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Meningitis

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Escrito por Jaime Carrasco Colom, SEIP)

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La meningitis pueden ser realmente graves si son causadas por bacterias. Pero muchas veces son producidas por virus y se comportan de manera benigna

La meningitis es una enfermedad que se caracteriza por la inflamación de unas membranas de tejido, denominadas meninges, que recubren totalmente el cerebro y la médula espinal. Esta inflamación se produce habitualmente tras una infección ocasionada por virus o bacterias que alcanzan el sistema nervioso, aunque existen otros microorganismos, e incluso algunos fármacos, que también pueden ocasionar una  meningitis. Entre las meninges existe un líquido, el líquido cefalorraquídeo, que en las meningitis se encuentra alterado debido a la llegada de células (leucocitos) y elementos inflamatorios que actúan como “defensas” frente a la infección.

¿Cuáles son las causas?

La mayoría de los casos de meningitis están causados por bacterias o virus.

La meningitis causada por bacterias es poco frecuente, pero suele ser grave y puede ser de riesgo vital si no se trata de inmediato. En nuestro medio, las bacterias causantes más frecuentes son:

En recién nacidos, Streptococcus agalactiae (estreptococo del grupo B), Escherichia coli y Listeria monocytogenes.

En niños mayores, Neisseria meningitidis (meningococo, sobre todo los tipos B y C, con un incremento de los tipos W e Y en los últimos años), Streptococcus pneumoniae (neumococo), Haemophilus y algunos tipos de estreptococo.

La meningitis causada por virus (también llamada meningitis aséptica) es mucho más frecuente que la bacteriana y suele ser benigna. Muchos de los virus que causan meningitis son muy frecuentes y están relacionados también con los catarros y la diarrea. El virus más comúnmente implicado en este tipo de meningitis es el enterovirus. Otros virus que pueden causar meningitis son: virus herpes, virus de la varicela, virus del sarampión, virus de la parotiditis (paperas) y virus de la gripe.

Otros microorganismos causantes de meningitis son los parásitos y los hongos, pero son mucho menos frecuentes, sobre todo en nuestro medio.

¿Cómo se contagia?

La mayoría de los microorganismos causantes de meningitis son relativamente frecuentes y se pueden encontrar en la garganta de personas sanas. Estos microorganismos se propagan a través de gotitas de líquido procedentes de la garganta o nariz de una persona infectada o portadora. Solamente en algunos casos, el contagio con estos microorganismos evolucionará a una meningitis.

¿Cuáles son los síntomas?

Las manifestaciones clínicas de las meningitis pueden variar en función de la edad y de la causa de las mismas. Los síntomas pueden aparecer de repente o tras un proceso catarral o diarreico.

Los lactantes y niños menores de 2 años suelen presentar síntomas poco específicos (pueden estar presentes en muchos tipos de infecciones) como irritabilidad difícil de calmar, fiebre, rechazo de las tomas, vómitos y decaimiento.

Los niños de mayor edad suelen manifestar dolor de cabeza, vómitos, molestias con la luz, somnolencia o irritabilidad, fiebre y a la exploración se puede encontrar rigidez a la movilización del cuello. Algunos tipos de meningitis se acompañan de lesiones rojo-violáceas en la piel, que pueden aparecer en forma de pequeños puntos que no desaparecen a la presión (denominados petequias). Ante la presencia de este tipo de lesiones en la piel en un niño con fiebre siempre se debe acudir de forma urgente a un centro sanitario.

¿Cómo se diagnostica ?

Cuando existe una sospecha de meningitis, es habitual que se realicen pruebas para ayudar al diagnóstico. Junto al análisis y cultivo de una muestra de sangre, en la mayoría de los casos se realizará una punción en la zona lumbar baja de la espalda (punción lumbar). Esta prueba se hace para obtener una muestra de líquido cefalorraquídeo y poder confirmar que existe una inflamación meníngea. De igual modo, el análisis de este líquido mediante cultivos y otras técnicas permite conocer el tipo de microorganismo que ha ocasionado la meningitis (virus o bacteria). Es poco frecuente que la realización de una punción lumbar ocasione complicaciones más allá de las molestias que supone la propia prueba.

¿Cuál es el tratamiento?

Si el/la pediatra sospecha que la causa de la meningitis es bacteriana, se ingresará al paciente y se iniciará tratamiento antibiótico intravenoso lo antes posible. Las meningitis virales no precisan tratamiento antibiótico y se resuelven de manera espontánea.

¿Qué pronóstico tiene?

Las meningitis virales, que son la mayoría, suelen tener un pronóstico excelente y las secuelas son excepcionales.

La meningitis bacteriana es una enfermedad potencialmente grave y que ocasiona, en algunos niños, secuelas importantes e incluso el fallecimiento. Las secuelas pueden ser daño cerebral, convulsiones, sordera o trastornos del aprendizaje. No obstante, la mayoría de niños que reciben un diagnóstico y tratamiento rápidos se recuperan por completo.

¿Qué hay que hacer si se ha estado en contacto con un enfermo de meningitis?

Si el caso de meningitis con el que se ha tenido contacto es de causa vírica, no hace falta tomar ninguna medida preventiva especial. Solo en los casos de meningitis bacterianas contagiosas (meningococo, especialmente), los contactos más íntimos de los enfermos deberán tomar un medicamento preventivo durante pocos días. En estos casos, como en muchos otros, lo más sensato y eficaz es seguir los consejos de los responsables sanitarios oficiales. Confíe en ellos y siga sus recomendaciones.

¿Cómo se puede prevenir?

La mejor estrategia de tratamiento de la meningitis es su prevención. Desde la inclusión en el calendario de las vacunas frente a meningococo tipo C*Haemophilus* y neumococo, se ha producido un descenso muy marcado del número de meningitis producidas por estas bacterias. En los últimos años se ha introducido la vacuna frente al meningococo B, con muy buenos resultados preventivos. Debido al incremento de casos de meningitis causada por meningococo de los tipos W e Y en los últimos años, se recomienda ampliar la vacunación con una vacuna que engloba los grupos A, C, W e Y. Pregunte a su pediatra acerca de las vacunas disponibles y consulte las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría.

Por otra parte, como la mayoría de microorganismos que pueden causar una meningitis son relativamente frecuentes en nuestro entorno habitual, los hábitos higiénicos son fundamentales para prevenir la adquisición de estos gérmenes: lavado de manos a menudo (sobre todo después de ir al baño, toser, sonarse la nariz o cambiar pañales), evitar el contacto directo con personas enfermas y evitar compartir vasos o cubiertos.

