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Difteria: situación en el mundo

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25 de septiembre de 2018

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La difteria es una enfermedad poco frecuente en España. Puede afectar a las vías respiratorias, produciendo una membrana que dificulta la entrada de aire, o a la piel. Además produce una toxina (veneno) con efectos en distintos órganos.

En España se documentó un caso que falleció en 2015. Era un niño no vacunado. En Europa siguen apareciendo casos esporádicos,con mayor incidencia en Letonia.

Esta enfermedad persiste en los siguientes países: India, Indonesia, Madagascar, Pakistán, Nigeria, Haití y República Dominicana. Es más frecuente en menores de 15 años no vacunados y en los meses de invierno.

En 2018, tres países americanos, Colombia, Haití y Venezuela,han notificado casos confirmados de difteria. El mayor número de casos se ha registrado en Venezuela, especialmente en la segunda mitad de 2017 y el comienzo de 2018, siendo el grupo de edad más afectado entre 10-14 años.

Es una enfermedad muy contagiosa, que se puede prevenir con la vacunación.

En España, desde 2017,se administran 5 dosis de toxoide diftérico en la infancia: 3 por debajo del año de edad (2-4-11 meses), otra a los 6 años, y la última entre los 13-16 años de edad.

En el caso de viajeros internacionales a zonas endémicas de difteria (India, Indonesia, Madagascar, Pakistán, Nigeria, Venezuela, Haití, República Dominicana y países de la antigua Unión Soviética, como Ucrania), se recomienda: 1) en niños, completar la vacunación utilizando un calendario acelerado que respete los intervalos mínimos entre dosis; y 2) en adultos, una dosis de refuerzo si han transcurrido más de 10 años desde la última dosis de Td o Tdpa recibida.

Todos los contactos con un caso de difteria confirmada recibirán inmediatamente una dosis de toxoide diftérico, a menos que hubieran sido vacunados en los 12 meses previos, y completarán, si procede, la pauta de vacunación siguiendo el calendario de vacunación vigente.

Conviene recordar que las personas que padezcan la difteria deben recibir la inmunización completa con toxoide diftérico, porque el padecimiento de la enfermedad no confiere inmunidad.

Mas información en el artículo sobre la vacuna de la difteriade esta web.

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La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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Vacuna de la difteria

