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Promoción de la salud

Dietas vegetarianas

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Las personas vegetarianas son aquellas que no comen alimentos de origen animal como carne, pescado y mariscos. Si además no consumen ni lácteos, ni huevo, ni miel, su dieta es vegetariana estricta o vegana. Aquellas dietas en las que se consumen huevos y lácteos se llaman ovolactovegetarianas.

Actualmente en España están aumentando las familias que siguen una dieta vegetariana y, por tanto, los niños y adolescentes vegetarianos. Los motivos por los que las personas deciden seguir una dieta vegetariana son diversos, siendo los más frecuentes éticos, ecológicos o por salud. En los adolescentes hay que tener especial cuidado, ya que la restricción de alimentos puede estar asociada al inicio de un trastorno de la conducta alimentaria (anorexia).

La Academia Americana de Nutrición y Dietética considera que estas dietas, bien planeadas, son adecuadas para todas las etapas de la vida, incluida la infancia y la adolescencia. Pueden ser más bajas en grasa total, ácidos grasos omega-3, colesterol, minerales (como iodo, zinc e hierro), y algunas vitaminas (como la vitamina B12 y vitamina D).

Por este motivo hay una serie de consideraciones que se deben seguir para llevar a cabo una dieta vegetariana adecuada:

  • Se deben consumir diariamente alimentos ricos en proteínas como legumbres, frutos secos y semillas. Dentro de las legumbres se incluye la soja y aquellos alimentos derivados de la soja como el tempeh y el tofu. En las dietas ovolacteovegetarianas también se obtienen proteínas de la leche y el huevo.
  • En las dietas vegetarianas existe menor capacidad de aprovechar el hierro y el zinc de los alimentos, por esto se recomienda consumir alimentos ricos en vitamina C en todas las comidas, dejar las legumbres en agua y tomar alimentos fermentados.
  • Se recomienda el consumo de alimentos fortificados en calcio y vitamina D junto con la práctica habitual de actividad física para conseguir una cantidad de calcio adecuada en los huesos. A veces son necesarios suplementos de vitamina D.
  • Consumir sal yodada.
  • Es muy importante incluir en todas las dietas vegetarianas suplementos de vitamina B12, 1 o 2 veces por semana, incluyendo las dietas ovolacteovegetarianas.

Alimentos por grupos consumidos preferiblemente en las dietas vegetarianas en mayores de 2 años

  • GRUPO DE ALIMENTOS: RACIONES, EJEMPLOS DE RACIONES, COMENTARIOS
  • Cereales y pseudocereales: 4-7 raciones/ día, Una ración equivale a medio plato de arroz o pasta, 2 cucharadas de avena, una rebanada de pan grande o una patata mediana., En este grupo se incluyen los tubérculos como la patata, el boniato o la mandioca. El seitán está elaborado a partir de gluten de trigo. En los pseudocereales se incluyen la quinoa, el amaranto y el teff. Preferiblemente integrales.
  • Verduras: 3-5 raciones/ día, Una ración equivale a medio plato., El calcio de algunas verduras como las espinacas o las acelgas, a pesar de tener mucho, no se absorbe bien. El calcio de vegetales como rúcula, berro, col, berza, repollo o grelos se absorbe mejor. Las algas constituyen una buena fuente de proteínas, calcio, yodo y hierro.
  • Fruta: 2-3 raciones/ día, 1 manzana, pera, plátano, melocotón. 2 mandarinas. 3-5 fresas, medio racimo de uvas., Se deben consumir igual que en las dietas no vegetarianas. No es equivalente el consumo de zumos (en especial comerciales) a una pieza de fruta.
  • Legumbres: 2-4 raciones/ día, Medio plato de garbanzos, lentejas o alubias.3-4 cucharadas de hummus.2 cucharadas de mantequilla de cacahuetes.Una hamburguesa vegetal.Una porción de tofu (o 2 salchichas) o tempeh., Importante dejarlas en agua la noche anterior y consumirlas junto a alimentos ricos en vitamina C.

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La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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Vitaminas

Una alimentación sana y variada, junto con una exposición solar razonable, nos garantizará el aporte de todas las vitaminas que necesitamos Las vitaminas, sin darnos cuenta, son parte de nuestra alimentación normal de todos los días. Constituyen un grupo heterogéneo de sustancias naturales que tienen en común que su presencia resulta necesaria para que los organismos vivos desarrollen sus funciones vitales adecuadamente. Las vitaminas intervienen de forma directa o indirecta en múltiples y complejos sistemas de reacciones químicas (metabolismo) que se producen dentro de los seres vivos. Clásicamente las vitaminas se nombran con letras del abecedario y por una de sus propiedades se han separado en dos grupos: las que se disuelven en grasas (liposolubles): A, D, E, K y F, y las que se disuelven en agua (hidrosolubles): B y C. Aunque los requerimientos diarios de vitaminas son mínimos, la importancia de estas sustancias radica en que el organismo no las puede fabricar (sintetizar) y por lo tanto dependemos directamente de lo que tomamos a través de los alimentos o de que nos expongamos al sol, como en el caso de la vitamina D; y como ningún alimento contiene todas las vitaminas necesarias, nuestra dieta ha de ser obligatoriamente variada. ¿Qué enfermedades produce su carencia? La falta casi absoluta de vitaminas puede dar lugar a enfermedades carenciales, hoy día casi inexistentes en los países desarrollados, como el escorbuto (falta de vitamina C), la pelagra (falta de vitamina B1) o el raquitismo (falta de vitamina D). Actualmente se sabe que el déficit importante de vitamina A no solo produce ceguera, sino que es causa de importantes problemas inmunitarios responsables de numerosas muertes infantiles, por lo que en los últimos años viene llevándose a cabo, por parte de la OMS y UNICEF, una campaña mundial de administración de esta vitamina a la población infantil y a las gestantes en los países donde abunda la malnutrición y resultan más afectados de esta carencia alimentaria. ¿Qué enfermedades produce el exceso de vitaminas? Aunque por lo general solo se hable de las vitaminas para referirse a su carencia, el exceso de aporte de vitaminas puede provocar también enfermedades (intoxicaciones). Estos problemas son característicos de las vitaminas liposolubles pues, cuando su aporte es excesivo, quedan retenidas acumulándose en el cuerpo. Los casos más habituales son los de la intoxicación por vitamina D y por vitamina A ¿Los niños deben recibir suplementos vitamínicos? Los pediatras recomiendan la administración a los lactantes, durante el primer año de su vida, de suplementos de vitamina D en forma de gotas. Esto es especialmente importante en los meses de invierno y si se vive en regiones poco soleadas, ya que esta vitamina se fabrica en gran parte en la propia piel, gracias a los rayos del sol. Las fórmulas adaptadas están también suplementadas con vitaminas, aunque para recibir la cantidad recomendada de vitamina D sería necesario consumir más de un litro de leche al día. No se debe hacer ver a los niños que necesitan tomar pastillas o jarabes para estar fuertes y sanos. Las vitaminas están en los alimentos y una dieta variada que incluya además productos crudos, como frutas y determinadas verduras, asegura un aporte más que suficiente de vitaminas, por lo que es innecesario y puede incluso llegar a ser perjudicial para la salud, tomar suplementos vitamínicos en forma de productos farmacéuticos o de herbolario. Hay que tomar todos los días alimentos de los cuatro grupos clásicos y así estarán sobradamente cubiertas todas nuestras necesidades vitamínicas: | pan y cereales | hortalizas y frutas | lácteos | carnes, pescados, huevos y legumbres | | --- | --- | --- | --- | | mejor si son integrales | mejor hortalizas naranjas y verde-oscuras | mejor con poco contenido en grasa | mejor más legumbres, carnes magras y pescado | Las personas con dietas vegetarianas estrictas sí pueden necesitar suplementos vitamínicos, fundamentalmente la vitamina B12. ¿Las vitaminas aumentan el apetito? Un error muy extendido es creer que las vitaminas aumentan el apetito de los niños. El apetito no se modifica por la administración de vitaminas, los medicamentos que sí producen este efecto no aportan ningún nutriente esencial al organismo, sino que simplemente provocan una sensación "artificial" de ganas de comer (además de ganas de dormir) en quienes los reciben.

