan un carácter familiar y cuando se diagnostica a un paciente, hay que estudiar a toda la familia. La base genética que predispone a su desarrollo se hereda generalmente con una posibilidad del 50% en cada hijo, aunque no todos los portadores de la mutación genética desarrollarán la enfermedad (portadores sanos). También hay miocardiopatías que no tienen un origen genético y están producidas por infecciones, infartos de miocardio, fármacos, enfermedades autoinmunes, etc. ¿Cuáles son los síntomas? Muchas veces los pacientes están asintomáticos. Cuando se presentan síntomas, los más frecuentes son: sensación de cansancio o ahogo, intolerancia al ejercicio, mareos, síncopes (episodios de pérdida de conocimiento), dolor torácico y alteración del ritmo cardiaco (arritmias). Dependiendo del tipo de miocardiopatía, unos síntomas serán más frecuentes que otros. ¿Cómo se diagnostican? La historia clínica de los síntomas del paciente, la historia familiar, la exploración física, el electrocardiograma y la ecocardiografía son la base para el diagnóstico de esta enfermedad. La resonancia magnética cardiaca, la monitorización prolongada del ritmo cardiaco y la prueba de esfuerzo pueden ayudar a estimar el riesgo de desarrollo de insuficiencia cardiaca y de muerte súbita. Al ser una enfermedad hereditaria, ¿hay que hacer un estudio genético? Es recomendable hacer el estudio genético porque puede ayudar a establecer tratamientos o recomendaciones de vida más específicos. El mayor beneficio del estudio genético es que posibilita identificar familiares en riesgo de desarrollar la miocardiopatía a través del estudio en cascada de la mutación encontrada en el primer caso (“¿de qué padre viene?”, “¿qué hijos lo han heredado?”). Los familiares que tengan la mutación que provoca la miocardiopatía precisarán seguimiento cardiológico, mientras que los no portadores podrán ser dados de alta. ¿Cómo se tratan y que pronóstico tienen las miocardiopatías? A día de hoy, no existe un tratamiento curativo de las miocardiopatías y las terapias van dirigidas a minimizar los síntomas y prevenir la muerte súbita de pacientes en riesgo. A pesar de que el pronóstico es globalmente benigno, un porcentaje pequeño de pacientes puede requerir el implante de un desfibrilador automático (DAI) que identifique y trate las arritmias malignas, y en casos de insuficiencia cardiaca avanzada está indicado el trasplante cardiaco.

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Dolor torácico en niños

La mayoría de los casos son situaciones benignas El dolor torácico o “de pecho” es un motivo de consulta poco frecuente en urgencias pediátricas, pero genera una gran ansiedad tanto en padres como en niños debido al temor a padecer una enfermedad del corazón. ¿Cuáles son las causas más frecuentes de dolor torácico en niños? La mayoría de los casos son situaciones benignas de origen desconocido (idiopático) o de causa osteomuscular. El dolor torácico idiopático suele presentarse en niños mayores (preadolescentes-adolescentes). Son episodios de dolor intenso, cortos y recurrentes, sin otros síntomas asociados. No se consigue reproducir el dolor a través de ninguna maniobra. El dolor torácico de origen osteomuscular suele ser debido a una inflamación leve de las articulaciones entre el esternón, la clavícula y las costillas. Cede con el reposo y la toma de antiinflamatorios (como el ibuprofeno). Generalmente existen antecedentes de traumatismo o ejercicio intenso. Las molestias empeoran con los movimientos y con la respiración profunda, y el dolor se reproduce con la palpación. Puede persistir meses. Otras causas posibles de dolor en el pecho son: Respiratorias: crisis de asma, neumotórax, neumonías Digestivas: reflujo gastroesofágico, esofagitis, o ingestión de