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¡Feliz Navidad!

18 de diciembre de 2023

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La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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Disfruta de las Navidades sin descuidar la Salud

Te dejamos una serie de Consejos que iremos actualizando como nuestro "Calendario de Adviento" de TIPS Pediátricos. Desde el día 15 de diciembre hasta el 25, acompáñanos en este proceso y descubre como cada día "destapamos" un nuevo TIP. 1. Evita el alcohol La cantidad de alcohol segura durante el embarazo y la infancia es cero. Durante la lactancia materna, si se consume alcohol, es necesario esperar un número de horas antes de volver a amamantar , en función de la cantidad ingerida. No se debe utilizar ninguna bebida alcohólica para cocinar alimentos destinados a niños. El alcohol no se evapora completamente durante la cocción. 2. Cuida la higiene dental No olvides cepillar los dientes después de cada comida , especialmente si se han consumido dulces. En los menores de 8 años , la higiene dental debe ser revisada o completada por un adulto . La pasta de dientes debe contener al menos 1.000 ppm de flúor (y concentraciones mayores a partir de los 3 años). Tras el cepillado , no se debe enjuagar con agua; basta con escupir el exceso para que el flúor siga actuando. 3. Respeta el horario de sueño dentro de lo posible El descanso adecuado es fundamental en la infancia. Necesitan un número de horas de sueño acorde a su edad y, cuando este no se respeta, pueden aparecer cambios de humor, irritabilidad y dificultades de comportamiento. Siempre que sea posible, organiza los horarios familiares para priorizar y proteger el sueño. 4. Evita la exposición al humo del tabaco, incluidos los vapeadores En reuniones familiares, si alguien fuma o utiliza vapeadores, es preferible que lo haga siempre en el exterior. El humo del tabaco y los aerosoles de los vapeadores son perjudiciales para la salud en cualquiera de sus formas y a cualquier edad, y resultan especialmente peligrosos para los menores de un año , ya que se asocian a un mayor riesgo de muerte súbita del lactante . 5. Disponed de frutas y verduras al alcance de vuestras hijas e hijos Recordad ofrecer comida saludable también durante las fiestas. A vuestras hijas e hijos les resultará más atractiva si está lavada, cortada y colocada en lugares visibles . Prestad especial atención a los alimentos de forma redonda , como uvas o arándanos, especialmente si hay menores de 5 años en casa . Precaución también con los frutos secos enteros . Estos alimentos deben mantenerse fuera de su alcance , ya que no deben consumirse enteros a estas edades debido al alto riesgo de atragantamiento. Atención especial en Nochevieja con las uvas . Es recomendable repasar periódicamente las maniobras de actuación ante una obstrucción de la vía aérea, especialmente si hay niños pequeños en el hogar. 6. Dulces: no prohibir, pero no disponer Procurad guardar los dulces fuera de la vista durante las vacaciones. Esto facilita mantener un equilibrio entre su consumo ocasional y el abuso. Extremad la precaución con los dulces duros, pequeños y de forma redondeada, como los caramelos que se reparten en algunas Cabalgatas de Reyes o los frutos secos recubiertos de chocolate. Los menores de 5 años presentan un mayor riesgo de atragantamiento, por lo que estos productos deben mantenerse fuera de su alcance. 7. No comentéis nada sobre los cuerpos, propios o ajenos. Evitad comentarios sobre “compensar” excesos alimentarios o hacer referencias al peso, la forma corporal o la apariencia física. La cultura de la dieta y los mensajes centrados en la corporalidad pueden ser muy dañinos, especialmente durante la adolescencia, aunque cada vez es más frecuente que niños y niñas muestren preocupación por estos temas a partir de los 8-9 años . 8. Limitad las horas de exposición a las pantallas Llegad a acuerdos con vuestras hijas e hijos sobre el uso de pantallas. Por ejemplo, intentad evitar su utilización durante las horas de descanso, las comidas y las reuniones familiares . Predicad con el ejemplo y alejad los dispositivos en los momentos compartidos en familia. 9. Pasad tiempo de calidad juntos Tan importante es la cantidad como la calidad del tiempo compartido en familia. Mostrad interés por sus aficiones, escuchadlos con atención y cread recuerdos bonitos juntos . 10. Disfrutad de vuestras hijas e hijos Las personas adultas somos sus referentes, quienes les guiamos y acompañamos en el camino de la vida. Pero ellas y ellos son, en realidad, nuestras mejores maestras y maestros . Aprendamos con ellas, con ellos y de elles cada día. FELICES FIESTAS FELIZ NAVIDAD 2025 Y PRÓSPERO AÑO NUEVO 2026

