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El bebé
que toma pecho no necesita chupete
y, al menos durante las primeras
semanas, no se le debe ofrecer
porque el chupete hace más difícil
que aprenda a mamar de forma eficaz.
El uso del chupete en los primeros
días o semanas puede ser la causa de
grietas y dolor en el pezón e,
incluso, de falta de ganancia de
peso.
Cuando el niño ya es más mayorcito y
mama bien (se coge bien, succiona
con energía, duerme periodos de 2, 3
ó 4 horas, orina mucha cantidad y
gana bien de peso) tampoco suele
haber problemas porque utilice el
chupete alguna vez, aunque es de
esperar que preferirá a su mami
calentita que huele tan bien a
leche, antes que un pedacito de
plástico... Sin embargo algunos
estudios encuentran que los bebés
que usan chupete maman durante menos
meses que los que no lo hacen. El
chupete puede ser una de las causas
por las que una madre note que tiene
menos leche. Es importante recordar
que la madre produce leche a través
de varios mecanismos: cuando el bebé
vacía los pechos y cuando el bebé se
agarra del pecho aunque no sea para
comer. El bebé necesita succionar
para tranquilizarse y estas pequeñas
tomas “no nutritivas” son un
estímulo excelente para asegurar una
adecuada producción de leche durante
los 2 primeros años de vida.
Conviene recordar que cada vez que
se le ofrece el chupete al bebé es
un estímulo que pierde el pecho de
la madre, por ello el chupete
debería relegarse a situaciones
aisladas (cuando la madre está
ausente, cuando está
conduciendo,...)
También conviene recordar que el
chupete es una fuente importante de
mal desarrollo del sistema muscular
y óseo de la boca y de la cara, y
puede contribuir a problemas con los
dientes en el futuro. |