Artículo elaborado por la Sociedad Española de Infectología Pediátrica.

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La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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Meningococo y meningitis bacteriana

Las meningitis más graves están provocadas por las bacterias; entre ellas, el meningococo. Este puede tener diferentes “apellidos” (o serogrupos), siendo el B el más frecuente en España. ¿Qué es el meningococo? El meningococo es una bacteria que habita con relativa frecuencia en las vías respiratorias altas de una persona, sin provocar la enfermedad. Se desconoce por qué en ciertos individuos susceptibles produce infecciones graves, sobre todo meningitis y sepsis (infección muy grave de la sangre), y provoca importantes secuelas, incluso la muerte de la persona afectada. Se estima que entre el 10 % y el 30 % de los que superan la infección sufren secuelas permanentes que pueden afectar al sistema circulatorio (amputaciones) o neurológico (parálisis, deficiencias intelectuales o de comunicación, sordera, ceguera o trastornos psicológicos). ¿Cuántos tipos de meningococos hay? Aunque el meningococo puede tener hasta 12 “apellidos” (serogrupos) diferentes, en los países occidentales como España, los más habituales son el B y cada vez más el W y el Y. El C ha descendido mucho en los últimos diez años, debido a la inclusión de la vacuna frente al meningococo C en el calendario vacunal infantil de muchos los países europeos. ¿Cómo se transmite? El contagio del meningococo se produce por vía respiratoria, a través de las gotitas que se expulsan al toser o estornudar. Cuanto mayor y más estrecho es el contacto con una persona infectada, más fácil es el contagio, por eso los entornos más favorables para su transmisión son los ambientes escolares y familiares. Sin embargo, su capacidad de contagio no es tan alta como la de un catarro o una gripe. ¿Cuáles son los síntomas? Hay personas que, durante un tiempo, pueden ser portadores faríngeos de esta bacteria sin que les produzca ningún problema. Aunque no se sabe bien por qué, en algunos individuos y en determinadas circunstancias, el germen se salta esa barrera y penetra en el organismo produciendo la enfermedad. En ocasiones, el tiempo que transcurre entre la llegada de la bacteria y la manifestación de la enfermedad puede ser de 3-7 días. Cuando provoca meningitis, el comienzo de los síntomas suele ser brusco con fiebre, dolor de cabeza y rigidez de la nuca, pudiendo acompañarse de náuseas, vómitos, intolerancia anormal a la luz (fotofobia) y confusión. Entre el 5 % y el 20 % de las enfermedades por meningococo se manifiestan como sepsis meningocócicas, sin meningitis. Es decir, como una infección sanguínea generalizada que no va acompañada de inflamación de las meninges. Igualmente, los síntomas comienzan bruscamente y se caracterizan por fiebre con importante afectación del estado general y la aparición de una erupción en la piel, con pequeñas manchas de color rojo violáceas, conocidas como petequias, en cualquier parte del cuerpo, habitualmente muy numerosas y de progresión muy rápida y que tienden a unirse entre ellas en minutos dando lugar a hematomas. Ante la presencia de estos síntomas, se debe acudir de forma urgente a un centro sanitario. Una característica de estas lesiones es que no desparecen con la extensión de la piel. ¿A quién afecta? La enfermedad meningocócica afecta principalmente a los niños menores de un año. El segundo pico de la incidencia de la enfermedad se sitúa entre 1 y 4 años y el tercero en la adolescencia, de 15 a 19 años de edad. En los niños menores de 3 años la enfermedad suele tener peor pronóstico en cuanto a secuelas y mortalidad. En el 99 % de los casos, la enfermedad se produce en personas sanas, es decir, que no tienen otras enfermedades previas. En los últimos años, la incidencia de la EMI está disminuyendo en todos los países. Sin embargo, en España, al igual que en otros países, en el periodo que va desde la temporada 2013-14 a la 2018-19 se produjo un incremento continuado de la incidencia de EMI, tendencia que se truncó con la irrupción de la pandemia por SARS-CoV-2 en el primer trimestre de 2020, que trajo consigo una descenso muy acusado (32,2 %) en la incidencia de EMI en la temporada 2019-20 respecto a la temporada anterior, mientras que el descenso fue aún mayor en la temporada 2020-21 (78,9 % con respecto a la 2019-20), donde hubo 8 casos de EMI en menores de 14 años, todos por el serogrupo B (MenB), mientras que en la temporada anterior en este mismo grupo de edad hubo 45 casos de EMI (29 por MenB, 3 por serogrupo C, 9 por W y 6 por Y). Al igual que en otras temporadas, la mayor tasa de incidencia por edad ocurrió en los menores de un año (1,14) seguido por los niños entre 1 y 4 años (0,19). En la actualidad, la enfermedad meningocócica ha vuelto a reemerger, confirmándose la tendencia creciente de incidencia de EMI durante la temporada 2022-23, dejando atrás el impacto de la pandemia. El número de casos y tasas fueron, en esta temporada, prácticamente el doble que en la anterior. Los menores de un año fueron el grupo de edad de mayor tasa de incidencia, y el serogrupo B el predominante, ambas características se mantienen desde hace unas dos décadas. Merece la pena prestar atención a los serogrupos W e Y, ya que las tasas de EMI por estos serogrupos han sido de 0,05 y 0,04, respectivamente (y fueron de 0,01, en ambos casos, en la temporada anterior). Hasta el 30 de junio de 2024 se han declarado 220 casos de EMI (74 más que el año anterior), siendo predominante le B con 99 casos, 45 en la edad pediátrica. ¿Cómo se puede prevenir? La prevención es la mejor estrategia para el tratamiento de la meningitis. Actualmente existen varias vacunas para hacer frente a los diferentes serogrupos de meningococo: La vacunación frente al meningococo C está incluida en los calendarios vacunales de todas las comunidades autónomas y ha demostrado ser muy eficaz, ya que el número de infecciones por este microorganismo ha disminuido drásticamente. La vacunación frente al meningococo B es una oportunidad de prevención reciente. Por el momento solo algunos países europeos la incluyen en sus calendarios, pero en España todas las comunidades y ciudades autónomas la financian gratuitamente para todos los lactantes a los 2, 4 y 12-15 meses, pero puede adquirirse en las farmacias con receta. Está financiada en ciertos enfermos inmunodeprimidos, en quienes hayan padecido una infección previa y ante brotes de enfermedad meningocócica por este serogrupo. En 2025 la AEP la recomienda también a los 12 años con cualquiera de las 2 vacunas para los que no la hayan recibido nuca y la aplicaión de una dosis de refuerzo a los 12 años para aquellos que la hayan recibido en la lactancia o en la infancia. Considerando la situación epidemiológica actual, se debe recomendar también la administración de la vacuna MenACWY en nuestro país y el Comité Asesor de Vacunas de la AEP así lo hace, proponiendo su inclusión en calendario, en sustitución de las dosis de MenC de los 4 y 12 meses y 12 años. Todas las comunidades vacunan ya a los 12 años con esta vacuna y hacen un rescate hasta los 18 años. Hay ya muchas comunidades que la financian tal y como recomienda la AEP a los 4 y 12 meses. Asimismo, la vacuna MenACWY es especialmente recomendable en las siguientes circunstancias: Niños y adolescentes que vayan a residir o a pasar estancias prolongadas en países en los que la vacuna esté indicada en esta franja de edad, como por ejemplo: Canadá, EE. UU., Argentina, Chile, Arabia Saudí, Australia, Andorra, Austria, Bélgica, Chipre, Eslovaquia, Grecia, Irlanda, Italia, Malta, Países Bajos, Reino Unido, República Checa, San Marino y Suiza. Mayores de 6 semanas de vida, en caso de viajar a países con elevada incidencia de enfermedad meningocócica por los serogrupos incluidos en la vacuna. Mayores de 6 semanas de vida con factores de riesgo aumentado de sufrir enfermedad meningocócica: Además de lo ya comentado, desde el Comité Asesor de Vacunas de la AEP se recomienda dar información sobre la disponibilidad de las vacunas MenACWY y MenB a los demás niños y adolescentes y a sus familias que, de forma individual, deseen ampliar su protección frente al meningococo.