cuerpo extraño Psicológicas: ansiedad o crisis de pánico Enfermedad del corazón: pericarditis, miocarditis, arritmias. Estas causas son muy poco frecuentes. ¿Cuáles son las características típicas de un dolor torácico benigno o que no debe preocuparnos? Suele ser un dolor de corta duración, localizado, de intensidad leve, que aparece en reposo, sin que haya un antecedente de traumatismo o golpe, y que normalmente cesa de manera espontánea. Además, el niño se encuentra bien y el dolor no suele acompañarse de otros síntomas como palpitaciones, taquicardia o algún signo de infección (fiebre). ¿Qué puedo hacer? ¿Cuándo debo consultar? Hay que consultar con el pediatra de atención primaria cuando un niño se queje de dolor torácico, y no ceda de manera espontánea o persista en el tiempo, aunque en la gran mayoría de las ocasiones va a ser una patología benigna. Mientras, es recomendable tranquilizarle y se le puede dar un antiinflamatorio como el ibuprofeno. ¿Son necesarias siempre pruebas complementarias? El pediatra hará una historia clínica y exploración exhaustivas y, en muy pocos casos será preciso realizar pruebas complementarias (electrocardiograma, analítica o radiografías). Solo serán necesarias en aquellas ocasiones en las que el médico observe signos de alarma. ¿Cuáles son los signos de alarma de un dolor torácico por los que debemos acudir a urgencias? Cuando el dolor se acompaña de algún otro tipo de síntoma (fiebre, sudoración, pérdida de conocimiento, dificultad respiratoria, palpitaciones etc.). El dolor es intenso y opresivo (el niño lo refiere como un “gran peso”). El dolor se desencadena durante el ejercicio. Si el niño presenta algún tipo de cardiopatía o enfermedad del corazón ya conocida o asma. Si en la familia existe algún antecedente cardiaco, como miocardiopatía, arritmia o muerte súbita. ¿Cómo se trata? En la mayoría de las ocasiones el dolor torácico va a ser idiopático u osteomuscular, por lo que será suficiente tratarlo con reposo con antiinflamatorios como el ibuprofeno. En el resto, el tratamiento será el de la enfermedad desencadenante.

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¿Es el vapeo seguro?

Aunque se publicita como inocuo, supone un riesgo para la salud ¿Qué es vapear? Es inhalar el vapor producido por un cigarrillo electrónico o un vapeador. Son dispositivos que tienen un pequeño depósito con un líquido que se calienta hasta que una parte se transforma en un vapor que se inhala y otra parte se elimina al ambiente. Aunque se comercializaron inicialmente como unos dispositivos para ayudar a las personas a dejar de fumar tabaco, desde el punto de vista sanitario no se pueden recomendar dado que existen otras alternativas cuya eficacia ha sido científicamente probada. ¿Es frecuente el vapeo? Cada vez aumenta más su uso entre los adolescentes. En nuestro país, según los datos del estudio ESTUDES , el 48 % de los estudiantes de 14 a 18 años han usado en alguna ocasión cigarrillos electrónicos, siendo en todas las edades, más frecuente la utilización entre los chicos que entre las chicas. El ser fáciles de obtener, una publicidad atractiva y la falsa creencia de que son más seguros que los cigarrillos tradicionales son algunos de los factores que pueden haber contribuido a su creciente popularidad. ¿Qué contienen los líquidos para inhalar? Los líquidos utilizados en general se componen principalmente de nicotina en cantidades variables (en la Unión Europea solo se permiten líquidos con concentraciones de nicotina menores a 20 mg/ml) junto con otros productos químicos como glicerina vegetal y propilenglicol, que no son tóxicos por vía oral pero sí cuando se inhalan. Además pueden llevar saborizantes y aromatizantes para mejorar su sabor. ¿Son inofensivos? No, los cigarrillos