Promoción de la salud

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Última modificación: 23:00 25-01-2026
Dar el pecho a tu bebé es uno de los gestos más valiosos para su salud y su desarrollo, hoy y en el futuro. La lactancia materna aporta beneficios al bebé y también a la madre.
Pero, aunque seamos mamíferos y amamantar forme parte de nuestra biología, no siempre es fácil. A veces surgen dudas, molestias o dificultades, y muchas de ellas tienen más que ver con el entorno y la falta de apoyo que con “hacerlo mal”.
Para acompañarte, aquí tienes las claves más importantes.
Rodéate de apoyo.
Si es tu primer bebé, ayuda mucho contar con personas con experiencia o con un profesional que pueda orientarte desde el principio. Si ya has dado el pecho antes, tienes ventaja… pero recuerda: cada bebé es distinto y cada lactancia también.
El agarre es la clave.
Un buen agarre evita la mayoría de problemas (dolor, grietas, tomas poco eficaces). Al inicio puede haber cierta sensibilidad, pero no debería doler de forma intensa ni persistente.
Si tras los primeros días sigue molestando o el dolor va a más, consulta con tu pediatra, matrona o un asesor/a de lactancia para valorarlo.
Frecuencia de tomas en los primeros días.
Durante la primera etapa, ofrece el pecho al menos 8–12 veces al día, o más si el bebé lo pide. Lo habitual es alternar ambos pechos, pero sin obsesionarse: lo importante es que el bebé succione bien y con frecuencia.
A demanda, cuanto antes mejor.
Conforme os vayáis adaptando, lo ideal es ofrecer el pecho cuando el bebé lo solicita, fijándote en los primeros signos de hambre:
(Llorar suele ser un signo más tardío.)
Mejor esperar con chupetes y tetinas.
Si es posible, evita chupete y biberón al inicio, hasta que la lactancia esté bien establecida (aproximadamente 3–4 semanas), para no interferir en el agarre y el ritmo de succión.
Cuando ya os habéis acostumbrado, pueden aparecer etapas que cambian el ritmo de las tomas y las necesidades del bebé: crisis de lactancia, brotes de crecimiento, la reincorporación al trabajo, o incluso un nuevo embarazo.
En estos momentos es muy frecuente pensar “mi leche ya no le llega” o “algo va mal”… y muchas veces no es así.
Por eso, si surge un problema, lo mejor es consultar con profesionales de referencia y evitar consejos contradictorios o desactualizados.
Importante: sí, es posible quedarse embarazada durante la lactancia, aunque no haya regla. Si no buscas embarazo, conviene utilizar un método anticonceptivo adecuado.
Las recomendaciones actuales aconsejan:
- Lactancia materna exclusiva los primeros 6 meses (sin otros alimentos ni bebidas).
- Mantener la lactancia junto con alimentación complementaria al menos hasta los 2 años, y después todo el tiempo que madre e hijo deseen.
No hay una única manera “correcta” de vivir la lactancia. La decisión final es vuestra.
Ánimo. La lactancia es un camino compartido entre tu bebé y tú. No tiene por qué ser perfecta, pero sí puede ser satisfactoria y bonita.
Y si aparecen obstáculos, no estás sola: con ayuda adecuada, la mayoría tienen solución.
La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.