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Manifiesto de respuesta española contra la meningitis: objetivo derrotar a la meningitis 2030

Hace un año la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó el documento “Defeating meningitis by 2030: a global road map” en el que instaba a todos los estados miembros a poner en marcha todas las medidas necesarias para derrotar a la meningitis antes de 2030. Con este objetivo, la Asociación Española de Pediatría (AEP), en un reciente informe de recomendaciones para el calendario vacunal de 2021 , reivindicó la inclusión de la vacuna contra la meningitis B como el instrumento más eficaz en la prevención y vencimiento de la meningitis en España. Sin embargo, solo algunas comunidades como Andalucía, Castilla y León y Canarias han incluido esta vacuna en su calendario vacunal. Dada la gravedad de la enfermedad (la sepsis meningocócica es la primera causa de muerte por infección en niños y adolescentes en España y causa de muchas secuelas permanentes como sordera, alteraciones neurológicas o amputaciones severas) el meningococo B es una de las bacterias que más preocupa a padres y madres. Para proteger a sus hijos, muchas familias españolas adquieren la vacuna de forma privada y asumen su coste, pero no todas disponen de recursos para ello. Se produce, por tanto, una situación de desigualdad territorial y social, que genera una grave brecha impropia de un Estado social como el nuestro. Ante esta situación, varias instituciones como la Asociación Española contra la Meningitis, la AEP, la OMS, la Asociación Española de Enfermería y Vacunas y la Asociación Española de Enfermería Pediátrica han firmado un manifiesto contra la enfermedad titulado “Objetivo derrotar a la meningitis 2030”. En este documento reivindican el fin de la desigualdad y criterios de homogeneización a nivel nacional de cara a incluir la vacuna contra la meningitis B en el calendario vacunal de nuestro país, además de trabajar en la sensibilización y visibilización respecto a esta enfermedad, para así sumar a España a la hoja de ruta de la OMS para derrotar la meningitis antes de 2030.

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Vacuna de los meningococos ACWY (tetravalente)

¿Qué es la meningitis meningocócica? La meningitis meningocócica es una infección causada por una bacteria, el meningococo, que se caracteriza por la inflamación de las membranas, llamadas meninges, que recubren el cerebro y la médula espinal. El meningococo puede tener hasta 12 “apellidos” (serogrupos) diferentes, según la composición de su envoltura o cápsula. Los más frecuentes son el A, B, C, W, X e Y. Una vez producida la infección se puede tratar con antibióticos, pero, debido a que su evolución puede ser muy rápida, estos medicamentos pueden no resultar eficaces. Por eso, la prevención a través de la vacunación es la mejor medida para combatir al meningococo. ¿Qué vacunas hay contra esta enfermedad? En España hay varias vacunas para hacer frente a los diferentes serogrupos de meningococo: La vacuna frente al meningococo C (MenC), que está incluida en el calendario infantil español a los 4 y 12 meses. La vacuna frente al meningococo B (MenB), que se dispensa en farmacias bajo prescripción médica y que está incluida en toda España a los 2, 4 y 12 meses. En 2025 la AEP la recomienda también a los 12 años con cualquiera de las 2 vacunas para los que no la hayan recibido nuca y la aplicaión de una dosis de refuerzo a los 12 años para aquellos que la hayan recibido en la lactancia o en la infancia. Desde 2017 está disponible en las farmacias, con prescripción médica, la vacuna tetravalente conjugada antimeningocócica MenACWY, que incluye protección frente a cuatro serogrupos: A, C, W e Y. Hay tres preparados comercializados, MenQuadfi aprobada a aprtir de los 12 meses, Menveo, aprobada a partir de los 2 años de edad en Europa, y Nimenrix, que se puede administrar a partir de las 6 semanas de edad. Esta vacuna se ha incluido en todos los calendarios infantiles españoles en los adolescentes de 12 años y se rescata también a los de 13 a 18 años. Además como recomienda la AEP, muchas comunidades ya la financian a los 4 y 12 meses de edad. ¿En qué situaciones está indicada la vacuna tetravalente MenACWY frente a la meningitis meningocócica? Puesto que la vacuna tetravalente cubre mayor número de serogrupos de meningococo que las vacunas disponibles hasta ahora, la vacuna MenACWY está indicada como vacunación complementaria a la del meningococo B (Bexsero y Trumenba). El Ministerio de Sanidad propuso en 2019 su inclusión en calendario a los 12 años (ya lo han hecho todas las comunidades) y recaptar progresivamente a los adolescentes de hasta 18 años de edad. La Asociación Española de Pediatría la recomienda en las siguientes situaciones: Vacunación sistemática a los 4 y 12 meses y 12 años de edad, en sustitución de la monovalente de MenC. Vacunación de rescate de todos los adolescentes menores de 18 años con una dosis única de MenACWY, por la mayor incidencia de enfermedad en estas edades, así como sus hábitos sociales (mayor tendencia a viajar y a compartir espacios multitudinarios u objetos). Con carácter individual, los niños en edades comprendidas entre 1 y 12 años y los menores de 1 año pueden verse beneficiados tambien con esta vacuna, en aquellas comunidades que aún no la hayan introducido en su calendario, aumentando así su protección antimeningocócica. Niños, jóvenes y adultos que realicen viajes internacionales a zonas endémicas con alta prevalencia de serogrupos A, C, W o Y. Porque en función de la zona geográfica y los países varía la frecuencia de la enfermedad meningocócica y del serogrupo circulante. Por ejemplo, en África, el serogrupo A fue causante de grandes epidemias; en Estados Unidos, Colombia, Japón o Sudáfrica, el serogrupo Y representa entre el 20 y el 50 % de todos los casos de enfermedad meningocócica; en Reino Unido, Argentina y Chile el predominante es el serogrupo W. Por esto, antes de emprender un viaje, en especial si supondrá una estancia prolongada, conviene informarse al respecto y revisar el calendario de vacunación. Personas con determinadas enfermedades o tratamientos que resultan más susceptibles a padecer estas graves infecciones. ¿Cómo se administra la vacuna? Las vacunas conjugadas tetravalentes se administran por vía intramuscular en el muslo en niños pequeños y en la parte superior del brazo, concretamente en el deltoides, en niños mayores y adultos. ¿Es necesario administrar dosis de refuerzo? Actualmente, no está indicada una dosis de refuerzo como norma general. Solo algunos casos especiales, fundamentalmente inmunodeprimidos, podrían necesitarla. ¿Cuáles son las reacciones adversas a la vacunación? Tras su administración son frecuentes las reacciones leves en el punto de inyección como dolor, enrojecimiento y picor. También pueden aparecer efectos sistémicos adversos como irritabilidad, pérdida de apetito, cefalea, náuseas, fiebre o malestar general. Las reacciones graves son muy poco frecuentes. ¿Cuándo está contraindicada la vacuna? No se deben vacunar aquellas personas que hayan presentado una reacción alérgica grave a esta vacuna o a alguno de sus componentes.