electrónicos no son inofensivos. El término vapear surge como estrategia comercial para intentar asociar el producto al vapor de agua, que se considera inocuo, pero no emiten vapor de agua sino muchas otras sustancias potencialmente tóxicas y peligrosas. ¿Cuáles son los efectos de vapear sobre la salud? Cada vez hay más datos .que demuestran que el consumo de cigarrillos electrónicos no es inocuo. El vapeo no lleva entre nosotros mucho tiempo, por lo que aún no se conocen todos los riesgos para la salud y es posible que existan efectos sobre la salud de los que aún no tengamos conocimiento. Existen efectos adversos ya conocidos y descritos: Efectos adversos en las vías respiratorias semejantes a los producidos por el humo del tabaco e incluso la aparición de cuadros muy graves en relación a determinados componentes de los líquidos. Empeoramiento de enfermedades respiratorias crónicas como el asma o la fibrosis quística. Posibilidad de adicción, por la nicotina que contienen. La nicotina puede perjudicar el desarrollo del cerebro, especialmente en los cerebros que están en desarrollo, con afectación de la memoria, la concentración, el autocontrol y la atención. Alteraciones cardiacas: arritmias, anginas e infartos en adultos. Posibles efectos a largo plazo ya que se han encontrado sustancias cancerígenas en los líquidos y en las emisiones de los cigarrillos electrónicos, así como nanopartículas de metales potencialmente tóxicas. Riesgos por exposición pasiva: el uso de los vapeadores genera emisión de propilenglicol, nicotina y sustancias cancerígenas, que pueden contaminar los espacios cerrados. ¿Qué se puede hacer? Es sumamente importante la información. Se deben promover los programas educativos de prevención del tabaquismo y del vapeo en educación primaria y secundaria y realizar campañas informativas dirigidas también a padres sobre los efectos nocivos, no solo del tabaco, sino también de los cigarrillos electrónicos. Enlaces para ampliar informacion https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/tabaco/profesionales/docs/InformeCigarrilloselectronicos.pdf

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Enfermedad de Chagas

¿Qué es la enfermedad de Chagas? La enfermedad de Chagas o Tripanosomiasis Americana es una enfermedad parasitaria muy común en áreas rurales de 21 países de América Latina (países endémicos). En los últimos años debido a la movilidad de la población de Latinoamérica hacia otros países del mundo ha aparecido en EEUU y en Europa, siendo España, el segundo país no endémico con un mayor número de casos. Se estima que en el mundo hay de 6 a 7 millones de personas infectadas. Entre 50 000 y 90 000 personas infectadas residen en España, muchas de las cuales no saben que están enfermas. Es una enfermedad crónica, silenciosa, potencialmente mortal que puede causar enfermedad cardiaca, digestiva y neurológica. ¿Qué causa la enfermedad de Chagas y cómo se transmite? La causa un parásito, el Tripanosoma cruzi, que se transmite a personas y animales por insectos infectados llamados chinches riduvieus o triatomas (popularmente llamados vinchuca, chinche besucón o chupón). Las vinchucas viven durante el día en grietas de las viviendas de barro y pican por la noche defecando en la piel. El hombre se infecta al frotarse la piel arrastrando las heces hacia la herida, ojos, nariz o a un corte. El parásito penetra y se desarrolla dentro del cuerpo, en la sangre, ganglios, piel, músculo cardiaco y aparato digestivo, apareciendo entonces los síntomas y las complicaciones de la enfermedad. Estos insectos sólo existen en América Latina. La enfermedad también se transmite por transfusiones de sangre contaminada, trasplante de órganos contaminados, transmisión congénita de una madre infectada a su