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Alergia a los animales

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Escrito por SEICAP

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La caspa de los animales es la principal responsable de la alergia a animales

¿Qué es y por qué se produce?

La caspa de los animales es la principal responsable de la alergia a animales. Estos, igual que las personas, van renovando la piel lentamente, y desprenden partículas microscópicas de caspa que flotan en el aire y al respirarlas pueden provocar en algunas personas síntomas de alergia.

El pelo también puede causar alergia, pero menos frecuentemente, ya que suele quedar en el suelo y no pasa al aire. También se puede tener alergia a la orina, o a la saliva de los animales En ese caso, se presentarían síntomas en la piel después de ser lamido por un perro, por ejemplo.

¿Qué síntomas causa y cómo sospecharla?

Puede producir asmarinitisconjuntivitisurticaria y edema o inflamación.

A veces es fácil sospechar la causa porque los síntomas aparecen pocos minutos después de tener contacto con el animal implicado. Sin embargo, en otras ocasiones es más complicado porque la clínica se presenta al cabo de unas horas o es provocada por animales no visibles (por ejemplo ratones).

El contacto diario con el animal en casa puede producir una inflamación de los órganos de choque (vía aérea, piel, conjuntiva) que los hace más sensibles a toda clase de estímulos como infecciones, otras alergias, ejercicio, aire frío, contaminación, etc.  Esto provoca síntomas agudos no diarios que desorientan sobre la causa.

¿Puede producir alergia cualquier animal?

Los animales “de pelo” son una causa frecuente de alergia. Los que más alergias causan son los gatos, seguidos de los perros y los caballos. También pueden provocar alergia los conejos, hámsteres, vacas, ovejas, etc.

Los animales de plumas causan alergia con menos frecuencia.

¿Se puede tener alergia, aunque no se tengan animales?

Sí, es frecuente. Una persona se puede hacer alérgica a algún animal y tener síntomas al respirar o contactar con su caspa a través de contactos indirectos.

La caspa animal se queda flotando en el aire de las casas o en espacios abiertos como circos y ferias, aunque los animales no estén presentes en esos momentos. La caspa del gato especialmente persiste en el aire mucho tiempo.

Además, las personas que se mueven en ambientes con animales van recogiendo caspa en su ropa y cuando se desplazan la transportan a los lugares donde van, como colegios, casas de familiares, etc.

¿Cómo se diagnostica?

La historia clínica es primordial para establecer una sospecha diagnóstica y planificar la solicitud de pruebas complementarias. Como en otras alergias, se pueden hacer pruebas en piel, análisis de sangre y pruebas de provocación..

¿Cómo se trata?

La medida más eficaz es evitar el contacto con el animal responsable de la alergia. Si la causa es un animal del domicilio, se recomienda retirarlo de la casa. Durante unos meses todavía pueden persistir niveles altos de partículas. A veces los síntomas no desaparecen por completo porque fuera de casa, el niño puede seguir expuesto.

Si se decide no retirar el animal de la casa, para disminuir el riesgo de alergia se aconseja:

  • Tocarlo lo menos posible.
  • El animal no debe entrar en la habitación del niño, y mucho menos dormir en ella.
  • Se debe lavar al animal con frecuencia. Existen productos en las tiendas de animales y veterinarias para que no desprenda tanta caspa.

Igual que en otros tipos de alergia se puede aplicar: tratamiento de rescate cuando aparecen síntomas, tratamiento preventivo según la gravedad de los síntomas y posibilidad de tratamiento inmunoterápico frente a algunos animales cuando no se pueda evitar el contacto con ellos.

¿Dónde puedo encontrar más información?

http://pacientes.seicap.es/es/alergia-a-animales_40089

http://www.seicap.es/instrucciones-para-evitar-epitelios-de-animales_79457.pdf

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La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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Alergia a los frutos secos

Es una forma frecuente de alergia alimentaria ¿Qué es la alergia a los frutos secos? Una alergia alimentaria es una reacción dañina del cuerpo desencadenada por un alimento. Se produce porque el sistema inmunológico (las defensas) de los pacientes alérgicos reacciona de forma exagerada ante un alimento que debería ser bien tolerado. Cuando el alimento que provoca esta reacción es un fruto seco, hablamos de alergia a los frutos secos. Es una forma frecuente de alergia alimentaria, que suele aparecer después de los 3-4 años, porque en nuestro medio el consumo de los frutos secos se inicia tardíamente. Los frutos secos son un grupo de alimentos vegetales que se caracterizan por carecer de jugo, tienen una cáscara generalmente dura y un porcentaje de agua inferior al 50%. Cuando se habla de alergia a frutos secos, nos solemos referir a: Cacahuete (pertenece a la familia de las legumbres) Frutos de cáscara (almendras, nueces, avellanas, pistachos, anacardos, castañas…) Semillas (pipas de girasol, de calabaza, semillas de amapola, sésamo, piñones…) Los altramuces, los quicos de maíz y los garbanzos no se suelen incluir en la práctica en el grupo de frutos secos. ¿Qué frutos secos causan alergia? Cualquier fruto seco, como cualquier alimento, puede llegar a producir alergia. En nuestro medio, los que la provocan con más frecuencia son el cacahuete, la nuez y la avellana, principalmente porque son los que más se consumen. La almendra y las pipas de girasol, aunque también se consumen mucho, suelen tolerarse mejor. Es difícil predecir quién será alérgico a un solo fruto seco o a varios. Normalmente es más frecuente tener alergia a los frutos secos de una misma familia, pero incluso aunque pertenezcan a familias de alimentos diferentes, puede existir una “reactividad cruzada” entre ellos porque algunos comparten proteínas similares. ¿Cómo se desarrolla la alergia a frutos secos? Igual que sucede con el resto de las alergias, los síntomas no aparecen el primer día que se consumen. Inicialmente se produce un fenómeno de “sensibilización” tras el primer contacto con el alimento. Pasado un tiempo, tras nuevos contactos con ese alimento, empiezan a aparecer los síntomas. En el caso de los frutos secos, el contacto puede pasar inadvertido a través de la ingesta de alimentos como galletas, chocolates, cereales o papillas para bebés. ¿Qué síntomas produce la alergia a los frutos secos? Los síntomas más típicos incluyen ronchas en la piel (urticaria), hinchazón de labios, vómitos, dolor abdominal o diarrea. En los casos de reacciones alérgicas graves que pueden poner en peligro la vida del paciente, aparecen otros síntomas como desvanecimiento, palidez, dificultad respiratoria o respiración ruidosa, hinchazón de la lengua, sensación de opresión en la garganta, afonía o tos persistente. Estos síntomas habitualmente aparecen de forma inmediata o antes de una hora tras la ingesta del fruto seco, por lo que resulta fácil sospechar que se trata de una alergia. Sin embargo, en otras ocasiones se ignora que algunos alimentos contienen frutos secos (repostería, salsas…) y es más difícil reconocer la relación. ¿Cómo se diagnostica la alergia a los frutos secos? Lo más importante es la entrevista con el paciente o la familia, que nos orienta hacia el diagnóstico y las pruebas a realizar. Como para el diagnóstico de cualquier alergia alimentaria se pueden realizar pruebas en la piel (prick-test), análisis de sangre específicos y, si son necesarias, pruebas de exposición oral controlada (se ofrecen, bajo control médico, cantidades crecientes del alimento sospechoso para valorar la tolerancia al mismo). ¿Cómo se trata la alergia a los frutos secos? El único tratamiento efectivo demostrado hasta ahora para la alergia a los frutos secos es EVITAR SU CONSUMO. Hay que evitar tanto su ingesta directa como la de los alimentos que los contengan. Por eso, es necesario consultar el etiquetado de los productos elaborados que se consumen (cereales de desayuno, galletas, repostería, helados, salsas, panes con semillas, turrones, cremas de chocolate, etc.) porque muchos de ellos contienen frutos secos. También deben evitarse algunos productos en cuya etiqueta aparece “pueden contener trazas de frutos secos” sin especificar cuáles. Los aceites de frutos secos refinados están compuestos prácticamente en su totalidad por lípidos (grasas) y estos no provocan alergia. Pero si el refinamiento no ha sido exhaustivo pueden contener algunas fracciones de proteínas que sí causan la alergia. Por ello, actualmente se recomienda evitar el uso de aceites obtenidos de los frutos secos a los que se es alérgico. Las mantequillas de frutos secos se obtienen triturando los frutos secos completos, de manera que contienen todas las proteínas y, por consiguiente, también deben evitarse. Si está bien identificado que únicamente se tiene alergia a un fruto seco, solo hay que evitar ese y se pueden tomar los otros. Sin embargo, si hay dudas sobre la tolerancia al resto, lo más prudente es evitarlos hasta que se aclare la situación. Siempre se deben seguir las instrucciones que dé el especialista. Cada vez van ganando más protagonismo los tratamientos de “desensibilización” con frutos secos y se está ensayando la inmunoterapia (oral y sublingual) con resultados prometedores. No obstante, estas estrategias no están generalizadas, no se realizan en todas las unidades de alergia y de momento existe poca experiencia. ¿Puede desaparecer la alergia a los frutos secos? Así como la alergia a la leche de vaca y al huevo tiende a desaparecer en un alto porcentaje de pacientes, la alergia a los frutos secos suele ser más persistente, tanto más, cuanto más tarde haya aparecido. ¿Qué es la alergia a frutos secos?

