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Escoliosis

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Escrito por María Galán Olleros, Rosa Egea Gámez

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Es una deformidad de la columna vertebral que provoca la aparición de una prominencia o giba

¿Qué es la escoliosis?

La escoliosis es una deformidad de la columna vertebral en la que, viendo al paciente de frente o de espaldas, se aprecia cómo las vértebras se alinean en forma de “S” o “C” alejándose del eje normal y girando a la vez sobre sí mismas. Provoca la aparición de una prominencia o giba que se nota más cuando el paciente se inclina hacia delante.

Este problema puede localizarse en el tórax, en la zona lumbar o presentarse en los dos sitios a la vez. La presentación más habitual es la localización torácica con la giba localizada en el lado derecho.

¿A qué se debe?

La mayoría de las veces no se sabe la causa (escoliosis idiopática).

También puede ser secundaria a problemas congénitos (defecto del desarrollo de una o más vértebras) o neurológicos (parálisis cerebral infantil, mielomeningocele).

¿A qué edad aparece la escoliosis idiopática?

En términos generales podemos hablar de dos grandes grupos:

  • Pacientes menores de 10 años: escoliosis de inicio precoz.
  • Niños mayores de 10 años: escoliosis idiopática del adolescente.

¿Afecta más a niños o a niñas?

Aunque la incidencia de escoliosis es similar en ambos sexos, en la escoliosis idiopática del adolescente las niñas son más propensas a tener curvas progresivas.

¿Cómo se manifiesta?

Habitualmente no produce ningún síntoma. La escoliosis no produce dolor. De hecho, el dolor, sobre todo si es nocturno o se acompaña de fiebre, es considerado un signo de alarma que obliga a descartar una causa subyacente (infecciosa, neurológica, tumoral).

Tampoco suele tener repercusión sobre los órganos internos. Solo las deformidades muy graves, poco frecuentes por otra parte, pueden limitar la capacidad física del paciente y producir problemas cardiopulmonares o digestivos por falta de espacio.

En los casos de escoliosis congénita (hemivértebras, barras, bloques…) es conveniente descartar lesiones de corazón, renales o neurológicas asociadas.

¿Cómo se diagnostica?

Hay que comenzar con la historia clínica y la exploración física. Los padres suelen consultar por altura desigual de hombros, asimetría de escápulas o de la cintura, prominencia de las costillas de un lado, etc.

En la exploración, el médico buscará asimetrías entre ambos lados de la columna: prominencias, diferencia en la altura de los hombros, desequilibrio del tronco hacia un lado. También valorará si existe diferencia en la longitud de las piernas, palpando las dos crestas iliacas, ya que el niño puede torcerse porque una pierna sea más larga que otra.

La prueba clínica que más información proporciona es el test de Adams, en el que viendo al paciente desde detrás mientras se inclina hacia adelante flexionando el tronco, con los pies juntos, las rodillas estiradas y los brazos colgando libres, se observará una giba en uno de los lados a nivel costal o lumbar.

La radiografía confirmará que existe una curva, la región donde se localiza, la dirección (convexidad) y patrón. También permitirá cuantificar la rotación de las vértebras y la magnitud de la curva. Se habla de escoliosis cuando el ángulo de la curva es mayor de 10 grados.

¿Qué factores influyen en la evolución de la curva?

Cuanto mayor crecimiento le quede al niño y mayor sea el tamaño de la curva en el momento del diagnóstico, peor será el pronóstico. Otros factores a tener en cuenta son los antecedentes familiares, el tipo de curva y si se trata de una niña. Después del primer periodo menstrual, el riesgo de progresión disminuye. ¿Cómo se trata?

El ángulo de la curva, la localización y el grado de madurez determinan el tratamiento. El objetivo del tratamiento es evitar grandes deformidades progresivas en la edad adulta.

  • La observación está indicada en curvas pequeñas o en pacientes esqueléticamente maduros.
  • El tratamiento ortopédico mediante corsé tiene como objetivo frenar o enlentecer la progresión de la deformidad, pero no la corrige. Está indicado en curvas progresivas en pacientes que todavía están en fase de crecimiento... La evidencia científica recomienda usarlo un mínimo de 18 horas al día bien ajustado.
  • La cirugía se reserva para curvas de gran magnitud (mayores a 45-50 grados). En general, se realiza en pacientes que se encuentran cerca de la madurez esquelética (ya no van a crecer más).

¿Se puede hacer deporte?

Sí, se puede y se debe. Seguir activo es importante para la salud en general y para la columna también, ya que unos músculos fuertes protegen a la columna. Cualquier deporte vale, ya que no existen ejercicios, ni deportes o actividades que mejoren o empeoren la escoliosis. Si se pauta un corsé, el niño puede quitárselo para practicar deporte.

¿Funcionan otros tratamientos?

No existe información de carácter científico que demuestre que tratamientos alternativos como la quiropráctica o la osteopatía, modifiquen la historia natural de la escoliosis.