hijo durante el embarazo o el parto, y más raramente por alimentos contaminados y accidentes de laboratorio. La enfermedad de Chagas no se transmite por contacto entre personas. En España no existen los insectos vectores, transmitiéndose la enfermedad a través transfusiones de sangre, donación de órganos y principalmente por transmisión congénita de madres infectadas de origen latinoamericano a sus hijos. ¿Cuáles son sus síntomas? La enfermedad tras un periodo de incubación de 5-14 días (hasta 40 días si se transmite por transfusiones de sangre), tiene 2 fases: Fase aguda: dura unos 2 meses. En esta fase la enfermedad no da síntomas o estos son muy leves: fiebre, dolores musculares, aumento del hígado, bazo y ganglios linfáticos. En algunos pacientes puede aparecer característicamente un párpado hinchado y amoratado (signo de Romaña) o una zona de piel inflamada (chagoma). En los países no endémicos la fase aguda solo aparece en recién nacidos infectados (transmisión congénita) y personas transfundidas o trasplantadas. La mayoría de los recién nacidos infectados no tiene síntomas y solo algunos presentan aumento del hígado y bazo, meningitis, hepatitis, miocarditis y anemia. Fase crónica: puede durar 20-30 años, y las personas permanecen la mayoría de las veces sin síntomas. Sin embargo, algunas tras 20 o 30 años pueden tener complicaciones graves: cardiacas (agrandamiento del corazón, arritmias cardiacas, paro cardiaco y muerte súbita), digestivas (agrandamiento del esófago y colon con dificultad para comer y defecar) y neurológicas (derrame cerebral). Una de cada 3 personas infectadas tiene este tipo de complicaciones en algún momento de su vida. ¿Cómo se diagnostica? Mediante pruebas parasitológicas directas (detección directa del parásito en sangre) y análisis de sangre: pruebas serológicas y moleculares. ¿Cómo es su tratamiento? Una buena noticia es que existen medicamentos que curan la enfermedad si se administran al poco tiempo de producirse la infección. Si el tratamiento se inicia en la fase crónica es menos eficaz y solo frena o previene su progresión. Se recomienda el tratamiento a todos los adultos y niños con infección aguda, los casos de transmisión congénita, personas con enfermedades previas (coinfección por VIH, trasplantados, tratamientos inmunosupresores) oniños con enfermedad crónica. Debe ofrecerse tratamiento a los adultos infectados que no presentan síntomas para evitar o frenar la progresión de la enfermedad. En los adultos infectados con patología cardiaca y digestiva muy avanzada no se recomienda iniciar tratamiento por su escasa eficacia y sus importantes efectos secundarios. Está contraindicado durante el embarazo. Es compatible con la lactancia materna. ¿Se puede prevenir? No existen vacunas ni medicamentos para prevenir la enfermedad de Chagas. ¿Qué podemos hacer si vamos a viajar a un país endémico? Usar insecticidas en edificios, dormir en edificios bien construidos y limpios, usar mosquiteras impregnadas de permetrina, utilizar repelentes de insectos en zonas de piel expuestas y ropa protectora e higiene en la preparación de alimentos crudos. ¿Qué podemos hacer en España para prevenir la enfermedad? Cribado y control de la infección en todas las embarazadas de origen latinoamericano, de sus recién nacidos, así como de sus otros hijos que no hayan recibido antes tratamiento antiparasitario. España en la actualidad cuenta con protocolos para el cribado y tratamiento de mujeres embarazadas latinoamericanas, así como para recién nacidos de madres positivas. Control de los donantes de sangre y de órganos de origen latinoamericano. En España, desde el año 2005, se controla la transmisión del parásito por vía sanguínea a través del cribado en los bancos de sangre y de trasplantes de órganos.