¿Qué es la difteria? La difteria es una enfermedad respiratoria contagiosa, con frecuencia mortal, debida a la infección por una bacteria, el bacilo diftérico (Corynebacterium diphtheriae), que provoca una afectación muy grave de las vías respiratorias altas (garganta y nariz), llegando a producir la asfixia en quien la padece. Este germen produce también una toxina que ataca el corazón y el cerebro y que ha sido la base para el desarrollo de una vacuna eficaz. Actualmente la difteria es excepcional en Europa, aunque hace algunos años ha habido brotes por caída de las vacunaciones en las regiones europeas de la antigua Unión Soviética. En España, en 2015 se produjo un caso en un niño no vacunado en Olot (Girona), que desgraciadamente falleció. ¿La Asociación Española de Pediatría (AEP) aconseja vacunar de la difteria? La AEP recomienda la vacunación de todos los niños contra la difteria, siguiendo los calendarios de vacunación sistemática de las comunidades autónomas españolas donde residan. Al llegar a la adolescencia, los que hayan seguido el calendario, habrán recibido 5 o 6 dosis de vacuna frente a la difteria, que van incluidas en diferentes vacunas combinadas. ¿Qué vacunas hay contra esta enfermedad? La vacuna de la difteria es una vacuna inactivada (no es una vacuna viva) y contiene la toxina que fabrica la bacteria, pero desprovista totalmente de su toxicidad (se llama toxoide); de forma que, una vez inyectada, no puede producir la enfermedad, pero sí mantiene su capacidad de estimular la producción de defensas (anticuerpos) contra ella. La vacuna de la difteria siempre forma parte de vacunas combinadas que incluyen, además, otros componentes, de manera que no está comercializada como vacuna individual que se pueda adquirir por separado. Está incluida en las vacunas hexavalentes que se administran en el primer año de vida, con pauta de 2, 4 y 11 meses, y también forma parte del preparado trivalente o tetravalente de los 6 años (Tdpa o Tdpa-VPI o DTPa-VPI) y en las "vacunas del tétanos" utilizadas en adolescentes y adultos (Td). Vacunas de uso en España que contienen el componente de la difteria Hexavalente: Difteria, tétanos, tosferina (la 1.ª y la última, de carga estándar), H. influenzae tipo b, polio y hepatitis B Tdpa: Difteria, tétanos y tosferina (la 1.ª y la última, de baja carga) DTPa-VPI: Difteria, tétanos y tosferina (la 1.ª y la última, de carga estándar) y polio inactivada Tdpa-VPI: Difteria, tétanos y tosferina (la 1.ª y la última, de baja carga) y polio inactivada Td: Difteria y tétanos (la primera, de baja carga) ¿Quién se debe vacunar? Debe vacunarse todo el mundo, tanto niños como adultos que no estuvieran vacunados. La vacuna habitual de adultos va asociada al componente del tétanos (Td). ¿Cómo se administra la vacuna? Se inyecta por vía intramuscular en el muslo o el brazo, según la edad. Puede administrarse el mismo día que se reciben otras vacunas diferentes o bien con cualquier intervalo con ellas, sin ninguna excepción. ¿Cuáles son las reacciones adversas de la vacunación? Los efectos adversos son poco frecuentes y leves. Al estar incluida en vacunas combinadas deben ser tenidas también en cuenta otras reacciones secundarias debidas a los otros componentes. Las más frecuentes son fiebre o febrícula, leve hinchazón o enrojecimiento en la zona de la inyección, o ligera irritabilidad o somnolencia en los días siguientes a su administración. Excepcionalmente puede aparecer llanto persistente, alteraciones neurológicas o reacciones alérgicas. Es conocido en los adultos que las dosis repetidas hacen más probables las reacciones locales, como hinchazón y molestias en la zona de la inyección. Este efecto secundario parece ser debido al componente del tétanos, que siempre le acompaña. ¿Cuándo está contraindicada la vacuna? Como con otros medicamentos, la vacuna de la difteria estará contraindicada si se ha tenido una reacción alérgica grave con una dosis anterior o por un componente vacunal. [Artículo compartido con el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría ]

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Iniciativa para sensibilizar sobre un trastorno que es causa de importante absentismo escolar en todo el mundo

Genera una mala calidad de vida para el niño, lo que puede afectar negativamente también a sus familias, asociándose a absentismo escolar y a trastornos comórbidos de salud mental, como depresión y ansiedad. Por ello la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) en colaboración con las sociedades de Pediatría y las sociedades nacionales de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (PGHAN) en Europa, anuncian el lanzamiento de una nueva campaña para concienciar sobre este trastorno con material educativo como folletos, vídeos y pósteres. Es un trastorno benigno, de causa no conocida, pero insidioso que afecta a la vida diaria del niño y de toda su familia. Es importante conocer que aunque pueda resultar preocupante y causar un dolor considerable, no es peligroso y no implicará daños a largo plazo. Existen unos criterios (llamados de Roma IV) que establece el diagnóstico, los síntomas que debe incluir son: Dolor abdominal episódico o contínuo que dura al menos 4 días al mes, durante al menos 2 meses. El dolor no se produce solamente durante la comida o la menstruación. No se puede explicar con otro trastorno clínico. Los niños también pueden quejarse de dolor de cabeza, mareos, cansancio, dolor en las extremidades y náuseas coexistentes. Su pediatra le realizará una historia clínica y exploración adecuadas, pudiendo indicar, en ocasiones, la realización de análisis de muestras de heces y sangre para excluir cualquier otro problema gastrointestinal. La investigación de los niveles de ansiedad del paciente también puede ser beneficiosa para el diagnóstico ya que al menos el 50 % de los niños con dolor abdominal funcional presentan altos niveles de ansiedad. Si sospecha que su hijo puede tener dolor abdominal funcional, es aconsejable comunicarse con el pediatra para obtener un diagnóstico, apoyo y recomendaciones. El dolor abdominal funcional suele resolverse con el paso del tiempo, por lo que el objetivo del tratamiento es aliviar los síntomas y ayudar a los niños a volver a su vida diaria. Algunas cosas que puede hacer para ayudar a aliviar los síntomas en casa son: Dieta: una dieta equilibrada y permanecer hidratado favorecen la salud de los intestinos y mejoran el bienestar. Actividad: anímar a continuar con las actividades normales como ir a la escuela, hacer deporte y pasar tiempo con familiares y amigos. Las actividades pueden distraer del dolor y aliviar los síntomas, mientras que el ejercicio físico puede mejorar la función del intestino y los niveles de estrés. Sueño: dormir mal puede empeorar los síntomas. Si el niño tiene problemas para dormir, se debe tratar de ayudarlo mejorando sus patrones de sueño. Apoyo emocional: el dolor abdominal funcional puede desencadenar y estar desencadenado por estrés y otros síntomas de salud mental. Hablar con su hijo sobre lo que le causa estrés y desarrollar estrategias para manejarlo puede ser beneficioso, además de tranquilizarlo asegurándole que el dolor no es grave y es temporal. Salud mental: si su hijo padece algún trastorno de salud mental, como ansiedad o depresión, es importante buscar ayuda para superarlo. Considere la posibilidad de buscar un terapeuta para que le ayude a manejar su trastorno. Para más información: https://www.aeped.es/noticias/nueva-campana-concienciar-sobre-dolor-abdominal-funcional-en-ninos