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Alergia a los alimentos. ¿Qué es?

Las alergias alimentarias son frecuentes en los niños. Un diagnóstico acertado y el cumplimiento de las recomendaciones dietéticas son fundamentales ¿Qué es la alergia a los alimentos? Es una reacción dañina desencadenada por un alimento, que se produce porque el sistema inmunológico de los pacientes alérgicos reacciona exageradamente ante un alimento que suele ser habitualmente bien tolerado por otras personas. ¿Qué alimentos producen con más frecuencia alergia? La alergia a alimentos es más frecuente en niños que en adultos. En los niños pequeños el inicio de los síntomas suele coincidir con la primera vez que lo ingieren. La leche de vaca y el huevo son los alimentos que con más frecuencia producen alergia en los niños. La alergia a la leche de vaca se manifiesta durante el primer año de vida. Entre el primer y segundo año suele debutar la alergia al huevo, pescado y legumbres y, algo más tarde, la alergia a frutas y otros alimentos como frutos secos y mariscos. Los niños pueden ser alérgicos a uno o varios alimentos de cada familia (legumbres, pescados, frutos secos, frutas…). Antes de los 5 años la mayoría de los pacientes alérgicos a la leche o al huevo consiguen tolerar el alimento espontáneamente, sin embargo, a partir de esta edad solo se produce la tolerancia en pocas ocasiones. La alergia al pescado, leguminosas y frutos secos suele persistir más tiempo. ¿Cómo se producen las reacciones alérgicas a alimentos? Estas reacciones se pueden producir por comer un alimento, tocarlo e incluso por olerlo y ocurren de forma casi inmediata tras la exposición. Pueden ser desde leves hasta muy graves y potencialmente mortales. En pacientes muy sensibilizados, la reacción alérgica se puede desencadenar por el consumo de una cantidad mínima del alimento e incluso por contacto indirecto (por ejemplo, un beso de la persona que ha comido el alimento puede producir ronchas en el lugar de contacto). ¿Cuáles son los síntomas? La clínica alérgica más frecuente se manifiesta en la piel: urticaria (ronchas o habones) aguda, local o general, picor de piel, enrojecimiento y picor de manos y pies, hinchazón de las orejas, párpados u otras partes del cuerpo (angioedema). Es frecuente también la aparición de picor de boca y de garganta, con habones alrededor de la boca e hinchazón de los labios. Los síntomas digestivos tales como dolor abdominal, náuseas, vómitos o diarrea son también habituales. Los síntomas respiratorios como la rinitis aguda (picor de nariz, estornudos, mocos y obstrucción nasal) acompañada o no de conjuntivitis (picor de ojos, lagrimeo), suelen preceder a los síntomas respiratorios más graves. La dificultad respiratoria con sensación de garganta cerrada, con cambios en la voz (ronquera), tos, pitos en el pecho y fatiga es grave, por lo que requiere un tratamiento inmediato. La forma más grave de reacción alérgica, que afecta a varios órganos (anafilaxia), no es rara en la alergia a alimentos y puede poner en peligro la vida del paciente. La aparición de síntomas como desvanecimiento, palidez, labios o piel azulada, agotamiento, hinchazón de la lengua o afectación grave respiratoria requieren la inyección inmediata de adrenalina. Los alimentos más frecuentemente causantes de este tipo de reacciones en los niños son la leche, el huevo y los frutos secos. ¿Qué se puede hacer ante la sospecha de alergia a un alimento? La primera y fundamental medida que se debe tomar es la exclusión de la dieta del alimento implicado. En ocasiones está claro qué produce la alergia, pero en otras, no es tan fácil identificarlo. Ante la duda siempre hay que evitar un alimento sospechoso. ¿Cuándo se debe consultar? Ante una reacción sugestiva de ser alérgica en relación con un alimento siempre es preciso consultar al pediatra, que valorará si es necesario remitir al niño a un especialista para que realice un estudio alergológico. ¿Cómo se diagnostica? Tras identificar los síntomas alérgicos y su relación con el alimento, se debe investigar si el organismo ha producido un anticuerpo (inmunoglobulina E) contra éste mediante pruebas cutáneas y/o análisis de sangre. En los casos dudosos, será preciso administrar el alimento en el hospital, en cantidades progresivamente mayores, para confirmar o descartar la alergia al alimento sospechoso. La alergia a algunos alimentos en niños tiende a desaparecer después de un tiempo sin tomar el alimento, por lo que el estudio alergológico se debe realizar periódicamente para comprobar si el niño ya lo tolera. ¿Cómo se trata? El tratamiento fundamental es retirar totalmente de la dieta el alimento que no se tolera, sus derivados, sus proteínas y los productos que puedan contener mínimas cantidades (ejemplo: bollería en niños alérgicos a leche y/o huevo). A los niños alérgicos a leche de vaca hay que retirarles también la leche y derivados de otros mamíferos (cabra, oveja, etc.) y a los alérgicos a huevo de gallina, los huevos de otras aves (codorniz, pato, etc). Con respecto a otros alimentos, la mayoría de los niños toleran uno o dos alimentos de la misma familia del alimento que produjo la reacción alérgica (por ejemplo, los alérgicos a pescados suelen tolerar el atún de lata y el emperador y los alérgicos a legumbres, la judía blanca y la verde) por lo que se puede conseguir mantener una dieta equilibrada. La tolerancia de algún alimento de la misma familia siempre debe ser confirmada por el alergólogo. Sin embargo, en los niños con alergia a múltiples alimentos de diferente origen es necesario un estudio y seguimiento nutricional. Aunque la evolución natural de la alergia a leche o huevo es llegar a tolerarlos de forma espontánea tras dieta de exclusión, algunos niños no lo consiguen. En los últimos años se ha abordado para estos casos, el tratamiento activo de la alergia a los alimentos mediante la inmunoterapia oral o desensibilización con alimentos, que se trata en otro capítulo de esta web . El tratamiento de elección de las reacciones alérgicas graves con afectación respiratoria o cardiovascular es la administración de adrenalina inyectable, que puede salvar la vida del niño. Los pacientes con riesgo de sufrir una reacción alérgica grave deben disponer de dispositivos precargados de adrenalina. Los familiares, cuidadores, los niños mayores y adolescentes deben ser adiestrados en su utilización, como se indica en otro artículo de *EnFamilia . ¿Cómo se puede prevenir la alergia a alimentos? El que un niño sea alérgico a alimentos no se puede evitar o prevenir. Una vez que ha sido diagnosticado, lo fundamental es prevenir que presente reacciones alérgicas. Es imprescindible que los padres, familiares, cuidadores, profesores y el niño capacitado o el adolescente alérgico a alimentos, dispongan de información escrita, sencilla pero rigurosa sobre: La eliminación estricta en la dieta del alimento responsable, posibles fuentes ocultas y de otros alimentos de la misma familia. Reconocimiento de reacciones alérgicas a alimentos y de su gravedad. Tratamiento y actuación ante su ingestión accidental. ¿Dónde puedo encontrar más información? EnFamilia: Alergia e intolerancia a las proteínas de la leche de vaca Asociación Española de alérgicos a alimentos y látex (AEPNAA) Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica

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Pruebas cutáneas para el diagnóstico de la alergia