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La AEP insta a seguir vacunando frente a la enfermedad meningocócica para lograr el objetivo de la OMS de derrotar a la meningitis antes de 2030

La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha emitido un comunicado donde recuerda el objetivo de la OMS de derrotar a la meningitis antes de 2030 poniendo en marcha medidas tales como el cuidado de las personas supervivientes de meningitis , la sensibilización sobre la infección en la atención primaria o la prevención de la enfermedad a través de la vacunación. La AEP firmó junto a otras instituciones un manifiesto de respuesta contra la enfermedad titulado “Objetivo derrotar a la meningitis 2030” y, con motivo del Día Mundial contra la Meningitis, que se celebra el 24 de abril, el Comité Asesor de Vacunas de la AEP (CAV-AEP) hace hincapié, una vez más, en la importancia de cumplir con el calendario de vacunación para prevenir esta grave enfermedad. El CAV-AEP recomienda vacunar frente al meningococo B a todos los lactantes en pauta 2+1 con inicio a los 2 meses de edad, así como vacunar frente a los meningococos A, C, W e Y con un esquema de una dosis a los 4 meses de MenCTT y dos dosis de MenACWY -una a los 12 meses y otra a los 12-14 años de edad-, con un rescate progresivo hasta los 18 años en los no vacunados”. Con respecto a la vacunación de rescate en adolescentes frente a los meningococos ACWY que se interrumpió durante la pandemia, aseguran que “ya se ha puesto en marcha en todas las comunidades autónomas salvo en Canarias, que no ha empezado todavía”. La vacuna del meningococo B protege frente a la meningitis y la sepsis, pero en la mayoría de las comunidades autónomas no está financiada por el sistema público de salud. La sepsis meningocócica en España es la primera causa de muerte por infección en niños y adolescentes y la vacunación es la única herramienta útil frente a la forma invasora, la más grave. Más información: https://www.aeped.es/comite-asesor-vacunas/noticias/aep-insta-seguir-vac...

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Vacuna del meningococo B

¿Qué es el meningococo? El meningococo es un microbio, más concretamente una bacteria, causante de infecciones muy poco frecuentes, pero muy graves, como meningitis y sepsis (infección de la sangre), que pueden dejar secuelas importantes e incluso conducir a la muerte en aproximadamente 1 de cada 10 casos. El meningococo vive durante temporadas en la nariz y la garganta de adolescentes y jóvenes sanos, sin producir daño; son estos los portadores asintomáticos. Aunque este germen puede infectar a personas de cualquier edad, los casos son más frecuentes en los niños más pequeños y, en menor medida, en los adolescentes y también en las personas de edad avanzada. Hay varias familias de meningococos. En España actualmente el principal causante de enfermedad meningocócica es el del grupo B. Otro que era habitual es el meningococo C, que está controlado gracias a la vacunación (ver artículo sobre la vacunación frente al meningococo C ). Hasta la pandemia de covid estaban aumentando el número de casos por meningococos W e Y por lo que se ha introudcido la vacuna antimeningocócica tetravalente (MenACWY) en los calendarios de los adolescentes, con un rescate hasta los 18 años. La infección por meningococo se puede tratar con antibióticos, pero a veces su avance es tan rápido que el tratamiento no resulta eficaz. La mejor prevención es la vacunación. Afortunadamente, en estos momentos la incidencia de enfermedad meningocócica en nuestro país es especialmente baja. ¿La Asociación Española de Pediatría (AEP) aconseja vacunar del meningococo B? Sí. La Asociación Española de Pediatría recomienda la vacunación frente al meningococo B para todos los niños a partir de los 2 meses de edad con pauta de 3 dosis, 2 separadas por 2 meses y un refuerzo a los 12-15 meses de edad y esta medida ya es realizada financiadamente en toda España. En 2025 la AEP la recomienda también a los 12 años con cualquiera de las 2 vacunas para los que no la hayan recibido nuca y la aplicaión de una dosis de refuerzo a los 12 años para aquellos que la hayan recibido en la lactancia o en la infancia. La AEP también aconseja valorar la vacunación a otras edades, como una opción individual de protección frente a esta bacteria. ¿Qué vacunas hay contra esta enfermedad? Actualmente disponemos de dos vacunas para prevenir la meningitis B que se llaman Bexsero y Trumenba. Algunos países, como España, ya la han incluido en su calendario de vacunaciones del lactante. ¿Quién se debe vacunar frente al meningococo B? La vacuna se puede poner a cualquier edad, a partir de los 2 meses, en el caso de Bexsero, y desde los 10 años de edad, en el de Trumenba. Se pueden adquirir con receta médica en las farmacias. Esta vacunación no está financiada por el Sistema Nacional de Salud, salvo para los lactantes sanos, para algunas personas inmunodeprimidas, también para quienes hayan padecido una enfermedad meningocócica anteriormente y en caso de brotes. ¿Cómo se administra la vacuna? Debe inyectarse por vía intramuscular. En niños de hasta 1-2 años, preferiblemente en el muslo y en el brazo a partir de esas edades. El número de dosis a administrar de Bexsero depende de la edad a la que se inicie la vacunación (de 3 a 2). Trumenba siempre se emplea con pauta de 2 dosis. ¿Cuáles son las reacciones adversas de la vacunación? Las reacciones asociadas a la vacunación son leves. Las más habituales son fiebre e irritabilidad, en los niños pequeños, y dolor y enrojecimiento en el lugar de la inyección en los mayores. En los niños pequeños (menores de año y medio), se aconseja la administración conjunta con el resto de las vacunas del calendario, ya que los actos vacunales separados generan más estrés en los lactantes que la vacunación conjunta. En caso de presentarse fiebre, que suele ser de corta duración (24 h), administrar paracetamol. También podría administrarse paracetamol de forma profiláctica antes de la vacunación. ¿Cuándo está contraindicada la vacuna? Como con otros medicamentos, la vacuna frente al meningococo estará contraindicada si se ha sufrido una reacción alérgica grave con una dosis anterior o por un componente vacunal. [Artículo compartido con el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría ]