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La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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Pectus. Malformaciones torácicas

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Distrofia muscular de Duchenne

¿Qué es? Es una enfermedad hereditaria progresiva que produce una alteración en los músculos que provoca la pérdida de la función de estos. Es la distrofia muscular más frecuente, afectando a 1 de cada 3500 recién nacidos. Ocurre por diferentes alteraciones de un gen (gen DMD) que está en el cromosoma X y se encarga de codificar una proteína de los músculos (la distrofina). La enfermedad afecta sobre todo a hombres y muy rara vez a mujeres, siendo estas, en general, portadoras de la enfermedad pero sin síntomas. ¿Cuáles son los síntomas? En los primeros años de vida (hasta los 3 años) los niños pueden estar asintomáticos o tener pequeñas alteraciones sutiles como caídas frecuentes o bien un retraso en el inicio de la marcha o en las adquisiciones del lenguaje. A partir de esa edad, aparece debilidad muscular progresiva con dificultad para levantarse del suelo, tendencia a caminar de puntillas e hipertrofia de pantorrillas. Es en este momento, a los 3-5 años, cuando se suele diagnosticar. Posteriormente, la enfermedad va progresando poco a poco con aparición de rigideces o contracturas, dificultad progresiva para caminar, así como para subir escaleras. Con el paso de los años, cada vez se van acentuando más la debilidad y la atrofia de los músculos, siendo necesaria la silla de ruedas para desplazarse y apareciendo escoliosis, problemas respiratorios y del músculo del corazón. ¿Cómo se diagnostica? Se sospecha por los síntomas que presenta el niño. Determinados análisis de sangre (enzimas musculares) ayudan a hacer el diagnostico. También en ocasiones se necesitan otras pruebas como una biopsia del músculo, un electromiograma (estudia cómo funcionan los músculos y los nervios) o pruebas como la resonancia nuclear magnética. Siempre debe confirmarse con estudios genéticos. ¿Cómo se trata? Actualmente no existe cura, pero es muy importante el manejo multidisciplinar por variados profesionales, orientado a mejorar la calidad de vida de los pacientes, disminuir o estabilizar la progresión de la enfermedad y prevenir las complicaciones que puedan aparecer. Existen tratamientos farmacológicos para retrasar el deterioro o mejorar las funciones cardiaca y respiratoria.

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Sarna

Si un niño tiene una infeccion de la piel llamada sarna, tendrá mucho picor, y puede haber más personas de la familia afectadas ¿Qué es? Es una enfermedad de la piel producida por un ácaro llamado Sarcoptes scabiei. El ácaro de la sarna es un parásito muy pequeño, como una arañita, que infecta el interior de la capa más superficial de la piel, donde vive y se reproduce. ¿Qué síntomas produce? El síntoma principal de la sarna es el picor, principalmente nocturno, y también una erupción en la piel que se puede extender a todo el cuerpo. Frecuentemente se encuentran los mismos síntomas en varias personas que viven en la misma casa, sobre todo si duermen juntos. La erupción se inicia como granos o ronchas rojizos. Posteriormente se sumarán lesiones de rascado, costras y descamación. En ocasiones pueden verse los típicos surcos acarinos, que son elevaciones lineales de la piel, de unos milímetros de longitud, que corresponden a túneles excavados por el ácaro. Las localizaciones más características de las lesiones y el origen del picor son los pliegues y flexuras (nalgas, muñecas, codos, axilas, entre los dedos, pene). En los lactantes se afectan principalmente la cara, el cuero cabelludo, las palmas y las plantas. ¿Cómo se contagia? A través del contacto, piel con piel, con una persona infectada o con su ropa, sábanas o toallas. El periodo de incubación es de 1 a 3 semanas. ¿A quién puede afectar? Puede afectar a cualquier persona, independientemente de su edad, raza, clase social o condiciones de higiene. ¿Cómo se diagnostica? Generalmente se diagnostica con la entrevista clínica y la exploración física. En casos dudosos pueden ser necesarios exámenes complementarios. ¿Cómo se trata? Se emplean cremas escabicidas (que matan al ácaro). Se aplica una capa fina por toda la piel, desde el cuello hasta las plantas de los pies, haciendo hincapié en los pliegues y bajo las uñas (que deben recortarse bien). En menores de 2 años también se debe aplicar en el cuero cabelludo. Se recomienda realizar una segunda aplicación igual a los 7 días (2 aplicaciones en total). Es aconsejable hacer el tratamiento antes de acostarse, para que actúe durante la noche (8-12 horas) y eliminar los restos al día siguiente por lavado (es preferible ducha o baño después del tratamiento y no antes del mismo). Para calmar el picor se puede prescribir un tratamiento antipruriginoso y/o cremas con corticoides.Otra opción de tratamiento para niños mayores es la ivermectina, que se administra por boca. Tras el tratamiento, el picor no desaparece de forma inmediata y puede prolongarse hasta 3 semanas después de su finalización. Las lesiones de la piel suelen desaparecer en las 4 semanas siguientes al tratamiento. ¿Cómo se pueden evitar las reinfestaciones? Se recomienda que reciban tratamiento todos los convivientes y contactos íntimos mayores de 2 meses de vida, independientemente de que tengan síntomas o no. Es aconsejable cambiar y lavar la ropa personal, de cama y aseo utilizada en los 3 días previos al tratamiento. Se recomienda lavar en caliente y secarla, si es posible, en secadora a alta temperatura. Otra opción sería guardarla en una bolsa cerrada durante al menos 3 días. Es recomendable pasar la aspiradora por toda la casa. ¿Cuándo puede volver el niño al colegio o la guardería? Al cabo de 24 horas de haberse realizado el tratamiento el riesgo de contagio es mínimo.

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