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Preparando un embarazo

Es importante planificar los embarazos, de modo que nos situemos en la línea de salida en las mejores condiciones posibles La salud de la mujer en el periodo preconcepcional determina su salud durante el embarazo. Según datos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, solo la mitad de los embarazos en España son planificados y solo un 10% de las parejas que planifican su embarazo acuden a una consulta médica preconcepcional. Si planificar el embarazo es importante en una mujer sana, lo es especialmente en aquellas con patologías de base como diabetes, hipertensión arterial, enfermedad inflamatoria intestinal o enfermedades autoinmunes; en estos casos la mujer debe ser asesorada adecuadamente por un equipo médico multidisciplinar, con el objetivo de ajustar su estado basal y su tratamiento de cara al embarazo. ¿Cuáles son las recomendaciones más importantes? Dieta: Se recomienda una dieta equilibrada y variada con un adecuado aporte de todos los nutrientes, así como restringir el consumo de cafeína y evitar el alcohol. En cuanto al aporte de micronutrientes, revisten especial importancia el ácido fólico y el yodo: Ácido fólico: se ha demostrado que un adecuado aporte durante el periodo preconcepcional y las primeras semanas de embarazo reduce la incidencia de defectos del tubo neural. Está presente en diferentes alimentos como verduras y hortalizas, frutas, frutos secos, cereales o legumbres. Los requerimientos de folatos aumentan considerablemente durante las primeras etapas del embarazo, por ello es recomendable iniciar la suplementación farmacológica diaria con ácido fólico desde 4 semanas antes de la concepción hasta 12 semanas después. En mujeres de bajo riesgo se recomienda un aporte de entre 0,4 y 0,8 mg/día de ácido fólico. En mujeres de alto riesgo (defecto de tubo neural en gestación previa, antecedentes familiares de defectos del tubo neural, diabetes, epilepsia, dietas vegetarianas estrictas) se recomienda que el aporte sea de 4 mg/día. Yodo: forma parte de las hormonas tiroideas y es otro de los micronutrientes a cuyo aporte debemos prestar atención durante la etapa preconcepcional, el embarazo y la lactancia. La ingesta diaria recomendada es de 150 mcg/día durante la etapa preconcepcional, ascendiendo a 200 mcg/día durante embarazo y lactancia. Debemos garantizar un adecuado aporte dietético de yodo en la etapa preconcepcional mediante la ingesta de sal yodada y al menos tres raciones diarias de lácteos, teniendo en cuenta que una ración de lácteos equivale a un vaso de leche, 2 yogures o 80 gramos de queso fresco. Si el aporte dietético es insuficiente, puede ser necesaria la suplementación farmacológica, aunque en nuestro medio esta decisión ha de ser individualizada. Por ello, es recomendable que consultes con tu médico. Es importante además realizar un buen lavado de frutas y verduras, cocinar bien carnes y pescados, consumir leche y derivados pasteurizados, así como llevar a cabo una rigurosa higiene de manos, con la finalidad de evitar infecciones como la toxoplasmosis o la listeriosis. Control del peso: la obesidad ocasiona toda una serie de cambios a nivel endocrino que pueden causar problemas de fertilidad. Además, se relaciona con ciertas complicaciones durante la gestación, aumentando especialmente el riesgo de diabetes gestacional y preeclampsia. Un adecuado control del peso en el periodo preconcepcional repercutirá positivamente en la gestación. Ejercicio físico: realizar ejercicio físico regularmente y de intensidad adecuada a la capacidad física de cada persona siempre es recomendable, más aún en esta etapa preconceptiva. Tabaco y otras drogas: se recomienda abandonar por completo el consumo de tabaco, no solo por parte de la mujer, sino también por parte de su pareja y convivientes. Evidentemente, debe evitarse también el consumo de alcohol y de otras drogas de abuso. Consumo de medicamentos: las mujeres que consumen medicación de forma habitual deben consultar con su médico para valorar si esta es compatible o no con la gestación y si es necesario realizar ajustes en el tratamiento. Vacunas: es importante comprobar que el calendario vacunal se encuentre al día antes de buscar un embarazo. Recuerda que tras la administración de vacunas vivas atenuadas es necesario posponer la concepción al menos cuatro semanas. Si bien todas estas recomendaciones deben ser tenidas en cuenta, es importante realizar una consulta médica preconcepcional para así realizar una evaluación individualizada, teniendo en cuenta posibles factores de riesgo.

