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Es
cierto que los bebés de vez en
cuando, a intervalos más o menos
aproximados, a las 3 semanas, al mes
y medio, a los 3 meses, tienen unos
días "raros", en que están algo más
inquietos, lloran más, duermen peor,
se agarran al pecho y de repente
estiran, lo sueltan, lloran, no
duermen... Posiblemente esto tenga
relación con la maduración de su
cerebro.
En general, se habla de la crisis de
los 3 meses describiéndola como un
momento en el que:
• El bebé reclama mamar más a
menudo (lo que la madre
interpreta como que tiene
hambre)
• La madre no nota el pecho tan
lleno (lo que interpreta como
que ella no tiene leche
suficiente)
El
resultado es que en ese momento es
muy fácil que se empiecen a dar
biberones, lo cual no es la solución
adecuada.
Pero en realidad lo que ocurre es
que...
• El bebé reclama más a menudo
porque está creciendo (por eso
se llaman también "baches o
crisis de crecimiento") y esto
hace que su apetito aumente.
• La madre no tiene los pechos
tan llenos porque a esa edad la
producción de leche de la madre
se ha adaptado ya a las
necesidades del bebé, ya no
gotea, ni se tienen los pechos
tan llenos, ni se nota tanto la
subida de leche... Además, el
lactante vacía el pecho con más
eficacia, tarda menos tiempo y
hace más rápida la toma.
De modo
que lo adecuado es intentar
adaptarse al bebé. A lo mejor sólo
necesita que lo tomen más tiempo en
brazos, pero si pide más pecho
porque necesita comer más, la
solución es ponerlo más al pecho
para que aumente la producción. Si
en lugar de pecho le damos un
biberón, esto no hará que aumente la
leche y normalmente empeorará las
cosas. |