Desarrollo del niño sano

A lo largo de la Historia, no ha existido un patrón constante de duración de la lactancia, sino que ésta ha ido variando en función de patrones sociales y culturales.
Actualmente, la lactancia materna prolongada se define como aquella cuya duración supera los 2 años de edad del lactante. Esta definición se basa en las recomendaciones de la OMS de mantener la leche materna como alimento exclusivo hasta los 6 meses, continuando con la lactancia, además de con otros alimentos, al menos hasta los 2 años.
En la cultura occidental, existen con frecuencia numerosos prejuicios sociales en relación a la prolongación de la lactancia. De igual forma, se dispone de poca información relativa al amamantamiento continuado, por lo que las madres que deciden prolongar su lactancia, suelen encontrar poco apoyo social y profesional.
Actualmente no existe evidencia que demuestre que a partir de cierto momento, la lactancia natural sea perjudicial o pierda sus propiedades beneficiosas. Por el contrario, se sabe que la lactancia prolongada aporta numerosos beneficios a la madre y al niño.
El destete en una lactancia materna prolongada puede hacerse de forma natural, cuando el niño abandone el pecho por sí mismo, o cuando la madre lo desee.
Cuando son los niños los que eligen el momento del destete, éste suele ser rápido sin demasiadas dificultades, las cuales sí suelen aparecer cuando es la madre la que decide iniciar el destete.
Algunas de estas sugerencias, pueden ayudar a que el niño deje el pecho:
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La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.