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Vacuna MENINGOCOCO C

VACUNA INCLUIDA EN EL CALENDARIO FINANCIADO ¿Qué es el meningococo? El meningococo es una bacteria que produce infecciones graves, sobre todo meningitis (inflamación de las membranas que envuelven el cerebro y la médula espinal) y sepsis (infección generalizada) que pueden provocar importantes secuelas e incluso la muerte de la persona afectada. Los niños pequeños y los adolescentes son los que están más expuestos a la enfermedad meningocócica y pueden ser también portadores de la bacteria en la garganta sin que penetre en su organismo. La infección se puede tratar con antibióticos, pero a veces es tan rápido su avance que los medicamentos no resultan eficaces. La mejor arma para su prevención es la vacunación. ¿Qué vacunas hay contra esta enfermedad? Hay varias familias (serogrupos) de meningococos y cada familia de este germen necesita de una vacuna específica. Los más importantes son los serogrupos A, B, C, W, X e Y. En Europa predominan el B y el C, pero este último ha disminuido mucho desde que se incluyó su vacunación en el calendario infantil. Hasta la aparición de la pandemia por SARS-CoV-2, se estaban incrementado los casos por serogrupos W e Y, que han vuelto a reaparecer tras la eliminación de las medidas de distanciamiento. De entre las varias vacunas disponibles, unas ofrecen protección frente a un solo serogrupo y otras contra varios de ellos en un solo preparado. La más extendida en los calendarios europeos es la del meningococo C, que en España está incluida en el calendario infantil financiado. En 2013 se autorizó, para su uso en los países de la Unión Europea, la primera vacuna frente al serogrupo B, que está incluida en el calendario nacional desde finales de 2022, y en 2017 la segunda. Las 2 vacunas, Bexsero y Trumenba, pueden adquirirse en las farmacias con receta médica para aquellos niños y adolescentes que por su edad no tengan la vacuna financiada. ( Ver vacuna meningococo B ) Hay vacunas que contienen 4 serogrupos: A, C, W e Y, conocidas como MenACWY (MenQuadfi, Menveo y Nimenrix) ( ver vacuna meningococos ACWY ), que se están incorporando en los calendarios europeos y que además pueden resultar recomendables individualmente en determinados viajes internacionales y en la adolescencia, especialmente a partir de los 12 años. Estas vacunas de 4 serogrupos, que al igual que la del meningococo B no están financiadas para la población general, salvo en algunas comunidades autónomas, pueden adquirirse en farmacias adjuntando la receta médica correspondiente. ¿LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE PEDIATRÍA (AEP) ACONSEJA VACUNAR DEL MENINGOCOCO C? La AEP recomienda la vacunación de todos los niños y adolescentes contra el meningococo·C, siguiendo el calendario de vacunación sistemática infantil vigente en su comunidad autónoma. Dado el incremento de incidencia de los serogrupos W e Y en España tras la pandemia, aconseja la introducción en el calendario sistemático de la vacuna MenACWY a los 4 y 12 meses de edad y a los adolescentes, aconsejando su aplicación como rescate hasta los 18 años. También aconseja esta vacuna a los mayores de 6 semanas de vida con factores de riesgo de enfermedad meningocócica invasora (EMI) o que viajen a países de elevada incidencia. Asimismo, la AEP recomienda la vacunación frente al meningococo B en el resto de las edades (niños y, de manera especial, en adolescentes), si se quiere aumentar la protección individual frente a la enfermedad meningocócica por este serogrupo. ¿Quién se debe vacunar FRENTE AL MENINGOCOCO C? Todos los calendarios españoles oficiales incluyen 2 dosis de vacuna frente al meningococo C, pero en muchas comunidades ya se realiza financiadamente la pauta recomendada por la AEP a los 4 y 12 meses con la vacuna MenACWY. La última dosis se aplica a los 12 años como MenACWY con un rescate hasta los 18 años. En situaciones normales, esta vacuna no se recomienda en adultos, no obstante, es conveniente la vacunación de niños y jóvenes procedentes de otros países. ¿Cómo se administra la vacuna? Se inyecta por vía intramuscular en el muslo o el brazo, según la edad. Puede administrarse el mismo día que se reciben otras vacunas diferentes, incluida MenB, o bien con cualquier intervalo con ellas. Si por alguna razón se recibe la vacuna MenACWY en un momento en el que corresponde, por calendario, la vacuna del meningococo C, se considerará sustitutiva de esta, al incluir en su composición a este serogrupo. ¿Cuáles son las reacciones adversas de la vacunación? Los efectos adversos son poco frecuentes y leves. Las reacciones más frecuentemente descritas son enrojecimiento, hinchazón y dolor en el sitio de la inyección. Puede ocasionar en algún caso fiebre e irritabilidad. ¿Cuándo está contraindicada la vacuna? Como con otros medicamentos, la vacuna frente al meningococo C estará contraindicada si se ha sufrido una reacción alérgica grave con una dosis anterior o por un componente vacunal.

