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Promoción de la salud

Prevención de la alergia

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Contenido del artículo

La prevención en el ámbito de la salud consiste en el conjunto de medidas o tratamientos que se pueden realizar para evitar el desarrollo de síntomas o enfermedad futura. En el caso de la alergia también puede tener un papel importante. Con ella se tratará de evitar los síntomas alérgicos, el uso de medicación o las consultas médicas, mejorando así la calidad de vida del paciente.

La prevención de la alergia se puede hacer a diferentes niveles:

  • Prevención terciaria: se realiza en aquellas personas que ya han tenido síntomas alérgicos para evitar que vuelvan a tenerlos o tratar de que sean más leves. Este es el grupo más fácilmente identificable y en quiénes hay más acuerdo en cuanto a la actitud a seguir.

La prevención terciaria puede llevarse a cabo a través de la evitación del alérgeno o con tratamiento farmacológico (medicación preventiva y/o inmunoterapia).

  • Prevención secundaria: es aquella que se lleva a cabo en las personas sensibilizadas, es decir, con pruebas de alergia positivas pero que nunca han tenido síntomas clínicos, para evitar que estos se desarrollen.

En este grupo la actitud a seguir es más controvertida que en el caso de la prevención terciaria. En el caso de los alimentos, por ejemplo, lo habitual es recomendar que a pesar de la sensibilización, si se está tolerando bien el alimento, se siga comiendo con normalidad. Sin embargo, en otros casos como el látex un paciente que aparentemente lo tolera podría acabar desarrollando síntomas si se mantiene la exposición.

Existen argumentos, por tanto, para recomendar tanto medidas de evitación como lo contrario, por lo que cada caso debería ser valorado de manera individual y siempre seguir las recomendaciones del especialista.

  • Prevención primaria: se recomendaría a aquellas personas que no tienen síntomas alérgicos ni sensibilización (pruebas positivas) frente a ningún alérgeno, pero que se cree que tienen un riesgo aumentado para desarrollar alergias. Este es el grupo más difícil de identificar y en el que existen más discrepancias en cuanto a la actitud a seguir. En este grupo se incluyen:

Dada la dificultad de identificar a estos pacientes, y determinar cuándo realizar medidas preventivas primarias, la decisión se tomará de manera individualizada y conjuntamente entre el propio paciente o sus familiares y el médico.

¿Qué desventajas tiene la prevención?

Hay que tener en cuenta que estas medidas pueden llegar a suponer cambios en algunos hábitos de vida, limitaciones de forma temporal en la alimentación, gastos económicos y de tiempo. Por otro lado, es importante señalar que la prevención no es efectiva en todos los casos.

¿Cuánto tiempo se mantienen las medidas de prevención?

Las medidas de prevención dependerán de cada niño, del tipo de alergia y de si presenta o no síntomas, por ello es importante seguir siempre las recomendaciones del especialista en alergia infantil.

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La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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Estudio de la alergia

Existen múltiples pruebas posibles para realizar un diagnóstico de alergia ¿A quién se debe hacer un estudio de alergia? A las personas que tienen síntomas que con frecuencia se asocian a alergia como asma, rinitis, conjuntivitis, dermatitis atópica, urticaria, dermatitis de contacto, síntomas digestivos de dolor, vómitos o diarrea y reacciones con alimentos, medicamentos o picaduras. Aunque algunos de estos síntomas pueden estar provocados por otras causas, sospecharemos alergia cuando sean prolongados, se repitan con frecuencia o exista una relación clara entre tocar, respirar o comer alguna sustancia supuestamente sospechosa y la aparición de los síntomas. ¿Qué sustancias se estudian habitualmente? Las sustancias que pueden causar alergia se llaman alérgenos. Estos alérgenos varían según los síntomas que aparezcan, según la edad, la estación del año, la zona de residencia... Por ello, es fundamental realizar una historia clínica detallada para decidir qué alérgenos son los más frecuentes en un caso concreto e incluirlos en el estudio. ¿Cómo se estudia una posible alergia? La alergia se puede estudiar de muy diferentes maneras. Es el especialista o el pediatra el que decide qué pruebas hacer en cada paciente en función de la historia clínica, los síntomas que presente y su exploración. Las pruebas más frecuentemente utilizadas en el estudio de la alergia son: **Pruebas de piel** Se usan para averiguar si el paciente tiene IgE específica frente a la sustancia o alérgeno probado (una inmunoglobulina que, cuando contacta con dicho alérgeno desencadena una serie de reacciones que se manifiestan con los síntomas alérgicos inmediatos).. En algunas ocasiones se hacen en la consulta de Pediatría del Centro de Salud. Se realizan habitualmente en el brazo y se pueden hacer a cualquier edad. Las más utilizadas se llaman “prick test”. Se pone una gota de líquido con el alérgeno sospechoso, y se punciona la piel a través de la gota con una lanceta. El número de alérgenos estudiados depende de cada caso. Normalmente, se prueba una batería de alérgenos habituales, pero a veces se añaden otros, si existe una sospecha concreta. El alérgeno penetra en la piel, y si al cabo de 15-20 minutos se forma una pápula (bulto enrojecido) de un tamaño determinado, se dice que la prueba es positiva y el paciente es alérgico a esa sustancia. Para confirmar que la prueba es válida, siempre se ponen dos pruebas de control o testigos, que son el suero salino (debe ser negativa) y la histamina (debe ser positiva). Algunos medicamentos pueden alterar las pruebas y hacer que no sean fiables. Esto sucede principalmente con los antihistamínicos. Deben suspenderse siete días antes de realizar la prueba. Análisis de sangre Mediante un análisis de sangre se determina en el plasma del paciente la IgE total y la IgE específica. La IgE total se interpreta como la predisposición para desarrollar alergia en general, mientras que la IgE específica valora la alergia concreta frente a un alérgeno determinado e identificado. Todas las personas tienen alguna cantidad de IgE total y su valor normal depende de la edad. Va subiendo desde el nacimiento hasta la edad adulta. Las personas con una IgE total más alta tienen más facilidad para desarrollar alergia, pero no obligatoriedad. Los análisis de IgE específica (RAST, CAP, ELISA...) miden si en la sangre del paciente hay IgE específica contra un alérgeno concreto. Hay personas que pueden tener una IgE específica elevada frente a un alérgeno y están por lo tanto sensibilizadas al mismo, pero para considerarse alérgicos deben presentar además síntomas con la exposición a dicho alérgeno. Las personas no sensibilizadas tienen valores indetectables de IgE específica. Por otro lado, los niveles altos generalmente coinciden con síntomas de alergia más intensos, aunque puede haber excepciones. Los medicamentos no suelen influir en los resultados de estos análisis. Pruebas de exposición, provocación, tolerancia Consisten en exponer al paciente a una sustancia, ya sea alimento, medicamento o sustancia inhalada, para estudiar su tolerancia. Se usan para confirmar la relación causa-efecto de una sustancia sospechosa de alergia y también para comprobar si solo estaba sensibilizado y que se tolera (en este caso no se reproducen los síntomas de la alergia). Pueden ser de varios tipos: oral (se ingiere el alérgeno), conjuntival (se administra en forma de colirio), nasal (se inhala por la nariz) o bronquial (se respira el alérgeno). El paciente se expone a cantidades crecientes del alérgeno en uno o varios pasos y se observa la aparición de síntomas durante el tiempo que determine el especialista. Se considera positiva la prueba cuando el paciente presenta síntomas iguales o parecidos a los que han motivado la consulta. Las pruebas de provocación pueden producir síntomas variables; en ocasiones leves, pero pueden llegar a ser muy graves. Por ello, deben realizarse siempre por un especialista en centros preparados para tratar posibles reacciones adversas severas. Pruebas funcionales Permiten diagnosticar los trastornos del aparato respiratorio, valorar la respuesta al tratamiento y ver la evolución de la enfermedad. Valoran el estado pulmonar o nasal, se tenga alergia o no. Están incluidas la espirometría, el test de ejercicio, la medición de óxido nítrico, la rinometría... entre otras. Muchas de estas pruebas requieren la colaboración del paciente y solo se pueden realizar a partir de cierta edad. Otras pruebas Pruebas de parches o “patch test”: se aplican las sustancias sospechosas mediante parches para ver si la piel reacciona. Se utilizan sobre todo para estudiar alergia a productos que están en contacto directo con la piel. Prueba de frotamiento: se frota la piel con la sustancia a estudio y se observa si en esa zona aparece enrojecimiento o ronchas. Prueba de uso: para alergia al látex, goma o caucho. Por ejemplo, se pone en una mano un guante de látex y en la otra, otro sin látex y se ve respuesta. ¿Cómo se interpretan las pruebas de alergia? El especialista en alergia es el que interpreta los resultados y, además, dependiendo de estos, de si existen o no discrepancias entre la historia clínica y las distintas pruebas realizadas, decide si hay que repetir las mismas o ampliar el estudio. Una vez integrados todos los resultados junto con los datos del historial del paciente, el especialista emite un diagnóstico y recomienda un tratamiento. [](https://pacientes.seicap.es/es/estudio-de-la-alergia40138)