¿Qué son las pruebas cutáneas alérgicas? Las enfermedades alérgicas se producen por una reacción exagerada de nuestro organismo frente a sustancias que nos rodean y que son habitualmente inocuas para el ser humano (alérgenos). El mecanismo más frecuente que produce esa reacción exagerada es el mediado por IgE, que es una inmunoglobulina que, cuando contacta con el alérgeno al que el paciente está sensibilizado, desencadena una serie de reacciones que se manifiestan con los síntomas alérgicos inmediatos (hipersensibilidad inmediata). Estos síntomas dependerán del órgano u órganos afectados y su gravedad, del grado de sensibilización y de la duración del contacto con el alérgeno. Mediante la realización de las pruebas alérgicas se pretende detectar si el niño tiene la IgE específica contra un alérgeno responsable de los síntomas alérgicos. Con las pruebas cutáneas se reproduce la reacción de hipersensibilidad en la piel del paciente, que solo ocurrirá si el paciente tiene esa IgE específica. El objetivo principal de las pruebas cutáneas en alergia es determinar la causa de la enfermedad. ¿Qué son los extractos alergénicos? Las pruebas alergicas se hacen con un material llamado extracto alergénico. Para su obtención, la sustancia natural (alimento, polen, ácaro, epitelio de animal, hongo…) se fragmenta, se diluye en solventes específicos, se filtra, se purifican las proteínas y posteriormente se esteriliza. Debe incluir una cantidad de alérgenos y proteínas alergénicas adecuadas, por lo que se controla cada lote fabricado. El resultado final es un extracto rico en las proteínas que producen la alergia, que se empleará para la realización de las pruebas alérgicas y tratamientos con vacunas de alergia. También se pueden emplear algunas proteínas aisladas del extracto que son muy importantes en la producción de las reacciones alérgicas (por ejemplo, la caseína de la leche). Las pruebas con estas proteínas alergénicas aisladas dan mayor información sobre la gravedad y el pronóstico de la alergia. ¿Cómo se hacen las pruebas cutáneas para el diagnóstico de la alergia? Las pruebas cutáneas se hacen habitualmente mediante la técnica del prick-test. Para su realización, se pone una gota del extracto del alérgeno que queremos probar, en la cara anterior del antebrazo y se hace una ligera punción con una lanceta a través de la gota del extracto y la capa más externa de la piel. De esta forma, se permite que el extracto penetre y contacte directamente con las células responsables de las reacciones alérgicas inmediatas. Si el paciente está sensibilizado, las células de la piel reaccionan liberando unas sustancias que producen inflamación alérgica local, lo que se traduce en la aparición de una roncha o habón, rodeada de una zona de enrojecimiento. Esta respuesta se inicia en pocos minutos, es máxima a los 15 o 20 minutos y cede en pocas horas. Una variante de esta prueba es el prick-prick, que consiste en pinchar con la lanceta la sustancia en estado natural (por ejemplo, una fruta) y a continuación hacer la punción con la misma lanceta en la piel. Se utiliza especialmente con alimentos frescos, dado que esta prueba comporta una sensibilidad mayor que la realización del prick con el extracto alergénico. ¿Por qué se deben hacer pruebas alérgicas? Cuando se sospecha que un niño puede tener una enfermedad alérgica se recomienda realizar pruebas alérgicas, como un primer paso para llegar al diagnóstico. Al conocer qué sustancia produce la alergia se puede determinar el tratamiento. Este incluye evitar la sustancia que produce la alergia y poner un tratamiento específico. Las ventajas de las pruebas alérgicas son: Es poco frecuente que las pruebas alérgicas sean negativas en una persona que, de verdad, tiene alergia a alguna sustancia. De la misma manera también es poco frecuente que sean positivas si no se tiene alergia. Es un procedimiento seguro, incluso en pacientes muy sensibles. Las pruebas cutáneas dan información inmediata, son baratas y no tienen efectos secundarios. Pueden ofrecer información sobre la gravedad y el pronóstico. Por ejemplo, los niños con pruebas cutáneas positivas a muchos pólenes tienen peor pronóstico que los que tienen una prueba positiva solo a un polen; los niños pequeños con asma y pruebas alérgicas negativas tendrán más posibilidades de curar la enfermedad en el futuro, y un niño alérgico a la caseína de la leche tiene peor pronóstico que el que tiene alergia a otras proteínas de la leche y no a la caseína. Las pruebas cutáneas también sirven para seleccionar a aquellos niños susceptibles de ser tratados con vacunas antialérgicas y decidir la composición de estas. ¿Cuándo hay que realizar pruebas alérgicas? Se pueden realizar en cualquier momento que se sospeche una enfermedad alérgica y se deben realizar, sobre todo, si la enfermedad es persistente, puede producir reacciones graves o altera la calidad de vida del niño. Se pueden hacer a cualquier edad desde el nacimiento y son fiables cuando son interpretadas por el alergólogo. El sistema inmunitario es dinámico y, por lo tanto, cambiante. Por eso, una persona alérgica a una sustancia, con el tiempo puede hacerse alérgica a nuevos alérgenos. Esta es la razón por la que también se deben repetir las pruebas alérgicas en aquellos casos en los que se sospeche que una persona se ha sensibilizado a nuevas sustancias o en aquellas personas cuya enfermedad ha evolucionado desfavorablemente. También está indicado repetir las pruebas en los niños pequeños con alergia a alimentos (como la leche o el huevo) que puede desaparecer con el tiempo. En estos casos, se repiten las pruebas periódicamente para investigar la evolución de la sensibilización a los alimentos a los que el niño es alérgico y valorar si es posible que en ese momento pueda tolerarlos. Nunca se deben realizar si no existe previamente una historia clínica sugestiva de alergia en relación con el alérgeno que se va a utilizar. Estas pruebas no están indicadas ante síntomas como estreñimiento, hiperactividad, dolores de cabeza u otras enfermedades persistentes de causa no claramente establecida. ¿Qué sustancias se deben incluir al hacer pruebas alérgicas? Para realizar las pruebas cutáneas se eligen los alérgenos que están relacionados con los síntomas del niño. Por ejemplo, si el niño tiene síntomas en primavera, las pruebas se hacen con pólenes, si se sospecha que tiene alergia a un alimento, se utilizan los extractos del alimento implicado. La elección de los alérgenos ambientales estará siempre en relación con las sustancias que hay en el entorno del niño. En cada área geográfica se probarán los pólenes, los ácaros u hongos de la zona donde habita; o si refiere síntomas tras la exposición a animales, se probarán los epitelios de los posibles animales implicados. ¿Qué significan unas pruebas alérgicas positivas? Una prueba cutánea positiva significa que el niño tiene IgE específica frente al alérgeno que se está probando. Una prueba cutánea positiva no tiene ningún valor si el niño no tiene ningún síntoma sugestivo de alergia mediada por IgE, tras la exposición a ese alérgeno. Sin embargo, ante unas pruebas alérgicas positivas, no siempre se debe asegurar que una persona sufre síntomas alérgicos debido a esa sustancia. Unas pruebas cutáneas positivas no significan enfermedad. Se denomina sensibilización subclínica o latente cuando una prueba es positiva, pero la exposición a esa sustancia no desencadena una reacción alérgica. ¿Sirven las pruebas alérgicas para predecir el desarrollo de una enfermedad o reacción alérgica? No existen pruebas que tengan un valor predictivo para saber si se va a desarrollar una alergia. Por lo tanto, no está justificado, de ninguna manera, hacer pruebas alérgicas para adivinar si un paciente va a ser alérgico a una sustancia en el futuro, si no ha habido una reacción previa o sospecha de enfermedad alérgica. Por esa razón, no hay que realizar pruebas alérgicas porque «los padres de un niño son alérgicos», sin que este sufra enfermedad, o un estudio de alergia a medicamentos previa a su administración, por el temor de que el niño pueda tener reacción. ¿Qué ventajas e inconvenientes tienen las pruebas cutáneas alérgicas respecto a otros métodos diagnósticos? Las principales ventajas de las pruebas alérgicas sobre estudios de laboratorio de detección de IgE específica son: Que son inmediatas y se pueden hacer durante la consulta, con lo que se obtiene un diagnóstico durante la misma. Su bajo coste, muy inferior al de los estudios de laboratorio disponibles en el mercado. La gran variedad de alérgenos disponibles para hacer el estudio alergológico. Las pruebas de laboratorio (mediante análisis de sangre) están indicadas en personas con determinadas enfermedades de la piel o que estén tomando ciertos fármacos o si el paciente presenta una enfermedad alérgica extremadamente grave. La prueba cutánea en prick es la prueba de elección para la primera aproximación al diagnóstico causal de las enfermedades alérgicas.