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Vacuna frente a la tuberculosis (BCG)

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa bacteriana que ataca inicialmente sobre todo a los pulmones aunque se puede extender a otras partes del cuerpo, como la temida meningitis. Es la infección más prevalente en el mundo y una de las 10 principales causas de muerte a nivel global, principalmente en los países de índice de desarrollo humano bajo. Se contagia sobre todo por el contacto con enfermos bacilíferos, es decir, que diseminan el microbio con la tos. En las dos últimas décadas, en nuestro país, al igual que en los países de nuestro entorno, ha disminuido el número de casos pediátricos, pero han aparecido cepas resistentes a los tratamientos disponibles que hacen del manejo de esta enfermedad un problema de salud pública prioritario. ¿Existen vacunas contra esta enfermedad? Actualmente solo se dispone de la vacuna BCG, una vacuna que contiene microbios vivos, pero atenuados en el laboratorio para que no causen daño, pero sí una respuesta defensiva de nuestro organismo. En España no se incluye en el calendario sistemático de ninguna comunidad autónoma y actualmente resulta casi imposible obtener esta vacuna. En 2023 se reinició la vacunación de los niños pertenecientes a grupos de riesgo en el País Vasco. Si no está disponible y si se precisa para un viaje internacional, lo mejor es vacunarse en el país de destino. ¿Cómo se administra y que efectos secundarios puede tener? Se administra justo por debajo de la superficie de la piel (intradérmica) en la zona del hombro. Varias semanas tras su administración puede desarrollarse una pápula (no siempre aparece) que va aumentando de tamaño y puede ulcerarse unas semanas más tarde dando lugar a una costra que tras 2-3 meses deja una cicatriz permanente. Esta reacción no requiere tratamiento, salvo medidas de limpieza e higiene general, manteniendo seca la zona. Tampoco es infrecuente que se inflamen los ganglios cerca de la zona donde se administró (cerca de la clavícula o la axila). En algunas ocasiones pueden ocurrir reacciones más importantes conocidas como BCGosis. ¿Existe alguna precaución o contraindicación? No se debe vacunar a las personas que estén infectadas o enfermas de tuberculosis (en niños mayores se debe hacer una prueba antes de ser vacunados). Tampoco es recomendable en el embarazo o si se tienen bajas las defensas. ¿Quién debe vacunarse? En Europa Occidental no se recomienda la vacunación general (sistemática) de todos los niños contra la tuberculosis, sino solo en determinadas circunstancias individuales de riesgo elevado de contraer la enfermedad: Recién nacidos en zonas o grupos de riesgo con riesgo alto de infección Niños no infectados con exposición a pacientes bacilíferos con mal cumplimiento del tratamiento o en los que el tratamiento no consigue la negativización del esputo (bacilíferos irreductibles) o con tuberculosis causada por cepas resistentes Neonatos hijos de madre con TB pulmonar o con exposición domiciliaria Niños menores de 5 años, PT negativos, que se desplacen a residir más de 3 meses en países de alta endemia tuberculosa. [Artículo compartido con el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría ]

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Meningococo en el colegio

Aunque el riesgo es bajo, en el colegio y en la familia es donde se produce el contagio del meningococo. La transmisión se produce al toser, estornudar o por contacto con las manos que llevan secreciones respiratorias. ¿Qué puede hacerse desde la escuela? La meningitis bacteriana es una enfermedad de declaración obligatoria, es decir, que ante la sospecha de aparición de un caso, se comunica de forma urgente a las autoridades sanitarias competentes para que adopten las medidas de prevención adecuadas. Así, cuando se confirma la presencia de la enfermedad en un niño hay que tomar precauciones en su entorno, comenzando por el colegio, para evitar los contagios. Los servicios de Salud Pública de las comunidades autónomas españolas, de acuerdo a sus protocolos de actuación, se pondrán en contacto con la guardería o escuela para trasladar toda la información a los padres. Los padres de los otros niños deben tener en cuenta que no hay riesgo en seguir llevando a estos al centro escolar. El paciente, una vez recuperado y acabado el tratamiento, podrá reincorporarse al colegio sin problemas si el médico responsable lo determina, porque no hay riesgo de contagio para el resto de sus compañeros. Además, deberá recibir las vacunas correspondientes antimeningocócicas si no las tiene administradas. ¿Quiénes tienen más riesgo de contagio? Después de un caso de enfermedad meningocócica, el riesgo de que aparezca otro caso es pequeño. Los contactos estrechos, es decir, aquellas personas que han podido estar expuestas a las secreciones nasofaríngeas del enfermo, en los 10 días anteriores al desarrollo de la enfermedad, tienen mayor riesgo de contagiarse que el resto de la población. Se estima que la transmisión aérea de la bacteria solo se produce en distancias menores de un metro. El riesgo es mayor durante los primeros 7 días desde que aparece la enfermedad. Dentro de este grupo de contactos estrechos estarían, por ejemplo, los convivientes del hogar, los compañeros de guardería o aquellas personas que hayan compartido frecuentemente la misma habitación para dormir. En estos casos es aconsejable que, durante los siguientes 10 días, se vigile si hay algún síntoma de la enfermedad, especialmente fiebre, y si lo hubiera, acudir entonces al pediatra. Tratamientos preventivos Para prevenir casos secundarios es posible que los contactos más cercanos del enfermo deban tomar un medicamento preventivo durante varios días, para erradicar la bacteria de la garganta. Es recomendable que el tratamiento se administre, preferentemente, en las primeras 24 horas después del diagnóstico del primer caso. También conviene comprobar si los contactos están vacunados frente a la bacteria que causó la infección en el primer paciente. Actualmente, la vacunación frente al meningococo C está incluida en los calendarios vacunales de todas las comunidades autónomas españolas. Además, también está disponible la vacuna frente al meningococo B , ya financiada en todas las comunidades y ciudades autónomas para lactantes con la pauta 2, 4 y 12 meses y también para grupos de riesgo. Para aquellos en los que no esté financiadaa se puede adquirir en las farmacias con receta médica. En 2025 la AEP la recomienda también a los 12 años con cualquiera de las 2 vacunas para los que no la hayan recibido nuca y la aplicaión de una dosis de refuerzo a los 12 años para aquellos que la hayan recibido en la lactancia o en la infancia. Finalmente, la vacuna antimeningocócica tetravalente MenACWY está en los calendarios financiados de toda España a los 12 años y con un rescate hasta los 18 años. La Asociación Española de Pediatría la recomienda a los 4 y 12 meses y a los 12 años con rescate hasta los 18 años. Muchas comunidades autónomas financian esta vacuna a las edades que recomienda la AEP.

