Enfermedades

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La fiebre en la infancia genera muchas dudas y, a menudo, también algunos mitos. Conocer qué es realmente la fiebre y cómo actuar ayuda a manejarla con tranquilidad.
1. Pensar que la fiebre es una enfermedad
La fiebre no es una enfermedad, sino un síntoma. Es una respuesta del organismo ante una infección u otra situación que activa el sistema inmunitario.
2. Creer que cuanto más alta es la fiebre, más grave es la enfermedad
La altura de la fiebre no siempre indica gravedad. Muchas infecciones virales leves pueden provocar temperaturas altas, mientras que algunas infecciones más serias pueden cursar con fiebre moderada.
Lo más importante es el estado general del niño.
3. Intentar bajar siempre la fiebre
El objetivo del tratamiento no es normalizar la temperatura, sino mejorar el bienestar del niño.
Si el niño tiene fiebre pero está activo, juega y se encuentra relativamente bien, muchas veces no necesita medicación.
4. Abrigar demasiado al niño
Cuando un niño tiene fiebre, es frecuente taparlo demasiado. Sin embargo, el exceso de ropa dificulta que el cuerpo libere el calor.
Lo recomendable es ropa ligera y ambiente templado.
5. Alternar paracetamol e ibuprofeno de forma rutinaria
Alternar medicamentos no se recomienda de forma habitual, ya que aumenta el riesgo de errores en la dosificación.
En la mayoría de los casos un solo medicamento es suficiente.
6. Administrar medicación según la edad y no según el peso
La dosis correcta de los antitérmicos debe calcularse siempre según el peso del niño, no según su edad.
7. Utilizar remedios como alcohol o agua fría
Las friegas con alcohol o los baños con agua fría no son recomendables.
Pueden resultar incómodos y no ayudan realmente a controlar la fiebre. Si se realiza un baño, debe ser con agua templada y solo si el niño lo tolera bien.
8. Despertar al niño para darle medicación
Si el niño duerme tranquilo, generalmente no es necesario despertarlo para administrar antitérmicos.
El descanso también forma parte de la recuperación.
9. Medir la temperatura constantemente
Tomar la temperatura cada poco tiempo aumenta la ansiedad sin aportar información útil.
Es más importante observar cómo se encuentra el niño.
10. Pensar que la fiebre siempre requiere acudir a urgencias
La mayoría de las fiebres en la infancia son leves y se resuelven en pocos días.
Se recomienda consultar con un profesional sanitario si aparecen signos de alarma o si la fiebre persiste más de 48–72 horas.
La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.