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Juego y juguetes

El juego es muy importante para los niños, ya que facilita el bienestar y el desarrollo positivo. Los niños que cuentan con suficientes momentos para jugar libremente crecen más saludables, desarrollan más sus capacidades de todo tipo y rinden mejor en la escuela. El juego es muy importante desde que es un bebé, durante los primeros años y a lo largo de toda la infancia. Los juguetes son importantes en el desarrollo del niño, ya que estimulan: Las capacidades cognitivas El desarrollo del lenguaje y la interacción con los demás El juego simbólico y el juego de imitar acciones y roles La actividad física y el mantenerse activo y en movimiento El juego ayuda a los niños a relajarse, a controlar sus impulsos agresivos, a expresar lo que piensan, lo que sienten y lo que desean, a desarrollar sentimientos positivos ante los demás, a ponerse en su punto de vista, a compartir y a conocer el mundo que les rodea. Se puede decir que un niño activo es un niño feliz, con la mente despierta y en continuo proceso de aprendizaje. ¿Qué juegos y juguetes son más apropiados para los niños? El tipo de juego al que juega el niño va cambiando espontáneamente con la edad y con las capacidades del niño. El adulto proporciona las oportunidades apropiadas para que pueda practicarlo en situaciones seguras y estimulantes (con otros niños, con materiales interesantes, en los parques, de excursión, etc.). A la hora de elegir regalos hay que tener en cuenta lo importante que son los juguetes para el desarrollo del niño. Por lo tanto, es recomendable que el juguete le permita manipular, interaccionar con los cuidadores, explorar y usar la imaginación. El juego imaginativo facilita el desarrollo del lenguaje, la autorregulación, el pensamiento simbólico y el desarrollo social y emocional. Los juguetes que simulan, como muñecas, animales y figuras, y los juguetes asociados, como comida, utensilios, coches, aviones y construcciones ayudan a utilizar palabras y establecer historias, imitar, describir, y poder manejar las circunstancias y sentimientos de cada niño El juego de solventar problemas incluye a los juguetes tradicionales, con bloques y puzzles, que pueden ayudar en el desarrollo de las habilidades motoras y del lenguaje. Los juguetes que promueven la realizaciónde actividad física, como las pelotas, facilitan el desarrollo motor, la autorregulación y la interacción con otros niños. Para los más pequeños, son recomendables los juegos de manipulación, como puzzles sencillos, juegos con cubiletes y bloques para apilar, juguetes para golpear (tambores, xilófonos), y juegos de cubo y pala en el parque. Y lo que es muy importante es que en el juego haya interacción con los cuidadores. De esta manera, el juego desarrolla el lenguaje y la interacción recíproca, y se promueve el aprendizaje apoyado por los adultos, además de mejorar la relación con los padres y cuidadores. ¿Y qué hay de las pantallas? Teniendo en cuenta los conocimientos en cuanto a los beneficios del juego para los niños, parece que los juguetes electrónicos, debido a sus características, no les permiten interaccionar con los padres y otros niños, dos aspectos que son muy importantes para su desarrollo. En cuanto a la utilización de juegos de vídeo y ordenador, móviles, televisión y pantallas en general, hay acuerdo en limitar el tiempo que dedican a las mismas: De 0 a 2 años: no se recomienda pasar tiempo delante de una pantalla. De 2 a 4 años: no se recomienda pasar mas de 1 hora al día delante de una pantalla. En esta edad solo deberían jugar con juegos apropiados para su edad y acompañados por un adulto. Mayores de 5 años: no se recomienda pasar mas de 2 horas al día delante de una pantalla. Juguetes que sean apropiados y seguros Además, hay que tener en cuenta aspectos de seguridad. Mantener las piezas pequeñas, como pilas y los objetos redondos y lisos como canicas, imanes, etc. fuera del alcance de los menores de 3 años. Supervisar los juegos con globos. Tirar los embalajes, especialmente los plásticos. Revisar periódicamente los juguetes en busca de desperfectos (astillas, piezas sueltas, tapas de las pilas, etc.). Consultar más información en Juguetes que sean apropiados y seguros . ¿Donde puedo encontrar más información? Desde el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social se ha incluido una sección denominada curso online: Ganar salud y bienestar de 0 a 3 años , donde se describe el desarrollo del niño dirigido a los padres en aspectos como la alimentación, el apego y la actividad física y el juego.