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Alergia a la leche de vaca

Los niños con alergia a la leche no pueden tomar leche de vaca ni de otros mamíferos como la cabra o la oveja ¿Qué es la alergia a la leche? La alergia a la leche de vaca es la alergia alimentaria más frecuente en los bebés. Se produce porque el sistema inmunitario (de defensa) reacciona por error frente a las proteínas de la leche, causando una reacción cuando se ingiere o se tiene contacto con ella. El responsable suele ser un tipo de anticuerpo llamado inmunoglobulina E (IgE); pero en otras ocasiones puede haber mecanismos diferentes relacionados también con el sistema inmunitario, hablándose entonces de alergia a alimentos no mediadas por IgE. Con frecuencia se utiliza erróneamente el término intolerancia para referirse a esta última, pero la intolerancia a alimentos incluye las reacciones a alimentos que no tienen nada que ver con el sistema inmunitario, como ocurre con la intolerancia a la lactosa . ¿Cuáles son los síntomas? Habitualmente, la alergia a la leche de vaca se produce durante el primer año de vida, al sustituir la lactancia materna por una fórmula adaptada de leche de vaca. Alergias mediadas por IgE Los síntomas aparecen inmediatamente o durante la primera hora después de haber tomado la leche. Pueden ser desde leves hasta muy graves, dependiendo del grado de sensibilización del paciente y de la cantidad ingerida. En ocasiones, la única manifestación es el rechazo insistente del biberón. Los síntomas más frecuentes se ven en la piel, como enrojecimiento y habones (urticaria) alrededor de la boca. Se pueden extender por toda la cara y por el cuerpo e incluso acompañarse de hinchazón de labios, párpados o pabellones auriculares (angioedema). También pueden aparecer síntomas digestivos, tales como vómitos o diarrea durante la primera hora después de la toma. La afectación respiratoria como la rinitis o el asma es menos frecuente, pero puede ser el inicio de una reacción grave. La anafilaxia es la manifestación más grave que puede ocurrir. Es una reacción generalizada que afecta a más de un órgano y puede poner en peligro la vida del niño. La aparición de dificultad para respirar, tos seca, hinchazón de lengua, ronquera, desvanecimiento, palidez, labios o piel azulada, pulso débil y agotamiento son síntomas de gravedad y será necesaria la administración precoz de adrenalina. Alergias mediadas por otros mecanismos inmunitarios En las alergias no mediadas por IgE los síntomas suelen ser únicamente digestivos y pueden aparecer varias horas o días después de tomar la leche, y tardan más tiempo en desaparecer. Pueden verse síntomas como vómitos persistentes que pueden llevar a la deshidratación y shock, o diarreas prolongadas con moco o sangre en las deposiciones, e incluso desnutrición. ¿Qué se puede hacer? En el caso de que el niño tenga algún síntoma como los indicados hay que suspender las tomas de leche y lácteos procedentes de vaca o cualquier otro mamífero y consultar a su pediatra, quien valorará con qué sustituir la leche de vaca y si debe derivar al niño a otro especialista. ¿Cómo se diagnostica? La alergia a la leche de vaca mediada por IgE se diagnostica mediante la detección de la inmunoglobulina E específica a leche y sus proteínas, con pruebas cutáneas o análisis de sangre. Si el resultado es negativo o dudoso, puede ser necesaria una prueba de tolerancia administrando el alimento en cantidades crecientes y de manera muy controlada, para confirmar o descartar la alergia. Para el diagnóstico de la alergia no mediada por IgE no sirven las pruebas mencionadas y el diagnóstico es más complejo. ¿Cómo evoluciona la alergia a la leche? La alergia a la leche en los niños tiende a desaparecer después de un periodo variable de tiempo con dieta de exclusión, por lo que el especialista debe valorar periódicamente si el niño ha superado la alergia a la leche. Aunque la mayoría llega a tolerarla antes de los 5 años, aproximadamente un 15 % de los niños alérgicos a la leche mantienen la alergia. Estos niños suelen tener un elevado nivel de sensibilización y tienen riesgo de reacción anafiláctica grave por ingestión de pequeñas cantidades de leche como alérgeno oculto (bollería, snacks, salsas). ¿Cómo se trata? El tratamiento fundamental de la alergia a la leche es la dieta sin leche ni sus derivados (queso, yogur, etc.); tampoco se pueden ingerir productos que puedan contener trazas o proteínas de leche. En los lactantes alérgicos a la leche se debe sustituir la fórmula adaptada normal por una fórmula especial, habitualmente fórmulas extensamente hidrolizadas de proteínas de leche o, en los mayores, fórmulas de soja. Las fórmulas de hidrolizado de arroz también pueden ser una alternativa válida. En lactantes que reciben leche materna, muy pocas veces es necesario que la madre excluya también los lácteos de su dieta. Hay que tener en cuenta que estos niños tampoco toleran la leche ni los productos lácteos derivados de otros mamíferos, como la cabra o la oveja. En cambio, suelen tolerar la carne de vaca o ternera. Si se presenta una reacción alérgica por exposición accidental a leche se recomienda que se lave la zona de contacto y se administren antihistamínicos con o sin corticoides. Si la reacción es grave hay que administrar adrenalina. Existen dispositivos autoinyectables de fácil administración. Ante la duda siempre hay que inyectarla y llamar posteriormente al servicio de emergencias (112) o acudir al servicio de urgencias más próximo. En los últimos años se ha abordado el tratamiento activo de la alergia a la leche mediante la inmunoterapia oral o desensibilización oral con leche. Puede estar indicado en los niños con alergia persistente. ¿Cómo se puede prevenir? Actualmente no hay medidas concretas que hayan demostrado claramente su eficacia, aunque algunos estudios sugieren que la lactancia materna prolongada podría prevenir la alergia a la leche hasta los 18 meses. En un paciente con alergia alimentaria lo fundamental es evitar las reacciones alérgicas, mediante una dieta que excluya el alimento implicado y las posibles fuentes ocultas para evitar su ingestión accidental (utensilios contaminados, control del etiquetado de los alimentos, etc.). ¿Dónde puedo encontrar más información? https://seicap.es/lo-que-debes-saber-sobre-la-alergia-a-la-proteina-de-leche-de-… Asociación Española de alérgicos a alimentos y látex (AEPNAA)