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Recomendaciones para padres de adolescentes en situación de confinamiento por la COVID-19

La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha realizado una serie de recomendaciones para los padres de chicos adolescentes basadas en la comunicación, la confianza, la responsabilidad y el respeto mutuo. Estas recomendaciones han sido elaboradas en colaboración con la Sociedad de Medicina del Adolescente (SEMA) e incluyen a través de 12 puntos los diferentes aspectos de la convivencia con los hijos en esta edad. ¡Esperamos que les resulte de interés! Fomenta la comunicación, hablando con ellos y explicándoles qué es la COVID-19 y dales pie a que pregunten sus dudas y expresen sus miedos. Hazles partícipes del reto que supone la epidemia. Sé sincero diciéndoles lo que se espera de ellos y explícales el esfuerzo que se está realizando entre todos. Mantén una rutina similar, levantarse y acostarse más o menos a la misma hora. Todos los días han de realizar deberes y/o las diversas tareas académicas del centro donde cursan estudios para no perder el ritmo académico. También es muy importante que tengan momentos de tranquilidad, aburrimiento y creatividad. Anímalos a participar en la plataforma escolar, en caso de que la haya. Establece unas normas más flexibles en cuanto a la tecnología. Las relaciones sociales son una parte fundamental en esta etapa y, ahora, su única vía para mantenerlas es a través de las pantallas. No poder quedar con sus amigos ni salir a los sitios habituales de ocio puede provocar en ellos sentimientos de impotencia y frustración. Anímalos a mantener relación con sus amigos aunque sea a distancia. Permite y respeta su intimidad. Llama antes de entrar a su habitación y no cojas su móvil sin permiso, por ejemplo. No entréis en discusiones innecesarias (por ejemplo, por que tenga las zapatillas en medio de la habitación). Es el momento de centrarnos en las cosas importantes y no desgastar nuestra relación con ellos. Fomenta la relación a distancia con sus abuelos para trabajar la empatía y que entiendan que cumpliendo las normas protegen a otras personas, entre ellos, a sus seres queridos. Permíteles ver las noticias para conocer cuál es el estado actual, pero no es aconsejable la sobreinformación. Es importante que estén informados de la evolución de la curva de contagios. Anímalos a escuchar testimonios o recomendaciones de personas que admiren (artistas, youTubers, influencers, etc.). Es un buen momento para reflexionar sobre la importancia de todos los trabajos. Esto les puede ayudar a tomar decisiones sobre su orientación profesional en el futuro. Pon en valor frente a ellos el esfuerzo de aquellas personas que están trabajando por los demás. Organiza actividades en familia como juegos de mesa, películas, series, etc., pero no les obligues a participar en ellas. Recuérdales que mantengan su móvil limpio y se laven a menudo las manos. Si alguien es sospechoso de haber sido contagiado, es conveniente que se ponga mascarilla y recordar evitar tocar superficies comunes, picaportes, grifos... Proponles hacer planes de lo que les gustaría hacer cuando la situación mejore para mantener la motivación. Fomenta su imaginación. Es importante mantener hábitos de vida saludables. Controlar la ingesta de alimentos calóricos, dormir al menos las ocho horas recomendadas y realizar actividad física que les mantenga activos a través de bailes, series de entrenamiento en Youtube o actividades domésticas.