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Enfermedad renal crónica

Un niño con una enfermedad crónica en el riñón tiene un problema grave, pero con los cuidados adecuados puede llevar una vida feliz Este término se refiere al proceso en el que los riñones han enfermado y han perdido parte de su función. Es un término amplio porque puede referirse a niños que están en las primeras etapas de la enfermedad, a los que tienen la enfermedad en grado moderado, y a los que ya tienen enfermedad en etapa terminal. ¿Qué es la enfermedad renal crónica (ERC)? Es la incapacidad progresiva de los riñones para cumplir sus funciones, independientemente de la causa. Algunas de estas funciones son: Limpiar la sangre: eliminando desechos, toxinas y líquido sobrante, y manteniendo el equilibrio químico correcto. Regular las vitaminas y minerales que ayudan al crecimiento y desarrollo de los huesos. Liberar hormonas que regulan el nivel de glóbulos rojos y controlan la presión arterial. ¿Cuáles son los síntomas? El diagnóstico temprano de la ERC es difícil porque en las primeras etapas no suele producir síntomas evidentes. Cuando estos aparecen, suelen ser inespecíficos y no indican necesariamente que haya un problema en los riñones. Algunos de ellos son: problemas para concentrarse, dificultad para dormir, cansancio, calambres, malestar general y falta de apetito. Por lo general, estos niños no tienen dolor, salvo que tengan dolor de cabeza por hipertensión arterial o dolor lumbar por una infección en los riñones o una piedra renal. ¿Cómo se diagnostica? Existen diferentes pruebas para valorar si los riñones están enfermos (pruebas diagnósticas) y la gravedad de la enfermedad, es decir, cómo funcionan (pruebas de función renal). El análisis de orina es una prueba sencilla y no dolorosa que aporta mucha información. Puede ser de una sola micción o recogida durante 24 horas. Se puede ver si hay en la orina proteínas, sangre, bacterias u otros elementos anormales y cómo es la eliminación de determinadas sustancias (sodio, magnesio, etc.). También nos informa sobre la capacidad de concentración del riñón (capacidad que tiene para reabsorber agua). El análisis de sangre es muy importante para evaluar el funcionamiento de los riñones mediante la medición de dos parámetros: la creatinina y la urea. La creatinina es una sustancia producida por el metabolismo de las células de los músculos que se produce cada día en cantidad constante. La creatinina se elimina del cuerpo solamente por los riñones, por lo que un nivel más alto de creatinina en la sangre indica que el riñón no funciona bien y no es capaz de eliminarla. Con una fórmula podemos calcular cuál es el filtrado glomerular (FG) que es la medida más exacta para valorar la función renal. La urea es una sustancia de desecho, producida por el metabolismo de las proteínas, que cuando el riñón no funciona bien se acumula en la sangre. Cuando los riñones van funcionando menos, se pueden alterar otras sustancias en la sangre, ya que el riñón mantiene el equilibrio del sodio, el potasio, el magnesio, el ácido úrico, el calcio y el fósforo y el pH de la sangre. La ecografía renal se usa para determinar el tamaño y la forma del riñón, y para detectar si hay un cálculo renal, quistes, obstrucción o anomalías del tamaño o forma de los riñones. También da información sobre el tamaño y forma de la vejiga y si existe dilatación de la vía urinaria (pelvis, uréteres) que nos puede indicar la existencia de obstrucción o reflujo de la orina. La gammagrafía renal es un estudio de medicina nuclear que usa una pequeña cantidad de material radiactivo (radiofármaco) que se introduce por vena para medir el funcionamiento de los riñones. Es la mejor prueba de imagen para valorar la función renal. La biopsia renal consiste en obtener una pequeña muestra de tejido del riñón a través de una aguja percutánea (se introduce la aguja guiada por ecografía, sin necesidad de cirugía) y se analiza en busca de algunas alteraciones que no se podrían detectar de otra manera. ¿Cómo se trata? El tratamiento depende de la causa de la enfermedad renal crónica y del grado (estadios) en que se encuentre. El filtrado glomerular (FG) mide la eficiencia de los riñones para filtrar la sangre y es determinante a la hora de clasificar la enfermedad. Existen cinco estadios: Daño renal anatómico o funcional de más de 3 meses de evolución con FG normal o aumentado (FG mayor o igual a 90) Daño renal con disminución leve (FG 60-89) Disminución moderada (FG 30-59) Disminución severa (FG 15-29) Insuficiencia renal terminal (FG menor de 15) Como la enfermedad renal crónica es progresiva, muchos pacientes llegarán a la etapa 5, pero se pueden tomar medidas para retrasar la progresión y reducir al mínimo las complicaciones. En las etapas 1, 2 y 3, no existen muchos síntomas, pero los riñones ya no están funcionando correctamente y esto puede causar complicaciones. Si los riñones no están regulando correctamente los niveles de ácido en la sangre, esto puede causar un estado llamado acidosis. Podemos tratar la acidosis usando bicarbonato, un medicamento oral que equilibra los niveles de ácido. Los riñones también regulan el nivel de calcio y fósforo (minerales necesarios para el crecimiento de los huesos). Si empiezan a perder la capacidad para cumplir esta función, se pueden administrar suplementos de vitamina D o de medicamentos que impiden la absorción del fósforo, y controlar la dieta evitando alimentos ricos en fósforo. La tensión arterial puede empezar a subir, dando lugar a hipertensión arterial. Si se comienza pronto el tratamiento con medicamentos para la presión arterial, se puede reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular asociado a la progresión de la enfermedad renal. Si los riñones no están produciendo eritropoyetina (EPO), una hormona que regula la producción de glóbulos rojos, se puede producir anemia y sentir debilidad, cansancio o dificultad para concentrarse. Para aliviar estos síntomas, se utiliza hierro oral o intravenoso y a veces inyecciones de EPO. El crecimiento puede estar afectado. Si esto ocurre, se puede administrar hormona de crecimiento. Si ya se ha alcanzado la etapa 4, se pueden tomar algunas medidas de preparación para el tratamiento de la etapa 5. La etapa 5 se define como enfermedad renal terminal, y en este punto ya es imprescindible la diálisis o un trasplante de riñón. Aproximadamente el 75% de los niños con ERC pasan por diálisis antes de recibir un trasplante. (La diálisis se discute en otro documento de “En Familia”). En cualquiera de las etapas es importante seguir un estilo de vida adecuado, basado en una buena alimentación. En general, no se deben tomar muchas proteínas de origen animal (sobre todo carne o pescado), se deben comer más hidratos de carbono (pasta arroz, cereales...), fruta y verduras. Los pacientes que tengan el potasio elevado tendrán que seguir unas recomendaciones particulares y tener cuidado con distintos alimentos ricos en potasio como plátano o tomate. No se debe abusar de la sal. Es muy importante el control de peso, y evitar la obesidad que acelera la progresión de la enfermedad renal. Es recomendable realizar ejercicio y evitar la exposición a tóxicos como tabaco o alcohol. ¿Cuál es el pronóstico? Lamentablemente, hoy en día la enfermedad renal crónica no tiene cura. Pero hay dos buenas noticias: a menudo es posible retrasar la progresión, y con un trasplante de riñón se puede hacer una vida normal. En estadios terminales y mientras se espera el trasplante renal, existen técnicas de depuración renal que ayudan alimpiar el organismo de sustancias toxicas como son la diálisis peritoneal y la hemodiálisis. Es difícil predecir la velocidad con que la ERC progresará a enfermedad renal terminal. Sabemos que en algunos casos ocurrirá, pero esto puede llevar cinco días, cinco años o 50 años y depende en gran medida de la prevención y tratamiento de las complicaciones. ¿Dónde puedo encontrar más información? Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón Paciente con insuficiencia renal crónica

