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Promoción de la salud

La actividad física en los niños es salud

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El Grupo de Actividad Física de la Asociación Española de Pediatría, de acuerdo con las recomendaciones institucionales y las pruebas científicas, hace constar que:

La inactividad física supone un riesgo importante para la salud física y psíquica de cualquier persona. La práctica regular de ejercicio físico en niños y adolescentes ayuda en la prevención y tratamiento de la obesidad, enfermedades del corazón, alteraciones psicológicas, enfermedades de los huesos y algunos cánceres.

En el niño y adolescente, el ejercicio físico y la práctica de deportes favorece un desarrollo global óptimo, su integración, el fomento de valores positivos y la adquisición de estilos de vida saludables

Decálogo para padres sobre la actividad física de niños y adolescentes:

  1. Se recomienda la realización de actividad física moderada o vigorosa durante un mínimo de 60 minutos diarios, pudiendo repartirse en dos o más sesiones, en su mayor parte aeróbica e intercalando actividades vigorosas para el fortalecimiento muscular y óseo 3 veces por semana. La actividad física durante más de 60 minutos aporta beneficios adicionales para la salud.
  2. No al sedentarismo. Cualquier tipo de actividad cotidiana es mejor que la opción sedentaria. Camina, utiliza la bicicleta y sube por las escaleras. Asegura el tiempo de estudio y de aprendizaje. Limita el tiempo frente al televisor y otro aparatos electrónicos.
  3. Diversión y juego. Son preferibles las actividades en grupo, divertidas y al aire libre.
  4. Seguridad. El entorno físico debe ser adecuado y sin peligros. Haz caso de las normas de seguridad para la práctica de deporte.
  5. En cualquier condición de salud. La actividad física adaptada a cada situación mejora globalmente el estado de salud y la evolución de los niños con enfermedad crónica y discapacidad.

La persona que regularmente hace ejercicio físico vive más y mejor. La actividad física da salud y está al alcance de todos.

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La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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Deporte y actividad física en los niños

La actividad física debe formar parte de la vida del niño Es muy recomendable que los niños realicen actividad física de forma habitual, que esta forme parte de su estilo de vida y que disminuyan el sedentarismo. Un estilo de vida físicamente activo en la infancia es una buena forma de prevención de ciertas enfermedades crónicas muy frecuentes en la edad adulta, como la obesidad, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer, los problemas músculo-esqueléticos y los problemas de salud mental. Por otro lado, también se sabe que el sedentarismo es un factor de riesgo para estas mismas enfermedades, así que la actividad física regular y la disminución del sedentarismo son un pilar importante para la salud en la infancia. Los hábitos saludables que se inician durante la infancia son más fáciles de mantener en la edad adulta. Para que la actividad física sea saludable, es importante que sea regular, es decir, que forme parte de la actividad diaria. La actividad física realizada de forma esporádica no alcanza los beneficios en salud que se obtienen con una actividad física regular, pero de una forma u otra, cualquier tipo y cantidad de actividad física ayuda a combatir el sedentarismo. Ponerse en forma Para que el ejercicio físico sea saludable, debe estar adaptado a la condición física, a la edad y a las preferencias del niño, siempre con la meta de disfrutar, sea o no un deporte competitivo. Para estar en forma se recomienda realizar una actividad física moderada o intensa durante al menos 60 minutos diarios. Este tiempo puede repartirse en dos o más sesiones, lo que facilitará su realización. Se recomienda que la mayor parte del ejercicio físico sea con actividades aeróbicas como correr, saltar, bicicleta… intercalando, en niños mayores, actividades vigorosas para el fortalecimiento muscular y óseo unas tres veces a la semana. A lo largo del día se pueden aprovechar las actividades cotidianas para realizar ejercicio, lo que es mucho mejor para la salud que permanecer sedentario. Por ejemplo, es mejor caminar y subir por las escaleras que utilizar medios de transporte, ascensores y escaleras mecánicas. Se puede ir andando o en bicicleta a la escuela, de esta manera se consigue mejorar la condición física, lo que va a permitir realizar con más facilidad las actividades de intensidad moderada o intensa Para estar en forma, lo primero que hay que hacer es combatir el sedentarismo La tendencia actual en la infancia y la adolescencia es a moverse cada vez menos, lo que favorece la aparición de enfermedades crónicas en la vida adulta, que aparecen porque el cuerpo no está diseñado ni preparado para el sedentarismo. Si se suman las horas de clase en el colegio, las de sueño nocturno, las que se emplean en los deberes y viendo la televisión o jugando con pantallas de ordenador, los niños pasan muchas más horas en un estado de inactividad física que en movimiento. Así que, lo primero, es reducir al mínimo las actividades sedentarias a menos de dos horas diarias. Qué duda cabe que hay un tiempo para realizar los deberes escolares. Sin embargo, el tiempo dedicado a la televisión y los videojuegos es recomendable reducirlo al mínimo. ¿Qué tipo de ejercicio es recomendable para un niño, en función de su edad? Se dan aquí algunas ideas prácticas, ¡incluso para lactantes! Lactantes: Juegos en el suelo o en el agua. Movimientos de brazos y piernas, buscar y coger objetos, girar la cabeza, tirar, empujar y jugar con otras personas, patear, gatear, ponerse de pie, arrastrarse y andar. Preescolares (hasta 5 años): Andar, ir en bicicleta, columpiarse, correr, juegos, saltar y actividades en el agua. Escolares y adolescentes: Actividad física moderada-intensa al menos una hora al día y todos los días de la semana, intercalando ejercicios vigorosos para el fortalecimiento muscular y óseo tres veces a la semana. Una cantidad o intensidad menor también puede ser saludable, porque disminuye el sedentarismo. A cualquier edad es necesario minimizar el sedentarismo. El riesgo de que la inactividad infantil cause problemas de salud en la edad adulta es muy alto. ¿Hay alguna ayuda fácil para orientarse a la hora de elegir el ejercicio adecuado y su frecuencia? Sí, la pirámide del ejercicio físico es una ayuda visual rápida y sencilla que nos sirve como recordatorio de qué tareas se pueden repetir a diario y cuáles debemos minimizar. En la base se encuentran las actividades que hay que realizar diariamente, como subir y bajar las escaleras, caminar, jugar de forma activa, ayudar en las tareas domésticas, pasear al perro… Conforme ascendemos, las que hay que realizar de forma más periódica, por ser más intensas, son los deportes como el fútbol, baloncesto, natación… Para terminar, en la cima están aquellas actividades que es recomendable reducir, ya que favorecen el sedentarismo, como ver la televisión. Este tipo de actividades tienen que iniciarse en la niñez, si queremos que se mantengan en la edad adulta. Algunas sugerencias: Disminuir el tiempo en sillas de transporte, ir caminando al colegio. Reducir el tiempo frente al televisor, ordenadores y videojuegos. Incorporar a los niños en tareas domésticas que precisen actividad física. Para todos estos cambios es fundamental la implicación familiar y el cambio de hábitos también en los padres, que deben dar ejemplo con un estilo de vida activo.