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Dieta mediterránea

¿Qué es la dieta mediterránea? La dieta mediterránea es mucho más que una forma de alimentación saludable. Es un estilo de vida que combina: Un tipo de alimentación equilibrada y completa, basada en productos frescos, locales y de temporada en la medida de lo posible. El hábito de compartir con otras personas las horas de las comidas, las tradiciones y las celebraciones. La práctica de ejercicio físico moderado, pero diario y preferiblemente al aire libre. ¿Qué virtudes tiene la dieta mediterránea? En diversos estudios se ha constatado que en los países del área Mediterránea la incidencia de enfermedad coronaria (infarto) es menor que en los países del norte de Europa. En general, se puede decir que la dieta mediterránea se ha relacionado con una mejor salud y con una mayor esperanza y calidad de vida de la población. Sin embargo, nuestra sociedad actual está abandonando este estilo de vida por nuevos hábitos alimentarios poco saludables. Una consecuencia evidente de estos cambios es el aumento de la obesidad, especialmente entre los niños. Diez recomendaciones básicas de la dieta mediterránea Utilizar aceite de oliva. Preferiblemente virgen extra ( AOVE). Es el aceite más utilizado en la cocina mediterránea. Es un alimento rico en vitamina E, beta-carotenos y ácidos grasos monoinsaturados, que le confieren propiedades protectoras frente a las enfermedades cardiovasculares (arteriosclerosis, infarto de miocardio, ataques cerebrales, problemas de circulación, etc.). Este alimento representa un tesoro dentro de la dieta mediterránea y ha perdurado, a través de siglos, entre las costumbres gastronómicas regionales, otorgando a los platos un sabor y aroma únicos. Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia: frutas, verduras, legumbres y frutos secos. Las verduras, hortalizas y frutas son la principal fuente de vitaminas, minerales y fibra de nuestra dieta y nos aportan, al mismo tiempo, una gran cantidad de agua. Es recomendable consumir 5 raciones de fruta y verdura a diario. Gracias a su contenido elevado en antioxidantes y fibra pueden contribuir a prevenir, entre otras, algunas enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. El pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y especialmente sus productos integrales) deberían formar parte de la alimentación diaria. Consumir todos los días pasta, arroz y otros cereales es indispensable por su composición rica en hidratos de carbono. Nos aportan una parte importante de la energía necesaria para nuestras actividades diarias. Hay que tener en cuenta que sus productos integrales nos aportan más fibra, minerales y vitaminas. Los alimentos poco procesados, frescos y de temporada son los más adecuados. Es importante aprovechar los productos de temporada, ya que, sobre todo en el caso de las frutas y verduras, nos permite consumirlas en su mejor momento, tanto por la aportación de nutrientes como por su aroma y sabor. Consumir diariamente productos lácteos, principalmente yogur y quesos. Los productos lácteos son excelentes fuentes de proteínas de alto valor biológico, minerales (calcio, fósforo, etc.) y vitaminas. El consumo de lácteos fermentados (yogur, etc.) se asocia a una serie de beneficios para la salud, porque estos productos contienen microorganismos vivos capaces de mejorar el equilibrio de la microbiota intestinal. La carne roja se tendría que consumir con moderación y, si puede ser, como parte de guisos y otras recetas. Y las carnes procesadas en cantidades pequeñas y como ingredientes de bocadillos y platos. Las carnes contienen proteínas, hierro y grasa animal en cantidades variables. El consumo excesivo de grasas animales no es bueno para la salud. Por lo tanto, se recomienda el consumo en cantidades pequeñas, preferentemente carnes magras (sin grasa), y formando parte de platos a base de verduras y cereales. Consumir pescado en abundancia y huevos con moderación. Se recomienda el consumo de 3o 4 raciones de pescado a la seman, de las que 1 o 2 sean de pescado azul de pequeño tamaño. Los huevos contienen proteínas de muy buena calidad, grasas y muchas vitaminas y minerales que los convierten en un alimento muy rico. El consumo de tres o cuatro huevos a la semana es una buena alternativa a la carne y el pescado. La fruta fresca tendría que ser el postre habitual. Las frutas son alimentos muy nutritivos que aportan color y sabor a nuestra alimentación diaria y son también una buena alternativa en el desayuno, a media mañana y como merienda. El agua es la bebida por excelencia en el Mediterráneo. El agua es fundamental en nuestra dieta. El vino es un alimento tradicional en la dieta mediterránea que puede tener efectos beneficiosos para la salud, consumiéndolo en la edad adulta, con moderación, durante las comidas y en el contexto de una dieta equilibrada. Realizar actividad física todos los días, ya que es tan importante como comer adecuadamente. Mantenerse físicamente activo y realizar cada día un ejercicio físico adaptado a nuestras capacidades es muy importante para conservar una buena salud. Saber más: Fundación Dieta Mediterránea .

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Pescado en la dieta infantil

El pescado es un alimento muy nutritivo que es conveniente incluir en la dieta de los niños, varios días a la semana El pescado Los pescados y los mariscos son alimentos muy nutritivos, siendo una fuente importante de: Proteínas de alto valor biológico Vitaminas (A y D, sobre todo) Minerales (calcio, yodo y selenio) Además, sobre todo los pescados azules, contienen una gran cantidad de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga omega-3, que son beneficiosos para: El desarrollo del sistema nervioso del niño La prevención de enfermedades cardiovasculares Las defensas inmunitarias Tipos de pescados El valor nutritivo del pescado es semejante, independientemente de su procedencia (fresco o congelado). Según su contenido graso se clasifican en: Pescados magros o blancos (los que tienen menos de un 1 % de grasa): merluza, bacalao, lenguado, gallo, fletán, pescadilla. Pescados semigrasos (con una proporción de 2 a 7% de grasa): emperador, trucha, salmonete, besugo, palometa. Pescados grasos o azules (los que tienen más de un 7 % de grasa): sardina, caballa, arenque, anchoa, boquerón, atún. ¿Cuántas raciones de pescado deben comerse a la semana en la infancia? Según el Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría y el Programa Perseo del Ministerio de Sanidad, deberían consumirse al menos 3-4 raciones de pescado si es blanco o 2 raciones si es azul. ¿Qué es una ración de pescado en la práctica diaria? Según el Programa Perseo, una ración de pescado (limpio y sin espinas) corresponde a unos 50-85 gramos, lo que suele coincidir con un filete pequeño. ¿Por qué hay preocupación con el mercurio y los pescados? El mercurio se genera naturalmente en el medio ambiente y también se emite al aire por la contaminación industrial. Este mercurio es arrastrado por los ríos a los océanos donde se transforma en metilmercurio, acumulándose en el cuerpo de determinados tipos de pescado. En el ser humano, el metilmercurio atraviesa la placenta y la barrera del cerebro pudiendo producir daños importantes en el sistema nervioso en crecimiento. ¿[Qué pescados](https://www.aeped.es/comite-nutricion-y-lactancia-materna/nutricion-infantil/noticias/nuevas-recomendaciones-consumo-pescado) acumulan más metilmercurio en su cuerpo? Los peces con más contenido en metilmercurio son sobre todo los de mayor tamaño, como el pez espada, el tiburón, el atún rojo y el lucio. Según las autoridades española (AECOSAN) se recomienda evitar su ingesta en las mujeres embarazadas (o que puedan estarlo), mujeres en fase de lactancia y niños menores de 10 años. Para los niños entre 10 y 14 años se recomienda limitar su ingesta a un máximo de 120 gramos al mes. ¿Cómo debemos cocinar el pescado para que contenga menos metilmercurio? El metilmercurio está en el tejido del pescado, de modo que no se puede disminuir su contenido con lavados, ni con cocinados especiales. Sin embargo, es una buena idea quitarle la piel, la grasa abdominal y las vísceras internas. ¿Hay que desaconsejar todos los pescados grasos? En absoluto, solo es recomendable limitar la ingesta de los cuatro pescados anteriores. ¿Y qué pasa con el salmón y los camarones? Hay varios pescados ricos en ácidos graso poliinsaturados y que apenas acumulan metilmercurio, por lo que son altamente recomendables en el niño como son: Salmón Sardina Trucha Mariscos: gambas, camarones y calamares ¿Es malo consumir panga? El panga es un pescado blanco de agua dulce de origen asiático, que se cría en cautividad. Los controles que realizan las autoridades sanitarias garantizan que se trata de un alimento seguro. Aunque también es cierto, de acuerdo con el Comité de Nutrición de la AEP , que existen otras especies de pescado blanco con mejor calidad nutricional y cuyos métodos de producción son más respetuosos con el medio. ¿Dónde puedo encontrar más información? Recomendaciones sobre las grasas en la alimentación de niños y adolescentes Información de la Asociación Española de Pediatría sobre el consumo de determinados pescados Recomendaciones de la AECOSAN Pescados adecuados para el niño