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Cardiopatías Congénitas

Que un niño tenga un soplo cardiaco no significa que padezca una enfermedad del corazón Las cardiopatías congénitas son las enfermedades del corazón que están presentes al nacimiento. Su incidencia es de alrededor de 4 a 6 por cada 1000 niños nacidos vivos. No se sabe cuál es la causa de las cardiopatías congénitas, aunque sí se conoce que existen factores predisponentes, como la edad elevada de la madre, la ingesta de determinadas medicinas durante el embarazo o la exposición a radiaciones. También algunas anomalías cromosómicas son causa de cardiopatía. No obstante, en general esto explica solo un 10-15% de todos los niños que nacen con una cardiopatía, desconociéndose la causa en el resto. ¿Por qué se producen las cardiopatías congénitas y a qué otras malformaciones se asocian? El corazón se forma pronto en el curso del desarrollo del embrión, entre la 3.ª y 7.ª semana de embarazo. Muchas veces, cuando la madre ni sabe que está embarazada, ya el corazón del niño está perfectamente desarrollado y funcionando, limitándose a partir de ese momento nada más que a crecer de tamaño. En general, las cardiopatías se deben a una detención en la formación del corazón durante el desarrollo embrionario, de tal forma que no se producen los cambios adecuados necesarios para que el resultado final sea un corazón sano y normal. Las lesiones pueden consistir en que no se cierran por completo tabiques dentro del corazón, no se reabsorben algunos vasos sanguíneos que deben desaparecer o bien que quedan conectadas o desconectadas determinadas cavidades y arterias que, en su evolución natural, deben quedar conectadas de otra manera. El resultado es que, al nacimiento, el corazón no ha terminado de formarse y que, por tanto, tiene carencias que le van a hacer que, más pronto o más tarde, pueda fallar y afectar a la vida del niño. Debido a que las cardiopatías se producen en un momento específico del desarrollo del embrión, no es extraño que también puedan existir malformaciones de otros órganos que se forman al mismo tiempo que el corazón. Además, es frecuente que determinados síndromes pediátricos se asocien a cardiopatías, entre ellos los más conocidos son el síndrome de Down, Turner, Marfan, DiGeorge, Noonan, Alaguille, Edwards, Williams, etc. En estos casos es siempre conveniente descartar la existencia de una cardiopatía congénita. ¿Qué síntomas tiene un niño con una cardiopatía congénita? En general, la primera sospecha de cardiopatía la suele establecer el pediatra al escuchar un soplo en el niño, bien al nacimiento o en una revisión de rutina. No obstante y dado que la mayor parte de los soplos en niños suelen ser benignos, o sea de tipo funcional, la mera presencia de un soplo no es indicativa de la existencia de una enfermedad del corazón. Los niños que padecen una cardiopatía pueden tener síntomas y signos que serán distintos según la edad. Así, los lactantes pueden tener fatiga con las tomas, poco apetitito, poca ganancia de peso; a veces están pálidos, sudorosos o tienen un color azulado, esto dependerá del tipo de cardiopatía que tengan. Los niños mayores o adolescentes suelen presentar fatiga con los esfuerzos, cansancio y dificultad respiratoria, aunque estén en reposo; estos síntomas serán tanto más intensos cuanto más grave sea la cardiopatía. ¿Cómo se diagnostican? Para su diagnóstico, lo primero y más importante es que sean revisados por un cardiólogo infantil, quien sabrá valorar adecuadamente todos los signos y síntomas del niño. A continuación y después de la auscultación, puede que sea preciso realizar algunas pruebas como un electrocardiograma, una ecocardiografía o un Holter para el estudio de arritmias. En menos ocasiones serán necesarios otros estudios como tomografía axial computarizada, resonancia magnética o incluso un cateterismo. Con todo ello será posible llegar al diagnóstico exacto de la enfermedad, cuando la hubiere, aunque lo más normal es que con la auscultación y las primeras pruebas descritas ya se pueda diagnosticar la cardiopatía de forma certera. ¿Cómo puedo saber si un niño