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Alergia al polen

Si el niño tiene síntomas cuando está en espacios abiertos, en días soleados y con viento, es muy probable que tenga alergia al polen ¿Qué es la alergia respiratoria? La alergia es una enfermedad en la que el sistema inmune de una persona identifica como dañino un estímulo externo que no debería serlo. De esta manera, cada vez que el niño entra en contacto con dicha sustancia, tendrá síntomas característicos. Por el mismo motivo, si se evita la exposición al agente agresor, estará libre de síntomas. Las personas alérgicas producen anticuerpos de la clase IgE (inmunoglobulina E) frente a las sustancias ambientales que actúan como alérgenos. Los alérgenos que con más frecuencia producen alergia son los pólenes, los ácaros, los epitelios de los animales y los hongos. ¿Qué es el polen? El polen son los granos diminutos que producen algunas plantas para reproducirse. Es una de las causas más frecuentes de alergia en el mundo. En España hay más de diez tipos que pueden provocar alergia. Los más importantes son los pólenes de gramíneas, olivo, arizónica, plátano, salsola y parietaria. La importancia de cada uno de ellos depende del área geográfica. Las zonas de costa tienen niveles de polen más bajos y durante más tiempo, y las de interior niveles más altos aunque durante un tiempo más corto. En los días de viento, secos y soleados hay más polen ambiental. Disminuye su cantidad los días de humedad o de lluvia, que “lava” el polen del ambiente. ¿Cuándo aparecen los síntomas de alergia al polen? Si el niño es alérgico al polen lo más seguro es que tenga síntomas en primavera. Sin embargo, aproximadamente el 50% de las personas con alergia al polen del norte de España y más del 80% de los residentes en el centro y el sur son alérgicos a más de un tipo de polen. Por ejemplo, en Madrid es muy frecuente la alergia múltiple a cupresáceas (familia de coníferas) y gramíneas (familia de plantas que incluyen los cereales, por ejemplo), lo que hace que los síntomas aparezcan en más de una estación, de enero a julio. Los síntomas aparecen cuando en el ambiente hay niveles de polen capaces de desencadenar alergia y estos niveles son distintos en cada persona, dependiendo de su grado de sensibilización y de exposición. Los niveles de pólenes en las diferentes partes de España se pueden consultar en la web del Comité de Aerobiología de la SEAIC. Mucha gente cree que la pelusa blanca que llena las calles a la llegada de la primavera es responsable de que los pacientes polínicos comiencen con los síntomas de alergia. Sin embargo, dicha pelusa realmente es inocua para el ser humano y no produce alergia. Los síntomas que las personas alérgicas al polen tienen en esta época del año se deben al polen de las gramíneas, que no es visible a nuestros ojos, y cuya polinización coincide en el tiempo con la dispersión de la pelusa del chopo. ¿Qué síntomas produce la alergia al polen? Si una persona tiene alergia a sustancias que pueden estar presentes en el aire podrá manifestar síntomas respiratorios nasales y síntomas oculares. Aproximadamente la mitad de los afectados por rinitis alérgica pueden llegar a tener asma alérgica. Aunque es menos frecuente, en algunas ocasiones se produce asma aislada, sin síntomas de ojos ni de nariz. Si el niño comienza con síntomas como goteo nasal, moco claro, picor de ojos o de nariz, taponamiento nasal, estornudos repetidos, enrojecimiento y lagrimeo ocular, es muy probable que sea alérgico. Sin embargo, en muchas ocasiones es difícil diferenciarlo de un catarro común. Generalmente, en los resfriados no se produce conjuntivitis, puede haber fiebre y la tos suele acompañarse de expectoración. En cambio, en la polinosis casi siempre hay conjuntivitis (ojos rojos con picor ocular), no hay fiebre y la tos es seca. A veces se escuchan sibilancias (leve pitido producido con la respiración) y se produce dificultad para respirar. Si el niño tiene estos síntomas cuando está en espacios abiertos, sobre todo durante los días soleados y con viento, y mejora los días de lluvia, es muy probable que tenga alergia al polen. Si los síntomas se repiten siempre en la misma época del año, el diagnóstico es muy probable. ¿Cuándo se debe consultar? ¿Cómo se diagnostica? Si el niño tiene los síntomas descritos es recomendable que consulte con el pediatra, quien determinará si son compatibles con rinoconjuntivitis alérgica o asma y valorará la necesidad de tratamiento, de hacer estudios o derivar a otro especialista para la realización de pruebas (cutáneas o de otro tipo) para confirmar si es o no alérgico al polen. Para el diagnóstico correcto es fundamental la información que se aporta al hacer la historia clínica, para así poder establecer una asociación causal entre las pruebas positivas y los síntomas del niño, si es o no alérgico y si lo es a uno o varios pólenes. Para esto, es de utilidad realizar una recogida minuciosa de los datos relevantes en el “Calendario de síntomas y consumo de medicación”. ¿Qué es un calendario de síntomas y consumo de medicación? Consiste en realizar un registro pormenorizado de los síntomas, las fechas en las que se producen, la medicación que se emplea para su control y su duración. Lo deben hacer los padres, tutores o las personas que tienen los síntomas, y será determinante a la hora de realizar un diagnóstico final preciso en todos los casos, pero especialmente en niños que tengan pruebas positivas para distintos pólenes y otros alérgenos. Un buen calendario de síntomas ayudará a diferenciar los posibles desencadenantes, dado que cada polen solo aparece a lo largo de algunos meses específicos del año, la alergia a epitelio de animal ocurre especialmente tras su exposición a los mismos, mientras que la alergia a ácaros y alternaría puede aparecer de manera más mantenida y continua a lo largo de todo el año. ¿Cómo se trata? Además de las medidas de evitación de pólenes, es importante que siga el tratamiento recomendado por su médico. Existen dos tipos de tratamientos. Los que disminuyen los síntomas (antihistamínicos, corticoides nasales para la rinitis, inhaladores para el asma bronquial, entre otros) y el tratamiento con vacunas de la alergia o inmunoterapia, cuyo objetivo es controlar el origen de la enfermedad. La vacuna del polen es un tratamiento eficaz para modificar la evolución de la enfermedad alérgica, tratar los síntomas y evitar que las personas con rinitis alérgica desarrollen asma. Sin embargo, no todos los niños son candidatos a este tipo de tratamiento. Cada uno tiene unas peculiaridades concretas que deben ser estudiadas. El éxito de las vacunas se basa en la selección correcta de las personas y de los alérgenos adecuados para la composición de la vacuna. El tratamiento con vacunas se puede iniciar a cualquier edad, pero habitualmente se prescribe a partir de los 5 años, que es cuando el diagnóstico de la alergia a inhalantes es más fiable. Las vacunas se pueden administrar con el resto de los medicamentos que necesite el niño. ¿Cómo se notan los efectos de la vacuna? Cuando son eficaces, al cabo de unos meses los síntomas se van haciendo menos frecuentes, menos intensos y menos duraderos. También disminuye la necesidad de medicación de rescate y de medicación preventiva. En los casos en que la eficacia es mayor, puede llegar a retirarse completamente la medicación preventiva y el niño no tiene ningún síntoma ni necesita medicación de rescate. ¿Se puede prevenir la exposición al polen? Es prácticamente imposible evitar el contacto con el polen, pero se deben seguir unas precauciones generales. Es importante identificar en qué época las plantas sueltan el polen en la zona de residencia del niño. En Internet existen páginas que informan sobre los niveles de polen . Los pacientes alérgicos pueden aplicar una serie de medidas higiénicas que les ayudarán a reducir la exposición a los pólenes: No abrir las ventanas del hogar al amanecer ni al anochecer. Evitar acudir a zonas donde haya plantas a las que el niño es alérgico durante la época de floración. Tender la ropa en el interior de las casas. Cambiarse de ropa al volver a casa, tras estar en la calle. Emplear gafas de sol e incluso mascarillas con filtros para el polen. Emplear filtros para el polen en los aires acondicionados del domicilio y los coches. Viajar siempre con las ventanillas subidas. Evitar las actividades al aire libre en las primeras y últimas horas del día.

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Alergia a medicamentos. ¿Qué es?

Son raras en la infancia. Muchas lesiones que aparecen en la piel de un niño que está con medicamentos no son por alergia ¿Qué es una reacción adversa a medicamentos? Las reacciones adversas a medicamentos (RAM) son todos los efectos perjudiciales o no deseados producidos en relación con la toma de un medicamento. Existen dos tipos: Reacciones tipo A, las más frecuentes, no están producidas por mecanismos inmunológicos y generalmente dependen de la dosis. Serían la mayoría de los efectos secundarios de los medicamentos (diarrea por antibióticos por ejemplo) Reacciones de tipo B, mucho menos frecuentes, aparecen en pocas personas y no dependen de la dosis administrada. Si se producen por mecanismos inmunológicos se llaman reacciones de hipersensibilidad inmune o alérgicas, pero existe otro tipo de reacciones no inmunológicas, llamadas reacciones de intolerancia, con síntomas prácticamente iguales a las de verdadera alergia. ¿Es frecuente la alergia a medicamentos? La alergia a medicamentos es poco frecuente en niños. En la mayoría de los niños estudiados por sospecha de alergia a un fármaco, no se confirma dicha alergia una vez completado el estudio. ¿Se hereda la alergia a medicamentos? No, pero se puede heredar una cierta predisposición para hacerse alérgico, no en concreto a los medicamentos, sino a cualquier alérgeno en general, sobre todo a las sustancias ambientales que se respiran. ¿Puede aparecer una reacción la primera vez que se toma un medicamento? La primera vez que se toma un medicamento no se puede tener alergia; a partir de las siguientes exposiciones, sí que puede llegar a aparecer una reacción alérgica. Pero hay que tener en cuenta que se puede haber tomado un medicamento sin ser consciente de ello. Por ejemplo a través de alimentos, ya que algunos fármacos se administran al ganado, y al ingerir su carne, nos pueden llegar restos del medicamento. También se ha de tener en cuenta que cada familia de medicamentos suele tener varios fármacos con cierto grado de parecido, pudiéndose reaccionar a un medicamento de esa familia la primera vez que se toma si previamente se ha tenido contacto con otro similar. Las reacciones no inmunológicas (intolerancias y otras) sí que pueden aparecer la primera vez que se toma un medicamento. ¿Qué síntomas provoca la alergia a medicamentos? Los mismos síntomas que se dan en otras alergias. Pueden afectarse diferentes órganos o aparatos del organismo, como: La piel: aparición de urticaria (ronchas) u otro tipo de erupciones. En ocasiones se acompaña de edema o inflamación de boca, o cualquier otra zona de la cara o del resto del cuerpo. El aparato respiratorio: dificultad para respirar (pitos en el pecho) o inflamación de la laringe (voz ronca, tos perruna). Pueden producirse síntomas de rinitis (estornudos, mucosidad) y de conjuntivitis (picor de ojos, lagrimeo). Síntomas digestivos: vómitos, diarrea, dolor abdominal. Cuando se combinan síntomas de 2 o más de estos órganos, hablamos de reacción anafiláctica. Si se acompaña de una bajada de la tensión arterial nos encontramos ante un shock anafiláctico. ¿Cuándo aparecen los síntomas de alergia a un medicamento? Pueden ser reacciones inmediatas: aparecen de manera casi inmediata tras recibir el medicamento, en cuestión de pocos minutos o en la primera hora de haber tomado el medicamento. Suelen afectar a la piel en forma de urticaria. En menos ocasiones pueden también afectar a varios órganos a la vez provocando reacciones anafilácticas, que son raras en los niños. Otras veces tardan varias horas o días en aparecer (reacciones tardías) e incluso en algunos casos aparecen hasta varios días después de haber terminado el tratamiento. Suelen ser más leves con la aparición de erupciones en la piel pero hay algunos tipos poco frecuentes que pueden ser graves y afectar amplias zonas de la piel y a órganos internos. ¿Qué medicamentos dan alergia más frecuentemente? En la edad pediátrica los antibióticos (amoxicilina, penicilina, ácido clavulánico…) y los medicamentos usados para el tratamiento de la fiebre, dolor e inflamación, como el ibuprofeno, el metamizol y el paracetamol. También se suele sospechar de anestésicos, tanto generales como anestésicos locales. En estos casos se debe investigar siempre si la reacción se debe al látex de los guantes que usan los médicos y dentistas. Los contrastes radiológicos también pueden causar reacciones, y rara vez alguna verdadera alergia ¿El ibuprofeno puede dar alergia? El ibuprofeno (al igual que la aspirina) pertenece al grupo de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos conocidos habitualmente como AINE. Estos fármacos se usan ampliamente en la población pediátrica por sus propiedades antipiréticas, analgésicas y antiinflamatorias. Los AINE pueden causar verdadera alergia (mecanismo inmunológico) pero las reacciones más frecuentes se producen por mecanismo no inmunológico, en relación con el metabolismo de los fármacos. Esta reacción se califica de intolerancia, aunque a nivel popular se le llame alergia. Estas reacciones son mucho más frecuentes en adultos que en niños. ¿Los niños con asma pueden tomar AINE? Habitualmente sí pueden. En los prospectos de estos medicamentos se advierte que no los tomen o que se tenga precaución, pero la gran mayoría de los niños con asma toleran los AINE. Si un niño ha tomado ibuprofeno y no ha presentado ningún problema, lo puede seguir tomando. En caso de duda se debe consultar con el especialista. ¿Qué se puede tomar si se tiene intolerancia o alergia a AINE? El pediatra-alergólogo le dará información oral y escrita sobre los medicamentos a evitar y las opciones que se pueden usar, incluyendo las formulaciones y dosis.