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Rutinas de ejercicio físico en domicilio para los niños. Comité de Promoción de la Salud

El ejercicio es fundamental para la salud. En estos días de confinamiento mantener la actividad física evitando el sedentarismo no es fácil. De forma general, una de las primeras consecuencias del sedentarismo es el riesgo de incrementar el peso y por lo tanto de desarrollar sobrepeso u obesidad. Pero además, la inactividad puede suponer una disminución de la masa ósea y muscular así como de la condición física, que es la capacidad que tiene una persona para hacer un esfuerzo máximo y que mide la capacidad que tiene nuestro sistema cardiocirculatorio para llevar el oxígeno a los músculos. No hay que olvidar que una parte importante de la actividad física regular es la mejora del estado de ánimo, de la calidad del sueño y la reducción del estrés, previniendo trastornos a nivel psico-afectivo. Y, por último, hay estudios que demuestran que el ejercicio físico produce un refuerzo del sistema inmune. Todas estas razones hacen que ahora, más que nunca, sea muy recomendable instaurar en nuestros hogares rutinas de ejercicio físico regular para toda la familia, desde los más pequeños a los más veteranos. Por este motivo, el Comité de Promoción de la Salud de la Asociación Española de Pediatría ha recopilado información útil, para ayudar a las familias y a los niños a establecer rutinas para hacer ejercicio físico en el domicilio. Hay ejercicios recomendados para todas las edades: Menores de 1 año: Recomendaciones generales de actividad física para menores que aún no andan Entre 1 y 5 años: Recomendaciones generales de actividad física para menores de 5 años que ya andan Niños mayores y adolescentes: Ejercicios de tonificación en casa Profesionales Ciencias de la actividad física y el deporte CCAFYD (entrena desde casa) Asimismo se pueden encontrar ejercicios recomendados para todos los niveles y edades de la Fundación Municipal de Deporte de Valencia o de TVE2 “Muévete en casa” o para hacer zumba , etc. No olvidemos que un grupo especial son los niños con patologías crónicas (como las enfermedades neuromusculares, pacientes oncológicos…) que requieren de tratamiento rehabilitador. A muchos de ellos, sus médicos, ante esta situación, les han adaptado las pautas para que las puedan seguir en sus domicilios e incluso se está haciendo telemedicina para poder seguirlos a distancia. Pero el no poder acudir a los centros sanitarios, supone una dificultad. El Servicio de Rehabilitación y Medicina Física del Hospital San Joan de Deu ha hecho unas recomendaciones al respecto Asimismo para niños con obesidad, desde la Unidad contra la Obesidad y el Riesgo Cardiovascular del Programa PAIDO del Hospital General de Valencia proponen unos ejercicios específicos Finalmente, por si se nos acaban las ideas, también desde el Comité se proponen juegos: https://twitter.com/EscuelasActivas https://www.facebook.com/watch/?v=274163660172475 https://www2.heart.org/site/DocServer/KHC_25_Ways_to_Get_Moving_at_home_Spanish.pdf Si quieres ver la propuesta completa del Comité, puedes consultarla en la siguiente dirección: https://www.aeped.es/comite-promocion-salud/recomendaciones ¡Animaos! Seguro que haciendo ejercicio todos juntos en casa lo pasaréis bien y os mantendréis en forma. Más información: Artículo El Español 17_04_2020 Consecuencias FÍSICAS DE SALUD por tramo de edad Mantener a los niños activos durante la pandemia de coronavirus Exercise Medicine Spain Video actividades grupales (Zumba, Fitness…) Unidad de cultura y deportes Universidad pública de Navarra: https://www.youtube.com/channel/UCex8BGDTCRLuMD-a0nSvNAw/videos

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Recomendaciones sobre actividad física. Ejemplos para niños de 5 a 17 años