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Alergia al polen

Si el niño tiene síntomas cuando está en espacios abiertos, en días soleados y con viento, es muy probable que tenga alergia al polen ¿Qué es la alergia respiratoria? La alergia es una enfermedad en la que el sistema inmune de una persona identifica como dañino un estímulo externo que no debería serlo. De esta manera, cada vez que el niño entra en contacto con dicha sustancia, tendrá síntomas característicos. Por el mismo motivo, si se evita la exposición al agente agresor, estará libre de síntomas. Las personas alérgicas producen anticuerpos de la clase IgE (inmunoglobulina E) frente a las sustancias ambientales que actúan como alérgenos. Los alérgenos que con más frecuencia producen alergia son los pólenes, los ácaros, los epitelios de los animales y los hongos. ¿Qué es el polen? El polen son los granos diminutos que producen algunas plantas para reproducirse. Es una de las causas más frecuentes de alergia en el mundo. En España hay más de diez tipos que pueden provocar alergia. Los más importantes son los pólenes de gramíneas, olivo, arizónica, plátano, salsola y parietaria. La importancia de cada uno de ellos depende del área geográfica. Las zonas de costa tienen niveles de polen más bajos y durante más tiempo, y las de interior niveles más altos aunque durante un tiempo más corto. En los días de viento, secos y soleados hay más polen ambiental. Disminuye su cantidad los días de humedad o de lluvia, que “lava” el polen del ambiente. ¿Cuándo aparecen los síntomas de alergia al polen? Si el niño es alérgico al polen lo más seguro es que tenga síntomas en primavera. Sin embargo, aproximadamente el 50% de las personas con alergia al polen del norte de España y más del 80% de los residentes en el centro y el sur son alérgicos a más de un tipo de polen. Por ejemplo, en Madrid es muy frecuente la alergia múltiple a cupresáceas (familia de coníferas) y gramíneas (familia de plantas que incluyen los cereales, por ejemplo), lo que hace que los síntomas aparezcan en más de una estación, de enero a julio. Los síntomas aparecen cuando en el ambiente hay niveles de polen capaces de desencadenar alergia y estos niveles son distintos en cada persona, dependiendo de su grado de sensibilización y de exposición. Los niveles de pólenes en las diferentes partes de España se pueden consultar en la web del Comité de Aerobiología de la SEAIC. Mucha gente cree que la pelusa blanca que llena las calles a la llegada de la primavera es responsable de que los pacientes polínicos comiencen con los síntomas de alergia. Sin embargo, dicha pelusa realmente es inocua para el ser humano y no produce alergia. Los síntomas que las personas alérgicas al polen tienen en esta época del año se deben al polen de las gramíneas, que no es visible a nuestros ojos, y cuya polinización coincide en el tiempo con la dispersión de la pelusa del chopo. ¿Qué síntomas produce la alergia al polen? Si una persona tiene alergia a sustancias que pueden estar presentes en el aire podrá manifestar síntomas respiratorios nasales y síntomas oculares. Aproximadamente la mitad de los afectados por rinitis alérgica pueden llegar a tener asma alérgica. Aunque es menos frecuente, en algunas ocasiones se produce asma aislada, sin síntomas de ojos ni de nariz. Si el niño comienza con síntomas como goteo nasal, moco claro, picor de ojos o de nariz, taponamiento nasal, estornudos repetidos, enrojecimiento y lagrimeo ocular, es muy probable que sea alérgico. Sin embargo, en muchas ocasiones es difícil diferenciarlo de un catarro común. Generalmente, en los resfriados no se produce conjuntivitis, puede haber fiebre y la tos suele acompañarse de expectoración. En cambio, en la polinosis casi siempre hay conjuntivitis (ojos rojos con picor ocular), no hay fiebre y la tos es seca. A veces se escuchan sibilancias (leve pitido producido con la respiración) y se produce dificultad para respirar. Si el niño tiene estos síntomas cuando está en espacios abiertos, sobre todo durante los días soleados y con viento, y mejora los días de lluvia, es muy probable que tenga alergia al polen. Si los síntomas se repiten siempre en la misma época del año, el diagnóstico es muy probable. ¿Cuándo se debe consultar? ¿Cómo se diagnostica? Si el niño tiene los síntomas descritos es recomendable que consulte con el pediatra, quien determinará si son compatibles con rinoconjuntivitis alérgica o asma y valorará la necesidad de tratamiento, de hacer estudios o derivar a otro especialista para la realización de pruebas (cutáneas o de otro tipo) para confirmar si es o no alérgico al polen. Para el diagnóstico correcto es fundamental la información que se aporta al hacer la historia clínica, para así poder establecer una asociación causal entre las pruebas positivas y los síntomas del niño, si es o no alérgico y si lo es a uno o varios pólenes. Para esto, es de utilidad realizar una recogida minuciosa de los datos relevantes en el “Calendario de síntomas y consumo de medicación”. ¿Qué es un calendario de síntomas y consumo de medicación? Consiste en realizar un registro pormenorizado de los síntomas, las fechas en las que se producen, la medicación que se emplea para su control y su duración. Lo deben hacer los padres, tutores o las personas que tienen los síntomas, y será determinante a la hora de realizar un diagnóstico final preciso en todos los casos, pero especialmente en niños que tengan pruebas positivas para distintos pólenes y otros alérgenos. Un buen calendario de síntomas ayudará a diferenciar los posibles desencadenantes, dado que cada polen solo aparece a lo largo de algunos meses específicos del año, la alergia a epitelio de animal ocurre especialmente tras su exposición a los mismos, mientras que la alergia a ácaros y alternaría puede aparecer de manera más mantenida y continua a lo largo de todo el año. ¿Cómo se trata? Además de las medidas de evitación de pólenes, es importante que siga el tratamiento recomendado por su médico. Existen dos tipos de tratamientos. Los que disminuyen los síntomas (antihistamínicos, corticoides nasales para la rinitis, inhaladores para el asma bronquial, entre otros) y el tratamiento con vacunas de la alergia o inmunoterapia, cuyo objetivo es controlar el origen de la enfermedad. La vacuna del polen es un tratamiento eficaz para modificar la evolución de la enfermedad alérgica, tratar los síntomas y evitar que las personas con rinitis alérgica desarrollen asma. Sin embargo, no todos los niños son candidatos a este tipo de tratamiento. Cada uno tiene unas peculiaridades concretas que deben ser estudiadas. El éxito de las vacunas se basa en la selección correcta de las personas y de los alérgenos adecuados para la composición de la vacuna. El tratamiento con vacunas se puede iniciar a cualquier edad, pero habitualmente se prescribe a partir de los 5 años, que es cuando el diagnóstico de la alergia a inhalantes es más fiable. Las vacunas se pueden administrar con el resto de los medicamentos que necesite el niño. ¿Cómo se notan los efectos de la vacuna? Cuando son eficaces, al cabo de unos meses los síntomas se van haciendo menos frecuentes, menos intensos y menos duraderos. También disminuye la necesidad de medicación de rescate y de medicación preventiva. En los casos en que la eficacia es mayor, puede llegar a retirarse completamente la medicación preventiva y el niño no tiene ningún síntoma ni necesita medicación de rescate. ¿Se puede prevenir la exposición al polen? Es prácticamente imposible evitar el contacto con el polen, pero se deben seguir unas precauciones generales. Es importante identificar en qué época las plantas sueltan el polen en la zona de residencia del niño. En Internet existen páginas que informan sobre los niveles de polen . Los pacientes alérgicos pueden aplicar una serie de medidas higiénicas que les ayudarán a reducir la exposición a los pólenes: No abrir las ventanas del hogar al amanecer ni al anochecer. Evitar acudir a zonas donde haya plantas a las que el niño es alérgico durante la época de floración. Tender la ropa en el interior de las casas. Cambiarse de ropa al volver a casa, tras estar en la calle. Emplear gafas de sol e incluso mascarillas con filtros para el polen. Emplear filtros para el polen en los aires acondicionados del domicilio y los coches. Viajar siempre con las ventanillas subidas. Evitar las actividades al aire libre en las primeras y últimas horas del día.

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Pruebas cutáneas para el diagnóstico de la alergia