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Alergia a los alimentos: cómo se trata. Inmunoterapia con alimentos

Se puede “enseñar” al cuerpo a aceptar la comida que produce la alergia, buscando que la llegue a tolerar sin ningún inconveniente ¿Cómo se trata y evoluciona la alergia a los alimentos? La leche y el huevo son la causa de alergia alimentaria más frecuente en los niños. Comienza en los dos primeros años de vida, aunque la mayoría de ellos llegan a tolerarlos antes de los 5 años, tras un tiempo variable de dieta sin el alimento. A partir de esta edad, si no se ha conseguido, la tolerancia se produce en pocas ocasiones. Estos niños pueden presentar reacciones alérgicas graves, incluso provocadas por mínimas cantidades del alimento. Durante los últimos años se está tratando la alergia a los alimentos mediante inmunoterapia oral, también llamada desensibilización o inducción de tolerancia. ¿Qué es la inmunoterapia oral con alimentos? Es uno de los tratamientos más prometedores para la alergia a los alimentos. Su objetivo inmediato es la desensibilización y, a largo plazo, conseguir la tolerancia del alimento. Consiste en una primera fase de incremento de dosis, en la que se administran pequeñas cantidades progresivamente mayores del alimento, hasta que el paciente pueda tomar una ración normal para su edad o hasta alcanzar la dosis máxima que pueda tolerar. En la segunda etapa o fase de mantenimiento, el niño debe seguir comiendo la cantidad que tolere de forma constante y sin interrupción, en la mayoría de las ocasiones durante años, diariamente o varias veces a la semana. Con este procedimiento, se consigue modular la respuesta inmunológica y frenar la producción de anticuerpos (IgE) contra el alimento para que el niño no tenga una reacción alérgica cuando lo tome. Si solo llega a tolerar cantidades inferiores a una ración normal, al menos estará protegido frente a pequeñas ingestas accidentales. ¿Quién puede seguir este tratamiento? Todos los niños, de cualquier edad, que tienen alergia producida por anticuerpos IgE frenta a alimentos, podrían realizar el tratamiento. No obstante, hasta el momento, la mayor experiencia se tiene con alérgicos a leche, huevo, cacahuete y cereales. El tratamiento se podría iniciar cuando se diagnostica. Sin embargo, como muchos de estos niños acaban tolerando de forma natural la leche y el huevo, está indicado proponerlo a partir de los 5 años en el caso de que sigan con alergia. ¿Cómo se realiza la inmunoterapia con alimentos? Las pautas de inmunoterapia oral más utilizadas incluyen una primera fase de aumento de cantidades del alimento de 4-6 meses de duración. Con el tiempo, los protocolos se han ido acortando hasta llegar a aumentos rápidos de dosis en 5 días. En la pautas más lentas, la dosis del alimento se aumenta en el hospital una o dos veces por semana. En su domicilio, el niño tiene que seguir tomando la cantidad que haya tolerado previamente en el hospital. Hay que enseñar a la familia cómo actuar ante una reacción alérgica. Además, los padres deben rellenar un diario de dosis, reacciones y los tratamientos que haya precisado. En los protocolos más rápidos, el incremento de dosis hasta llegar a la dosis de mantenimiento se hace en el hospital en días consecutivos. En la segunda fase o de mantenimiento, el niño debe tomar el alimento en su domicilio, en la cantidad y con la frecuencia que el alergólogo indique. En esta fase, las familias tienen que continuar completando el diario de incidencias. Es muy importante que no se abandone el tratamiento ni se modifique la pauta indicada. Interrumpir el tratamiento puede hacer que se desencadene una reacción alérgica cuando se reintroduzca el alimento. ¿Tiene riesgos? La inmunoterapia oral con alimentos tiene también riesgos. Muchos niños tienen reacciones alérgicas, sobre todo en el hospital con los aumentos de la cantidad ingerida. También pueden tener reacciones en su domicilio en las dos fases del tratamiento, aunque en la de mantenimiento son menos frecuentes, por lo que se instruye a los padres sobre cuándo, cómo, dónde y en qué condiciones debe tomar su hijo la cantidad prevista del alimento. La mayoría de las reacciones alérgicas que se producen son leves o moderadas (picor de boca, ronchas, edema de labios, estornudos, mocos o dificultad respiratoria leve). Sin embargo, existe un riesgo de reacciones graves con dificultad respiratoria o afectación del estado general importantes. Por ello se enseña a los padres a reconocer las reacciones alérgicas y el modo de tratarlas con adrenalina inyectable precargada , que deben tener en su domicilio. Es un tratamiento que no está disponible aún en todos los servicios de alergología. Debe ser realizado por un equipo de profesionales sanitarios expertos en este procedimiento, en centros que dispongan de todos los recursos necesarios para tratar reacciones graves o anafilácticas en los niños y en estrecha colaboración con la familia. ¿Se puede realizar este tratamiento con más de un alimento? Los pacientes alérgicos a la leche, el huevo o los cereales pueden someterse a inmunoterapia oral con los diferentes alimentos si su alergólogo lo cree oportuno. El tiempo que debe transcurrir entre los tratamientos depende de la respuesta a la desensibilización previa, pero es recomendable un intervalo de tiempo entre ellos de al menos 6-12 meses. ¿Es efectiva? Más del 80% de los pacientes tratados con inmunoterapia oral con leche o huevo consiguen llegar a la fase de desensibilización y pueden comer el alimento normalmente sin que les dé una reacción, aunque sin poder dejar de consumirlo de forma regular según las indicaciones de su alergólogo. Los fracasos del tratamiento suelen ocurrir por reacciones graves o persistentes que obligan a suspenderlo o por retiradas por decisión familiar. ¿Cuándo se cura? Actualmente no se conoce si el paciente está “curado” totalmente de su alergia al alimento. Lo que se sabe es que en algún momento puede llegar a tolerarlo sin tener que estar tomándolo de forma regular como “un medicamento”, lo que se llama tolerancia mantenida. Para confirmarlo hay que comprobar que el niño lo tolera aunque deje de tomarlo regularmente. Para esto, el paciente que ha estado tomando el alimento en fase de mantenimiento, debe llevar una dieta con exclusión total del mismo durante uno o dos meses. Posteriormente se realiza una prueba de exposición o provocación controlada en el hospital, ingiriendo de nuevo una cantidad del alimento adecuada a la edad. Si lo tolera, ya no es imprescindible comerlo continuamente para evitar una reacción alérgica. De todas formas se aconseja seguir comiéndolo con frecuencia.