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Tiempo en Familia y comunidad

La comunidad El ser humano es un ser social. Aristóteles ya señaló esta necesidad inherente a la naturaleza de nuestra especie. Con un rango de variabilidad individual, el desarrollo vital completo de las personas va unido a la capacidad y posibilidad de vivir en comunidad, pues de ello dependen tanto la supervivencia como la plena realización personal. Pertenecer y contribuir La infancia, desde el nacimiento, necesita referentes que les muestren afecto y atención. Es lo que posibilita el establecimiento de un apego seguro, vínculo saludable que permite el desarrollo de una adecuada autoestima y seguridad. En todas las etapas de la infancia, la necesidad de pertenencia y el deseo de contribuir al grupo, van marcando la forma de comportarse y las dinámicas familiares. A modo de ejemplo, un niño de 2 o 3 años va a desear cocinar con sus padres, queriendo batir los huevos o partir la fruta. Esto no siempre coincide con el ritmo de vida actual, lo que en ocasiones conduce a malentendidos y disputas. A medida que van creciendo, la forma de expresar esa necesidad va cambiando, siendo en ocasiones desadaptativa al no tener las herramientas necesarias para expresar lo que sienten, En la adolescencia, el grupo de amistades empieza a prevalecer frente a la familia, algo que es natural e incluso deseable para la búsqueda de la propia identidad, aunque las figuras de referencia siguen teniendo un papel fundamental. Tiempo de calidad Para poder sentirse vistos, notar que la familia les tiene en cuenta y les quiere, los niños necesitan compartir momentos de ocio y disfrute con sus padres, cuidadores y familiares más cercanos. Es buscar oportunidades para ponerse a su altura, dedicar toda la atención a sus preocupaciones e intereses y dejar que surjan juegos, conversaciones y aventuras. No se trata únicamente de cumplir con las obligaciones, aunque también pueden ser ocasiones de diversión en lugar de luchas y peleas. Si tenéis que hacer alguna tarea doméstica, hay veces que implicar en ellas a vuestros hijos puede convertirlas en buenas dosis de risas y complicidad. ¿Y si no tengo tiempo? Vivimos en una época de prisas, de multitarea e inmediatez. Los horarios laborales y la realidad social no siempre permiten una conciliación familiar verdadera. Muchos días van pasando con la sensación de no llegar a todo, en una especie de rueda infinita. Un bucle en el que perdemos minutos y paciencia, donde las obligaciones aplastan a las expectativas de una crianza tranquila y feliz. Darse cuenta de ello es ya un paso valiente y honesto. Sin culpas, pero tampoco metas inalcanzables, podemos establecer objetivos realistas y cambiar lo que esté dentro de nuestras posibilidades. No hay recetas mágicas, se trata de buscar un equilibrio entre las necesidades infantiles y la vida adulta. Os invitamos a reflexionar sobre vuestras dinámicas familiares, teniendo en cuenta a todos los miembros de la familia y del entorno comunitario, con el fin de disfrutar al máximo de vuestra vida en común.

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¡Ningún niño sin pediatra! ¡Ningún niño sin enfermera pediátrica!

La salud de los niños y adolescentes es de especial importancia, pues un buen estado de salud en la infancia repercute directamente en una vida adulta más saludable, con menores costes sanitarios y una mejor calidad de vida para todos. Por ello, la pediatría de Atención Primaria (AP) debe ser una prioridad inaplazable para los responsables del Sistema Nacional de Salud y un derecho para todos los niños y adolescentes Ante la situación actual, en la que ninguna Comunidad Autónoma garantiza al 100 % que la infancia sea atendida en los centros de salud por pediatras de AP y por enfermeras pediátricas, la Asociación Española de Pediatría (AEP), junto con otras sociedades de Enfermería realizaron un manifiesto por el derecho de los niños y adolescentes a ser atendidos por pediatras y enfermeras pediátricas de Atención Primaria donde se plasma lo siguiente: Derecho a la mejor atención Todos los niños y adolescentes tienen derecho a contar con un pediatra de AP. Reconocer esta atención es esencial para hacer efectivo su derecho a “crecer y desarrollarse en buena salud”, como establece la Declaración Universal de los Derechos del Niñoy reconoce también la Constitución Española. El pediatra de AP es la figura fundamental para la atención infantil y de los adolescentes por su formación académica y su intervención mejora los resultados en salud. Del mismo modo, todos los niños y adolescentes tienen derecho a ser atendidos por enfermeras especialistas en enfermería pediátrica, profesionales formadas para proporcionar cuidados especializados, seguros y de calidad. Los menores atendidos en el primer nivel asistencial por pediatras y enfermeras pediátricas reciben una atención más adecuada a su edad y obtienen mejores resultados de salud que aquellos asistidos por otros profesionales : Prescripción ajustada de medicamentos: los pediatras de AP prescriben antibióticos de manera más adecuada según la patología y las guías clínicas, evitando resistencias bacterianas. Además, emplean los medicamentos psiquiátricos más apropiados para la edad del paciente y alineados con las fichas técnicas. Vacunación eficaz: el porcentaje de pacientes vacunados de acuerdo con lo establecido en los calendarios oficiales para cada edades mayor en las consultas de AP atendidas por pediatras y enfermeras pediátricas. Diagnóstico precoz: los pediatras de AP aplican mejor que ningún otro profesional las pruebas de despistaje (screening) disponibles. Seguimiento de patologías crónicas: en enfermedades como la obesidad, el asma y la hipercolesterolemia, el seguimiento que realizan los pediatras garantiza una atención ajustada a los protocolos y guías clínicas específicas por edad. La enfermera pediátrica, asegura la continuidad de cuidados, educación sanitaria y apoyo tanto al paciente como a su familia. Eficiencia diagnóstica: realizan menos pruebas diagnósticas, pero más adecuadas, resolviendo la mayoría de los problemas en el centro de salud y reduciendo la necesidad de derivaciones a otros especialistas. Esto incrementa la eficiencia del Sistema Nacional de Salud. Seguridad: la atención por enfermeras especialistas en pediatría mejora la adherencia a los protocolos para la seguridad en la infancia y disminuye los efectos adversos en los pacientes. Son los profesionales de confianza de las familias Las familias de los menores confían de manera mayoritaria en los pediatras y enfermeras pediátricas de AP y prefieren que sus hijos sean atendidos por estos profesionales cuando tienen que acudir a los centros de salud. Esta preferencia quedó demostrada en la recogida de más de 215 000 firmas en defensa del modelo pediátrico en 2018 y en las manifestaciones que se han sucedido en los últimos años cuando algún barrio o localidad se han quedado sin pediatras, un fenómeno que afecta, en mayor o menor medida, a todas las Comunidades Autónomas y es cada vez más habitual. Un modelo asistencial de excelencia No todos los países cuentan con un modelo de atención pediátrica en AP similar al español, de la misma manera que no todos los países cuentan con un sistema de asistencia sanitaria universal. Sin embargo, en Europa hay más de 25 000 pediatras de Atención Primaria en 19 países. En los países donde la asistencia por parte del pediatra de AP no está garantizada se producen situaciones de falta de equidad, algo que podría darse en España si no se salvaguarda el modelo actual. La garantía de ser atendido por estos especialistas en el centro de salud favorece la igualdad de oportunidades: cuando la atención pediátrica en el primer nivel de asistencia no está garantizada, sólo las familias con más recursos económicos llevan a sus hijos a consultas privadas de pediatría y los hijos de familias con menor poder adquisitivo no tienen acceso, por tanto, no garantizar el acceso a la pediatría de AP supone un recorte de derechos y generaría inequidad entre los menores que pueden acceder a la asistencia pediátrica y los que no. Por tanto, desde esta Sociedades se exige a las administraciones que garanticen el acceso equitativo y universal a la atención pediátrica en los centros de salud. Para más información: ¡Ningún niño sin pediatra! ¡Ningún niño sin enfermera pediátrica!