¿Qué son las pruebas cutáneas alérgicas? Las enfermedades alérgicas se producen por una reacción exagerada de nuestro organismo frente a sustancias que nos rodean y que son habitualmente inocuas para el ser humano (alérgenos). El mecanismo más frecuente que produce esa reacción exagerada es el mediado por IgE, que es una inmunoglobulina que, cuando contacta con el alérgeno al que el paciente está sensibilizado, desencadena una serie de reacciones que se manifiestan con los síntomas alérgicos inmediatos (hipersensibilidad inmediata). Estos síntomas dependerán del órgano u órganos afectados y su gravedad, del grado de sensibilización y de la duración del contacto con el alérgeno. Mediante la realización de las pruebas alérgicas se pretende detectar si el niño tiene la IgE específica contra un alérgeno responsable de los síntomas alérgicos. Con las pruebas cutáneas se reproduce la reacción de hipersensibilidad en la piel del paciente, que solo ocurrirá si el paciente tiene esa IgE específica. El objetivo principal de las pruebas cutáneas en alergia es determinar la causa de la enfermedad. ¿Qué son los extractos alergénicos? Las pruebas alergicas se hacen con un material llamado extracto alergénico. Para su obtención, la sustancia natural (alimento, polen, ácaro, epitelio de animal, hongo…) se fragmenta, se diluye en solventes específicos, se filtra, se purifican las proteínas y posteriormente se esteriliza. Debe incluir una cantidad de alérgenos y proteínas alergénicas adecuadas, por lo que se controla cada lote fabricado. El resultado final es un extracto rico en las proteínas que producen la alergia, que se empleará para la realización de las pruebas alérgicas y tratamientos con vacunas de alergia. También se pueden emplear algunas proteínas aisladas del extracto que son muy importantes en la producción de las reacciones alérgicas (por ejemplo, la caseína de la leche). Las pruebas con estas proteínas alergénicas aisladas dan mayor información sobre la gravedad y el pronóstico de la alergia. ¿Cómo se hacen las pruebas cutáneas para el diagnóstico de la alergia? Las pruebas cutáneas se hacen habitualmente mediante la técnica del prick-test. Para su realización, se pone una gota del extracto del alérgeno que queremos probar, en la cara anterior del antebrazo y se hace una ligera punción con una lanceta a través de la gota del extracto y la capa más externa de la piel. De esta forma, se permite que el extracto penetre y contacte directamente con las células responsables de las reacciones alérgicas inmediatas. Si el paciente está sensibilizado, las células de la piel reaccionan liberando unas sustancias que producen inflamación alérgica local, lo que se traduce en la aparición de una roncha o habón, rodeada de una zona de enrojecimiento. Esta respuesta se inicia en pocos minutos, es máxima a los 15 o 20 minutos y cede en pocas horas. Una variante de esta prueba es el prick-prick, que consiste en pinchar con la lanceta la sustancia en estado natural (por ejemplo, una fruta) y a continuación hacer la punción con la misma lanceta en la piel. Se utiliza especialmente con alimentos frescos, dado que esta prueba comporta una sensibilidad mayor que la realización del prick con el extracto alergénico. ¿Por qué se deben hacer pruebas alérgicas? Cuando se sospecha que un niño puede tener una enfermedad alérgica se recomienda realizar pruebas alérgicas, como un primer paso para llegar al diagnóstico. Al conocer qué sustancia produce la alergia se puede determinar el tratamiento. Este incluye evitar la sustancia que produce la alergia y poner un tratamiento específico. Las ventajas de las pruebas alérgicas son: Es poco frecuente que las pruebas alérgicas sean negativas en una persona que, de verdad, tiene alergia a alguna sustancia. De la misma manera también es poco frecuente que sean positivas si no se tiene alergia. Es un procedimiento seguro, incluso en pacientes muy sensibles. Las pruebas cutáneas dan información inmediata, son baratas y no tienen efectos secundarios. Pueden ofrecer información sobre la gravedad y el pronóstico. Por ejemplo, los niños con pruebas cutáneas positivas a muchos pólenes tienen peor pronóstico que los que tienen una prueba positiva solo a un polen; los niños pequeños con asma y pruebas alérgicas negativas tendrán más posibilidades de curar la enfermedad en el futuro, y un niño alérgico a la caseína de la leche tiene peor pronóstico que el que tiene alergia a otras proteínas de la leche y no a la caseína. Las pruebas cutáneas también sirven para seleccionar a aquellos niños susceptibles de ser tratados con vacunas antialérgicas y decidir la composición de estas. ¿Cuándo hay que realizar pruebas alérgicas? Se pueden realizar en cualquier momento que se sospeche una enfermedad alérgica y se deben realizar, sobre todo, si la enfermedad es persistente, puede producir reacciones graves o altera la calidad de vida del niño. Se pueden hacer a cualquier edad desde el nacimiento y son fiables cuando son interpretadas por el alergólogo. El sistema inmunitario es dinámico y, por lo tanto, cambiante. Por eso, una persona alérgica a una sustancia, con el tiempo puede hacerse alérgica a nuevos alérgenos. Esta es la razón por la que también se deben repetir las pruebas alérgicas en aquellos casos en los que se sospeche que una persona se ha sensibilizado a nuevas sustancias o en aquellas personas cuya enfermedad ha evolucionado desfavorablemente. También está indicado repetir las pruebas en los niños pequeños con alergia a alimentos (como la leche o el huevo) que puede desaparecer con el tiempo. En estos casos, se repiten las pruebas periódicamente para investigar la evolución de la sensibilización a los alimentos a los que el niño es alérgico y valorar si es posible que en ese momento pueda tolerarlos. Nunca se deben realizar si no existe previamente una historia clínica sugestiva de alergia en relación con el alérgeno que se va a utilizar. Estas pruebas no están indicadas ante síntomas como estreñimiento, hiperactividad, dolores de cabeza u otras enfermedades persistentes de causa no claramente establecida. ¿Qué sustancias se deben incluir al hacer pruebas alérgicas? Para realizar las pruebas cutáneas se eligen los alérgenos que están relacionados con los síntomas del niño. Por ejemplo, si el niño tiene síntomas en primavera, las pruebas se hacen con pólenes, si se sospecha que tiene alergia a un alimento, se utilizan los extractos del alimento implicado. La elección de los alérgenos ambientales estará siempre en relación con las sustancias que hay en el entorno del niño. En cada área geográfica se probarán los pólenes, los ácaros u hongos de la zona donde habita; o si refiere síntomas tras la exposición a animales, se probarán los epitelios de los posibles animales implicados. ¿Qué significan unas pruebas alérgicas positivas? Una prueba cutánea positiva significa que el niño tiene IgE específica frente al alérgeno que se está probando. Una prueba cutánea positiva no tiene ningún valor si el niño no tiene ningún síntoma sugestivo de alergia mediada por IgE, tras la exposición a ese alérgeno. Sin embargo, ante unas pruebas alérgicas positivas, no siempre se debe asegurar que una persona sufre síntomas alérgicos debido a esa sustancia. Unas pruebas cutáneas positivas no significan enfermedad. Se denomina sensibilización subclínica o latente cuando una prueba es positiva, pero la exposición a esa sustancia no desencadena una reacción alérgica. ¿Sirven las pruebas alérgicas para predecir el desarrollo de una enfermedad o reacción alérgica? No existen pruebas que tengan un valor predictivo para saber si se va a desarrollar una alergia. Por lo tanto, no está justificado, de ninguna manera, hacer pruebas alérgicas para adivinar si un paciente va a ser alérgico a una sustancia en el futuro, si no ha habido una reacción previa o sospecha de enfermedad alérgica. Por esa razón, no hay que realizar pruebas alérgicas porque «los padres de un niño son alérgicos», sin que este sufra enfermedad, o un estudio de alergia a medicamentos previa a su administración, por el temor de que el niño pueda tener reacción. ¿Qué ventajas e inconvenientes tienen las pruebas cutáneas alérgicas respecto a otros métodos diagnósticos? Las principales ventajas de las pruebas alérgicas sobre estudios de laboratorio de detección de IgE específica son: Que son inmediatas y se pueden hacer durante la consulta, con lo que se obtiene un diagnóstico durante la misma. Su bajo coste, muy inferior al de los estudios de laboratorio disponibles en el mercado. La gran variedad de alérgenos disponibles para hacer el estudio alergológico. Las pruebas de laboratorio (mediante análisis de sangre) están indicadas en personas con determinadas enfermedades de la piel o que estén tomando ciertos fármacos o si el paciente presenta una enfermedad alérgica extremadamente grave. La prueba cutánea en prick es la prueba de elección para la primera aproximación al diagnóstico causal de las enfermedades alérgicas.

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Alergia al pescado

¿Qué es la alergia al pescado? En países como España, con alto consumo de pescado, este alimento es una de las causas principales de la alergia a los alimentos. La mayoría de las veces se produce por una alteración inmunológica por la que el paciente alérgico sintetiza un anticuerpo (la inmunoglobulina E) frente a las proteínas del pescado, que provoca una reacción inmediata cuando se ingiere o se tiene contacto con él. Existe otra alergia menos frecuente que se llama enterocolitis por pescado y no está mediada por la inmunoglobulina E. Ocurre la primera vez que el niño come pescado en su vida y produce una reacción a las 1-4 horas de comerlo que se manifiesta con vómitos repetidos, decaimiento, dolor abdominal y en ocasiones diarrea. Este artículo se refiere exclusivamente a la alergia mediada por la inmunoglobulina IgE. ¿Cuándo se manifiesta? Habitualmente, la alergia al pescado se produce al comerlo por primera vez durante el primer o segundo año de vida y suele durar más que la alergia a la leche o al huevo, incluso puede perdurar durante décadas o toda la vida. ¿Todos los pescados son igual de alergénicos? El alérgeno principal es una proteína llamada parvalbúmina, que ha sido aislada de la carne blanca del pescado. Las parvalbúminas de los diferentes pescados son muy parecidas entre ellas, por lo que por lo general los pacientes alérgicos al pescado lo son a más de uno. Los pescados con mayor contenido de parvalbúminas producen más alergias que los que tienen menos. En la población española el gallo o rapante es el pescado que con más frecuencia produce alergia, seguido de la merluza, el lenguado y el bacalao. Los mejor tolerados son el emperador, el cazón y el atún. La mayor parte de los pacientes alérgicos al atún pueden ingerir atún en conserva, lo que indica que la preparación para su enlatado puede disminuir su alergenicidad. Son frecuentes las reacciones alérgicas con la exposición al vapor de cocinado del pescado. En nuestro medio es frecuente que los pescados tengan un parásito llamado anisakis, que es capaz de desencadenar cuadros de alergia. Aunque en niños es poco frecuente la alergia a anisakis, siempre deberá plantearse en el diagnóstico diferencial de una reacción alérgica por pescado. Existe la creencia de que si se es alérgico a pescados también se es alérgico a otros productos de mar; sin embargo, un paciente alérgico al pescado no tiene por qué ser alérgico a los mariscos. ¿Cuáles son los síntomas? Los síntomas de la alergia al pescado mediada por la inmunoglobulina E son similares a los producidos por otros alimentos. Suelen aparecer inmediatamente o durante la primera hora después de haberlo ingerido. Lo más frecuente es la aparición de picor de boca o faringe con o sin enrojecimiento o habones (urticaria) alrededor de la boca por el contacto con el pescado. También pueden aparecer habones por toda la cara y por el cuerpo e incluso hinchazón de labios, párpados u orejas (angioedema). Puede manifestarse con vómitos o diarrea. La afectación respiratoria, como la rinitis o el asma, son menos frecuentes, pero son síntomas de alarma. Los pacientes asmáticos tienen más riesgo de tener reacciones graves. La anafilaxia es la manifestación más grave que puede ocurrir. La aparición de dificultad respiratoria, respiración entrecortada, tos repetitiva o seca, hinchazón de la lengua, garganta cerrada, ronquera, desvanecimiento, palidez, labios o piel azulados, pulso débil o agotamiento son síntomas de gravedad y es indicación absoluta de administración precoz de adrenalina . ¿Qué puedo hacer? En el caso de presentar algún síntoma como los indicados anteriormente, se suspenderá de la dieta cualquier pescado y se consultará al pediatra, que dará las recomendaciones oportunas y le derivará al alergólogo. ¿Cómo se diagnostica? La alergia al pescado se diagnostica mediante la detección de inmunoglobulina E específica a los pescados, con las pruebas cutáneas y, en ocasiones, con un análisis de sangre. En los casos dudosos es preciso administrar el alimento en cantidades progresivamente crecientes y de manera muy controlada (prueba de exposición controlada o provocación) en el hospital, para confirmar o descartar la alergia al pescado. La mayoría de los niños alérgicos a la merluza o el gallo toleran otros pescados como el atún, emperador o cazón que son mucho menos alergénicos. Con el objetivo de que el paciente tenga una dieta lo más completa posible, se suele realizar un estudio de tolerancia con estos pescados, mediante prueba de exposición controlada. ¿Cómo evoluciona? La alergia al pescado en los niños tiende a desaparecer después de un periodo variable de tiempo con dieta de exclusión. Se realiza estudio alergológico de forma periódica para comprobar si se ha superado la alergia. Sin embargo, como se suele tolerar con posterioridad a la leche o el huevo, la prueba de exposición para comprobar la tolerancia al pescado se suele realizar más tarde. ¿Cómo se trata? Si el niño tiene por primera vez alguno de los síntomas indicados anteriormente al comer pescado, debe acudir al centro sanitario más próximo para valoración y tratamiento si precisa. El tratamiento fundamental de la alergia al pescado es la dieta exenta de este alimento. Se pueden comer los pescados para los que el niño no tenga inmunoglobulina E específica o para los que se ha comprobado tolerancia mediante prueba de exposición controlada. Ante una reacción alérgica por exposición accidental al pescado se recomienda: Lavar la zona de contacto. Administrar antihistamínicos. Si la reacción es grave (dificultad respiratoria, afectación del estado general…): administrar adrenalina. Existen dispositivos autoinyectables de fácil administración. Ante la duda, siempre hay que inyectarla y ponerse en contacto con el servicio de urgencias más próximo. ¿Cómo se puede prevenir? El desarrollo de la alergia al pescado no se puede prevenir. Lo fundamental es evitar las reacciones alérgicas. Se debe seguir una dieta de eliminación del alimento al que es alérgico y posibles fuentes ocultas, para evitar su ingestión accidental (evitar los lugares donde se cocina pescados, evitar utensilios que hayan estado en contacto con ellos, control del etiquetado de los alimentos, etc.).