tiene una cardiopatía congénita? Aunque la mayoría de las cardiopatías tienen asociado un soplo o determinados síntomas que hacen sospechar la presencia de una enfermedad del corazón, en otras ocasiones, al menos durante un tiempo de la vida del niño, hay cardiopatías que no dan síntomas y los hallazgos exploratorios son mínimos o inexistentes y solo cuando se presentan es posible llegar al diagnóstico definitivo. Por esto es importante cumplir los protocolos de revisiones periódicas pediátricas, ya que en última instancia será el pediatra el que detectará aquellos signos de sospecha que habrán de ser evaluados posteriormente por un cardiólogo infantil. ¿Tienen cura las cardiopatías congénitas? La cardiología infantil es una de las especialidades pediátricas que más ha evolucionado, de tal manera que hoy en día es posible corregir total o parcialmente la mayoría de estas anomalías de nacimiento, con unos resultados médicos y quirúrgicos excelentes. Para ello se dispone, tanto de procedimientos quirúrgicos específicos, como de tratamientos intervencionistas que realizan cardiólogos a través de un cateterismo, con el fin de corregir o paliar distintos tipos de cardiopatía. Todos estos procedimientos se realizan en las llamadas unidades médico-quirúrgicas, donde cardiólogos, cirujanos y radiólogos intervencionistas se reúnen para valorar cada caso y tomar las decisiones más apropiadas para cada niño. Si un niño tiene una cardiopatía, ¿podrá llevar una vida normal? El primer objetivo del tratamiento de las cardiopatías congénitas es procurar a los niños una cantidad y calidad de vida lo mejor posible. Puede decirse que, en líneas generales, este objetivo se consigue, aunque deberán tenerse en cuenta las particularidades de cada caso, las cuales serán explicadas por los cardiólogos. Se intenta que las limitaciones sean mínimas, ya que una parte muy importante del tratamiento cardiológico es conseguir la integración del niño en un ambiente lo más normal posible, de acuerdo con su edad y entorno social. ¿Puedo encontrar otras familias que tengan un hijo con una cardiopatía? Existe una gran red de asociaciones de padres con hijos que tienen una cardiopatía. Estas asociaciones poseen una amplia documentación, que ayuda a entender y sobrellevar las distintas vicisitudes por las que han de pasar los niños a lo largo de la enfermedad y el proceso desde un punto de vista social y humano. ¿Dónde puedo encontrar más información? Sociedad Española de Cardiología Pediátrica y Cardiopatías Congénitas Menudos corazones Asociación de Cardiopatías Congénitas Asociación "Corazón y Vida" Todo Corazón de Murcia Asociación de Padres y Amigos de Cardiopatías Congénitas

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Parada cardíaca

Es importante el conocimiento por la población de las maniobras básicas de reanimación La parada cardiorrespiratoria (PCR) es la interrupción brusca, inesperada y potencialmente reversible de la respiración y de la actividad mecánica (contracciones) del corazón. ¿Cómo podemos identificarla? Si un niño está en situación de PCR, podemos encontrarlo: Inconsciente (no responde cuando lo llamamos o estimulamos suavemente, evitando sacudidas vigorosas. No respira o tiene una respiración dificultosa. No tiene pulso u otros signos de vida (no se mueve, no tose, no respira) ¿Es muy frecuente la PCR en niños? Afortunadamente NO. La PCR en niños es un evento raro. La incidencia estimada de PCR extrahospitalaria en niños es de 8 a 20 casos por cada 100 000 niños cada año y la de PCR hospitalaria entre 2-6 % de los niños ingresados en una unidad de cuidados intensivos. A diferencia del adulto, generalmente no se presenta de forma súbita e inesperada si no que se puede predecir. Esto es así porque la causa que con más frecuencia conduce a la PCR en el niño es respiratoria, y suele producirse de forma gradual. ¿Cuáles son las causas de PCR en niños? Las causas más frecuentes de PCR varían según la edad. En general, la PCR suele ser respiratoria; en niños mayores y adolescentes aumentan las de origen cardiaco. En menores de 1 año las causas más frecuentes son: el síndrome de muerte