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Tips en lactancia materna

- Confía en tu cuerpo. El ser humano es un mamífero y como tal, está preparado para recibir leche materna. De hecho, es lo lógico desde el punto de vista filogenético. - La lactancia no debería doler más allá de los primeros días. Es normal sentir molestias al principio. El pezón no está acostumbrado a ese estímulo. Los pechos comienzan a fabricar leche. Pero más allá de esos momentos iniciales, si aparece dolor hay que consultar con profesionales expertos en lactancia para identificar la causa. - Fíjate en el agarre: que sea abierto, profundo y cómodo. Esto es fundamental. La boca del bebé debe estar bien abierta, con el labio inferior evertido y la lengua bien apoyada. El pezón apunta hacia el paladar del bebé. Pequeñas variaciones de la postura, tanto del bebé como de la madre, pueden suponer grandes cambios en el agarre, para bien o para mal. Si tienes molestias, un agarre inadecuado puede ser una de las principales causas. - Olvídate de los horarios: a demanda. Ofrece el pecho cuando busque alimento. Cambia al otro pecho cuando suelte o deje de mamar. La toma se termina cuando lo decide el bebé (o cuando se queda dormido al pecho). - Tu leche es suficiente. No necesita ningún otro alimento ni bebida hasta los 6 meses de edad. - Comprueba que el bebé está satisfecho y moja los pañales. Si se queda tranquilo después de la toma y orina varias veces al día, en principio indica que se está alimentando correctamente. - Consulta con tu Pediatra para las revisiones. Acude a las revisiones previstas para ir comprobando que todo está bien. - Si hay dificultades, acude a alguien experto en lactancia. Ante cualquier molestia o duda, acude a profesionales con formación en lactancia materna. - Procura mantenerla mínimo hasta los 2 años de edad. El momento del destete lo decidís únicamente vosotros. No dejes que otras personas se metan en vuestro proceso único e irrepetible. - No es un método anticonceptivo fiable. Si no deseáis un nuevo embarazo, es necesario utilizar otras medidas de anticoncepción eficaces. De hecho, en caso de que se produzca un nuevo embarazo, es posible continuar con la lactancia materna y compartir la alimentación de ambos bebés al nacer el pequeño (lactancia en tándem). - Disfruta de este regalo para ambos. Sus beneficios están demostrados a largo plazo. Feliz lactancia.

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Sueño entre los 2 y los 5 años