Se recomienda realizar actividad física moderada o vigorosa durante un mínimo de 60 minutos al día La actividad física es fundamental en todas las edades y debe incorporarse a la vida cotidiana desde la infancia como parte de un estilo de vida saludable. Desde nuestra Web os proponemos algunos ejemplos de actividad física que pueden ayudaros: Actividad aeróbica moderada Son actividades que requieren un esfuerzo moderado (aumenta la sensación de calor, se inicia una ligera sudoración y el ritmo de la respiración y de los latidos de corazón aumenta, pero aún nos permite hablar). Son actividades a un ritmo no competitivo. De5 a10 años: Ocio activo, senderismo, montar en bicicleta o monopatín, caminar a paso ligero, patinar, bailar, correr, brincar, saltar a la comba, nadar. De11 a17 años: Ocio activo, piragüismo, senderismo, patinaje, caminar a paso ligero, montar en bicicleta, tareas del hogar o del jardín como barrer o empujar una segadora, ejercicios de carrera a un ritmo suave. Actividad aeróbica vigorosa Actividades que requieren un mayor esfuerzo (sensación de calor fuerte, la respiración se ve dificultada y falta el aliento, el ritmo de los latidos del corazón es elevado. Casi no se puede hablar sin pararse a tomar aliento). De5 a10 años: Juegos de persecución activos, montar en bicicleta, saltar a la cuerda, artes marciales como el karate, deportes como el fútbol, hockey, baloncesto, natación, tenis o esquí de fondo. De11 a17 años: Juegos activos que implican correr y perseguir, montar en bicicleta, saltar la cuerda, artes marciales como el karate, deportes como el fútbol, hockey, baloncesto, natación, tenis, balonmano o esquí, danza vigorosa. Actividades de fortalecimiento muscular Comprenden actividades de fuerza (que produzcan una contracción muscular) y actividades de resistencia (que mantengan esa contracción muscular). De5 a10 años: Juegos como tirar de la cuerda, columpiarse, balancearse en las barras del parque, juegos de tocar, empujar, tirar, mover, arrastrar, rodar, construir, trepar, jugar a la carretilla o a llevar a alguien a caballito. Deportes como fútbol, voleibol, tenis o baloncesto. Tablas de ejercicios que incluyan flexiones, abdominales, volteos adelante y atrás, giros y rodamientos. De11 a17 años: Ejercicios de fuerza utilizando el propio peso corporal como flexiones, dominadas, abdominales o sentadillas. Reptar, trepar en cuerdas, redes o escalas. Ejercicios de resistencia con bandas elásticas, máquinas de pesas, mancuernas. Actividades gimnásticas y deportes como natación, fútbol baloncesto, hockey o balonmano. Actividades de fortalecimiento óseo Son actividades generalmente de impacto con el suelo (impacto osteomuscular) que producen una fuerza sobre los huesos que promueve el crecimiento y fortalecimiento de estos. De 5 a 10 años: Juegos populares como la rayuela o saltar a la comba, lanzamientos de distintas formas de balones ligeros, frisbees, bote de balón. Práctica de deportes como gimnasia, baloncesto, artes marciales o tenis. Actividades de baile o aerobic. De 11 a 17 años: Actividades que incluyan todo tipo de saltos, abdominales, trepar, lanzamientos de balones. Deportes como baloncesto, voleibol, tenis, béisbol, artes marciales. Baile, aerobic, step. https://static.aeped.es/diptico_actividad_fisica_aep_web_7cb8391953.pdf https://estilosdevidasaludable.sanidad.gob.es/actividadFisica/actividad/recomend…

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Los niños necesitan moverse

Los niños pequeños no paran, parece que tuviesen un motor. La actividad es importante para su desarrollo y para crecer fuertes y saludables Los niños pequeños no suelen quedarse quietos. La acividad es importante para ayudarlos a crecer fuertes y saludables. Tambien es importante para el desarollo en general. Entre los 2 y 6 años, los niños realizan mucha actividad física, están continuamente en movimiento y parece que no tienen un momento de descanso. Poco a poco van adquiriendo habilidades que les permiten correr, saltar y trepar. Esta etapa es muy importante ya que los niños necesitan aprender a moverse por sí mismos y adquirir autonomía, lo que contribuirá al aumento de la autoestima y a la adquisición de habilidades posteriores. Además, la actividad física mejora la salud y ayuda a prevenir la obesidad. Por lo tanto, es recomendable dejarles espacio y tiempo para que puedan realizar actividades que desarrollen sus músculos. Buenos momentos pueden ser al salir del colegio o la guardería, los fines de semana y en vacaciones. Pueden jugar en un lugar seguro como un parque o una plaza, con hermanos u otros niños. En cambio no deberían utilizar su tiempo viendo la televisión. De hecho, no es recomendable que los menores de dos años vean la televisión y los preescolares, el menor tiempo posible. Además, durante el tiempo de juego al aire libre, es preferible que las videoconsolas y otras “pantallas” se queden en casa. La familia puede participar compartiendo el tiempo libre con actividades como ir al parque, al campo o montar en bici. Intentar dejar al niño en casa y que esté quieto no será posible más que un tiempo breve y puede llevar a enfados tanto de los padres como de los propios niños. Los adultos pueden participar en sus juegos, lo que contribuye a fortalecer los lazos, aunque es mejor esperar a que el niño lo desee y de esa manera no entorpecer su imaginación. La edad a la que cada niño hace las cosas es variable, y depende de la madurez y de las oportunidades que tenga de experimentar nuevas actividades: algunos niños se subirán rápidamente al tobogán, y lo querrán hacer sin ayuda, mientras que otros de la misma edad prefieren no hacerlo. ¿Qué podemos hacer para ayudarle a desarrollar sus habilidades? A los dos años proporcionarle un coche o juguete para que pueda subir y desplazarse con los pies. Posteriormente un triciclo que pueda pedalear. Darle bloques y cajas grandes para apilar y papel para romper. Poner música y animarle a jugar moviéndose siguiendo el ritmo. Saltar: imitar animales que saltan, saltar de un pie a otro, saltar con una cuerda. Correr: juegos al aire libre: el pilla-pilla, lanzar una pelota. Dar patadas: balones, pelotas. Subir y trepar: escaleras, un monte, un árbol, un elemento de un parque, cuerdas,... Y a la hora de jugar, algunas recomendaciones para que lo haga de forma segura: Que un adulto vigile al niño durante el juego. No dejarle que juegue a inflar globos pues podría atragantase ya que los globos son muy difíciles de ser expulsado s. Vigilar la relación con los animales (perros y gatos) tanto si son de la familia como si están en las zonas de juego. Evitar que tome alimentos mientras corre y juega, porque puede atragantarse. Buscar sitios seguros como parques y espacios abiertos donde no haya peligro de coches. Instruirle en normas de seguridad como, por ejemplo, no correr detrás de una pelota que salta a la calle, no coger cosas del suelo ni comerlas etc. ¿Dónde puedo encontrar más información? El juego en la nfancia Niños en movimiento:La importancia del movimento en los tres prmeros años de vida Juego y juguetes Recomendaciones generales para menores de 5 años que ya andan