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Daño cerebral adquirido

¿Qué es el daño cerebral adquirido? El término daño cerebral adquirido se refiere al daño producido tras una lesión cerebral sobrevenida después del nacimiento que produce un déficit permanente o temporal, de tipo físico, psíquico, cognitivo, conductual o sensorial y que condiciona una reducción en la capacidad funcional y calidad de vida previas. ¿Debe llamarse daño cerebral adquirido o daño cerebral sobrevenido? Ambos términos se pueden utilizar indistintamente. Es adquirido, ya que ocurre después del nacimiento y es sobrevenido ya que aparece de un modo brusco e inesperado. ¿Cuáles son las causas del daño cerebral adquirido? Las causas que lo producen son muy variadas. En los adultos, la causa más frecuente de daño cerebral es el ictus cerebral. En los niños, la causa más frecuente la constituyen los traumatismos craneoencefálicos. Otras causas son la falta de oxígeno en el cerebro (por ahogamiento, parada cardiorrespiratoria o intoxicación por monóxido de carbono), tumores cerebrales, enfermedades infecciosas o inflamatorias del cerebro (meningitis y encefalitis), epilepsia refractaria y radioterapia del sistema nervioso. No se incluyen en el concepto de daño cerebral adquirido la parálisis cerebral infantil, ni las enfermedades neurodegenerativas del sistema nervioso. ¿Cuáles son las consecuencias del daño cerebral adquirido? Las consecuencias de un daño cerebral dependen de la zona del cerebro lesionada, de la gravedad de la lesión y de la edad a la que acontece. Las consecuencias de una lesión cerebral pueden ser: Alteración en el nivel de alerta. Desde una leve somnolencia, hasta una ausencia total de respuesta a todo tipo de estímulos (estado de coma). En los casos graves, el coma puede durar días o semanas. En algunos casos el “despertar” no se produce y la persona no recupera la conciencia (estado vegetativo). El mantenimiento de este estado durante al menos seis meses hace que las posibilidades de reversibilidad del mismo sean muy escasas (estado vegetativo permanente). Alteración en la capacidad para realizar movimientos. Se puede perder la capacidad para caminar, para vestirse, para comer, para jugar, etc. precisando ayuda para las actividades de la vida diaria. Alteraciones en la alimentación y deglución. En algunos casos es necesaria la alimentación por sonda. Alteraciones sensoriales: visión, audición, tacto, equilibrio. Afectación neurocognitiva: alteraciones en memoria, aprendizaje, funciones ejecutivas, atención y en la velocidad de procesamiento. Alteración en el lenguaje y la comunicación. Cambios de personalidad y cambios emocionales. Alteraciones de la conducta. Repercusión en la dinámica familiar. ¿Cuáles son las fases evolutivas en el daño cerebral adquirido? Fase de atención inicial. Atención en los servicios de urgencia extra e intrahospitalarios. Fase aguda o crítica. Fase de hospitalización en unidades de cuidados intensivos, neuropediatría, neurocirugía o traumatología. La rehabilitación se debe de iniciar tras la estabilización del enfermo. Fase subaguda. En muchas ocasiones el enfermo precisa continuar hospitalizado por diversos motivos. En esta etapa se debe intensificar el tratamiento rehabilitador con fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional y rehabilitación neuropsicológica. Fase crónica. Se debe continuar el seguimiento y el tratamiento preciso haciéndolo compatible, en los niños, con la escolarización adecuada. ¿Qué se puede hacer para disminuir las secuelas del daño cerebral adquirido? El daño cerebral adquirido es una causa de discapacidad que ha aumentado en los últimos años. Es imprescindible actuar e insistir en las campañas para la prevención de accidentes en la infancia. En segundo lugar, es necesario realizar campañas informativas dirigidas a la sociedad, a las familias, a la escuela e incluso a los profesionales del ámbito de atención primaria, que expliquen cómo se debe de actuar ante un accidente, atragantamiento, ictus, convulsión etc. Las secuelas dependen, entre otras cosas, del tiempo de respuesta inicial. Extender los programas de atención al ictus a la etapa infantil. En la actualidad existen programas de código ictus para los adultos, pero no para los niños.

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Fiebre en la infancia: ¿qué es, cuándo preocuparse y cómo actuar en casa?

La fiebre es uno de los motivos de consulta más frecuentes en pediatría y una de las preocupaciones más habituales de madres y padres. Sin embargo, es importante recordar algo fundamental: la fiebre no es una enfermedad, sino un síntoma . Se considera fiebre cuando la temperatura corporal supera los 38 °C . Aunque puede generar inquietud, en la mayoría de los casos la fiebre es una aliada , ya que indica que el sistema inmunitario del niño está funcionando para defenderse de los gérmenes. La causa más frecuente de fiebre en la infancia son las infecciones víricas , como: resfriados gripe gastroenteritis infecciones respiratorias leves Los virus se reproducen mejor a temperaturas más bajas. Por eso el organismo aumenta su temperatura como mecanismo de defensa , dificultando su multiplicación y activando las defensas naturales. En la mayoría de los casos, estas infecciones son leves y se resuelven por sí solas en pocos días con reposo, hidratación y cuidados básicos. No necesariamente. El objetivo del tratamiento no es bajar el número del termómetro , sino mejorar el bienestar del niño . Si el niño tiene fiebre pero: juega está activo mantiene buen aspecto general normalmente no es necesario administrar medicación . Es más importante cómo se encuentra el niño que la cifra exacta de la temperatura . Medidas de confort Ofrecer líquidos con frecuencia para evitar la deshidratación. Mantener ropa ligera. No abrigar en exceso. Mantener la habitación a una temperatura agradable ( 20–22 °C ). Medicación Se pueden utilizar paracetamol o ibuprofeno si el niño presenta malestar o dolor. El ibuprofeno solo se recomienda a partir de los 6 meses . La dosis debe calcularse siempre según el peso , no según la edad. No se recomienda alternar medicamentos de forma rutinaria. Es importante buscar valoración médica urgente si: El bebé tiene menos de 3 meses y presenta fiebre. Aparecen manchas rojas o moradas en la piel que no desaparecen al presionarlas (petequias). Hay dificultad para respirar . El niño está muy decaído, no responde o está extremadamente irritable. Presenta vómitos persistentes o signos de deshidratación. La fiebre dura más de 48–72 horas . Ante cualquier duda, siempre es recomendable consultar con vuestro equipo de pediatría de referencia . Termómetro digital Es la mejor opción a cualquier edad . Es seguro, económico y fácil de utilizar. La medición axilar suele ser la más recomendable en casa. Termómetros de infrarrojos Los de frente u oído son rápidos y cómodos, pero menos precisos . Si el resultado es muy alto o genera dudas, conviene confirmarlo con un termómetro digital en zona axilar.