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Celiacos y dieta sin gluten

La enfermedad celiaca afecta al 1% de la población. Los celiacos no pueden comer gluten. El gluten es una proteína que se encentra en el trigo, la cebada, el centeno, la avena y el tritícale (híbrido de trigo y centeno). No debe iniciarse una dieta sin gluten antes de tener el diagnóstico de un especialista, ya que dificultaría el diagnóstico de la enfermedad. ¿Qué productos contienen gluten? Los productos que habitualmente contienen gluten son aquellos elaborados con harina, como el pan, los productos de bollería y pastelería y las pastas, y también la cerveza. En pequeñas cantidades también se encuentran en muchos otros alimentos. El gluten aporta elasticidad y esponjosidad, por este motivo la industria alimentaria lo incluye en múltiples alimentos que no lo contienen originalmente. Además, existe la posibilidad de que el producto haya sido tratado en el mismo lugar donde se han manipulado alimentos con gluten y por tanto pueda estar contaminado. Es importante acostumbrar a los niños desde pequeños a comer productos naturales y minimizar el consumo de productos manufacturados, ya que en estos últimos el riesgo de contaminación es mayor. El celiaco debe basar su dieta en los siguientes alimentos: verduras, frutas, legumbres, hortalizas, carnes, pescados, huevos, leche, aceite y cereales sin gluten (arroz y maíz). Debe rechazarse cualquier producto que contenga los ingredientes a continuación señalados, salvo que incluya algún sello oficialmente reconocido de alimento sin gluten: Almidones modificados: Fécula Fibra Gofio Harina Hidrolizado de proteína Hidrolizado de proteína vegetal Cereales Condimentos Espesantes Extracto de levadura Malta Jarabe de malta Extracto de malta Proteína Proteína vegetal Sémola ¿Qué cuidados especiales se recomienda tener en la cocina? Es aconsejable evitar compartir aceites para freír alimentos con y sin gluten. Tampoco se debe tostar el pan en una tostadora que se usa para pan con gluten, ni compartir utensilios de cocina. En aquellas casas en las que haya un celíaco, se recomienda eliminar las harinas de trigo y el pan rallado normal. En su lugar se puede utilizar harinas de arroz, de garbanzos o de maíz, pan rallado sin gluten, copos de puré de patata, etc. para rebozar, empanar o espesar salsas. Para evitar errores se recomienda dejar una estantería o un armario para los productos sin gluten. ¿Cómo se identifican los productos sin gluten? El reglamento del 20 de julio de 2016 destaca: Se determina que la declaración “sin gluten” solamente podrá utilizarse cuando los alimentos, tal como se venden al consumidor final, no contengan más de 20 mg/kg de gluten. La declaración “muy bajo en gluten” solamente podrá utilizarse cuando alimentos que contengan trigo, centeno, cebada, avena o sus variedades híbridas, o que contengan uno o más ingredientes hechos a partir de estos cereales, que se hayan procesado específicamente para reducir su contenido de gluten, no contengan más de 100 mg/kg de gluten en el alimento tal como se vende al consumidor final. Existe un símbolo, formado por una espiga tachada dentro de un círculo, que es el símbolo internacional para identificar los productos “sin gluten”. En España, podemos observar, además de este, otros distintivos que son propios de las distintas asociaciones de celíacos y de la propia industria alimentaria. Por ejemplo, existe otro símbolo que identifica que un producto es “sin gluten” y que una empresa externa (certificadora) lo avala, siendo más restrictivo en el contenido en gluten (10 ppm). Esta es la marca de garantía “Controlado por FACE”, acompañada de una espiga verde en el interior de un octógono. Los celiacos deben consumir los alimentos etiquetados como “sin gluten”. Los productos con menos de 20 ppm de gluten pueden ser consumidos, pero si se abusa de estos, la cantidad final de gluten que se ingiera puede llegar a ser elevada, por lo que se recomienda consumirlos en pequeñas cantidades. Ante la duda de si un producto contiene gluten o no, lo más recomendable es no consumirlo.