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Soplos en el corazón: qué son

Un soplo es un ruido que hace la sangre cuando pasa por el corazón. Los soplos son muy frecuentes en los niños y casi siempre benignos Un soplo es un ruido que hace la sangre cuando pasa por el corazón. Los soplos cardiacos son frecuentes en niños y generalmente son benignos. Los soplos en el corazón durante la infancia, ¿son frecuentes? Hasta en un 50% de los niños puede auscultarse un soplo cardiaco, tratándose en la mayoría de un soplo “inocente” o funcional. Esto puede variar en las diferentes edades: es más probable que se trate de un soplo funcional en los niños mayores y que haya una anomalía cardiaca en los neonatos y lactantes. ¿Pero un soplo funcional es signo de enfermedad en el corazón? No. Que exista un soplo funcional no quiere decir que el niño tenga un problema del corazón. Es únicamente un ruido que se escucha debido al paso de la sangre por un corazón normal, y que se aprecia con más frecuencia en los niños. Puede ocurrir que se escuche más alto o bajo, dependiendo de la frecuencia cardiaca. También se pueden oír más al explorarle con fiebre. ¿Cual es la frecuencia de enfermedades cardiacas congénitas en los niños? La frecuencia de malformaciones congénitas cardiacas es inferior al 1%. Pero, si mi hijo tiene un soplo funcional, ¿hay que hacerle pruebas? El diagnóstico de soplo funcional se realiza por las características de la auscultación. Su identificación es fácil por parte de un médico experto. Diversas pruebas como el electrocardiograma o la radiografía de tórax no sirven para confirmar o descartar enfermedad cardiaca en estos casos y no es necesario realizarlas. En el caso de que su médico considere que las características del soplo pueden hacer sospechar la presencia de alguna enfermedad en el corazón, o bien si el soplo se ausculta en un niño muy pequeño (por ejemplo, recién nacidos o lactantes, en los que la frecuencia de presentar una cardiopatía congénita es mayor) es posible que su médico derive al niño a un cardiólogo infantil para la realización de una ecografía cardiaca, que es la prueba más segura para realizar el diagnóstico de una posible enfermedad de la estructura del corazón. Sto sólo será necesario en una minoría de casos y es la excepción, no la regla. Mi hijo tiene un soplo funcional. ¿Puede hacer vida normal? Puede y debe hacer una vida absolutamente normal. Un soplo funcional no indica enfermedad del corazón. Fuentes consultadas: “ Evidencias en Pediatría ”

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Convulsiones en niños. Actuación, recomendaciones y mitos.