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¿Cuánta leche es recomendable para los niños?

¿Cuáles son las propiedades nutritivas de la leche? La leche es un alimento muy completo. Proporciona unas 60-65 calorías por cada 100 ml. Tiene proteínas como la caseína, azúcares como la lactosa y grasas. Además, es rica en calcio, fósforo y vitaminas, sobre todo A, D y algunas del grupo B. El calcio, los huesos y el crecimiento infantil El calcio es muy importante en el desarrollo de los huesos y, por lo tanto, en el crecimiento de los niños. Como la leche tiene mucho calcio, casi siempre se ha considerado esencial en la alimentación infantil. Efectivamente, durante los primeros meses de vida los bebés solo necesitan tomar leche y la mejor es la de su madre, sin duda. A partir de los 6 meses es necesario que tomen otros alimentos. La alimentación debe ser variada para asegurar un crecimiento normal. ¿Cuánta leche toman los niños hoy en día? Según las encuestas, los niños de hoy toman casi la misma cantidad de leche que antes… o más bien un poco menos. Pero eso es cierto si nos referimos únicamente a la leche en su forma natural: líquida y blanca. En realidad, se consume mucha más cantidad de leche que antaño, porque en el mercado hay gran variedad de derivados lácteos, listos para tomar. En los supermercados y en la nevera familiar abundan batidos, natillas, yogures, queso cremoso batido, helados, etc. Hace 3 o 4 décadas se tomaba arroz con leche, flan o natillas una vez a la semana o si había una fiesta familiar. En la actualidad, es raro el día en que no se toman 3 o 4 lácteos. Contando los productos derivados de la leche, no es raro que los niños consuman el equivalente a más de un litro cada día. ¿Cuánta leche necesitan tomar los niños? Es recomendable que los niños ingieran alimentos con calcio. La leche es un alimento barato, accesible y agradable al paladar. La cantidad recomendada de leche y derivados lácteos depende de las edades. En general, con una ingesta de medio litro de leche o derivados se proporciona el calcio necesario. Si no toma leche, puede obtenerlo de otros alimentos. Leche entera, desnatada o semi, ¿cuál es la mejor para mi hijo? A partir de los 12 meses de edad los niños pueden tomar leche de vaca. Debe ser entera, o sea, con toda su grasa. Como en esta etapa crecen muy deprisa, pero al mismo tiempo tienen un estómago pequeñito, conviene que tomen alimentos con muchas calorías. Y por el momento (salvo excepciones) el colesterol no es un riesgo para ellos. Además, la grasa de la leche favorece que se absorban mejor las vitaminas A y D. A partir de los dos años pueden tomar leche con menos grasa, o sea, semidesnatada. Y si un niño tiene sobrepeso o acostumbra a tomar muchos lácteos, es preferible que todos ellos (o la mayoría) sean desnatados. Una dieta variada es más completa Los seres humanos necesitan una dieta omnívora, muy variada, para asegurar todos los nutrientes necesarios para el crecimiento en la infancia y la adolescencia y para mantener la salud durante toda la vida. Forman parte de la dieta los alimentos vegetales (hojas, raíces, semillas, tubérculos, granos...) y también las partes de animales. La leche y sus derivados están en la larga lista de cosas comestibles. En cada cultura o región se ha ido eligiendo, entre sus recursos naturales, lo que se puede comer o no, lo que gusta, lo que debe incluir la dieta infantil o lo que se reserva para celebraciones especiales. Forma parte de la historia de la humanidad. Con la globalización, se están difundiendo costumbres de países lejanos y se están intercambiando productos. Con ello nuestra dieta a veces se enriquece, pero otras se hace monótona, al elegir siempre alimentos similares. Por eso, es importante insistir: la dieta debe ser muy variada desde la infancia.