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Golpes en los dientes

Ante un golpe en los dientes: mantener la calma, lavar suavemente la boca con agua y observar qué daños se han producido Los golpes en los dientes pueden ocurrir por una caída accidental mientras juegan y también mientras practican diferentes deportes. Pueden ser golpes contra objetos contundentes como balones, postes de porterías, el borde de una mesa… y también el codo o la cabeza de un compañero de juegos. ¿Hay niños con más riesgo de traumatismo dental? Existe un tipo de maloclusión dental que aumenta mucho la predisposición a los traumatismos dentales, se trata de la maloclusión llamada de clase II. Es muy frecuente y consiste en que la arcada dental superior está adelantada sobre la inferior, de modo que los dientes centrales superiores quedan muy desprotegidos y se pueden fracturar con cierta facilidad. ¿Qué tipos de lesiones dentales se pueden producir por un golpe? Hay dos tipos principales de lesiones accidentales en los dientes: Las fracturas dentales: el diente se ha roto en una pequeña o gran parte (en casos graves puede afectarse también el hueso que soporta al diente). Las luxaciones dentales: el diente no se ha roto, pero se mueve o se ha desplazado. Las luxaciones dentales, a su vez, se dividen en varias clases, según que el diente se haya desplazado hacia adentro, hacia afuera, se haya incrustado en la encía o se haya desprendido parcial o totalmente. Este último caso es lo que se llama avulsión del diente. ¿Qué pueden hacer los padres, profesores o cuidadores de los niños en los primeros momentos? Ante todo, mantener la calma, lavar la boca suavemente con agua y observar qué daños se han producido. La situación que más preocupa, de forma inmediata, es la de la avulsión dental (el diente se ha desprendido totalmente de la encía). Es muy diferente lo que tenemos que hacer si se trata de un diente de leche o un diente definitivo: En dentadura de leche NO se debe intentar recolocar el diente, pues se puede dañar el germen del diente definitivo (que aún se está formando). En dentadura definitiva: Si el diente está limpio, se recomienda cogerlo por la parte más externa e implantarlo suavemente enseguida en su lugar. Si el diente está sucio o nadie si se atreve a reimplantarlo, se ha de trasladar en suero fisiológico o leche (también puede servir la saliva en la boca de un adulto o el líquido de conservar lentillas), mejor con hielos alrededor. No se debe trasladar en seco y tampoco es adecuada el agua. Es importante no frotarlo para no eliminar la parte viva, la pulpa, y sobre todo el ligamento periodontal, necesario para la supervivencia del diente. Hay que acudir a un dentista o a un centro sanitario lo antes posible, mejor antes de 30 o 60 minutos. Cuanto antes se realice la reimplantación, más posibilidades hay de que no se malogre el diente. ¿Hay que ir siempre urgentemente al dentista? Si se ha fracturado el diente y tenemos el fragmento roto, hay muchas posibilidades de que el dentista lo pueda pegar si se lleva en suero fisiológico, leche… lo antes posible. En otros casos, si no ha habido avulsión y no se aprecian lesiones importantes, no se requiere tratamiento de urgencia, pero siempre es conveniente acudir posteriormente al dentista, ya que puede haber lesiones menos apreciables en el primer momento, que pueden necesitar un tratamiento posterior. ¿Qué otras medidas hay que tomar? Es importante una higiene de la boca muy suave en los siguientes días después del traumatismo, con enjuagues frecuentes con suero salino fisiológico si el niño es capaz de hacerlos. Darle al niño analgésicos como para cualquier otro dolor. Hay niños a los que se les habrá indicado tomar antibióticos o aplicar antisépticos en las heridas de la boca. Ofrecerle alimentos de consistencia blanda durante una semana, sin azúcares ni ácidos, animándole a comer utilizando los dientes que no hayan sufrido en el traumatismo. Todos los golpes dentales deben ser valorados posteriormente por el dentista.

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Dolor en los pezones. Grietas

Amamantar no duele. Si la madre nota dolor al dar el pecho debe consultar para evitar que se produzcan grietas ¿Qué son las grietas? El amamantamiento no produce dolor. Puede existir un dolor inicial o transitorio del pezón, los primeros días tras el parto, pero su persistencia indica la existencia de un problema. Si la madre tiene dolor en los pezones o éstos tienen grietas, lo más probable es que se deba a un mal agarre del bebé al pecho. Es importante buscar ayuda para identificar precozmente la causa del problema y corregirla, ya que tanto el dolor como las grietas en el pezón (y muchas veces ambos ocurren simultáneamente) pueden ser motivo de abandono de la lactancia materna. ¿Cuál puede ser la causa? El agarre inadecuado del pecho es la causa más frecuente. El enganche es correcto cuando la boca del bebé está bien abierta, abarcando el pezón y gran parte de la areola, el labio inferior está evertido, con toda la boca haciendo ventosa, sin producir dolor. La barbilla y la nariz están pegadas al pecho, los carrillos permanecen hinchados y no se retraen. El enganche incorrecto puede deberse a una mala posición del bebé al mamar, problemas anatómicos maternos (pezón plano o invertido, ingurgitación del pecho) que dificultan el agarre o problemas anatómicos del bebé (frenillo sublingual corto o a una mandíbula retraída). Traumatismo sobre el pecho que puede producirse por múltiples razones: mal agarre continuado, lavado frecuente del pecho con agua y jabón, humedad retenida (por ejemplo por el uso de discos protectores si no se recambian frecuentemente), retirada brusca del bebé cuando aún está succionando (si el bebé está succionando y se le quiere retirar del pecho no hacerlo bruscamente estirando el pezón, deslizar un dedo por la comisura labial para romper el vacío sobre el pecho), uso incorrecto de la bomba extractora (colocación asimétrica o copa de tamaño inadecuado). Dermatitis por el uso de sustancias irritantes. Infecciones (por hongos o bacterias). En estos casos a menudo el dolor continúa tras finalizar el amamantamiento. Fenómeno de Raynaud, fenómeno vascular que se manifiesta por blanqueamiento de la piel del pezón y dolor ardiente, seguido de cambio de color a morado o rojo, antes de recuperar el color habitual. ¿Cuándo consultar? Si se produce dolor durante la toma de manera persistente que no mejora al intentar corregir la posición del bebé y de la madre o si se observan grietas en el pezón, ha de consultarse rápidamente. Las grietas, y por tanto el dolor, pueden tardar en mejorar unas 48 horas tras instaurar las medidas de manejo. ¿Cómo se puede prevenir? Es importante la información prenatal sobre la lactancia materna, para desterrar falsos mitos relacionados con ella. El dolor en los pezones no se relaciona con la duración ni con la frecuencia de las tomas. El examen prenatal del pecho también puede ayudar. Lo fundamental es: Asegurar una correcta posición y sellado del niño al pecho. Antes del alta hospitalaria tras el parto, el personal sanitario comprobará que la toma se produce con un correcto agarre. Evitar el uso de chupetes durante el primer mes de vida para prevenir la confusión tetina-pezón. Evitar el lavado del pecho antes y después de cada toma, así como la aplicación de cremas o pomadas. Si se lava el pecho frecuentemente, la secreción fisiológica protectora que excretan las glándulas que existen alrededor de la areola (glándulas de Montgomery) se pierde, exponiendo al pecho a la irritación. Es suficiente con la limpieza del pecho una vez al día coincidiendo con la ducha diaria. Evitar la humedad. Se debe mantener el pecho seco y aireado entre tomas. Si se usan discos protectores para evitar mancharse la ropa, deben cambiarse frecuentemente. Puede ser útil el uso de conchas protectoras con orificios que permiten airear la piel del pezón. Procurar usar tejidos lo más naturales posible (algodón, lino) y sujetadores que sostengan la mama pero no la compriman. ¿Cómo se puede tratar? El mejor manejo son las medidas de prevención para evitar la aparición de grietas. Si la lesión ya se ha producido, solicitar ayuda para identificar precozmente la causa (se requerirá explorar el pecho, el bebé y observar una toma), corregirla y facilitar la curación de la piel. Conseguir una buena posición del niño al pecho. Insistir en que la boca realice un buen sellado, abarcando el pezón y parte de aréola manteniendo el labio inferior evertido. Puede ser útil si el dolor es muy importante, empezar la toma por el pecho menos afectado, para evitar que la succión inicial (habitualmente más vigorosa) se realice en el pecho más dolorido. Aconsejar las tomas frecuentes, para evitar la ingurgitación mamaria que empeoraría la situación. Si el dolor es muy intenso, el uso de pezoneras puede ser útil de forma transitoria. Ha de escogerse la del tamaño adecuado al tamaño de la mama y retirarlas en cuanto se resuelvan las grietas. Si a pesar de las medidas previas, el dolor al mamar es muy importante, puede realizarse extracción manual de la leche del pecho afecto para mantener la producción hasta que la grieta cicatrice. Si se detecta en el bebé frenillo lingual corto restrictivo (anquiloglosia) se remitirá al bebé para valoración por un especialista. Los tratamientos tópicos para alivio del dolor en el pezón no han demostrado una mejoría significativa. La aplicación de leche materna en el pezón al final de la toma, puede ser igual o más beneficiosa que aplicar cremas con lanolina, pero si la mujer está usando un producto que no es dañino para ella ni para el bebé, puede mantenerse su uso. Si existe infección será necesario tratarla con pomadas o con antibióticos orales, siempre bajo recomendación médica. Si el problema es una dermatitis se debería dejar de utilizar cualquier pomada que se estuviera usando y lavar bien la ropa para evitar restos de detergente. Valorar contactar con un dermatólogo. En los casos de fenómeno de Raynaud es aconsejable evitar cambios bruscos de temperatura en la zona del pezón.