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Alergia a la leche de vaca

Los niños con alergia a la leche no pueden tomar leche de vaca ni de otros mamíferos como la cabra o la oveja ¿Qué es la alergia a la leche? La alergia a la leche de vaca es la alergia alimentaria más frecuente en los bebés. Se produce porque el sistema inmunitario (de defensa) reacciona por error frente a las proteínas de la leche, causando una reacción cuando se ingiere o se tiene contacto con ella. El responsable suele ser un tipo de anticuerpo llamado inmunoglobulina E (IgE); pero en otras ocasiones puede haber mecanismos diferentes relacionados también con el sistema inmunitario, hablándose entonces de alergia a alimentos no mediadas por IgE. Con frecuencia se utiliza erróneamente el término intolerancia para referirse a esta última, pero la intolerancia a alimentos incluye las reacciones a alimentos que no tienen nada que ver con el sistema inmunitario, como ocurre con la intolerancia a la lactosa . ¿Cuáles son los síntomas? Habitualmente, la alergia a la leche de vaca se produce durante el primer año de vida, al sustituir la lactancia materna por una fórmula adaptada de leche de vaca. Alergias mediadas por IgE Los síntomas aparecen inmediatamente o durante la primera hora después de haber tomado la leche. Pueden ser desde leves hasta muy graves, dependiendo del grado de sensibilización del paciente y de la cantidad ingerida. En ocasiones, la única manifestación es el rechazo insistente del biberón. Los síntomas más frecuentes se ven en la piel, como enrojecimiento y habones (urticaria) alrededor de la boca. Se pueden extender por toda la cara y por el cuerpo e incluso acompañarse de hinchazón de labios, párpados o pabellones auriculares (angioedema). También pueden aparecer síntomas digestivos, tales como vómitos o diarrea durante la primera hora después de la toma. La afectación respiratoria como la rinitis o el asma es menos frecuente, pero puede ser el inicio de una reacción grave. La anafilaxia es la manifestación más grave que puede ocurrir. Es una reacción generalizada que afecta a más de un órgano y puede poner en peligro la vida del niño. La aparición de dificultad para respirar, tos seca, hinchazón de lengua, ronquera, desvanecimiento, palidez, labios o piel azulada, pulso débil y agotamiento son síntomas de gravedad y será necesaria la administración precoz de adrenalina. Alergias mediadas por otros mecanismos inmunitarios En las alergias no mediadas por IgE los síntomas suelen ser únicamente digestivos y pueden aparecer varias horas o días después de tomar la leche, y tardan más tiempo en desaparecer. Pueden verse síntomas como vómitos persistentes que pueden llevar a la deshidratación y shock, o diarreas prolongadas con moco o sangre en las deposiciones, e incluso desnutrición. ¿Qué se puede hacer? En el caso de que el niño tenga algún síntoma como los indicados hay que suspender las tomas de leche y lácteos procedentes de vaca o cualquier otro mamífero y consultar a su pediatra, quien valorará con qué sustituir la leche de vaca y si debe derivar al niño a otro especialista. ¿Cómo se diagnostica? La alergia a la leche de vaca mediada por IgE se diagnostica mediante la detección de la inmunoglobulina E específica a leche y sus proteínas, con pruebas cutáneas o análisis de sangre. Si el resultado es negativo o dudoso, puede ser necesaria una prueba de tolerancia administrando el alimento en cantidades crecientes y de manera muy controlada, para confirmar o descartar la alergia. Para el diagnóstico de la alergia no mediada por IgE no sirven las pruebas mencionadas y el diagnóstico es más complejo. ¿Cómo evoluciona la alergia a la leche? La alergia a la leche en los niños tiende a desaparecer después de un periodo variable de tiempo con dieta de exclusión, por lo que el especialista debe valorar periódicamente si el niño ha superado la alergia a la leche. Aunque la mayoría llega a tolerarla antes de los 5 años, aproximadamente un 15 % de los niños alérgicos a la leche mantienen la alergia. Estos niños suelen tener un elevado nivel de sensibilización y tienen riesgo de reacción anafiláctica grave por ingestión de pequeñas cantidades de leche como alérgeno oculto (bollería, snacks, salsas). ¿Cómo se trata? El tratamiento fundamental de la alergia a la leche es la dieta sin leche ni sus derivados (queso, yogur, etc.); tampoco se pueden ingerir productos que puedan contener trazas o proteínas de leche. En los lactantes alérgicos a la leche se debe sustituir la fórmula adaptada normal por una fórmula especial, habitualmente fórmulas extensamente hidrolizadas de proteínas de leche o, en los mayores, fórmulas de soja. Las fórmulas de hidrolizado de arroz también pueden ser una alternativa válida. En lactantes que reciben leche materna, muy pocas veces es necesario que la madre excluya también los lácteos de su dieta. Hay que tener en cuenta que estos niños tampoco toleran la leche ni los productos lácteos derivados de otros mamíferos, como la cabra o la oveja. En cambio, suelen tolerar la carne de vaca o ternera. Si se presenta una reacción alérgica por exposición accidental a leche se recomienda que se lave la zona de contacto y se administren antihistamínicos con o sin corticoides. Si la reacción es grave hay que administrar adrenalina. Existen dispositivos autoinyectables de fácil administración. Ante la duda siempre hay que inyectarla y llamar posteriormente al servicio de emergencias (112) o acudir al servicio de urgencias más próximo. En los últimos años se ha abordado el tratamiento activo de la alergia a la leche mediante la inmunoterapia oral o desensibilización oral con leche. Puede estar indicado en los niños con alergia persistente. ¿Cómo se puede prevenir? Actualmente no hay medidas concretas que hayan demostrado claramente su eficacia, aunque algunos estudios sugieren que la lactancia materna prolongada podría prevenir la alergia a la leche hasta los 18 meses. En un paciente con alergia alimentaria lo fundamental es evitar las reacciones alérgicas, mediante una dieta que excluya el alimento implicado y las posibles fuentes ocultas para evitar su ingestión accidental (utensilios contaminados, control del etiquetado de los alimentos, etc.). ¿Dónde puedo encontrar más información? https://seicap.es/lo-que-debes-saber-sobre-la-alergia-a-la-proteina-de-leche-de-… Asociación Española de alérgicos a alimentos y látex (AEPNAA)

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Alergia e intolerancia a la leche de vaca en los niños amamantados

¿Qué es la alergia a la leche? Una de las primeras sustancias extrañas con las que contactan los bebés son las proteínas de leche de vaca. L a alergia a la leche de vaca es la alergia alimentaria más frecuente en los lactantes y niños pequeños, afectando a un 2,5% de la población. ¿Por qué se produce? Porque el sistema inmunitario (las defensas del cuerpo humano) reacciona por error frente a las proteínas de la leche, cuando se ingieren o se tiene contacto con ellas. El responsable suele ser un tipo de anticuerpo llamado inmunoglobulina E (IgE). Con menos frecuencia se produce por un mecanismo del sistema inmunitario diferente, hablándose entonces de alergia a alimentos no mediadas por IgE. ¿Cuáles son los síntomas? Habitualmente, la alergia a la leche de vaca se produce durante el primer año de vida al introducir una fórmula artificial durante la lactancia o al sustituir la lactancia materna por una fórmula. Los síntomas dependen de si la respuesta del sistema inmunitario está mediada por IgE o por otro mecanismo diferente. Alergias mediadas por IgE Los síntomas aparecen inmediatamente o durante la primera hora después de haber tomado la leche. Pueden ser desde leves hasta muy graves. Los síntomas más frecuentes son el enrojecimiento de la piel y la aparición de habones (urticaria). Suelen comenzar alrededor de la boca, aunque se pueden extender por todo el cuerpo e incluso acompañarse de hinchazón de labios, párpados o pabellones auriculares (angioedema). También pueden aparecer síntomas digestivos, tales como vómitos o diarrea, siempre durante la primera hora después de la toma. La afectación respiratoria como la rinitis o el asma es menos frecuente, pero puede ser el inicio de una reacción grave. La anafilaxia es la manifestación más grave que puede ocurrir. Es una reacción generalizada que puede poner en peligro la vida del niño. La aparición de dificultad para respirar, tos seca, hinchazón de lengua, ronquera, palidez, labios o piel azulada, pulso débil son síntomas de gravedad y será necesaria la administración precoz de adrenalina . Alergias mediadas por otros mecanismos inmunitarios En las alergias no mediadas por IgE los síntomas suelen ser únicamente digestivos y pueden aparecer varias horas o días después de tomar la leche, y; también tardan más tiempo en desaparecer. Pueden verse síntomas como vómitos persistentes o diarreas prolongadas con moco o sangre en las deposiciones, e incluso desnutrición. En ocasiones, la única manifestación es el rechazo insistente del biberón. ¿Qué se puede hacer? En el caso de que el niño tenga algún síntoma como los indicados, hay que suspender las tomas de leche y lácteos procedentes de vaca o cualquier otro mamífero y consultar a su pediatra, quien valorará con qué sustituir la leche de vaca y si debe derivar al niño a otro especialista. Se debe informar a todos los familiares y personas que estén a cargo del niño, ya que pequeñas cantidades de proteínas de leche de vaca pueden provocar en algunos niños reacciones graves. ¿Cómo se diagnostica? El primer paso para el diagnóstico se basa en la realización de una historia clínica cuidadosa. El diagnóstico de alergia a la leche de vaca mediada por IgE se suele confirmar mediante pruebas cutáneas o análisis de sangre que detectan la presencia de inmunoglobulina E específica para leche y sus proteínas. Si el resultado es negativo o dudoso, puede ser necesaria una prueba de tolerancia administrando leche en cantidades crecientes y de manera muy controlada, para confirmar o descartar la alergia. Para el diagnóstico de la alergia no mediada por IgE no sirven las pruebas mencionadas y el diagnóstico es más complejo. Depende sobre todo de la historia clínica y de probar cómo responde el niño cuando se retira y se vuelve a introducir la leche. ¿Se puede tener alergia a la leche de vaca aunque se tome solo lactancia materna? Los niños alimentados con lactancia materna es menos probable que tengan intolerancia o alergia. Sin embargo, como otras muchas sustancias, las proteínas de la leche de vaca pueden pasar a la leche de la madre y llegar al bebé, provocando que desarrolle alergia a dichas proteínas. Si un niño alimentado al pecho tiene los síntomas de alergia a la leche descritos anteriormente, se deben suprimir por completo los lácteos y derivados de la dieta materna. Tiene que existir una relación directa entre la ingestión de las proteínas de leche de vaca por parte de la madre y la aparición de los síntomas. En la mayoría de los casos, los síntomas se repiten con la mínima introducción de lácteos en la dieta de la madre. Aunque la madre deje de tomar lácteos puede seguir amamantando a su hijo, y e l calcio puede obtenerse de muchos otros alimentos (lentejas, soja, frutos secos, anchoas, sardinas en lata, almejas, marisco, calamares, pescado y carne) de modo que no es imprescindible tomar queso, ni yogur, ni leche para fabricar mucha leche y para mantener los huesos fuertes. ¿Cómo evoluciona la alergia a la leche? La alergia a la leche en los niños tiende a desaparecer después de un periodo variable de tiempo, por lo que el especialista debe valorar periódicamente si el niño la ha superado. La alergia no mediada por IgE tiende a resolverse más precozmente en la infancia pronto, mientras que la alergia IgE mediada puede persistir mucho más tiempo. ¿Cómo se trata? El pilar fundamental es retirar la leche de vaca y sus derivados de la dieta del niño. En los últimos años se ha abordado el tratamiento activo de la alergia a la leche induciendo tolerancia. Puede estar indicado en los niños con alergia persistente. ¿Cómo se puede prevenir? La mejor manera de disminuir el riesgo de enfermedades alérgicas consiste en mantener la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida.