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Tabaquismo: efectos sobre la salud de los niños

La exposición al humo del tabaco, tanto durante el embarazo como en la infancia, es muy perjudicial para los niños ¿Es perjudicial fumar durante el embarazo? ¿De qué forma puede afectar al niño? Fumar durante el embarazo es perjudicial para el feto en formación. Los hijos de madres que fuman durante la gestación tienen una mayor riesgo de tener un bajo peso al nacimiento, mayor frecuencia de infecciones respiratorias pulmonares durante los dos primeros años de vida. Además, fumar durante el embarazo es un factor de riesgo que aumenta la probabilidad de síndrome de muerte súbita del lactante. ¿Es perjudicial que los niños se expongan al humo de tabaco (tabaquismo pasivo)? Sí, lo es. El tabaquismo pasivo se ha asociado, en niños, a un incremento de enfermedades respiratorias (por ejemplo asma o neumonías) y también a un incremento de la incidencia de episodios de otitis media aguda. El riesgo de que un niño se convierta en un futuro fumador, ¿aumenta si sus padres son fumadores? Sí, este riesgo aumenta. El consumo de tabaco durante la adolescencia, ¿puede asociarse a otras conductas de riesgo? Existen indicios de que así puede suceder. Diversos estudios han puesto de manifiesto que los adolescentes consumidores de tabaco tienen mayor probabilidad también de consumir alcohol y de incurrir, incluso, en conductas sexuales de riesgo. La normativas legales que se están llevando a cabo en algunos países para limitar o prohibir el consumo de tabaco en espacios públicos, ¿tienen alguna repercusión positiva sobre la salud de los niños? Las pruebas actuales nos indican que así es. Se ha demostrado que la prohibición del tabaco en dichos lugares se asocia con una disminución del porcentaje de ingresos hospitalarios por crisis aguda de asma. Por ello, estas iniciativas legislativas necesitan ser promovidas y debe controlarse posteriormente el cumplimiento de las mismas trass u aprobación. Fuente consultada: “ Evidencias en Pediatría ”

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Deporte en el niño cardiópata

Que un niño tenga una cardiopatía, no quiere decir que no pueda practicar ejercicio físico Es bien conocido el efecto beneficioso que tiene la práctica deportiva sobre la salud de los niños, tanto a nivel físico como mental. En el actual contexto de la pandemia cobra aún mayor relevancia porque las limitaciones deportivas, impuestas por las normas dirigidas a prevenir contagios, han hecho que el sedentarismo sea una amenaza creciente para la infancia. ¿Qué efectos tiene la actividad física sobre la salud de los niños? La actividad física tiene innumerables efectos positivos sobre la salud de los niños. Desde el punto de vista físico previene la obesidad, disminuye la tensión arterial, eleva el colesterol bueno, mejora la coordinación y agilidad y previene el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. En lo que se refiere a sus beneficios psicológicos, favorece el rendimiento escolar, reduce la ansiedad y la depresión, mejora el sueño, aumenta la autoestima y el control de las emociones. Además, facilita la integración social y los vínculos familiares, promueve valores como la disciplina, la solidaridad y el compañerismo y disminuye las conductas de riesgo. La OMS recomienda realizar actividad física moderada o vigorosa durante al menos 60 minutos diarios. Esa actividad no tiene por qué ser de tipo federado o competitivo y se puede aprovechar cualquier acto cotidiano como los desplazamientos o los momentos de diversión y juego, para hacer ejercicio físico. Durante los recientes confinamientos, el Comité de Promoción de la Salud de la Asociación Española de Pediatría ha recopilado material útil para las familias para ayudarles a establecer rutinas de ejercicio físico en domicilio para los niños por edades, condición física y patología. Actualmente aún existen restricciones por lo que estos recursos pueden seguir siendo de enorme utilidad para mantener activa a la infancia y a nosotros mismos. ¿Es recomendable restringir la práctica deportiva en el niño cardiópata? La respuesta a esta pregunta es rotundamente NO. La actividad física se recomienda en cualquier condición de salud, pudiendo ser necesaria su adaptación según el tipo de enfermedad cardíaca y en función de su gravedad. Debe estudiarse individualmente cada paciente mediante la valoración por un cardiólogo pediátrico, que realizará una anamnesis (una serie de preguntas), una exploración física y las pruebas diagnósticas necesarias (como electrocardiograma, Holter o prueba de esfuerzo). La restricción de la actividad física en estos pacientes por parte de padres, cuidadores y médicos conlleva sedentarismo, con mayor probabilidad de desarrollar factores de riesgo cardiovascular. Por ello la promoción de actividad física y la prescripción deportiva adecuada debería ser un objetivo prioritario en cada una de las revisiones de estos pacientes. Cuando esté contraindicado el deporte de competición es muy importante mantener un modo de vida activo y programar entrenamientos adecuados a cada situación. ¿Qué precauciones se pueden tomar para practicar deporte de forma segura? Es recomendable la realización de un reconocimiento médico previo a la práctica deportiva en niños y adolescentes. En España, disponemos desde el año 2015 de una Guía Clínica sobre este tema elaborada por la Sociedad Española de Cardiología Pediátrica y Cardiopatías Congénitas y el Consejo Superior de Deportes, avalado por la Asociación Española de Pediatría y otras muchas sociedades médicas. En dicho documento se recomienda que todos aquellos niños, a partir de los 6 años de edad, que practiquen o vayan a practicar deportes de competición, en cualquier disciplina y a cualquier nivel (también escolar y municipal, no solo en el federado) deben ser sometidos a un reconocimiento cardiovascular básico. El examen básico incluye una serie de preguntas sobre síntomas, antecedentes personales y familiares, una exploración física completa y un electrocardiograma. En función de los hallazgos se puede determinar la necesidad de ampliar el estudio con otras pruebas diagnósticas y finalmente, se establecen las recomendaciones acerca de la práctica deportiva. La mencionada guía, que se puede descargar de forma libre y gratuita, recoge también las pruebas diagnósticas, seguimiento del paciente y recomendaciones deportivas para niños con todo tipo de cardiopatía.