La calidad del sueño influye en la salud y en la calidad de vida. Conseguir un patrón de sueño normal es parte del desarrollo del niño. ¿Y qué es lo normal en los niños de esta edad? A los 2 años, los niños duermen un promedio de 13 horas diarias. Según va pasando el tiempo, las horas de sueño diario van disminuyendo; desde los 3 a los 5 años suelen dormir de 10-12 horas y entre los 6 y los 10 años de vida alrededor de 10 horas al día. La mayoría de los niños de 2 años continúan haciendo siestas pequeñas, generalmente una por la tarde. Estas siestas pueden durar hasta los 4 o 5 años, pero para evitar problemas por la noche, no deben ser muy largas ni tardías. Hay niños que necesitan dormir menos horas o que dejan de necesitar la siesta antes. También continúan los despertares nocturnos, pero menos numerosos y más cortos. El número de despertares durante los cuales el niño está más de 20 minutos despierto va disminuyendo con la edad. Enseñando a dormir a los niños de esta edad Es conveniente que el niño aprenda a conciliar el sueño solo, sin la presencia de los padres. Para conseguir el desarrollo de un buen patrón de sueño-vigilia, la hora diaria de acostarse y levantarse debería ser aproximadamente la misma todos los días. No es recomendable que los niños se acuesten con hambre o que beban muchos líquidos. Para el niño, irse a dormir puede implicar una sensación de separación de los padres. El empleo de asociaciones adecuadas y familiares puede ayudar. Una rutina relajante, tranquila, para realizar todos los días antes de dormir (baño, leer un cuento) y que debe finalizar en el dormitorio, ayuda a que el niño se dé cuenta de que llega la hora de dormir. Esta actividad predecible y rutinaria puede facilitar una buena separación y evitar que el niño responda con ansiedad. Es conveniente que se establezcan límites claros (número de cuentos, canciones…) si el niño se queja a la hora de quedarse solo. También hay que tener cuidado de no favorecer el miedo aludiendo a “cocos”, al hombre del saco, etc. Es recomendable llevar a los niños a la cama cuando estén cansados, pero no si están demasiado activos. Para evitarlo, las actividades que se realicen antes de acostarse deben ser relajantes; la actividad intensa es para otros ratos del día. Es sensato, antes de acostarlos, evitar juegos de ordenador, tableta, consola… que estimulen al niño. Tampoco es conveniente resolver los problemas o hacer planes en el momento de acostarse. Esto se debe dejar hecho antes. Para enseñar a los niños a dormir, todos los que intervengan deben actuar siempre de la misma forma. El niño debe saber que la respuesta del padre, la madre o los abuelos va a ser igual. Finalmente, es importante evitar que el niño asocie cama y castigo. Medidas ambientales para facilitar el sueño nocturno Cama confortable. Ambiente poco estimulante a la hora de irse a dormir. Habitación con baja intensidad lumínica y temperatura agradable. Evitar el consumo de bebidas muy dulces o estimulantes (chocolate, refrescos de cola, etc.) por la tarde. Lectura en voz alta (lo justo) de un cuento, aunque el niño sea pequeño. Recomendaciones si lo anterior no ha funcionado Todo tiene solución, con mayor o menor dificultad se puede reeducar. Para ello, es importante saber que una de las cosas que más favorece que el niño duerma bien es la sensación de seguridad que se le transmita. Cuando el niño proteste y llore durante la noche, se debe reflexionar sobre lo ocurrido durante ese día. No se le debe chillar, hay que darle la seguridad de que los padres están para tranquilizarle si lo necesita. Los padres no deben imponerse a sí mismos ninguna hora límite para conseguir que el niño duerma bien. Probablemente no se cumplirá y todo el mundo se pondrá tenso. Deben ceñirse a seguir las rutinas. Si ha habido algún cambio reciente en la vida del niño, no se debe esperar que duerma profundamente ese día. Es normal que trate de negociar para que se quede un poco más con él en la habitación o para que le lea otro cuento, también que pida constantemente cosas (agua, hacer pis...) para que vuelva a la habitación. No se debe perder la calma cuando se despierte a media noche. Se debe transmitir el mensaje de que es capaz de disfrutar durmiendo solo. Si los padres se enfadan, solo conseguirán que el niño se agite más. A veces, las respuestas del niño son más importantes (se salen de la cama, patalean). Permitirle que duerma fuera de la cama no le ayudará a aprender a dormirse solo. En las familias que realizan colecho, en la etapa previa de lactante los niños presentan más despertares que los que no comparten cama y en estas edades los padres perciben peor calidad de sueño en estos niños. La pareja puede turnarse: descansarán más y el niño no será el director de la noche. Si esto no es posible y se pierden los nervios, se debe hacer una pausa. Lo importante es transmitir tranquilidad y seguridad en la educación del sueño. Cada familia tiene un nivel de tolerancia y sus propias creencias; no hay sistemas buenos o malos, sino diferentes y lo importante es que los padres estén convencidos de que lo que hacen es lo mejor para sus hijos.

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Respiración bucal en los niños