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Cepillado de los dientes

La limpieza dental frecuente, pero inadecuada, puede facilitar la aparición de caries en los dientes y la inflamación de las encías ¿Por qué debemos cepillarnos los dientes? Cepillar los dientes sirve para limpiarlos de la placa bacteriana, que es una capa pegajosa de bacterias que se forma sobre los dientes y las encías. La placa produce ácidos que atacan el esmalte de los dientes y que pueden dar lugar a la caries y también irritar las encías (lo que llamamos gingivitis). La gingivitis, a la larga, produce una enfermedad (enfermedad periodontal) que es la principal causa de pérdida de dientes en adultos. La mejor manera de eliminar la placa es cepillando los dientes y limpiando entre los dientes cada día. Para hacerlo correctamente necesitaremos: Cepillo de dientes: el tamaño y forma del cepillo dental deben adaptarse a la boca de cada persona, para que pueda llegar a todas las zonas con facilidad. Se debe cambiar el cepillo cada 2-3 meses para que se mantenga en perfecto estado. Pasta de dientes con flúor que ayuda a proteger los dientes contra las caries. Hilo o cepillos interdentales: la limpieza interdental una vez al día, con hilo dental o limpiadores especiales, elimina la placa de entre los dientes, donde el cepillo no llega, y es fundamental para evitar la enfermedad periodontal. ¿Cómo se cepillan los dientes? Para ayudar a los hijos a lavarse los dientes, primero han de aprender los adultos. En los dos videos del Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de España se enseñan, con imágenes muy claras, los pasos del cepillado correcto ( abajo ) y de la limpieza interdental. Poner el dentífrico sobre el cepillo. Conviene seguir un orden, por ejemplo dividiendo mentalmente la dentadura en cuatro cuadrantes, dos arriba y dos abajo. Empezar con la parte superior, caras externas de los dientes. El cepillo se colocará de forma horizontal y perpendicular al diente, ligeramente inclinado hacia la encía. Hacer movimientos de cepillado descendentes, siempre desde la encía hacia el borde de los dientes, separar, volver arriba, repetir, de encía a borde del diente (no al revés), diente por diente. Después de las caras externas, pasar a las caras internas con igual técnica. Luego pasar a las caras triturantes, éstas se cepillan con movimientos horizontales adelante y atrás. Pasar al siguiente cuadrante de la arcada superior y repetir el proceso. Después pasar a la parte inferior, empezando también por las caras externas, cepillo perpendicular, inclinado hacia la encía ligeramente, y movimientos desde la encía hacia el borde del diente. Después seguir con las caras internas. Para la cara interna de los incisivos (dientes delanteros), tanto superiores como inferiores, se utiliza la punta del cepillo. Posteriormente es recomendable cepillar la lengua, con el cepillo perpendicular y haciendo barridos siempre hacia adelante. Para que no dé náuseas es conveniente sacar bien la lengua para cepillarla. Otra técnica de cepillado Los niños no hacen bien los movimientos de arriba abajo. Aprenden antes el cepillado con movimientos horizontales. Con la misma posición del cepillo se frotarían de dos en dos los dientes y muelas horizontalmente, recorriendo toda la altura del diente e insistiendo en el punto donde comienza la encía. Se seguirá un recorrido sistemático, igual que con la técnica del cepillado vertical. Limpieza interdental Es el complemento perfecto del cepillado. Elimina los restos de alimentos que quedan entre los dientes. Se debe realizar una vez por día. Se debería empezar la utilización de hilo dental a partir de que los dientes contactan entre sí, entre los 2 y los 6 años de edad, aunque puede tardar varios años en dominar la técnica vale la pena iniciarles. Sacar unos 40 cm de hilo dental y enrollar cada extremo en el dedo medio de cada mano, según se ve en el vídeo. Soltar de un lado y recoger con índices y pulgares según se ensucia. Meter la seda suavemente con presión contra diente, nunca contra la encía, y pasar entre cada 2 dientes, barriendo la cara lateral de uno y luego del otro diente que forman cada espacio, desde la encía al borde del diente, sin olvidar la cara posterior de la última muela de cada lado. Hay personas que tienen problemas manejando el hilo dental y prefieren otro tipo de limpiador interdental: cepillos especiales, varillas… preguntar al dentista cómo usarlos correctamente para no lesionar las encías. ¿Cómo se le cepillan los dientes a un hijo? Para limpiar los dientes a un niño en edad escolar lo más práctico puede ser ponerse detrás del niño con su cabeza apoyada en el cuerpo del adulto. Si es un niño pequeño puede ser más fácil hacerlo con el niño tumbado y el mayor por detrás. Hasta que el niño tenga unos 6 años la limpieza la deben de realizar los adultos, y después de esta edad no está de más supervisarla. ¿Se puede utilizar un cepillo eléctrico? Los cepillos eléctricos pueden ser tan eficaces eliminando la placa bacteriana como un cepillo manual, siempre que se sea meticuloso en su uso. Si son de los que tienen un movimiento rotatorio alternativo (giran en un sentido y en el otro) no necesitan que hagamos movimientos con la mano, tan solo aplicarlo sobre el diente y deslizarlo de un lugar a otro hasta recorrer toda la dentadura. Los cepillos eléctricos que solo giran en un sentido deben utilizarse con movimientos rotatorios sobre cada diente. No está claramente demostrado cuál sistema limpia mejor. Hay odontólogos partidarios y detractores del cepillo eléctrico. Se dispone de un vídeo del Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de España donde explican la técnica del cepillado con cepillo eléctrico . Artículo elaborado en colaboración con el grupo PrevInfad ¿Dónde puedo encontrar más información? Prevención de las caries. Organización Colegial de Dentistas de España

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La cultura de dieta: ¿un peligro para la salud mental de los niños?