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Derechos de los niños en cuanto a la salud: Ley de Autonomía del Paciente

La Ley de Autonomía del Paciente define los derechos de los pacientes y favorece el derecho a decidir en cuestiones de salud La ley de autonomía del paciente es el nombre abreviado que se utiliza para designar a la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica . Es una ley muy importante para los pacientes y el personal sanitario. Persigue definir los derechos de los pacientes en cuestiones de salud, lo que se llama autonomía del paciente. ¿Cuáles son los apartados principales? El derecho a la información. El derecho a la autonomía del paciente, que se expresa con el consentimiento informado. El derecho a la intimidad de la información relativa a la salud de las personas. ¿Por qué interesa conocerla en pediatría? Porque es una ley que fomenta la autonomía de los menores en cuestiones de salud. El niño adquiere su autonomía en la medida que se la otorgan sus padres y es un deber de éstos ayudar a los niños a tomar sus propias decisiones y adquirir su independencia personal. ¿Qué es el derecho a la información? El derecho a recibir información de todos los aspectos clínicos. La información debe ser comprensible y adecuada a las necesidades de cada paciente y situación. La debe dar el médico responsable, que es quien tiene que coordinar la información y la asistencia sanitaria con el carácter de interlocutor principal. El titular del derecho a la información es el paciente mayor de 16 años. En el caso de los niños menores de 12 años, se informa a los padres. Pero hay que informar también al niño e intentar buscar su asentimiento (que esté de acuerdo), aunque no tenga capacidad de decidir. Entre los 12 y 16 años es un deber del médico informar también al adolescente pues, en caso de que tenga madurez suficiente, éste puede decidir aunque el consentimiento corresponde a los padres. ¿Qué es el consentimiento informado? Es dar la conformidad libre, voluntaria y consciente, después de recibir la información adecuada, para tomar decisiones de salud. El consentimiento informado es un proceso que se establece entre el médico y el paciente, para que éste entienda todas las cuestiones relativas al diagnóstico, tratamiento y pronóstico de la enfermedad. De manera habitual se hace de palabra, pero hay situaciones en las que tiene que prestarse por escrito: intervenciones quirúrgicas o procedimientos que supongan riesgos importantes para el paciente. ¿Qué es el consentimiento por representación? Es el consentimiento que se presta sustituyendo al paciente, teniendo en cuenta que siempre debe ser a favor de éste y haciéndole participar en la medida de lo posible. Se hace cuando: El paciente no es capaz de tomar decisiones, a criterio del médico responsable, o su estado físico o psíquico no le permiten hacerse cargo de su situación. El paciente está incapacitado legalmente. El paciente menor de edad que no es capaz, intelectual ni emocionalmente, de comprender la situación. ¿En qué sentido afecta al menor de edad? Ante un menor de edad, como norma general, se debe: Oír: Desde que tiene uso de razón. Es decir, escuchar lo que el niño dice Dejar constancia en la historia clínica de que se ha oído. Desde los 12 años. En menores de 12 años: el consentimiento lo dará el representante legal (generalmente los padres), después de haber escuchado su opinión. Entre los 12 y 16 años: el consentimiento también es por representación, aunque cuando el menor tiene madurez suficiente hay que contar siempre con su opinión. A partir de los 16 años: el menor es autónomo para decidir. Es lo que se conoce como mayoría de edad sanitaria. Pero en aquellas situaciones de grave riesgo para la salud hay que contar con el representante legal del menor. Y esto es igual pra consentir o rechazar un tratamiento. La práctica de ensayos clínicos de investigación y las técnicas de reproducción asistida requieren otro tratamiento diferente. ¿Qué es el derecho a la intimidad? Es el derecho a que se respete el carácter confidencial de los datos de salud -datos especialmente protegidos- y a que nadie pueda acceder a ellos sin previa autorización. El acceso a estos datos del menor de edad sigue los mismos criterios comentados para la información y el consentimiento informado. La Agencia Española de Protección de Datos establece que los padres pueden acceder a la historia del menor, aunque este se oponga, siempre que el hecho sea necesario para los deberes inherentes a la patria potestad. ¿Dónde puedo encontrar más información? Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de infor

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La cultura de dieta: ¿un peligro para la salud mental de los niños?