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Diarrea

Diarrea en niños: causas, síntomas, tratamiento y cuándo acudir al pediatra La diarrea en niños es uno de los problemas de salud más frecuentes en la infancia y uno de los motivos de consulta más habituales en pediatría. Aunque suele preocupar mucho a las familias, en la mayoría de los casos se trata de un proceso leve y autolimitado, que se resuelve en pocos días con una correcta hidratación. En la mayoría de los casos la diarrea forma parte de una gastroenteritis aguda infantil, generalmente causada por virus. Comprender por qué aparece la diarrea, cómo tratarla en casa y cuándo consultar al pediatra ayuda a manejar esta situación con tranquilidad y seguridad. ¿Qué es la diarrea infantil? Se considera diarrea en niños cuando aparecen: heces más líquidas de lo habitual aumento en el número de deposiciones cambios claros respecto al patrón habitual del niño En lactantes pequeños la frecuencia de las deposiciones puede ser muy variable, por lo que el dato más importante es el cambio en la consistencia de las heces. La diarrea aguda suele durar menos de 7-10 días. Causas de la diarrea en niños La causa más frecuente de diarrea infantil son las infecciones gastrointestinales, especialmente por virus. 1. Virus (la causa más frecuente) Los virus producen aproximadamente 70-80 % de las gastroenteritis infantiles. Los más habituales son: Rotavirus Norovirus Adenovirus entéricos Astrovirus Se transmiten fácilmente por vía fecal-oral, por contacto con manos, juguetes o superficies contaminadas. 2. Bacterias Son menos frecuentes, pero pueden provocar cuadros más intensos. Entre las bacterias más comunes se encuentran: Campylobacter Salmonella Shigella Escherichia coli Suelen sospecharse cuando aparece: fiebre alta dolor abdominal intenso sangre en las heces 3. Parásitos Son menos habituales, pero pueden aparecer en casos de: viajes guarderías diarrea prolongada El parásito más frecuente es Giardia intestinalis. Síntomas de la gastroenteritis infantil La diarrea suele acompañarse de otros síntomas digestivos. Los más frecuentes son: heces líquidas o muy blandas vómitos fiebre dolor abdominal pérdida de apetito malestar general En la mayoría de los niños la enfermedad dura entre 3 y 7 días. El principal riesgo: la deshidratación El problema más importante de la diarrea en niños es la pérdida de líquidos y sales minerales, que puede provocar deshidratación. Signos que pueden indicar deshidratación en niños: boca secal lanto sin lágrimas ojos hundidos orina escasa o pañales secos decaimiento o somnolencia irritabilidad La hidratación adecuada es la medida más importante del tratamiento. Cómo tratar la diarrea en niños 1. Rehidratación oral El tratamiento fundamental es la rehidratación oral. Se recomienda utilizar soluciones de rehidratación oral disponibles en farmacia. Se deben ofrecer pequeñas cantidades frecuentes, especialmente si también hay vómitos. 2. Mantener la alimentación No es recomendable dejar al niño en ayunas. Se aconseja mantener una alimentación adaptada a su apetito. La lactancia materna nunca debe suspenderse. 3. Medicación En la mayoría de los casos no es necesaria medicación. Los antidiarreicos no se recomiendan en niños. Cuándo acudir al pediatra Se recomienda consultar con un profesional sanitario si aparece alguno de estos signos: diarrea en menores de 6 meses signos de deshidratación vómitos persistentes sangre o moco en las heces fiebre alta dolor abdominal intenso diarrea que dura más de 5-7 días empeoramiento del estado general

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Vacunas que salvan millones de vidas

El papel que juegan las vacunas en la salud pública es incuestionable, especialmente cuando se evalúan los resultados en los lugares donde las labores de prevención de enfermedades infecciosas transmisibles son más importantes. En el año 2000 se pone en marcha una alianza global de vacunas (Global Alliance for Vaccines and Immunization, GAVI) con el objetivo de vacunar a los niños de los países con menos recursos. Se vacunan 580 millones de niños de 73 países. Los programas de inmunización van dirigidos contra 10 enfermedades: meningitis y neumonía por Haemophilus influenzae tipo b y neumococo, hepatitis B, cáncer de cuello de útero por virus del papiloma humano, encefalitis japonesa, sarampión, enfermedad meningocócica invasora por serogrupo A, rotavirus, síndrome de rubeola congénita y fiebre amarilla. Los autores calculan que, como consecuencia de la implantación de estos programas de inmunización contra las 10 enfermedades citadas anteriormente, cada uno de los países apoyados por GAVI ha ahorrado, de promedio, 5 millones de dólares anualmente, así como ha evitado un total de 20 millones de muertes, 500 millones de casos de enfermedad y 9 millones de casos de discapacidad a largo plazo. Los mayores beneficios se obtienen con la vacunación contra los virus de la hepatitis B y el sarampión, junto a las del Haemophilus influenzae tipo b y el neumococo, dos bacterias que causan neumonías y meningitis. Se puede concluir que la vacunación en los países con un índice de desarrollo humano más bajo del mundo desde el 2001 habrá evitado, para el año 2021, unos 20 millones de muertes, calculándose un ahorro de 350 000 millones de dólares en costes por atención sanitaria. Un estudio en una revista de prestigio estima que la vacunación contra 10 enfermedades evitará, entre 2000 y 2030, más de 69 millones de muertes en países de índice de desarrollo humano medio y bajo (37 se habrían evitado hasta 2019 y se predicen otras 32 millones de muertes evitadas entre 2020 y 2030, sobre todo por sarampión). Sin duda, la vacunación es una de las mejores inversiones en salud y debe seguir siendo una prioridad para la investigación, la salud pública, la sociedad y la industria, siendo la financiación uno de los principales escollos para conseguirlo. Mas información en la página del Comité Asesor de Vacunas de la AEP .

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