Notas de prensa
20 de marzo de 2026
Jerez de la Frontera, 20 de marzo de 2026._ La resistencia a los antibióticos se ha consolidado como una de las mayores amenazas para la salud global. Actualmente provoca al menos 700 000 muertes anuales en el mundo, y las proyecciones indican que, si no se actúa con urgencia, esta cifra podría alcanzar los 10 millones de fallecimientos cada año en 2050, superando incluso al cáncer.
Ante este escenario, las vacunas se perfilan como una de las herramientas más eficaces para frenar esta tendencia, al prevenir infecciones y reducir la necesidad de utilizar antibióticos. Esta ha sido una de las principales conclusiones de la ponencia titulada ‘Vacunas y resistencias antimicrobianas. El impacto silencioso’, en el marco de las XVII Jornadas de Inmunizaciones de la Asociación Española de Pediatría (AEP), que reúnen estos días en Jerez de la Frontera a más de 300 especialistas para debatir sobre los principales retos actuales en prevención de enfermedades infecciosas.
El doctor Valentí Pineda, vocal del Comité Asesor de Vacunas de la AEP (CAV-AEP), ha explicado que la resistencia antimicrobiana “no es un fallo de la farmacología, sino una consecuencia de la selección natural acelerada por el uso excesivo de antibióticos”. En este sentido, ha subrayado la importancia de reforzar las estrategias de prevención, como la vacunación, para evitar recurrir a estos tratamientos: “las vacunas nos permiten actuar antes de que aparezca la infección, reduciendo la necesidad de antibióticos y contribuyendo a preservar su eficacia para el futuro”.
El avance de las resistencias antimicrobianas pone en riesgo algunos de los grandes logros de la medicina moderna. Si los antibióticos pierden eficacia, procedimientos médicos habituales como cirugías, trasplantes, quimioterapia o reemplazos articulares podrían volverse mucho más peligrosos, debido al riesgo de infecciones intratables.
Además del impacto sanitario, el problema tiene también una dimensión económica global. Se estima que podría provocar una reducción del PIB mundial de entre el 1,1 % y el 3,8 % anual a partir de 2030, además de empujar a millones de personas a la pobreza extrema.
En paralelo, los expertos advierten de un estancamiento en el desarrollo de nuevos antibióticos, debido a los altos costes de investigación y los limitados incentivos económicos para la industria farmacéutica. En opinión del Dr. Pineda, “este vacío de innovación refuerza la necesidad de apostar por estrategias preventivas”.
Las vacunas pueden desempeñar un papel fundamental en la reducción de las resistencias antimicrobianas a través de diferentes mecanismos.
Por un lado, previenen directamente infecciones bacterianas, evitando que sea necesario recurrir a antibióticos. Por otro, reducen el uso inapropiado de estos fármacos, que a menudo se prescriben ante infecciones virales como la gripe o el virus respiratorio sincitial.
De hecho, algunos estudios muestran que un aumento del 10 % en la cobertura de vacunación frente a la gripe puede reducir hasta un 6,5 % las prescripciones de antibióticos.
Asimismo, las vacunas contribuyen a generar inmunidad de grupo, disminuyendo la circulación de patógenos, incluidas cepas resistentes, y protegiendo también a las personas no vacunadas.
Su impacto ya se ha demostrado con algunos patógenos. Por ejemplo, la vacuna conjugada frente al neumococo ha logrado reducir en un 81 % la incidencia de la enfermedad en niños menores de dos años, además de disminuir de forma significativa las infecciones causadas por cepas resistentes a la penicilina.
Por ello, como ha concluido el especialista, “la transición hacia una era de vacunología avanzada es una de las rutas más sostenibles para preservar la medicina moderna y evitar el regreso a una era preantibiótica”.
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Nota de prensa: resistencias antimicrobianas
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