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Prevención de la bronquiolitis con Nirsevimab. Dudas, preguntas y respuestas

El Virus Respiratorio Sincitial (VRS) es un virus que infecta las vías respiratorias a cualquier edad, especialmente en la infancia, siendo la principal causa de infecciones graves en los menores de 1 año. La mayor parte de la población se ha infectado, como mínimo una vez, en los dos primeros años de vida. Sí, circula durante todo el año, pero su mayor actividad se centra, con gran diferencia, entre los meses de octubre y marzo. El virus respiratorio sincitial (VRS) es la principal causa de infecciones de vías respiratorias inferiores en los lactantes, ocasionando el 80 % de las bronquiolitis y neumonías, además del riesgo de complicaciones a corto y largo plazo. La mayoría de las hospitalizaciones ocurren en lactantes sanos. La enfermedad por VRS en lactantes presenta una serie de particularidades: En España, el 98 % de los lactantes hospitalizados por esta causa estaban previamente sanos. El VRS circula especialmente los meses desde octubre a marzo; es lo que se denomina la temporada de VRS. Todos los lactantes están en riesgo de sufrir una enfermedad grave por VRS, independientemente del mes en que nazcan. En España más de la mitad de los lactantes hospitalizados por VRS han nacido fuera de la temporada de VRS Los lactantes cuentan con un sistema inmunitario aún no completamente desarrollado. Una infección natural proporciona una inmunidad limitada en el tiempo, siendo posible volver a infectarse. Los lactantes tienen las vías respiratorias pequeñas, que pueden obstruirse fácilmente, lo que los hace más vulnerables a las bronquiolitis y neumonías. No existen aún vacunas frente al VRS para uso en lactantes. Es una sustancia que, a diferencia de las vacunas tradicionales, no precisa de la intervención del sistema inmunitario, ejerciendo su efecto de manera prácticamente inmediata. Es lo que se denomina inmunización pasiva. No pudiendo, en ningún caso, transmitir la enfermedad. Es un anticuerpo monoclonal que se administra como una vacuna, y que, con una dosis única, proporciona protección durante, al menos, 5 meses. Al administrarse directamente los anticuerpos al lactante no se depende del sistema inmunitario del recién nacido o de la madre para generar la protección, y este efecto es inmediato después de la administración. Recientemente se ha aprobado una vacuna frente al VRS para ser administrada en embarazadas que confiere, de igual manera, inmunidad pasiva al recién nacido. Su empleo en la estrategia de prevención contra el VRS está en evaluación en España, pero esta temporada 2024-2025 no estará financiada. No, aparte de estar protegido de manera pasiva con estos anticuerpos, su sistema inmunitario sigue generando sus propias defensas al entrar en contacto con el virus circulante. Sí, hasta la temporada pasada y durante más de 10 años se ha estado empleando un medicamento similar (palivizumab, Synagis®) para prevenir las bronquiolitis en los bebés prematuros y los de más alto riesgo. Una de las limitaciones de este fármaco es que se tienen que administrar varias dosis durante la temporada de VRS, cosa que con nirsevimab no es necesaria. Es un anticuerpo monoclonal de vida media prolongada y alta potencia que se une al VRS evitando la fusión de este con las células del epitelio respiratorio e impidiendo que dañe la célula respiratoria. Está indicado para la prevención de la enfermedad de las vías respiratorias inferiores producida por el VRS en recién nacidos y lactantes durante su primera temporada de VRS y en niños de mayor riesgo menores de 24 meses en las dos primeras temporadas. Se ha establecido la siguiente clasificación de los niños de riesgo: Prematuros con una edad gestacional menor de 35 semanas. Recién nacidos y lactantes con cardiopatías congénitas con afectación hemodinámica significativa, sean o no cianosantes. Recién nacidos y lactantes con displasia broncopulmonar. Recién nacidos y lactantes con otras enfermedades de base que suponen un riesgo elevado de sufrir bronquiolitis grave por VRS. A los niños de los grupos 2,3 y 4 de la pregunta previa se les administrará una segunda dosis de nirsevimab antes del inicio de su segunda temporada de VRS. Los prematuros recibirán una o dos dosis si tienen menos de 12 meses. Es una única inyección intramuscular. Debe administrarse antes del comienzo de la temporada del VRS, o desde el nacimiento en el caso de los lactantes nacidos durante esta. Cada comunidad autónoma organizará la campaña (alcance, fechas y puntos de inmunización) según sus planes y recursos. La inmunización prevendrá las infecciones graves por VRS durante, al menos, 5 meses (la duración de una temporada típica de VRS en países como España). Sí, es posible. Dado que nirsevimab es un anticuerpo monoclonal, no se espera que interfiera en la respuesta inmune activa de las vacunas administradas simultáneamente. Sí, puede ser administrado. Además, hay dos subtipos de VRS que pueden circular simultáneamente y la inmunidad a este virus no es persistente, por lo que el lactante puede beneficiarse de una dosis del anticuerpo y evitar nuevas infecciones. Sí, se puede y la recomendación es hacerlo. Sí, se puede administrar si está con una infección leve, aunque en caso de tener fiebre elevada se recomienda aplazar su administración. Ha demostrado una eficacia elevada en diferentes poblaciones de lactantes, tanto prematuros como nacidos a término, tanto en el número de casos atendidos en Atención Primaria o urgencias, hospitalizaciones y hospitalizaciones de casos graves superior al 80 % en todos los casos. Los estudios en nuestro país, en vida real, de la temporada pasada, han constatado que la administración de nirsevimab demostró una eficacia superior al 85 % en la reducción de hospitalizaciones por infecciones respiratorias graves por VRS y una eficacia superior al 66 % en la reducción de infecciones respiratorias por cualquier causa en comparación con el grupo de no intervención. Ha demostrado un perfil de seguridad favorable tanto a lo largo de su desarrollo clínico como en vida real. La reacción adversa más frecuente fue una erupción cutánea transitoria en los 14 días posteriores a la dosis, solo en el 0,7 % de los casos. La mayoría de las reacciones fueron de intensidad leve a moderada. Nirsevimab proporciona una inmunidad pasiva no esterilizante, es decir, los lactantes pueden seguir entrando en contacto con el virus durante su primera temporada de VRS, pero sin desarrollar una infección grave y pudiendo crear inmunidad propia ante el VRS. Por otro lado, de aparecer una enfermedad por VRS en su segunda temporada esta suele ser más leve. Únicamente lo está en aquellas personas con alergia grave demostrada al principio activo o a alguno de los excipientes que contiene. No, al ser un medicamento clasificado como de dispensación hospitalaria no es posible adquirirlo en oficinas de farmacia, solo estará disponible en centros sanitarios. Para intentar evitar la transmisión del VRS, es importante recordar las siguientes medidas: lavarse las manos regularmente; lavar los juguetes, prendas, útiles y ropa de cama con frecuencia; y evitar el contacto estrecho con cualquier persona que no se encuentre bien o tenga catarro, que pueden ser una posible fuente de contagio.

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Medicamentos y pruebas de alergia

Existen medicamentos que interfieren con las pruebas cutáneas Las pruebas en la piel o cutáneas son uno de los estudios que se realizan ante una posible alergia. Determinados medicamentos pueden interferir con ellas y hacen que los resultados no sean fiables, aunque no alteran los resultados de los análisis de sangre que también se realizan durante los estudios de alergia. Los principales medicamentos que pueden afectar a las pruebas cutáneas de la alergia son los antihistamínicos. Son medicamentos que se toman para tratar algunos síntomas alérgicos como el picor, para aumentar el apetito, para el mareo o el vértigo, para dormir y a veces, forman parte de productos que se venden en las farmacias para los catarros o los síntomas gripales. También los derivados de la cortisona o algún antidepresivo pueden alterar dichas pruebas cutáneas. ¿Qué debemos hacer si estamos tomando algún medicamento? Antes de hacer los estudios de alergia es aconsejable comentar con el pediatra o especialista en alergia todos los medicamentos que se están tomando. Si se comprueba que alguno de ellos interfiere, es recomendable suspender su administración 7 días antes, como mínimo, del día de realización de las pruebas cutáneas. La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica. (SEICAP) tiene una lista en su página web con nombres farmacológicos y comerciales que puede ser de gran ayuda.