Es importante su detección porque puede disminuir la calidad de vida, afectando al desarrollo y crecimiento saludables ¿Qué es la respiración bucal? La respiración oral o bucal hace referencia al hábito de respirar por la boca. El patrón de respiración normal se realiza a través de la nariz, aunque algunos niños mantienen la boca abierta de manera constante ya que respiran por ella. Ver a un niño o niña con este tipo de hábito no es percibido como algo alarmante porque no conocemos las importantes consecuencias que implica en su crecimiento y desarrollo. ¿Cómo es la respiración normal? Lo normal es respirar por la nariz. La respiración nasal nos mantiene sanos de muchas formas: Las vías aéreas nasales calientan y humedecen el aire que respiramos, lo cual mejora nuestra salud respiratoria. Los vellos que recubren nuestros conductos nasales por dentro constituyen una primera línea de defensa contra patógenos como virus, bacterias, hongos o esporas. Además, al respirar por la nariz los senos paranasales producen óxido nítrico, lo que facilita la circulación de oxígeno por todo el cuerpo. El óxido nítrico también ayuda a las defensas del organismo contra las infecciones. ¿Cuáles son las causas? Si la respiración nasal no es posible, lo más probable es que exista alguna obstrucción que dificulte el paso del aire desde la nariz al aparato respiratorio. Las causas más frecuentes en los niños son la hipertrofia (aumento del tamaño) de las amígdalas o de las adenoides ( vegetaciones ) y las infecciones respiratorias. Otras causas menos habituales son: rinitis alérgica , desviación del tabique nasal, hipotonía muscular, etc. ¿Cómo identificar si el niño es respirador bucal? Los siguientes factores pueden indicar la existencia del hábito de respiración bucal: Roncar por las noches Dormir o permanecer gran parte del día con la boca abierta Rasgos faciales como ojeras y aplanamiento en la zona de los pómulos Hábitos parafuncionales como la deglución atípica (meter la lengua entre los dientes para tragar) Tendencia a levantar la barbilla y adelantar el cuello para respirar mejor Padecer cuadros clínicos como otitis de repetición ¿Qué consecuencias puede tener? Las principales consecuencias del hábito de respirar por la boca, cuando se mantiene en el tiempo son: Deformación del rostro: la respiración constante por la boca altera el desarrollo facial en crecimiento de los niños pequeños. Estos cambios característicos se conocen como facies adenoidea: cara alargada y aplanada, nariz estrecha, la barbilla retraída, ojeras, el paladar estrecho, sonrisa gingival y los dientes torcidos. Ronquidos durante la noche: se producen cuando el aire que respiramos tiene dificultades para pasar por la vía aérea. Los ronquidos constantes en la etapa infantil no se deben normalizar, ya que el sueño es una de las partes más importantes del crecimiento saludable en la infancia. A veces, se asocian episodios de apnea (el niño deja de respirar), lo que interfiere con una correcta oxigenación (una de las principales funciones de la respiración) del organismo y con el sueño. Cuando un niño no respira bien no duerme bien, no oxigena adecuadamente y entra en un ciclo de cansancio, irritabilidad y más cansancio. Los respiradores bucales en general están más irritables, enojados, somnolientos y fatigados. Problemas dentales y esqueléticos: al tener la boca abierta constantemente, el flujo de saliva en la boca se reduce, con propensión a padecer caries, mal aliento y acumulación de bacterias, además de una sensación de boca seca. La respiración bucal está relacionada también con maloclusiones dentales como la mordida abierta, el paladar estrecho y la mandíbula retraída. No es raro tampoco encontrar problemas de audición y otitis asociados a este tipo de respiración. ¿Cómo se trata? Depende de cuál sea la causa. Si cree que su hijo no respira bien por la nariz, dígaselo a su pediatra para que valore cuál es la causa, el tratamiento más adecuado y si es necesario derivarlo a un especialista: Otorrinolaringólogo: es el especialista de las enfermedades de la nariz, oído y garganta. Si la obstrucción de las vías respiratorias se debe a un aumento del tamaño de las amígdalas o adenoides puede estar indicada la intervención quirúrgica para facilitar el paso del aire. Ortodoncista: especialista que busca la correcta posición de los dientes, maxilares y trata los problemas de la articulación de la mandíbula. Es el encargado de programar una expansión rápida maxilar, cuando está indicada. El objetivo de este tratamiento es ampliar los maxilares y en consecuencia el suelo de las fosas nasales para lograr una mejora en la respiración. Logopeda: imprescindible para la resolución de problemas del habla, lenguaje, comunicación, voz, audición y de las funciones orales asociadas (respiración, masticación y deglución). Mediante ciertos ejercicios simples, se busca modificar los hábitos adquiridos de respirar por la boca y enseñar la postura correcta que debe tener la lengua en descanso y al usarla para tragar.

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Pesadillas y terrores nocturnos

Ambos problemas se incluyen en las llamadas parasomnias, y son fenómenos o conductas que alteran la calidad del sueño. ¿Qué son los terrores nocturnos? Son episodios repentinos de terror aparente durante el sueño, más frecuentes durante el primer tercio de la noche (la fase de sueño más profundo). Apenas duran unos minutos y finalizan de forma espontánea, sin despertar al niño. Suelen comenzar con un grito o llanto, junto a muestras de miedo o agitación (respiración rápida, sudoración, taquicardia…). Aunque mantiene los ojos abiertos y la mirada fija, el niño no ve ni oye lo que está ocurriendo, ya que, en realidad, permanece dormido; tampoco responde a estímulos externos ni suele recordar lo sucedido. Pueden desencadenarse por sueño insuficiente, horarios de sueño irregulares, fiebre o enfermedad, por tomar algunos fármacos o por estrés. Suelen existir antecedentes familiares (el padre o la madre los ha padecido de pequeño). Cesan por lo general con el tiempo, sin necesidad de ningún tratamiento específico. ¿Qué pueden hacer los padres? Aunque la reacción de los padres sea la de intentar aliviar al niño, es mejor no interactuar con él, ya que pueden provocar el efecto contrario al deseado y hacer que el niño se muestre más agitado. Es mejor no despertarle y mantenerse a su lado en silencio, esperando a que pase y asegurando que el niño no se hace daño al agitarse. No es recomendable discutir al día siguiente acerca del episodio, ya que podríamos preocuparle y provocar resistencias a la hora de irse a dormir. Los terrores del sueño son comunes en niños en edad escolar y la mayoría de las veces desaparecen cuando el niño crece. Sin embargo, si son muy habituales, el niño está cansado o somnoliento durante el día o si se alteraran los hábitos de toda la familia, se debe valorar la búsqueda de apoyo profesional. ¿Qué son las pesadillas? Son ensoñaciones complejas que producen temor o ansiedad. El niño suele despertarse muy asustado, describiendo detalladamente las características de lo soñado. Se diferencian de los terrores nocturnos en que se recuerda todo y el sueño se puede relatar como si realmente lo hubiera vivido, confundiéndose sueño con realidad. Se pueden producir en cualquier momento de la noche, aunque ocurren con más frecuencia durante el último tercio y finalizan con el despertar del niño. Aunque no duran mucho, al despertarse el niño sigue estando nervioso, alterado y tiene dificultad para volver a dormirse. También puede haber sudoración y taquicardia. Suelen iniciarse entre los tres y los seis años de edad, siendo más frecuentes entre los seis y los diez. Se pueden producir por un sueño insuficiente, algunos medicamentos, estrés por conflictos emocionales o episodios traumáticos. No tienen por qué haber antecedentes familiares. En algunos casos los niños asocian el sueño con las pesadillas y desarrollan rechazo al momento de irse a dormir. ¿Qué pueden hacer los padres? Es bueno tranquilizar al niño, recalcando que ha sido solo una pesadilla, permaneciendo a su lado y transmitiéndole calma. También se les puede dejar algún objeto que le proporcione seguridad o dejar una pequeña luz encendida. Mejor no hablar sobre ello en ese momento, dejando para el día siguiente aquello que pueda estar preocupándole. Puede ser útil que dibuje o describa la pesadilla, cambiando el final de la misma, de manera que, con este nuevo final, el niño se sienta más seguro. Mejor evitar las películas, los programas o los cuentos de terror antes de dormir. Conviene identificar aquellos factores que puedan ser estresantes para el niño, para así eliminarlos o reducirlos. Higiene del sueño Las principales medidas preventivas para ambos problemas son: Dormir las horas suficientes, con regularidad en los horarios. Mejor no suprimir las siestas, si las hace habitualmente. El momento de acostarse debe estar precedido de un periodo tranquilo y relajante siguiendo una rutina que les ayude a estar más tranquilos: darse un baño, leer y hablar sobre cosas agradables que hayan ocurrido durante el día, recibir mimos… Mejor evite que vean películas, la televisión o que oigan historias de terror antes de acostarse, así como juegos que supongan una excitación excesiva para el niño.