Comer es una necesidad y puede ser un acto placentero o convertirse en un verdadero infierno ¿Qué está ocurriendo? Estamos asistiendo a un aumento de la preocupación por la alimentación saludable, con mensajes diversos en muchos casos gordofóbicos y estigmatizantes. La obesidad se define utilizando un marcador llamado índice de masa corporal, que se calcula según el peso y la talla de la persona. El peso corporal resulta de la combinación de diversos factores, algunos de los cuales no son modificables. Basar los consejos de alimentación en si alguien pesa más o menos kilos resulta cuanto menos absurdo y puede ser contraproducente. Es mucho más importante centrarse en la persona de manera global, cuidando también la parte psicológica y la que tiene que ver con sus relaciones sociales. Comer es una necesidad y puede ser un acto placentero o convertirse en un verdadero infierno, según la interpretación que se haga de los mensajes recibidos y la experiencia acumulada. El problema reside en imponer a los niños una responsabilidad con la nutrición que no les corresponde, a riesgo de que aparezcan el miedo y la culpa. Ambos sientan las bases de una mala relación con la comida y pueden preceder a ciertos comportamientos restrictivos o incluso purgativos. ¿Qué mensajes dañinos puede haber en relación a los alimentos? Los niños no tienen que ver los alimentos en términos de “buenos” o “malos”, ni sinónimos parecidos que los clasifiquen. No tienen que pensar en las calorías ni saber los macronutrientes de cada plato. Tampoco tienen que asumir que algunas comidas son castigos (terminar la ensalada, mañana toca verdura…) ni que otras son premios o se asocian a buenos comportamientos (acaba el pescado y te doy flan, como has recogido te doy un bombón). La comida nos la merecemos sólo por el hecho de existir. Está a nuestro alcance para poder desarrollarnos con plenitud, tanto en el plano físico como en el psicológico y el social. Los nutrientes de la misma van más allá de los cálculos de proteínas, hidratos de carbono y grasas. El contenido de las redes sociales y la propia sociedad en conjunto suele emitir juicios de forma constante en relación a la comida. Los niños están a menudo expuestos a comentarios negativos varias veces al día. Están tan extendidos que en ocasiones cuesta reconocerlos. Lo mismo sucede con los mensajes relacionados con el cuerpo. Hablar de dietas en el sentido restrictivo o tratar de “compensar” supuestos excesos, se traduce en los niños en que algo está mal. Si son pequeños, no podrán diferenciar las metáforas y se lo tomarán en el sentido literal. Si son adolescentes (o cada vez antes) pueden empezar a rechazar cómo son en realidad. Estos son algunos ejemplos que pueden conducir a tener una mala relación con su cuerpo y con la comida: ¿te vas a comer todo eso?; la vecina se ha puesto muy gorda; he estado en el gimnasio, así que me puedo comer un bombón; como sigas comiendo así no vas a poder parar; hoy he comido mucho, así que mejor luego no cenaré; voy a correr un rato para bajar el desayuno… Observa a tu alrededor cuántas veces escuchas cosas parecidas. A eso están expuestos constantemente nuestros niños y adolescentes. Entonces, ¿qué hacemos? No se trata de “enseñarles” a comer ni mucho menos a comprar en el supermercado. La clave está en adquirir hábitos saludables desde la curiosidad, en base a una actitud positiva. Sólo quitando el miedo, la culpa y la restricción se podrá desarrollar una adecuada relación con la comida que conduzca a patrones sostenibles a largo plazo. Como referentes de los niños, los adultos del entorno, especialmente los padres, podemos adoptar patrones de salud y equilibrio que les sirvan de ejemplo. Realizar comidas en familia es una apuesta segura, creando un ambiente agradable, sin presiones, sin distracciones, en el que disfrutar de los alimentos y la compañía. Otra forma de favorecer los hábitos nutricionales saludables es cocinar en familia, permitiendo que los niños seleccionen algunos menús y preparaciones, que toquen, prueben, mezclen y manipulen los alimentos. Cuando no conozcan algún plato, se les puede invitar a probarlo desde la curiosidad. Es fundamental acompañar a los niños para que reconozcan e interpreten (y también los adultos de alrededor) sus propias señales de hambre y saciedad. Esto se puede hacer desde muy pequeños, incluso con las primeras papillas. Cuando no desean seguir comiendo, no debemos forzar a dejar el plato limpio. Por el contrario, cuando expresan que les apetece repetir o picar entre horas, podemos invitar a descubrir lo que les sienta mejor. Debemos confiar en la capacidad innata de su cuerpo y servirles de guía y sostén. Algunas preguntas que les invitan a reflexionar pueden ser: ¿te sientes lleno con lo que has comido?, ¿tienes energía ahora?, ¿te sientes cansado por la mañana?, ¿has disfrutado de la merienda?, ¿qué sabores tenía el alimento? Procuremos que la alimentación durante la infancia les aporte salud en los tres niveles de la persona: biológico, psicológico y social.