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Alergia: autoinyector de adrenalina

Algunos niños con alergia pueden tener una reacción alérgica grave. Esta reacción se llama reacción anafiláctica y puede ser mortal si no se trata rápidamente. ¿Qué síntomas produce la reacción anafiláctica? La reacción anafiláctica ocurre tras estar en contacto con una sustancia a la que se es alérgico (alérgeno). Lo más frecuente es que ocurra inmediatamente después de estar en contacto con el alérgeno, aunque puede ocurrir hasta unas horas más tarde. Puede producirse por diferentes sustancias, pero los alimentos (frutos secos, huevos, leche, pescado), medicinas (penicilina) o animales (picaduras de abeja o avispa) son las causas más frecuentes. Cuando se produce la reacción anafiláctica, de forma brusca, en minutos o en pocas horas, aparecen de forma progresiva lesiones en la piel (urticaria, picor o enrojecimiento) o en las mucosas (picor de nariz y de paladar, hinchazón de los labios, de la lengua o de la campanilla), junto con dificultad para respirar o disminución de la tensión arterial, lo que produce mareo o pérdida de conciencia. Los casos más graves pueden llevar a la muerte por shock anafiláctico. ¿Por qué es importante utilizar adrenalina? Porque es un tratamiento muy eficaz y puede evitar la muerte de la persona con shock anafiláctico. ¿Qué preparados hay con adrenalina? Existen ampollas con adrenalina, que está en forma líquida, y hay que utilizar una jeringuilla y una aguja, tomando la cantidad que sea necesaria. Los autoinyectores son dispositivos que tienen la medicación incluida , y son fáciles de transportar y utilizar por cualquier persona. Cada autoinyector tiene una cantidad fija de adrenalina. Hay uno con dosis infantil de 0,15 mg (150 microgramos) de adrenalina y otro con dosis para niños mayores y adultos, de 0,30 mg (300 mcg). ¿Cuándo hay que administrarla? Los autoinyectores de adrenalina se deben utilizar ante cualquier síntoma de reacción anafiláctica, a la vez que se solicita ayuda médica urgente. Si hay duda de si es necesario utilizarla, es mejor aplicarla que esperar a que la situación empeore. Los primeros síntomas de una reacción anafiláctica son sensación de opresión en la garganta, dificultad al respirar, hinchazón de los labios y la lengua, manchas en la piel o picor. Sintomas graves son dificultad para tragar, respirar o hablar, hinchazón de la garganta o de la boca, dolor abdominal, náuseas, vómitos, debilidad, mareo, sentir que el corazón va muy rápido, ansiedad. Puede caerse el paciente al suelo y quedar inconsciente. ¿Qué cantidad? El tamaño de autoinyector es el que haya recomendado el médico que atiende al niño. Como regla general los autoinyectores con 0,15 mg son adecuados para niños que pesan hasta 25 kg y los de 0,30 mg para los niños que pesan más de 25 kg y adultos. ¿Cómo administrarla? Se puede consultar el video explicativo de la AEMS (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios) Sujetar el autoinyector con la mano dominante con el dedo gordo cerca del tapón de color. Quitar el tapón de color con la otra mano. Colocar el extremo negro del autoinyector en la parte externa del muslo y clavarlo enérgicamente en perpendicular a la pierna. Se puede hacer a través de la ropa, si fuera necesario. Escuchar el clic del disparo del aparato. Ha de mantenerse apretado contra la pierna durante 10 segundos. Retirar y desechar el autoinyector. A continuación se puede dar un masaje en la zona de la inyección durante unos segundos. ¿Cuándo empieza a hacer efecto? La medicina empieza a hacer efecto de forma inmediata. Si el niño no mejora en 5 minutos tras utilizar el inyector, se puede repetir otra dosis utilizando un autoinyector nuevo. Se debe esperar 5 minutos para comprobar si ha hecho efecto, antes de administrar otra dosis. ¿Qué efectos secundarios tiene? Puede que, tras ponerle la adrenalina, el niño tenga alguno de los siguientes síntomas. Lo habitual es que desaparezcan tras un rato de reposo: Vómitos. Sentir que el corazón va más rápido. Frío en las manos y pies. Dificultad para respirar. Dolor de cabeza. Sudor. Que la piel donde se pinchó la adrenalina se ponga más pálida. ¿Qué hay que tener en cuenta? El inyector hay que aplicarlo en el muslo y nunca en otra parte del cuerpo. El niño siempre debe llevar el inyector consigo. Hay que comprobar que tanto el niño como las personas que lo cuidan saben cómo utilizarlo si tiene una reacción anafiláctica. Comprobar la fecha de caducidad y desechar los autoinyectores caducados. ¿Dónde guardarlo? Mantenerlo fuera del alcance de otros niños. Almacenarlo por debajo de 25 ºC. No guardarlo en la nevera o congelador. Protegerlo de la luz (llevarlo dentro de su envase).

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Alergia a los animales

La caspa de los animales es la principal responsable de la alergia a animales ¿Qué es y por qué se produce? La caspa de los animales es la principal responsable de la alergia a animales. Estos, igual que las personas, van renovando la piel lentamente, y desprenden partículas microscópicas de caspa que flotan en el aire y al respirarlas pueden provocar en algunas personas síntomas de alergia. El pelo también puede causar alergia, pero menos frecuentemente, ya que suele quedar en el suelo y no pasa al aire. También se puede tener alergia a la orina, o a la saliva de los animales En ese caso, se presentarían síntomas en la piel después de ser lamido por un perro, por ejemplo. ¿Qué síntomas causa y cómo sospecharla? Puede producir asma , rinitis , conjuntivitis , urticaria y edema o inflamación. A veces es fácil sospechar la causa porque los síntomas aparecen pocos minutos después de tener contacto con el animal implicado. Sin embargo, en otras ocasiones es más complicado porque la clínica se presenta al cabo de unas horas o es provocada por animales no visibles (por ejemplo ratones). El contacto diario con el animal en casa puede producir una inflamación de los órganos de choque (vía aérea, piel, conjuntiva) que los hace más sensibles a toda clase de estímulos como infecciones, otras alergias, ejercicio, aire frío, contaminación, etc. Esto provoca síntomas agudos no diarios que desorientan sobre la causa. ¿Puede producir alergia cualquier animal? Los animales “de pelo” son una causa frecuente de alergia. Los que más alergias causan son los gatos, seguidos de los perros y los caballos. También pueden provocar alergia los conejos, hámsteres, vacas, ovejas, etc. Los animales de plumas causan alergia con menos frecuencia. ¿Se puede tener alergia, aunque no se tengan animales? Sí, es frecuente. Una persona se puede hacer alérgica a algún animal y tener síntomas al respirar o contactar con su caspa a través de contactos indirectos. La caspa animal se queda flotando en el aire de las casas o en espacios abiertos como circos y ferias, aunque los animales no estén presentes en esos momentos. La caspa del gato especialmente persiste en el aire mucho tiempo. Además, las personas que se mueven en ambientes con animales van recogiendo caspa en su ropa y cuando se desplazan la transportan a los lugares donde van, como colegios, casas de familiares, etc. ¿Cómo se diagnostica? La historia clínica es primordial para establecer una sospecha diagnóstica y planificar la solicitud de pruebas complementarias. Como en otras alergias, se pueden hacer pruebas en piel, análisis de sangre y pruebas de provocación.. ¿Cómo se trata? La medida más eficaz es evitar el contacto con el animal responsable de la alergia. Si la causa es un animal del domicilio, se recomienda retirarlo de la casa. Durante unos meses todavía pueden persistir niveles altos de partículas. A veces los síntomas no desaparecen por completo porque fuera de casa, el niño puede seguir expuesto. Si se decide no retirar el animal de la casa, para disminuir el riesgo de alergia se aconseja: Tocarlo lo menos posible. El animal no debe entrar en la habitación del niño, y mucho menos dormir en ella. Se debe lavar al animal con frecuencia. Existen productos en las tiendas de animales y veterinarias para que no desprenda tanta caspa. Igual que en otros tipos de alergia se puede aplicar: tratamiento de rescate cuando aparecen síntomas, tratamiento preventivo según la gravedad de los síntomas y posibilidad de tratamiento inmunoterápico frente a algunos animales cuando no se pueda evitar el contacto con ellos. ¿Dónde puedo encontrar más información? http://pacientes.seicap.es/es/alergia-a-animales_40089 http://www.seicap.es/instrucciones-para-evitar-epitelios-de-animales_79457.pdf

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Prevención de la bronquiolitis. Inmunización frente al virus respiratorio sincitial