súbita de lactante, las malformaciones congénitas, enfermedades respiratorias y obstrucción de la vía aérea. En mayores de un año la causas más frecuentes son: traumatismos (accidentes de tráfico, caídas, quemaduras), ahogamientos, intoxicaciones. El paro cardiaco repentino es una de las principales causas de muerte entre deportistas jóvenes, pero también afecta a jóvenes y niños mayores que no participan en los deportes organizados. Puede ocurrir mientras se hace ejercicio o en reposo e incluso durante el sueño. Las principales causas de paro cardiaco repentino de origen cardiaco son: miocardiopatías, anomalías de las arterias coronarias, canalopatías (producen arritmias ), síndrome de Wolf-Parkinson-White, miocarditis y síndrome de Marfan. ¿Cómo podemos identificar que un niño tiene riesgo de presentar PCR? Es muy importante reconocer cuanto antes los signos clínicos que nos pueden alertar de que se puede producir una parada cardiaca y así actuar rápidamente para evitarla. Son signos clínicos de alarma: Insuficiencia respiratoria grave: Taquipnea, es decir, el niño respira mucho más rápido de lo normal. Es el primer signo de dificultad respiratoria en niños. La frecuencia respiratoria normal (es decir, el número de respiraciones por minuto) es inversamente proporcional a la edad del niño (en recién nacidos y lactantes es muchísimo mayor que en niños mayores y adultos). Por otro lado, si un niño que respira muy rápido enlentece bruscamente la frecuencia respiratoria o esta se hace irregular es un signo de parada inminente. Dificultad para respirar: Aleteo nasal (las fosas nasales se ensanchan cuando respira) más frecuente en bebés. Retracción o tiraje subcostal, intercostal o supraesternal (se hunde la zona por debajo de las costillas, entre las costillas y por encima de la clavícula). Este signo se presenta más fácilmente en lactantes o niños pequeños en los que su pared es más elástica. Si aparece en niños mayores de 5 años indica que el compromiso respiratorio es importante. Respiración ruidosa Coloración mucocutánea: el color normal de los labios, las uñas, las palmas de la manos y de los pies es sonrosado. Si se ponen morados es un signo de falta de oxígeno (aunque de forma aislada puede deberse a cambios de temperatura como puede ocurrir al salir del agua de la bañera o piscina). Alteración del nivel de conciencia. Insuficiencia cardiaca grave: Taquicardia (frecuencia cardiaca (latidos/minuto) superior a lo normal) o bradicardia (frecuencia cardiaca inferior a lo normal). Aunque la taquicardia sinusal es una respuesta común a múltiples situaciones de estrés (como ansiedad, fiebre o dolor) también puede ser un signo de fracaso circulatorio. La frecuencia cardiaca normal varía al igual que la respiratoria según la edad y es también inversamente proporcional a la misma. Piel fría, pálida, cianótica o moteada y con un relleno capilar lento (tiempo que tarda la piel de las extremidades en ponerse de nuevo rosada cuando la presionamos). Alteración del nivel de conciencia: confusión, irritabilidad, letargia o estupor Disminución de la diuresis (es decir orina muy poco). Los lactantes presentan un llanto fuerte y vigoroso, por tanto, si un lactante presenta un llanto débil puede ser un signo de alarma también. ¿Cuál es el pronóstico de la PCR? Lamentablemente la supervivencia global de la PCR sigue siendo baja, superior al 25% en los casos de PCR intrahospitalaria y cercana al 10% en las ocurridas fuera del hospital. Tienen mejor pronóstico cuando la causa es de origen respiratorio y si se inician precozmente maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) de calidad. Dado que, con un correcto entrenamiento, las maniobras de RCP básica son fáciles de aprender y de administrar, sería muy importante trasladar su conocimiento a toda la población. ¿Dónde puedo encontrar más información? https://www.aeped.es/enfamilia/actualidad/primeros-auxilios-para-padres-guia-practica https://www.healthychildren.org/Spanish/health-issues/injuries-emergencies/sport… https://www.cardiopedhgugm.com https://www.menudoscorazones.org

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