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Consejos para los adolescentes para llevar una dieta saludable

Una dieta saludable es fundamental en la adolescencia El Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP) ha realizado de cara a los adolescentes unos consejos para llevar una dieta saludable: Que todas las comidas sean a la misma hora: así no se produce estrés ni se interrumpen la metabolización de la glucosa, la grasa… No comer demasiada carne: lo recomendable sería unas tres o cuatro raciones de carne a la semana. Es mejor evitar lo máximo posible la carne roja (ternera, cerdo, cordero…) y, en el caso de las aves, evitar la piel. En relación al pescado: se recomiendan también otras tres o cuatro raciones a la semana. Son alimentos que aportarán proteínas y pocas calorías, además de grasas saludables. Pensar en el azúcar que se ingiere: los refrescos, zumos (incluso los naturales), la bollería, el pan, las salsas, mermeladas, pizzas preparadas… Gran parte de los alimentos procesados que podemos encontrar en el supermercado contienen grandes cantidades de azúcar añadido (incluso sin saber dulce). Por eso, hay que prestar mucha atención a los azúcares libres (esto es, los añadidos, no los que los alimentos tienen de manera intrínseca -por ejemplo la fruta-) y que estos no supongan nunca más del 10% de la ingesta de calorías al día. Lo mejor para controlarlo: comer la menor cantidad de alimentos procesados posible Es importante el desayuno: aunque dé pereza prepararlo en ocasiones. Puede ser algo muy sencillo: los elementos básicos son un lácteo (no necesariamente leche, puede ser kefir, queso blanco, yogur -sin azúcar-), pan integral y una fruta. Reactiva el metabolismo tras el ‘ayuno’ nocturno, se afronta el día con más energía y se tiene menos hambre para las siguientes comidas, con lo cual es más difícil caer en la tentación de picar entre horas cosas poco saludables. No saltarse una comida con la idea de que así se ahorran calorías: ello suele provocar que se ingieran más calorías en las siguientes, y seguramente sean calorías menos saludables. A lo largo del día, hay que asegurarse de que se ingieren verduras, lácteos, alimentos hechos a partir de grano (si son integrales -arroz, trigo-, estupendo), lácteos y proteínas (que no siempre tienen que ser carne o pescado, también se puede recurrir al huevo, las legumbres, los frutos secos, semillas…). No comer frente a una pantalla: al hacerlo no se pone atención plena en los alimentos, por tanto, no se saborean ni se disfrutan del todo, lo que hace que no se sacie igual y quizá se tenga hambre antes. Además, si se ven anuncios de comida, eso puede aumentar ‘artificialmente’ el apetito, impulsando a querer comer alimentos a menudo poco recomendables. Esperemos que estos consejos ayuden a los adolescentes a que la alimentación sea saludable, y a no pasarse ni a quedarse corto de energía. Para más información https://hazclick.aeped.es/project/consejos-dieta-saludable-saltarse-comidas-desayuno/

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Le están saliendo los dientes a mi bebé

Los primeros dientes "de leche" salen habitualmente entre los 6 y los 12 meses. No producen fiebre, aunque tradicionalmente se les culpe de casi todo ¿Cuándo sale en primer diente? Los primeros dientes suelen salir entre los 6 y los 12 meses y, casi siempre, son los incisivos inferiores (los de delante y en el centro, abajo). No hay reglas fijas, como en tantas otras cosas del desarrollo del niño. A algunos les salen antes (incluso hay niños que nacen con dientes) y a otros les tardan más en salir. Eso sí, el tardío también lo será a la hora de cambiar los dientes “de leche” por la dentición definitiva. Antes de los 3 años suele completarse la erupción de la dentición infantil. ¿Cuáles son los síntomas? Hay muchos niños que no notan ninguna molestia con la salida de los dientes, es una sorpresa para los padres notar que algo “raspa” en la encía. Pero otros niños están más inquietos y llorones, babean más y muerden todo lo que alcanzancuando la encía está hinchada, algo enrojecida y el diente está a punto de brotar. En algunos niños la pieza dental produce un pequeño hematoma en la encía antes de salir; esto no es importante, el diente (o más frecuentemente la muela de leche) termina saliendo sin problemas. Si hay fiebre o los padres notan al niño enfermo o decaído, deben acudir al pediatra, porque estos síntomas no son debidos a la erupción de los dientes. ¿Por qué se mete las manos en la boca a los 3 meses? ¿Ya le van a salir los dientes? Es muy frecuente que en torno al tercer mes el niño se meta las manitas en la boca, incluso muerda los puñitos. Los padres suelen atribuirlo a la salida de los dientes, incluso utilizan términos populares tales como “está cuajando o enhuesando”. Es posible que al niño le salgan los dientes a tan temprana edad, pero lo más habitual es que este comportamiento se deba a que bebé reconoce el entorno metiendo en su boca todo lo que alcanza, y… lo más a mano que tiene son precisamente sus manos, las mira y las mete en la boca. Sus dientes ya están formados dentro de las encías, pero no van a salir probablemente hasta 3 o 4 meses más tarde. ¿Qué puedo hacer? ¿Cuándo debo consultar? La salida de los dientes es un hecho normal en el ser humano y en muchas otras especies. No se debe medicalizar la normalidad, hay que ser muy prudentes con las medidas que aplicamos y es mejor abstenerse que tratar en exceso este pequeño problema. No es necesario tratar la salida de los dientes, ni es necesario acudir al médico por este motivo. Pero, por otro lado, no se debe atribuir a la dentición y restar importancia a síntomas tales como fiebre alta, malestar importante, diarrea, vómitos… porque el niño podría tener una enfermedad no relacionada con la dentición. ¿Cómo se trata? Como hemos dicho, la salida de los dientes no se debe tratar. No obstante, si el niño está muy incómodo por la noche, las encías están en ese momento de preerupción inminente y esto le perturba el sueño, se le puede administrar un analgésico a las dosis habituales (paracetamol o ibuprofeno) en forma de jarabe. No se deben aplicar sobre las encías. Durante el día, sin embargo, el niño no suele llorar por este motivo (recordemos que todo duele y pica más por la noche), por lo que sería excesivo tratarle durante las 24 horas. Se le pueden facilitar mordedores o enfriarle el chupete en la nevera, dándoselo a morder cuando está frío o simplemente frotarle la encía con el dedo limpio o con una cucharilla fría. En esos días el niño estará ansioso por morder cosas, dejemos que lo haga sin problemas, pero que sean objetos seguros. Nunca se le debe dejar morder objetos que puedan desprender fragmentos, como por ejemplo una zanahoria cruda, ya que podría producirle asfixia por atragantamiento. Los tratamientos para aplicar sobre la encía son muy populares, pero se ha visto que los geles que contienen benzocaína pueden producir una enfermedad de la sangre llamada metahemoglobinemia, que puede ser peligrosa, por lo que no son aconsejables. Otro remedio popular son los collares de ambar, que no producen ningún beneficio sobre la dentición y que tienen peligro de poder producir estrangulamiento, como cualquier otro objeto colocado alrededor del cuello. Los estudios fiables sobre este problema concluyen que lo que realmente calma el posible dolor en la encía es la presión ejercida al aplicar el producto. Por lo tanto y ante el riesgo de que estos medicamentos, aunque sean “naturales”, puedan producir toxicidad, lo mejor es utilizar solo métodos físicos (presión, frío, etc.) y en algún caso administrar paracetamol o ibuprofeno a la dosis adecuada para el peso del niño. ¿Dónde puedo encontrar más información? Los dientes de leche, ¿por qué son tan importantes?

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