Actualmente se dispone de un anticuerpo monoclonal para la temporada 2023-2024 ¿Qué es el virus respiratorio sincitial (VRS) y qué enfermedad produce? El VRS es la principal causa de infecciones de las vías respiratorias inferiores en los recién nacidos y lactantes, ocasionando el 80 % de las bronquiolitis y neumonías, además del riesgo de complicaciones a corto y largo plazo. La mayoría de los que tienen que ser hospitalizados son lactantes previamente sanos. El VRS circula durante todo el año, pero especialmente en otoño-invierno (octubre a marzo) en lo que se denomina “la temporada del VRS”. ¿Qué inmunizaciones existen frente al VRS? Actualmente se dispone para la temporada 2023-2024 de un anticuerpo monoclonal (una inmunoglobulina específica frente al VRS) llamado nirsevimab (Beyfortus de nombre comercial), indicado para todos los recién nacidos y lactantes hasta los 6 meses de edad. La diferencia con una vacuna es que en esta se administran unas partes del microrganismo frente al que se quiere inmunizar y nuestro sistema inmune produce defensas (los anticuerpos) frente a esa enfermedad al cabo de unas 2 semanas (inmunización activa), mientras que al administrar una inmunoglobulina o anticuerpo ya estamos administrando esos anticuerpos en el momento (inmunización pasiva) y el efecto empieza de manera inmediata. La pauta consta de una dosis única, que ha demostrado proteger durante, al menos, 5 meses. ¿A qué edad hay que realizar la inmunización frente al VRS? Se recomienda su administración en los centros de salud al inicio de su primera temporada del VRS para los nacidos en los meses anteriores (entre abril y septiembre). Para los que nazcan durante la temporada (de octubre a marzo), se les administrará en el hospital, antes del alta tras el nacimiento. Solo en los casos de niños pertenecientes a grupos de riesgo, se le administra también otra dosis al inicio de la segunda temporada del VRS, antes de cumplir los 24 meses de edad. [](https://www.aeped.es/enfamilia/salud-en-familia/550194b5-5582-40a3-b36a-5a57e82f70b7) De todas formas, cada servicio de salud de las comunidades y ciudades autónomas puede organizar la campaña (fechas y sitios donde administrarla) según sus recursos y logística. ¿Cómo se administra el anticuerpo monoclonal frente al VRS? Nirsevimab se administra igual que las vacunas de los niños, por vía intramuscular, en la cara anterolateral externa del muslo, en su tercio medio. ¿Puede administrarse nirsevimab al mismo tiempo que las vacunas del calendario? Sí. No se espera que interfiera en la respuesta inmune de las vacunas si se administran simultáneamente cuando les corresponda por edad (las de los 2 y 4 meses). Tenemos el ejemplo de otro anticuerpo monoclonal frente al VRS, el palivizumab (Synagis de nombre comercial), que lleva muchos años administrándose a lactantes de riesgo, y no se ha visto ninguna interferencia con las vacunas. Cuando se administra concomitantemente con vacunas inyectables, se debe hacer con jeringas distintas y en diferentes lugares de inyección. ¿Por qué inmunizar frente al VRS? El VRS afecta al 60 % de todos los niños menores de 1 año, y a los 2 años habrá afectado prácticamente al 100 %. Constituye una de las principales causas de consulta en atención primaria y urgencias pediátricas, además de la principal causa de hospitalización en los periodos de máxima incidencia, especialmente en los menores de 6 meses. Según un reciente estudio, en Europa ingresan debido a una infección por VRS 1 de cada 56 menores de 2 años, que fueron recién nacidos a término. ¿Qué efectos adversos están asociados a esta inmunización? Nirsevimab ha demostrado un perfil de seguridad favorable a lo largo de su desarrollo en los ensayos clínicos, así como cuando se ha empleado tras su aprobación por las agencias reguladoras de medicamentos (europea, de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Japón, etc). La reacción adversa más frecuente fue una erupción cutánea transitoria en los 14 días posteriores a la dosis, que aparece solo en el 0,7 % de los casos. Además, fiebre en el 0,6 % y reacción en el lugar de la inyección en el 0,4 %, ambos dentro de los 7 días posteriores a la dosis. La mayoría de los casos fueron de intensidad leve a moderada. ¿Cuáles son las contraindicaciones de este anticuerpo monoclonal? Están contraindicadas, como en otras inmunizaciones (vacunas o inmunoglobulinas), en caso de reacción alérgica grave (anafilaxia) tras una dosis previa de un anticuerpo monoclonal humanizado o si es conocida la alergia grave a alguno de sus componentes. ¿La Asociación Española de Pediatría aconseja inmunizar frente al VRS? Sí. El Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría recomienda la inmunización universal frente al VRS de todos los lactantes menores de 6 meses al inicio de la temporada del VRS o que nazcan durante la misma. Además, también recomienda la inmunización en su segunda temporada para niños en grupos de riesgo (cardiopatías congénitas con alteración hemodinámica significativa, enfermedades neuromusculares o pulmonares graves, inmunodepresión grave, síndrome de Down o fibrosis quística). De hecho, la Asociación Española de Pediatría fue la primera sociedad científica a nivel internacional en recomendar esta medida preventiva en su calendario de inmunizaciones . ¿Qué otras medidas generales de prevención se pueden tomar? Para intentar evitar la transmisión del VRS, es importante recordar las siguientes medidas: lavarse las manos regularmente; lavar los juguetes, prendas, útiles y ropa de cama con frecuencia; y evitar el contacto estrecho con cualquier persona que no se encuentre bien o tenga catarro, que puede ser una posible fuente de contagio. La lactancia materna ayuda en la protección de infecciones por virus, como los de la bronquiolitis. ¿Dónde se pueden encontrar respuestas a dudas frecuentes sobre este producto? El Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría ha publicado una interesante infografía con preguntas y respuestas, para dar contestación a las dudas que puedan surgir sobre ella.

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Alergia a medicamentos. ¿Qué es?

Son raras en la infancia. Muchas lesiones que aparecen en la piel de un niño que está con medicamentos no son por alergia ¿Qué es una reacción adversa a medicamentos? Las reacciones adversas a medicamentos (RAM) son todos los efectos perjudiciales o no deseados producidos en relación con la toma de un medicamento. Existen dos tipos: Reacciones tipo A, las más frecuentes, no están producidas por mecanismos inmunológicos y generalmente dependen de la dosis. Serían la mayoría de los efectos secundarios de los medicamentos (diarrea por antibióticos por ejemplo) Reacciones de tipo B, mucho menos frecuentes, aparecen en pocas personas y no dependen de la dosis administrada. Si se producen por mecanismos inmunológicos se llaman reacciones de hipersensibilidad inmune o alérgicas, pero existe otro tipo de reacciones no inmunológicas, llamadas reacciones de intolerancia, con síntomas prácticamente iguales a las de verdadera alergia. ¿Es frecuente la alergia a medicamentos? La alergia a medicamentos es poco frecuente en niños. En la mayoría de los niños estudiados por sospecha de alergia a un fármaco, no se confirma dicha alergia una vez completado el estudio. ¿Se hereda la alergia a medicamentos? No, pero se puede heredar una cierta predisposición para hacerse alérgico, no en concreto a los medicamentos, sino a cualquier alérgeno en general, sobre todo a las sustancias ambientales que se respiran. ¿Puede aparecer una reacción la primera vez que se toma un medicamento? La primera vez que se toma un medicamento no se puede tener alergia; a partir de las siguientes exposiciones, sí que puede llegar a aparecer una reacción alérgica. Pero hay que tener en cuenta que se puede haber tomado un medicamento sin ser consciente de ello. Por ejemplo a través de alimentos, ya que algunos fármacos se administran al ganado, y al ingerir su carne, nos pueden llegar restos del medicamento. También se ha de tener en cuenta que cada familia de medicamentos suele tener varios fármacos con cierto grado de parecido, pudiéndose reaccionar a un medicamento de esa familia la primera vez que se toma si previamente se ha tenido contacto con otro similar. Las reacciones no inmunológicas (intolerancias y otras) sí que pueden aparecer la primera vez que se toma un medicamento. ¿Qué síntomas provoca la alergia a medicamentos? Los mismos síntomas que se dan en otras alergias. Pueden afectarse diferentes órganos o aparatos del organismo, como: La piel: aparición de urticaria (ronchas) u otro tipo de erupciones. En ocasiones se acompaña de edema o inflamación de boca, o cualquier otra zona de la cara o del resto del cuerpo. El aparato respiratorio: dificultad para respirar (pitos en el pecho) o inflamación de la laringe (voz ronca, tos perruna). Pueden producirse síntomas de rinitis (estornudos, mucosidad) y de conjuntivitis (picor de ojos, lagrimeo). Síntomas digestivos: vómitos, diarrea, dolor abdominal. Cuando se combinan síntomas de 2 o más de estos órganos, hablamos de reacción anafiláctica. Si se acompaña de una bajada de la tensión arterial nos encontramos ante un shock anafiláctico. ¿Cuándo aparecen los síntomas de alergia a un medicamento? Pueden ser reacciones inmediatas: aparecen de manera casi inmediata tras recibir el medicamento, en cuestión de pocos minutos o en la primera hora de haber tomado el medicamento. Suelen afectar a la piel en forma de urticaria. En menos ocasiones pueden también afectar a varios órganos a la vez provocando reacciones anafilácticas, que son raras en los niños. Otras veces tardan varias horas o días en aparecer (reacciones tardías) e incluso en algunos casos aparecen hasta varios días después de haber terminado el tratamiento. Suelen ser más leves con la aparición de erupciones en la piel pero hay algunos tipos poco frecuentes que pueden ser graves y afectar amplias zonas de la piel y a órganos internos. ¿Qué medicamentos dan alergia más frecuentemente? En la edad pediátrica los antibióticos (amoxicilina, penicilina, ácido clavulánico…) y los medicamentos usados para el tratamiento de la fiebre, dolor e inflamación, como el ibuprofeno, el metamizol y el paracetamol. También se suele sospechar de anestésicos, tanto generales como anestésicos locales. En estos casos se debe investigar siempre si la reacción se debe al látex de los guantes que usan los médicos y dentistas. Los contrastes radiológicos también pueden causar reacciones, y rara vez alguna verdadera alergia ¿El ibuprofeno puede dar alergia? El ibuprofeno (al igual que la aspirina) pertenece al grupo de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos conocidos habitualmente como AINE. Estos fármacos se usan ampliamente en la población pediátrica por sus propiedades antipiréticas, analgésicas y antiinflamatorias. Los AINE pueden causar verdadera alergia (mecanismo inmunológico) pero las reacciones más frecuentes se producen por mecanismo no inmunológico, en relación con el metabolismo de los fármacos. Esta reacción se califica de intolerancia, aunque a nivel popular se le llame alergia. Estas reacciones son mucho más frecuentes en adultos que en niños. ¿Los niños con asma pueden tomar AINE? Habitualmente sí pueden. En los prospectos de estos medicamentos se advierte que no los tomen o que se tenga precaución, pero la gran mayoría de los niños con asma toleran los AINE. Si un niño ha tomado ibuprofeno y no ha presentado ningún problema, lo puede seguir tomando. En caso de duda se debe consultar con el especialista. ¿Qué se puede tomar si se tiene intolerancia o alergia a AINE? El pediatra-alergólogo le dará información oral y escrita sobre los medicamentos a evitar y las opciones que se pueden usar, incluyendo las formulaciones y dosis.