La mayoría de las convulsiones ceden solas. Es fundamental mantener la calma e intentar que no se haga daño ¿Qué es una convulsión? Una convulsión es aquella situación en la que súbitamente, el niño generalmente empieza con movimientos musculares repetidos, que suelen acompañarse de pérdida de consciencia. En los niños, la causa más frecuente es la fiebre, las llamadas convulsiones febriles, pero existen otras causas como la bajada de glucosa (hipoglucemia), traumatismos en la cabeza, infecciones (como en la meningitis), drogas o epilepsia. ¿Qué síntomas o signos produce una convulsión? De forma repentina el niño pierde la consciencia, es decir, deja de responder al llamarle o al estimularle. El cuerpo puede ponerse rígido y comenzar con sacudidas rítmicas de los miembros, la cabeza o el tronco o, por el contrario, puede quedarse fláccido. La boca se puede poner de color azulado o morado, encajada con fuerza y los ojos en blanco o con la mirada perdida. Puede ser que el niño se orine, aunque ya no lleve pañal. También puede vomitar. Lo anteriormente descrito es lo que más frecuentemente aparece, aunque puede haber convulsiones que se manifiesten de forma atípica. ¿Cuánto dura una convulsión? Aunque generalmente a los padres se les hace eterna, un episodio de convulsión suele durar menos de cinco minutos. Si es posible, lo ideal es controlar con un reloj la duración de la convulsión. ¿Qué puedo hacer durante la convulsión? La mayoría de las veces las convulsiones van a ceder solas. Sí es importante Mantener la calma, no dejar solo al niño e intentar que no se haga daño. Tumbarlo de lado, sobre un costado, porque así le costará menos respirar Alejar objetos con los que se pueda golpear. Se recomienda pedir ayuda al teléfono de emergencias 112 ante una convulsión, sobre todo si dura más de 5 minutos o es la primera vez que ocurre. Si el niño suele sufrir convulsiones y su pediatra se lo ha prescrito, administrarle la medicación que le hayan recetado. ¿Qué no debe hacerse durante una convulsión? No es necesario iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), ni respiración boca a boca, ni sacudir o zarandear. No se deben meter los dedos en la boca, ni ningún otro objeto. Cómo manejar una convulsión fuera de un centro sanitario Si nos encontramos con un niño que está sufriendo una convulsión en un entorno como el colegio, en casa o en la vía pública, lo primero es mantener la calma. Acercarse con cuidado y asegurarse de que el niño esté en un lugar seguro, lejos de cualquier objeto que pudiera causarle daño. No intentar sujetar al niño ni detener sus movimientos. A continuación, colocar al niño en posición de seguridad. Esto implica acostarlo de lado, preferiblemente con la cabeza ligeramente inclinada hacia atrás para facilitar la respiración y evitar que se atragante con su propia saliva o vómito. Es importante aflojar cualquier prenda de ropa que pueda estar ajustada alrededor del cuello o la cintura para asegurar que respire con facilidad. Si el niño tiene medicación de rescate disponible y usted ha sido instruido sobre cómo administrarla, hágalo siguiendo las indicaciones específicas para su uso. Esto puede incluir medicamentos como diazepam en formato rectal o midazolam en formato bucal. Sin embargo, es crucial seguir exactamente las instrucciones y dosis proporcionadas por los profesionales de salud. Recuerde no introducir ningún objeto en la boca del niño durante la convulsión, ya que esto puede causar lesiones adicionales. Tampoco intente darle de beber o comer hasta que esté completamente despierto y alerta tras la convulsión. Finalmente, llame inmediatamente a los sistemas de emergencias (número 112 en España) para informar sobre la situación. Proporcione toda la información relevante, como la duración de la convulsión, cualquier antecedente médico conocido del niño y las medidas que ya se han tomado. Manténgase en línea hasta que los servicios de emergencia lleguen y puedan hacerse cargo del niño. La pronta intervención y el manejo adecuado pueden marcar una gran diferencia en la seguridad y recuperación del niño. MITOS SOBRE CONVULSIONES Las convulsiones febriles se producen cuando la fiebre es alta La convulsión es una respuesta del cerebro a los cambios bruscos de temperatura (ya sea aumento o descenso rápido). Puede aparecer incluso cuando el niño todavía no tiene fiebre y la temperatura está comenzando a subir. Administrar antitérmicos de forma precoz para evitar que le suba la fiebre previene las convulsiones Como se señala anteriormente, la convulsión podría producirse incluso cuando la temperatura está empezando a aumentar, muchas veces ni siquiera da tiempo a reconocer que el niño tiene fiebre. Administrar antitérmicos de forma precoz no evita que el niño convulsione. Las convulsiones provocan daño en el cerebro y siempre dejan secuelas La mayoría de las convulsiones son procesos de corta duración, por lo que no tienen por qué dañar el cerebro ni dejar secuelas, esto dependerá del tipo y duración de la crisis. 4. La convulsión es un signo de infección grave No existe relación entre la convulsión febril típica y la gravedad de la infección. De hecho, a menudo aparecen con infecciones víricas banales. Ante una convulsión hay que introducir algo en la boca para evitar que se trague la lengua No existe riesgo de tragarse la lengua y no debe introducirse nada en la boca del niño ante una convulsión. Al contrario, se debe retirar todo lo que tenga en la boca para despejar la vía aérea.