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Alergia a ácaros y medidas de evitación

Entre las medidas para reducir la cantidad de ácaros se encuentra lavar con agua caliente las sábanas y las mantas, al menos una vez a la semana Cuando se habla de alergia al polvo de la casa, en realidad lo que ocurre es que existe alergia a los ácaros. Los ácaros son unos arácnidos diminutos que se alimentan de las sustancias que hay en el polvo de la casa. Desprenden unas partículas muy pequeñas que están en el aire y que causan los síntomas en las personas que tienen alergia. Para evitar los síntomas es importante conocer el medio ambiente en el que vive el niño, incluido su grado de exposición, además de su nivel de sensibilización y la gravedad de su enfermedad. Se ha demostrado que cuanto más intensa es la sensibilización del paciente a los ácaros, más se va a beneficiar con las medidas de control ambiental. Para que sean efectivas han de realizarse todas conjuntamente (se ha demostrado que la aplicación aislada de una o dos de estas recomendaciones no es efectiva) y su aplicación ha de ser muy estricta. Las medidas más eficaces son: En la habitación se deben evitar al máximo objetos que acumulen polvo y que sean difíciles de limpiar (moquetas, cortinas, alfombras, cojines, peluches, libros…). Al limpiar, se debe evitar levantar polvo. Conviene utilizar un paño húmedo para los muebles, aspiradora (con filtro HEPA o de agua) y fregona para el suelo. Los ácaros se acumulan especialmente en colchones, almohadas, sofás y cojines. Se deben limpiar con aspirador. El sol elimina los ácaros. Si es posible, ventila y expón el colchón y la almohada a los rayos del sol. Utilizar fundas antiácaros, que impiden el paso de las partículas de ácaros desde el colchón y la almohada hacia el paciente. Las sábanas (mantas, edredones) conviene que sean sintéticas, evitando la lana y las plumas. Se deben lavar a temperatura de 60º. Reducir la humedad relativa en toda la casa o al menos en el dormitorio, por debajo del 50% (el uso regular de un deshumidificador consigue reducir la población de ácaros de manera significativa). El aire acondicionado y la calefacción resecan el ambiente y por tanto son beneficiosos para disminuir la cantidad de ácaros. Conviene limpiar los filtros regularmente. Revisar periódicamente el domicilio y reparar los problemas de humedad que se detecten. http://www.seicap.es/documentos/archivos/wseicapacaros_may2012.pdf

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Alergia: autoinyector de adrenalina

Algunos niños con alergia pueden tener una reacción alérgica grave. Esta reacción se llama reacción anafiláctica y puede ser mortal si no se trata rápidamente. ¿Qué síntomas produce la reacción anafiláctica? La reacción anafiláctica ocurre tras estar en contacto con una sustancia a la que se es alérgico (alérgeno). Lo más frecuente es que ocurra inmediatamente después de estar en contacto con el alérgeno, aunque puede ocurrir hasta unas horas más tarde. Puede producirse por diferentes sustancias, pero los alimentos (frutos secos, huevos, leche, pescado), medicinas (penicilina) o animales (picaduras de abeja o avispa) son las causas más frecuentes. Cuando se produce la reacción anafiláctica, de forma brusca, en minutos o en pocas horas, aparecen de forma progresiva lesiones en la piel (urticaria, picor o enrojecimiento) o en las mucosas (picor de nariz y de paladar, hinchazón de los labios, de la lengua o de la campanilla), junto con dificultad para respirar o disminución de la tensión arterial, lo que produce mareo o pérdida de conciencia. Los casos más graves pueden llevar a la muerte por shock anafiláctico. ¿Por qué es importante utilizar adrenalina? Porque es un tratamiento muy eficaz y puede evitar la muerte de la persona con shock anafiláctico. ¿Qué preparados hay con adrenalina? Existen ampollas con adrenalina, que está en forma líquida, y hay que utilizar una jeringuilla y una aguja, tomando la cantidad que sea necesaria. Los autoinyectores son dispositivos que tienen la medicación incluida , y son fáciles de transportar y utilizar por cualquier persona. Cada autoinyector tiene una cantidad fija de adrenalina. Hay uno con dosis infantil de 0,15 mg (150 microgramos) de adrenalina y otro con dosis para niños mayores y adultos, de 0,30 mg (300 mcg). ¿Cuándo hay que administrarla? Los autoinyectores de adrenalina se deben utilizar ante cualquier síntoma de reacción anafiláctica, a la vez que se solicita ayuda médica urgente. Si hay duda de si es necesario utilizarla, es mejor aplicarla que esperar a que la situación empeore. Los primeros síntomas de una reacción anafiláctica son sensación de opresión en la garganta, dificultad al respirar, hinchazón de los labios y la lengua, manchas en la piel o picor. Sintomas graves son dificultad para tragar, respirar o hablar, hinchazón de la garganta o de la boca, dolor abdominal, náuseas, vómitos, debilidad, mareo, sentir que el corazón va muy rápido, ansiedad. Puede caerse el paciente al suelo y quedar inconsciente. ¿Qué cantidad? El tamaño de autoinyector es el que haya recomendado el médico que atiende al niño. Como regla general los autoinyectores con 0,15 mg son adecuados para niños que pesan hasta 25 kg y los de 0,30 mg para los niños que pesan más de 25 kg y adultos. ¿Cómo administrarla? Se puede consultar el video explicativo de la AEMS (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios) Sujetar el autoinyector con la mano dominante con el dedo gordo cerca del tapón de color. Quitar el tapón de color con la otra mano. Colocar el extremo negro del autoinyector en la parte externa del muslo y clavarlo enérgicamente en perpendicular a la pierna. Se puede hacer a través de la ropa, si fuera necesario. Escuchar el clic del disparo del aparato. Ha de mantenerse apretado contra la pierna durante 10 segundos. Retirar y desechar el autoinyector. A continuación se puede dar un masaje en la zona de la inyección durante unos segundos. ¿Cuándo empieza a hacer efecto? La medicina empieza a hacer efecto de forma inmediata. Si el niño no mejora en 5 minutos tras utilizar el inyector, se puede repetir otra dosis utilizando un autoinyector nuevo. Se debe esperar 5 minutos para comprobar si ha hecho efecto, antes de administrar otra dosis. ¿Qué efectos secundarios tiene? Puede que, tras ponerle la adrenalina, el niño tenga alguno de los siguientes síntomas. Lo habitual es que desaparezcan tras un rato de reposo: Vómitos. Sentir que el corazón va más rápido. Frío en las manos y pies. Dificultad para respirar. Dolor de cabeza. Sudor. Que la piel donde se pinchó la adrenalina se ponga más pálida. ¿Qué hay que tener en cuenta? El inyector hay que aplicarlo en el muslo y nunca en otra parte del cuerpo. El niño siempre debe llevar el inyector consigo. Hay que comprobar que tanto el niño como las personas que lo cuidan saben cómo utilizarlo si tiene una reacción anafiláctica. Comprobar la fecha de caducidad y desechar los autoinyectores caducados. ¿Dónde guardarlo? Mantenerlo fuera del alcance de otros niños. Almacenarlo por debajo de 25 ºC. No guardarlo en la nevera o congelador. Protegerlo de la luz (llevarlo dentro de su envase).