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Problemas y trastornos del sueño

Mi hijo duerme mal. ¿En qué le puede afectar? Un sueño inadecuado, por calidad o cantidad, afecta mucho a niños y adolescentes. Puede alterarles el comportamiento y el estado de ánimo, volviéndose más activos de lo habitual o haciéndo que estén menos atentos. También pueden estar antipáticos, más irritables o somnolientos durante el día. Otras consecuencias de dormir mal pueden ser cefaleas o aumento de la tensión arterial entre otros. ¿Se pueden prevenir los problemas de sueño? Es importante que los padres ayuden a sus hijos a desarrollar unos buenos hábitos de sueño desde una edad temprana. El sueño es una conducta humana y como tal puede modificarse para aprender a dormir bien. Corregir ciertas ideas erróneas y llevar a cabo actitudes saludables favorecen que los niños duerman bien y se previenen muchos trastornos del sueño. ( Sueño normal ) Hay que tener en cuenta que cada niño es diferente. Los patrones de sueño de un hijo pueden ser diferentes a los del hijo de los amigos o incluso a los de otros hijos. Es conveniente que construya sus rutinas y horarios en función de las necesidades y los ritmos propios del niño. Hay que ser realista en cuanto a objetivos y expectativas. La forma de dormir irá cambiando con la edad y el proceso de maduración. ¿Cuándo se debe sospechar que existe un problema de sueño? Hay una serie de señales que pueden ayudar a sospechar que el niño tiene algún problema de sueño. Durante el día el niño tiene: Mal rendimiento escolar. Problemas de aprendizaje y de memoria en la escuela. Hiperactividad, está más activo de la cuenta. Agresividad, irritabilidad, problemas de comportamiento. Mejor comportamiento cuando duerme más. Accidentes frecuentes. Dolores en las extremidades. Dolores de cabeza por la mañana. Poco peso o crece poco. Más de 5 años y se duerme durante el día. Durante la noche: Despertares frecuentes (por ejemplo, un niño mayor de 1 año requiere la presencia de sus padres más de 3 veces por la noche y más de 3 noches a la semana). Tarda más de media hora en dormirse. Ronca. Es difícil despertarlo por la mañana. Se irrita mucho cuando se le despierta. Se mueve mucho en la cama. Suda mucho en la cama Ante la presencia de algunas de estas señales es importante hablar con su pediatra para que valore si existe un problema o trastorno del sueño y se comiencen a dar los primeros pasos para corregirlo. En alguna ocasión, dependiendo del problema, lo mandará a otro especialista. ¿Cuándo se considera que existe un trastorno del sueño? Los problemas del sueño son patrones de sueño que son insatisfactorios para los padres, el niño o el pediatra. No todos los problemas del sueño son anormales ni todos precisan tratamiento. Los trastornos del sueño, por el contrario, se definen como una alteracion real (no una variación) de una función fisiológica que controla el sueño y opera durante el mismo. Cuando los problemas de sueño de su hijo afectan de forma significativa su vida diaria deberá consultar, especialmente si: Presenta dificultad para conciliar o mantener el sueño o bien sufre múltiples despertares. Presenta eventos raros durante la noche: sonambulismo, ronquidos, movimientos repetitivos. Presenta alteraciones del humor, dificultad para concentrarse, somnolencia durante el día, cansancio físico y mental o un estado de tensión y ansiedad. El problema de sueño está afectando la relación padres-hijo, la relación de toda la familia o sus relaciones sociales y escolares. Lo más importante es reconocer que hay un trastorno del sueño para poder empezar cuanto antes a resolverlo.

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