Comer es una necesidad y puede ser un acto placentero o convertirse en un verdadero infierno ¿Qué está ocurriendo? Estamos asistiendo a un aumento de la preocupación por la alimentación saludable, con mensajes diversos en muchos casos gordofóbicos y estigmatizantes. La obesidad se define utilizando un marcador llamado índice de masa corporal, que se calcula según el peso y la talla de la persona. El peso corporal resulta de la combinación de diversos factores, algunos de los cuales no son modificables. Basar los consejos de alimentación en si alguien pesa más o menos kilos resulta cuanto menos absurdo y puede ser contraproducente. Es mucho más importante centrarse en la persona de manera global, cuidando también la parte psicológica y la que tiene que ver con sus relaciones sociales. Comer es una necesidad y puede ser un acto placentero o convertirse en un verdadero infierno, según la interpretación que se haga de los mensajes recibidos y la experiencia acumulada. El problema reside en imponer a los niños una responsabilidad con la nutrición que no les corresponde, a riesgo de que aparezcan el miedo y la culpa. Ambos sientan las bases de una mala relación con la comida y pueden preceder a ciertos comportamientos restrictivos o incluso purgativos. ¿Qué mensajes dañinos puede haber en relación a los alimentos? Los niños no tienen que ver los alimentos en términos de “buenos” o “malos”, ni sinónimos parecidos que los clasifiquen. No tienen que pensar en las calorías ni saber los macronutrientes de cada plato. Tampoco tienen que asumir que algunas comidas son castigos (terminar la ensalada, mañana toca verdura…) ni que otras son premios o se asocian a buenos comportamientos (acaba el pescado y te doy flan, como has recogido te doy un bombón). La comida nos la merecemos sólo por el hecho de existir. Está a nuestro alcance para poder desarrollarnos con plenitud, tanto en el plano físico como en el psicológico y el social. Los nutrientes de la misma van más allá de los cálculos de proteínas, hidratos de carbono y grasas. El contenido de las redes sociales y la propia sociedad en conjunto suele emitir juicios de forma constante en relación a la comida. Los niños están a menudo expuestos a comentarios negativos varias veces al día. Están tan extendidos que en ocasiones cuesta reconocerlos. Lo mismo sucede con los mensajes relacionados con el cuerpo. Hablar de dietas en el sentido restrictivo o tratar de “compensar” supuestos excesos, se traduce en los niños en que algo está mal. Si son pequeños, no podrán diferenciar las metáforas y se lo tomarán en el sentido literal. Si son adolescentes (o cada vez antes) pueden empezar a rechazar cómo son en realidad. Estos son algunos ejemplos que pueden conducir a tener una mala relación con su cuerpo y con la comida: ¿te vas a comer todo eso?; la vecina se ha puesto muy gorda; he estado en el gimnasio, así que me puedo comer un bombón; como sigas comiendo así no vas a poder parar; hoy he comido mucho, así que mejor luego no cenaré; voy a correr un rato para bajar el desayuno… Observa a tu alrededor cuántas veces escuchas cosas parecidas. A eso están expuestos constantemente nuestros niños y adolescentes. Entonces, ¿qué hacemos? No se trata de “enseñarles” a comer ni mucho menos a comprar en el supermercado. La clave está en adquirir hábitos saludables desde la curiosidad, en base a una actitud positiva. Sólo quitando el miedo, la culpa y la restricción se podrá desarrollar una adecuada relación con la comida que conduzca a patrones sostenibles a largo plazo. Como referentes de los niños, los adultos del entorno, especialmente los padres, podemos adoptar patrones de salud y equilibrio que les sirvan de ejemplo. Realizar comidas en familia es una apuesta segura, creando un ambiente agradable, sin presiones, sin distracciones, en el que disfrutar de los alimentos y la compañía. Otra forma de favorecer los hábitos nutricionales saludables es cocinar en familia, permitiendo que los niños seleccionen algunos menús y preparaciones, que toquen, prueben, mezclen y manipulen los alimentos. Cuando no conozcan algún plato, se les puede invitar a probarlo desde la curiosidad. Es fundamental acompañar a los niños para que reconozcan e interpreten (y también los adultos de alrededor) sus propias señales de hambre y saciedad. Esto se puede hacer desde muy pequeños, incluso con las primeras papillas. Cuando no desean seguir comiendo, no debemos forzar a dejar el plato limpio. Por el contrario, cuando expresan que les apetece repetir o picar entre horas, podemos invitar a descubrir lo que les sienta mejor. Debemos confiar en la capacidad innata de su cuerpo y servirles de guía y sostén. Algunas preguntas que les invitan a reflexionar pueden ser: ¿te sientes lleno con lo que has comido?, ¿tienes energía ahora?, ¿te sientes cansado por la mañana?, ¿has disfrutado de la merienda?, ¿qué sabores tenía el alimento? Procuremos que la alimentación durante la infancia les aporte salud en los tres niveles de la persona: biológico, psicológico y social.