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Efectos del alcohol en el desarrollo

¿Nos debe preocupar el alcohol? El alcohol es un tóxico cuyo consumo está normalizado e incluso incentivado en nuestra sociedad. Desde edades tempranas, los niños conviven con estas bebidas de forma cotidiana. En la mayoría de los hogares existen diferentes tipos de alcohol, ya sea para consumo diario u ocasional, y su presencia es constante en series, películas, canciones y otros medios de comunicación. Según encuestas recientes, 3 de cada 4 adolescentes de 13-14 años han probado alcohol alguna vez . Es frecuente que lo consuman en grandes cantidades durante los fines de semana. Y, lo que es aún más preocupante, cuando una persona decide no beber, a menudo se la excluye, se la etiqueta o incluso se la presiona para que consuma alcohol. La realidad El consumo de alcohol aumenta el riesgo de padecer múltiples enfermedades, especialmente en un organismo en crecimiento como el infantil y adolescente. A corto plazo, reduce la capacidad de tomar decisiones y el control físico, y puede provocar vómitos, convulsiones, coma e incluso la muerte. A medio y largo plazo, afecta al desarrollo cerebral, la capacidad de aprendizaje, el rendimiento escolar y la salud mental. En la edad adulta, su consumo se asocia a varios tipos de cáncer, como el hepático, de mama, de boca y del tubo digestivo, entre otros. Además de su toxicidad directa, el alcohol incrementa el riesgo de accidentes y conductas peligrosas. Alcohol y embarazo El consumo seguro de alcohol durante el embarazo es cero . Cualquier cantidad, en un momento crítico del desarrollo fetal, puede provocar malformaciones graves y problemas permanentes en el futuro bebé. En los países occidentales, el consumo de alcohol durante el embarazo es la principal causa de discapacidad intelectual evitable. Por este motivo, se recomienda que toda mujer en edad fértil que mantenga relaciones sexuales sin protección evite el consumo de bebidas alcohólicas, ya que podría estar embarazada sin saberlo. Alcohol y lactancia Al igual que durante el embarazo, la cantidad segura de alcohol durante la lactancia es cero , ya que el alcohol pasa a la leche materna. Si una madre lactante decide consumir alcohol, debe extraer y desechar la leche producida en las horas posteriores, en función de la cantidad ingerida. Para más información actualizada, se recomienda consultar la web: www.e-lactancia.org . Cocinar con alcohol La creencia de que el alcohol se evapora completamente al cocinar sigue vigente, a pesar de la evidencia científica. Es importante saber, y explicar a todo el entorno familiar, que ningún tipo de cocinado elimina el 100 % del alcohol de una preparación. Por ello, nunca debe añadirse alcohol a la comida que vaya a ser consumida por niños o adolescentes. Además, bebidas como la kombucha pueden contener cantidades variables de alcohol derivadas de la fermentación, por lo que deben evitarse durante el embarazo, la lactancia, la infancia y la adolescencia. Bebidas que imitan a las alcohólicas Las bebidas tipo cava “sin alcohol” no son recomendables para niños ni adolescentes. Se comercializan con la idea de que los menores “participen” en los brindis familiares, pero además de contener un exceso de azúcares libres, introducen y normalizan el hábito de beber como forma de celebración , favoreciendo el consumo posterior de bebidas alcohólicas cuando, por edad, “ya pueden”. Por todo ello, se recomienda evitar el alcohol en el entorno en el que crecen niños y adolescentes . Conviene recordar que la bebida principal de cualquier ser humano, y especialmente durante la infancia, es y debe ser el agua .