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Alergia al látex

¿Qué es el látex? El látex, o también llamado caucho o goma, es un producto que se obtiene de la savia de un árbol tras someterse a diversos procesos industriales. Actualmente su uso está muy extendido en muchos productos que se usan diariamente. No se debe confundir el látex con el plástico. El plástico se obtiene del petróleo y no tiene ninguna relación con el látex. ¿En qué objetos se encuentra? Se calcula que hay más de 40 000 objetos diferentes que contienen látex. Los más conocidos y los que causan más problemas son los guantes (médicos, de uso doméstico) y los globos. También se encuentra en juguetes, pelotas, chupetes y tetinas de biberón, en algunos tapones de botellas y frascos, en gomas para el pelo, gomas de borrar, en elásticos de pañales y ropa, en suelas de zapatos, ruedas de toda clase de vehículos, en adhesivos y pegamentos, en alfombrillas, ratones y teclados de ordenador, en material deportivo, en alfombras de baño, alfombras amortiguadoras que se usan en los parques, en colchones y almohadas o en mangueras. La inmensa mayoría de los preservativos y de los diafragmas también son de látex. ¿Qué es la alergia al látex? Decimos que una persona tiene alergia al látex cuando presenta síntomas por el contacto repetido con el mismo. El contacto puede ser directo, es decir, tocar o ser tocado por objetos con látex o inhalar (respirar) partículas flotando provenientes de objetos con látex (por ejemplo, hinchar globos de látex o ser explorado por un médico que utilice guantes de látex). El contacto puede ser indirecto, por ejemplo, la ingesta de un alimento que ha sido manipulado por un trabajador con guantes de látex o el contacto con una persona que ha estado hinchando globos de látex. ¿Qué síntomas produce? La alergia al látex produce los mismos síntomas que el resto de las alergias. Pueden ser síntomas de la piel como urticaria o inflamación de los párpados o boca; respiratorios, como asma, rinitis o conjuntivitis o pueden ser generalizados tipo anafilaxia (que puede ser muy grave). Además, los objetos con látex también pueden producir dermatitis o eccema de contacto, que es un tipo de reacción alérgica distinta de la alergia típica y no suele ser debida al látex en sí mismo, sino a los productos que se le añaden en el procesamiento industrial. ¿Cuánto tardan en aparecer los síntomas? Podemos distinguir dos tipos de reacciones alérgicas: las de aparición inmediata y las de aparición tardía. Las de aparición inmediata (basta un contacto muy corto con el látex) suelen aparecer con rapidez, generalmente tras 30-60 minutos, después del contacto con el látex. Las reacciones de aparición tardía suelen tardar más de dos horas en iniciarse, a veces hasta 48-72 horas, necesitando un contacto mantenido y constante. ¿Todos los objetos con látex pueden dar alergia? En teoría todos los objetos con látex pueden causar síntomas de alergia. Los objetos más problemáticos son los objetos nuevos. Los objetos con látex más “gastado” como el de los objetos viejos, usados y lavados, desprenden menos partículas de látex y rara vez causan síntomas. ¿Quién puede desarrollar la alergia a látex? Cualquier persona que tenga contacto con látex puede llegar a desarrollar alergia. Pero, como ocurre con las alergias, va a depender de la predisposición genética a desarrollarlas y, por otra parte, de la frecuencia, duración e intensidad del contacto con el látex. ¿Cómo se desarrolla? La alergia al látex no está presente al nacimiento, sino que aparece con el paso del tiempo. Este proceso puede tardar meses o años. Contactos con poco látex no causan problema, pero con la repetición de esos contactos se puede empezar a generar anticuerpos contra el mismo. Al principio puede ocurrir que, a pesar de tener esos anticuerpos, se tolere el látex y no se tengan síntomas. En ese caso se dice que esa persona está sensibilizada. Cuando empiezan a aparecer los síntomas, se dice que esa persona es alérgica al látex. ¿Cuándo se sospecha la alergia al látex? Es fácil sospecharla cuando los síntomas aparecen de forma aguda, poco después de tener un contacto evidente con látex. Pero también se debe considerar en las personas que hayan tenido síntomas alérgicos sospechosos en intervenciones quirúrgicas o en el dentista. Además, se debe descartar en personas que tienen alergia a algunos alimentos porque pueden tener reactividad cruzada con el látex (sobre todo ocurre en adultos). ¿Qué alimentos pueden dar reacción cruzada con el látex? Algunos alimentos tienen componentes parecidos a los del látex y se pueden tener reacciones cruzadas. Se llama síndrome látex-frutas. Los alimentos más frecuentemente implicados son el plátano, la castaña, el kiwi y el aguacate. Menos frecuentes son el albaricoque, la fruta de la pasión, el mango, el melocotón, el melón, la papaya, la patata, la piña, el tomate, el cacahuete y los higos. No todos los pacientes tienen reactividad cruzada, así que muchos pueden comer todo tipo de alimentos. Aunque no es un alimento, conviene saber que también se puede tener reactividad cruzada con la savia de los Ficus, usados como plantas de interior y de exterior. ¿Cómo se estudia la alergia a látex? Como con el resto de las alergias, se sospechará con una adecuada historia clínica donde se encuentre relación entre los síntomas alérgicos y un contacto previo con látex. Para confirmarla se realizarán diferentes pruebas por parte del especialista en alergia infantil. ¿Cuál es el tratamiento de la alergia a látex? Como en otras alergias, se deben considerar tres tipos de tratamiento: el tratamiento de rescate de los síntomas agudos, el tratamiento preventivo y el tratamiento etiológico o de la causa que valorará el alergólogo pediátrico. ¿Cuál es el tratamiento preventivo de la alergia a látex? Hay determinadas personas que deben hacerlo: las alérgicas o sensibilizadas al látex y las que pertenecen a algún grupo de alto riesgo para padecerla. El tratamiento preventivo consiste en evitar el contacto directo e indirecto con látex. Las precauciones se deben extremar cuanto más importante sea la alergia que se padezca. Se debe aprender a reconocer los objetos de látex para evitarlos y usar objetos alternativos. Como ejemplos podemos citar: Evitar los globos de látex. Alternativa: globos metalizados o de “Mylar”. No usar guantes de látex. Existen guantes de vinilo, nitrilo o neopreno para uso doméstico y para uso industrial. No usar chupetes, ni tetinas de látex sino de silicona. No usar preservativos de látex sino de resinas o de poliuretano. No usar gorros, gafas de nadar, etc. de látex sino de silicona. No usar juguetes de goma sino de plástico u otros materiales. Observar el etiquetado donde puede aparecer declarada la goma natural con el nombre químico de "cis-1,4 poliisopreno". Averiguar si las personas que han manipulado alimentos lo han hecho con guantes de látex. Existe una normativa sobre uso de guantes de látex en la industria alimentaria. Aunque no esté demostrado que den problemas, es conveniente evitar los colchones y almohadas de látex. Y en general, evitar el contacto con todos los objetos con látex. Si se ha tocado alguno, es prudente lavarse las manos con agua abundante. ¿Qué puede hacer la persona alérgica al látex para protegerse? Debe informar a las personas de su entorno. Si ha padecido reacciones graves (anafilaxia) debe llevar la medicación de rescate, incluida la adrenalina autoinyectable y conocer su uso. Es conveniente llevar alguna medalla o pulsera que informe de su alergia. Es recomendable además disponer de guantes sin látex, pues puede necesitar asistencia urgente en algún centro sanitario donde no tengan este tipo de guantes.

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