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Alergia al pescado

¿Qué es la alergia al pescado? En países como España, con alto consumo de pescado, este alimento es una de las causas principales de la alergia a los alimentos. La mayoría de las veces se produce por una alteración inmunológica por la que el paciente alérgico sintetiza un anticuerpo (la inmunoglobulina E) frente a las proteínas del pescado, que provoca una reacción inmediata cuando se ingiere o se tiene contacto con él. Existe otra alergia menos frecuente que se llama enterocolitis por pescado y no está mediada por la inmunoglobulina E. Ocurre la primera vez que el niño come pescado en su vida y produce una reacción a las 1-4 horas de comerlo que se manifiesta con vómitos repetidos, decaimiento, dolor abdominal y en ocasiones diarrea. Este artículo se refiere exclusivamente a la alergia mediada por la inmunoglobulina IgE. ¿Cuándo se manifiesta? Habitualmente, la alergia al pescado se produce al comerlo por primera vez durante el primer o segundo año de vida y suele durar más que la alergia a la leche o al huevo, incluso puede perdurar durante décadas o toda la vida. ¿Todos los pescados son igual de alergénicos? El alérgeno principal es una proteína llamada parvalbúmina, que ha sido aislada de la carne blanca del pescado. Las parvalbúminas de los diferentes pescados son muy parecidas entre ellas, por lo que por lo general los pacientes alérgicos al pescado lo son a más de uno. Los pescados con mayor contenido de parvalbúminas producen más alergias que los que tienen menos. En la población española el gallo o rapante es el pescado que con más frecuencia produce alergia, seguido de la merluza, el lenguado y el bacalao. Los mejor tolerados son el emperador, el cazón y el atún. La mayor parte de los pacientes alérgicos al atún pueden ingerir atún en conserva, lo que indica que la preparación para su enlatado puede disminuir su alergenicidad. Son frecuentes las reacciones alérgicas con la exposición al vapor de cocinado del pescado. En nuestro medio es frecuente que los pescados tengan un parásito llamado anisakis, que es capaz de desencadenar cuadros de alergia. Aunque en niños es poco frecuente la alergia a anisakis, siempre deberá plantearse en el diagnóstico diferencial de una reacción alérgica por pescado. Existe la creencia de que si se es alérgico a pescados también se es alérgico a otros productos de mar; sin embargo, un paciente alérgico al pescado no tiene por qué ser alérgico a los mariscos. ¿Cuáles son los síntomas? Los síntomas de la alergia al pescado mediada por la inmunoglobulina E son similares a los producidos por otros alimentos. Suelen aparecer inmediatamente o durante la primera hora después de haberlo ingerido. Lo más frecuente es la aparición de picor de boca o faringe con o sin enrojecimiento o habones (urticaria) alrededor de la boca por el contacto con el pescado. También pueden aparecer habones por toda la cara y por el cuerpo e incluso hinchazón de labios, párpados u orejas (angioedema). Puede manifestarse con vómitos o diarrea. La afectación respiratoria, como la rinitis o el asma, son menos frecuentes, pero son síntomas de alarma. Los pacientes asmáticos tienen más riesgo de tener reacciones graves. La anafilaxia es la manifestación más grave que puede ocurrir. La aparición de dificultad respiratoria, respiración entrecortada, tos repetitiva o seca, hinchazón de la lengua, garganta cerrada, ronquera, desvanecimiento, palidez, labios o piel azulados, pulso débil o agotamiento son síntomas de gravedad y es indicación absoluta de administración precoz de adrenalina . ¿Qué puedo hacer? En el caso de presentar algún síntoma como los indicados anteriormente, se suspenderá de la dieta cualquier pescado y se consultará al pediatra, que dará las recomendaciones oportunas y le derivará al alergólogo. ¿Cómo se diagnostica? La alergia al pescado se diagnostica mediante la detección de inmunoglobulina E específica a los pescados, con las pruebas cutáneas y, en ocasiones, con un análisis de sangre. En los casos dudosos es preciso administrar el alimento en cantidades progresivamente crecientes y de manera muy controlada (prueba de exposición controlada o provocación) en el hospital, para confirmar o descartar la alergia al pescado. La mayoría de los niños alérgicos a la merluza o el gallo toleran otros pescados como el atún, emperador o cazón que son mucho menos alergénicos. Con el objetivo de que el paciente tenga una dieta lo más completa posible, se suele realizar un estudio de tolerancia con estos pescados, mediante prueba de exposición controlada. ¿Cómo evoluciona? La alergia al pescado en los niños tiende a desaparecer después de un periodo variable de tiempo con dieta de exclusión. Se realiza estudio alergológico de forma periódica para comprobar si se ha superado la alergia. Sin embargo, como se suele tolerar con posterioridad a la leche o el huevo, la prueba de exposición para comprobar la tolerancia al pescado se suele realizar más tarde. ¿Cómo se trata? Si el niño tiene por primera vez alguno de los síntomas indicados anteriormente al comer pescado, debe acudir al centro sanitario más próximo para valoración y tratamiento si precisa. El tratamiento fundamental de la alergia al pescado es la dieta exenta de este alimento. Se pueden comer los pescados para los que el niño no tenga inmunoglobulina E específica o para los que se ha comprobado tolerancia mediante prueba de exposición controlada. Ante una reacción alérgica por exposición accidental al pescado se recomienda: Lavar la zona de contacto. Administrar antihistamínicos. Si la reacción es grave (dificultad respiratoria, afectación del estado general…): administrar adrenalina. Existen dispositivos autoinyectables de fácil administración. Ante la duda, siempre hay que inyectarla y ponerse en contacto con el servicio de urgencias más próximo. ¿Cómo se puede prevenir? El desarrollo de la alergia al pescado no se puede prevenir. Lo fundamental es evitar las reacciones alérgicas. Se debe seguir una dieta de eliminación del alimento al que es alérgico y posibles fuentes ocultas, para evitar su ingestión accidental (evitar los lugares donde se cocina pescados, evitar utensilios que hayan estado en contacto con ellos, control del etiquetado de los alimentos, etc.).

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Conjuntivitis alérgica

Está causada por una respuesta excesiva de nuestro organismo frente a un agente externo (alérgeno) ¿Qué es una conjuntivitis? La conjuntivitis consiste en una inflamación de la conjuntiva, una membrana mucosa fina y transparente que cubre la superficie del ojo. Esta inflamación hace más visibles los vasos sanguíneos, lo que le da al ojo un color rosado o rojizo. Es una de las afecciones del ojo más frecuentes, tanto en niños como en adultos. ¿Cuáles son las causas de una conjuntivitis alérgica? La conjuntivitis alérgica está causada por una respuesta excesiva de nuestro organismo frente a un agente externo (alérgeno). Los alérgenos más frecuentes son: el polen, los ácaros del polvo y el epitelio y pelo de los animales domésticos (gato y perro). Puede presentarse sola o acompañada de otras enfermedades alérgicas como la rinitis o la dermatitis atópica y de otras manifestaciones como asma , urticaria , alergias alimentarias , etc. Es un cuadro típico de niños, adolescentes o adultos jóvenes. Las conjuntivitis alérgicas pueden ser estacionales (solo en algunos meses del año) o perennes (durante todo el año, aunque generalmente con empeoramiento estacional). La conjuntivitis alérgica, al contrario que la vírica o bacteriana, no es contagiosa. ¿Qué síntomas produce una conjuntivitis alérgica? Los signos y síntomas de la conjuntivitis alérgica son muy variados, aunque en casi todos los casos predomina el picor. Suele estar acompañado de molestias y enrojecimiento ocular leve. En ocasiones hay edema (acúmulo de líquido) en la conjuntiva y los párpados, que es mayor por las mañanas. Las legañas, de existir, son blanquecinas y no muy abundantes. ¿Cómo se diagnostica una conjuntivitis alérgica? Su pediatra diagnosticará la conjuntivitis alérgica mediante una historia clínica y una exploración ocular. Es más frecuente en pacientes con antecedentes de alergia en la familia. La exploración ocular en la consulta permite detectar signos típicos de conjuntivitis alérgica y confirmar la sospecha clínica. En algunas formas de alergia ocular con pocos signos de enfermedad y mala respuesta al tratamiento es necesaria la valoración por un oftalmólogo. Si el proceso tiende a la cronicidad su oftalmólogo puede considerar un estudio por parte del alergólogo. ¿Cuál es el tratamiento de una conjuntivitis alérgica? La medida higiénica fundamental es evitar la exposición a los alérgenos ambientales (pólenes, polvo, pelos de animales, etc.) en caso de ser conocidos. Es importante evitar el rascado pues produce mayor picor a medio plazo, así como mayor duración de los síntomas. El rascado puede contribuir a lesionar la córnea si se realiza de forma habitual y mantenida. Su médico le indicará el tratamiento más adecuado en su caso. Es conveniente que aplique los colirios fríos, pues se obtiene mayor alivio. Por lo general el tratamiento suele incluir: Lavados frecuentes de la superficie ocular (4-5 veces al día) con envases pequeños de suero fisiológico, que puede conservar en nevera para obtener un mayor alivio de los síntomas. Lágrimas artificiales 4-5 veces al día, recomendable además después de cada lavado. Compresas frías sobre los párpados, pueden ayudar a disminuir la inflamación. Colirios antihistamínicos o antiinflamatorios en frecuencia y duración individualizada. En ocasiones, sobre todo si existen otros síntomas de alergia, se puede reforzar el tratamiento con jarabes o pastillas. ¿Cómo puedo prevenirla? El mejor tratamiento es evitar la exposición al alérgeno, lo que no siempre es posible. Una serie de medidas a tener en cuenta son: Mantener una correcta higiene del hogar, preferiblemente con aspiradora. Emplear colchones y ropa de cama sintéticos. Evitar alfombras, cortinas y peluches. Colocar filtros antipolen en el coche y mantener las ventanillas cerradas durante los viajes. Cerrar las ventanas de casa los días de viento. Evitar animales domésticos. No emplear lentes de contacto durante las crisis. Evitar perfumes y maquillajes potencialmente alergénicos. Lavados frecuentes de los ojos con suero fisiológico estéril y no con otras sustancias. ¿Dónde puedo encontrar más información? ¿Cómo afecta la conjuntivitis alérgica a los niños?. SEICAP Conjuntivitis alérgica. Medline Plus Conjuntivitis alérgica. Manual MSD Conjuntivitis alérgica. Fundaler

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