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Lenguaje en el niño

El lenguaje es la forma de comunicación con los demás. Ya desde que es un bebé, el niño se puede comunicar antes de decir palabras. El habla es la expresión verbal de la comunicación. Los niños aprenden a comunicarse desde los primeros días y, de forma progresiva, van desarrollando el habla. El aprendizaje del habla despierta mucho interés en los padres y es uno de los aspectos del desarrollo que se supervisan en los exámenes de salud, durante la primera infancia. ¿Qué influye en el desarrollo del lenguaje? En el desarrollo del lenguaje del niño influyen factores como la herencia, la familia, el ambiente en el que se desarrolla y la escolarización. ¿Qué es lo normal? En los primeros años, los niños desarrollan el lenguaje junto con otros aspectos del desarrollo. Evolucionan de diferente manera, pero en general son capaces de hacer ciertas cosas a determinadas edades: Durante el primer año El niño se sobresalta ante los ruidos, busca la fuente de los sonidos y emite sus propios sonidos en forma de balbuceos y arrullos (vocalizaciones A-E). Cuando crece, por lo general a los 9 meses, es capaz de unir sonidos y decir palabras como mamá o papá, aunque no entienda el significado. Entre los 12 y 15 meses Aumenta el balbuceo utilizando más sonidos, imita algunos sonidos y palabras y dice una o más palabras. Es capaz de entender órdenes sencillas. De los 18 a los 24 meses Hacia los dos años tiene un vocabulario de entre 20 y 50 palabras, comienza a combinar palabras y es capaz de señalar partes de su cuerpo y objetos habituales, así como de seguir instrucciones de dos pasos (coge el juguete y dámelo). De 2 a 3 años Aumenta el número de palabras, dice frases de tres a cinco palabras. Aumenta la comprensión (entiende lo que es encima de la mesa y debajo), comprende algunos verbos y se puede entender gran parte de su habla. ¿Cuándo hay un retraso? El retraso del habla y el lenguaje es el retraso del desarrollo más frecuente. Alrededor de uno de cada cinco niños aprende a hablar más tarde que otros niños de su edad. A veces es difícil diferenciar entre lo que es normal y tan solo se trata de inmadurez en el desarrollo, de aquello que es un problema y por lo tanto precisa ser valorado por un especialista. Cuando se habla de que un niño tiene un retraso del habla es porque su forma de hablar es peor, de forma significativa, que la de los niños de su misma edad. Un niño puede tener retraso del habla y posteriormente desarrollar el habla de forma más lenta. O puede ocurrir que el retraso del habla sea un síntoma más de otros problemas del desarrollo que se asocian con retraso del habla. Los niños con retraso del habla precisan ser diagnosticados y tratados de forma temprana. ¿Cuándo hay que preocuparse por el lenguaje de un niño? En el menor de un año: Entre uno y dos años: A los dos años: Causas de retraso del habla y el lenguaje Hay muchas causas. Un niño puede tener un desarrollo normal, pero no hablar. Esto a veces es debido a alteraciones de la boca, la lengua o el paladar. En ocasiones, el retraso del lenguaje puede ser el signo de otro problema más importante como la pérdida de audición, retrasos del desarrollo en otras áreas o incluso un trastorno del espectro autista . Problemas de la audición. Un niño que tiene problemas para oír, tiene problemas para comprender, imitar y utilizar el lenguaje. Cuando el niño habla mal y emplea poco vocabulario, pero el resto de su desarrollo, tanto mental como de los sentidos, es normal, se trata de un retraso simple del habla. Los retrasos simples del habla son, por lo general, temporales. Habitualmente son de causa hereditaria y madurativa. El retraso del lenguaje en los niños pequeños a veces es señal de un problema de aprendizaje, que se manifestará como dificultades al comienzo de la lectoescritura. Es el llamado retraso global del lenguaje. ¿Qué se puede hacer? Si un niño tiene un retraso del lenguaje se debe solicitar que sea estudiado por un especialista. El especialista en lenguaje valorará el lenguaje del niño y el habla. Para hacerlo se pueden utilizar escalas y tests que midan el lenguaje del niño y lo que se considera normal. También hay que evaluar: Lo que el niño comprende (a esto se denomina lenguaje receptivo). Lo que el niño dice (lenguaje expresivo). Cómo interacciona para comunicarse: señalar, gestos, etc. Los sonidos que emite y la claridad del habla. El desarrollo de la boca: boca, lengua y paladar. La primera persona a quien acuden las familias es al pediatra. Ante la sospecha de alteración del lenguaje los niños son valorados por el médico especialista en foniatría, que es el profesional encargado de los trastornos del lenguaje, habla, voz y audición. ¿Qué pueden hacer los padres? El desarrollo del habla depende, entre otros aspectos, del entorno. La estimulación sensorial, especialmente la auditiva, es muy importante para que el niño aprenda. Algunas recomendaciones para la familia: Dedicar tiempo a estar con el niño y comunicarse con él. Con canciones, cuentos, juegos y todo aquello que pueda aumentar su biblioteca de palabras. De esta manera el niño puede desarrollar el oído, por donde entran y “caminan” las palabras. Dirigirse al niño hablándole en un lenguaje correcto, tanto en la articulación de las palabras como en el uso del vocabulario. Hacerlo de forma lenta, precisa y directa. El niño imita y copia lo que escucha. Utilizar la vida diaria para hablarle. Aprovechar que se va a la compra o cuando está en casa, contarle las cosas que se van viendo, señalar objetos. Es importante darle tiempo para que se exprese y cuente sin prisas. Que él sienta que le escuchamos y que queremos compartir su lenguaje. Leerle cuentos es muy conveniente, comenzando cuando es un bebé. En niños con dificultades del habla, la comunicación en varios idiomas puede ser perjudicial. El bilingüismo normalmente no es el responsable de los retrasos, pero tampoco ayuda a perfeccionar la capacidad expresiva. Si existe un problema del lenguaje, habla, audición o del desarrollo, la intervención temprana es necesaria para ayudar al niño. Los padres pueden aprender qué es lo que le ocurre y cómo ayudarle.