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Crecimiento en los niños

La valoración del crecimiento de un niño es un indicador muy sensible de su estado de salud y bienestar El crecimiento es el proceso biológico más característico de la infancia. Se inicia en el momento de la fecundación del óvulo y se extiende hasta el fin de la maduración de los huesos y del desarrollo sexual, lo que ocurre habitualmente, hacia el final de la segunda década de la vida. No representa solamente un aumento del tamaño del cuerpo, sino que conlleva una maduración progresiva de todos los órganos y sistemas que conduce al individuo a adquirir una capacidad funcional completa. ¿Los niños crecen siempre lo mismo? La velocidad a la que crecen los niños no es constante a lo largo de la infancia y puede variar mucho, incluso en periodos de tiempo muy cortos. Generalizando, en el proceso normal de crecimiento de un niño se pueden observar tres periodos claramente diferentes en lo que se refiere a la velocidad del crecimiento (centímetros que se crecen por año): Un periodo de gran crecimiento hasta los dos o tres años de vida. Otro de crecimiento más lento y estable desde esa edad hasta el inicio de la pubertad. Y por último un periodo de gran crecimiento en la época puberal, coincidiendo con el llamado “estirón”. En intervalos de tiempo cortos, como pueden ser meses o años, los niños no crecen tampoco a un ritmo constante; es decir, si un niño crece 6 cm en un año, eso no quiere decir que crezca 0,5 cm por mes. Puede no crecer apenas en varios meses y luego crecer mucho en 1 o 2 meses, compensando así los meses de “parón”. Se suele crecer más en primavera y verano que en otoño e invierno (variaciones estacionales) y se han observado, también, periodos intercalados de crecimiento más rápido o más lento que se suceden aproximadamente cada dos años (variaciones cíclicas). Todo ello hace que el intervalo de tiempo mínimo para valorar el ritmo de crecimiento de un niño deba ser de al menos 6 meses y preferiblemente, de un año. Pero, en ocasiones, puede ser necesario esperar dos o incluso tres años para poder estar seguros de si el crecimiento de un niño es normal o no. ¿Cómo crecen los niños antes de la pubertad? El intervalo entre los 3 años y el inicio del estirón puberal es el periodo de tiempo en el que los niños crecen de una forma más estable. Hay una disminución progresiva del ritmo de crecimiento que se observa desde el momento del nacimiento y que es especialmente marcada durante el 2º y 3er años de vida y continúa de forma más lenta a lo largo de todo el periodo prepuberal. Durante la mayor parte de este tiempo, la velocidad de crecimiento se mantiene entre 5 y 7 cm al año y la ganancia de peso en unos 2-3 kilogramos por año. Justo antes de que se inicie el estirón puberal, la velocidad de crecimiento alcanza su punto más bajo (4,5-5 cm al año). Este fenómeno, por otra parte normal, conocido como la depresión prepuberal de la velocidad de crecimiento, se nota especialmente en los niños que maduran tardíamente, que pueden llegar a crecer tan poco como 2-3 cm al año en las fases inmediatamente previas al estirón puberal. El crecimiento durante el periodo prepuberal afecta proporcionalmente más a las extremidades que al tronco y el aumento del tamaño de la cabeza (perímetro cefálico) es muy escaso por lo que el aspecto de los niños durante este periodo se hace más esbelto. ¿Se puede alterar el patrón del crecimiento? Sí, se puede ver modificado o alterado por enfermedades (deficiencias hormonales, enfermedades crónicas) o situaciones anómalas (prematuridad, abandono, falta de cariño), pero también por variaciones individuales completamente normales, como serían entre otras: El sexo: El crecimiento y la maduración de los niños y niñas es diferente. Las niñas comienzan la pubertad habitualmente entre los 9 y los 11 años de edad y rápidamente inician el estirón puberal, mientras que los niños lo hacen entre los 12 y los 13 años y tardan alrededor de un año en iniciar el estirón. El potencial genético de crecimiento (tallas familiares altas o bajas) ya que la talla es un rasgo hereditario y, por tanto, está determinada genéticamente. En condiciones normales, alrededor del 80 % de la talla adulta es atribuible a factores genéticos. El ritmo madurativo del niño (maduradores tempranos o tardíos) que también está genéticamente determinado y es responsable, entre otros aspectos, de cómo crece un niño, cuándo inicia la pubertad o cuándo termina de crecer ¿Qué enfermedades pueden alterar el crecimiento de un niño? Las enfermedades agudas (catarros, gastroenteritis, infecciones urinarias...), salvo que sean muy reiterativas y se sucedan a lo largo de meses o años, no suelen alterar el crecimiento. Por el contrario, las enfermedades crónicas (enfermedades cardíacas, renales, del aparato digestivo o respiratorias...) sí pueden hacerlo. Cuando la enfermedad se cura o simplemente mejora, existe la capacidad de recuperar, parcial o totalmente, la talla perdida durante ese periodo. Es lo que se denomina “crecimiento de recuperación”. En general, cuanto más precoz, grave y prolongada sea la enfermedad menos posibilidades hay de que ese “crecimiento perdido” pueda recuperarse completamente. Por otra parte, parecen existir ciertos periodos de tiempo, denominados como “críticos” o “de ventana”, durante los cuales la pérdida de crecimiento no sería fácilmente recuperable, lo que afectaría definitivamente a la talla adulta. Estos periodos “críticos”, corresponderían a los momentos de máximo ritmo de crecimiento, como es el caso de la pubertad y especialmente el periodo fetal y el primer año de vida. ¿Cuál es el papel de la hormona de crecimiento? Es el principal regulador hormonal del crecimiento desde el nacimiento, pero no obstante, los niños con talla baja por falta de hormona de crecimiento son muy pocos y representan menos de un 1 % de los niños con talla baja La hormona de crecimiento es sintetizada en la hipófisis, una glándula localizada en el centro del cerebro y asentada en la silla turca, una concavidad ósea. Se libera a la sangre no de forma continua sino pulsátil y preferentemente durante las primeras horas del sueño nocturno. Esta hormona es capaz de estimular directamente el crecimiento de los huesos, aunque la mayor parte de su acción estimulante del crecimiento la lleva a cabo induciendo la síntesis de otras sustancias estimulantes del crecimiento conocidas como factores de crecimiento. Pero no es la única hormona que controla este proceso, sino que es necesario todo el sistema hormonal en su conjunto (insulina, hormonas tiroideas, andrógenos, estrógenos, glucocorticoides, leptina, paratohormona, vitamina D) En resumen, debido a la multitud de factores genéticos y ambientales implicados en el proceso normal de crecimiento y la necesidad de que “todo funcione bien” hacen que la valoración del crecimiento de un niño sea un indicador muy sensible de su estado de salud y bienestar, y constituya una parte importante del control y seguimiento del niño por parte de su pediatra.

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