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Meningococo en el colegio

Aunque el riesgo es bajo, en el colegio y en la familia es donde se produce el contagio del meningococo. La transmisión se produce al toser, estornudar o por contacto con las manos que llevan secreciones respiratorias. ¿Qué puede hacerse desde la escuela? La meningitis bacteriana es una enfermedad de declaración obligatoria, es decir, que ante la sospecha de aparición de un caso, se comunica de forma urgente a las autoridades sanitarias competentes para que adopten las medidas de prevención adecuadas. Así, cuando se confirma la presencia de la enfermedad en un niño hay que tomar precauciones en su entorno, comenzando por el colegio, para evitar los contagios. Los servicios de Salud Pública de las comunidades autónomas españolas, de acuerdo a sus protocolos de actuación, se pondrán en contacto con la guardería o escuela para trasladar toda la información a los padres. Los padres de los otros niños deben tener en cuenta que no hay riesgo en seguir llevando a estos al centro escolar. El paciente, una vez recuperado y acabado el tratamiento, podrá reincorporarse al colegio sin problemas si el médico responsable lo determina, porque no hay riesgo de contagio para el resto de sus compañeros. Además, deberá recibir las vacunas correspondientes antimeningocócicas si no las tiene administradas. ¿Quiénes tienen más riesgo de contagio? Después de un caso de enfermedad meningocócica, el riesgo de que aparezca otro caso es pequeño. Los contactos estrechos, es decir, aquellas personas que han podido estar expuestas a las secreciones nasofaríngeas del enfermo, en los 10 días anteriores al desarrollo de la enfermedad, tienen mayor riesgo de contagiarse que el resto de la población. Se estima que la transmisión aérea de la bacteria solo se produce en distancias menores de un metro. El riesgo es mayor durante los primeros 7 días desde que aparece la enfermedad. Dentro de este grupo de contactos estrechos estarían, por ejemplo, los convivientes del hogar, los compañeros de guardería o aquellas personas que hayan compartido frecuentemente la misma habitación para dormir. En estos casos es aconsejable que, durante los siguientes 10 días, se vigile si hay algún síntoma de la enfermedad, especialmente fiebre, y si lo hubiera, acudir entonces al pediatra. Tratamientos preventivos Para prevenir casos secundarios es posible que los contactos más cercanos del enfermo deban tomar un medicamento preventivo durante varios días, para erradicar la bacteria de la garganta. Es recomendable que el tratamiento se administre, preferentemente, en las primeras 24 horas después del diagnóstico del primer caso. También conviene comprobar si los contactos están vacunados frente a la bacteria que causó la infección en el primer paciente. Actualmente, la vacunación frente al meningococo C está incluida en los calendarios vacunales de todas las comunidades autónomas españolas. Además, también está disponible la vacuna frente al meningococo B , ya financiada en todas las comunidades y ciudades autónomas para lactantes con la pauta 2, 4 y 12 meses y también para grupos de riesgo. Para aquellos en los que no esté financiadaa se puede adquirir en las farmacias con receta médica. En 2025 la AEP la recomienda también a los 12 años con cualquiera de las 2 vacunas para los que no la hayan recibido nuca y la aplicaión de una dosis de refuerzo a los 12 años para aquellos que la hayan recibido en la lactancia o en la infancia. Finalmente, la vacuna antimeningocócica tetravalente MenACWY está en los calendarios financiados de toda España a los 12 años y con un rescate hasta los 18 años. La Asociación Española de Pediatría la recomienda a los 4 y 12 meses y a los 12 años con rescate hasta los 18 años. Muchas comunidades autónomas financian esta vacuna a las edades que recomienda la AEP.

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