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Durante
el embarazo hay niveles de estrógeno
placentario y otras hormonas que
disminuyen la producción de leche y
cambian algo su sabor, en realidad
lo que ocurre es que se vuelve a
producir calostro. Algunos niños
notan esos cambios de sabor, lo
rechazan y se destetan, otros no, y
otros lo rechazan primero pero "se
reenganchan" después. En otros casos
a la madre le viene peor por ser sus
pezones más sensibles, pero muchos
niños siguen mamando y la succión
remonta la producción de leche.
Dar el pecho no es incompatible con
un nuevo embarazo. No hay más
inconveniente para amamantar en el
embarazo que en el caso de una
amenaza de aborto. Si se notan
contracciones, hay que saber que la
succión estimula la producción de
oxitocina que es un estimulante del
útero, por lo que en algunos casos
será necesario suspender la
lactancia.
Hay buena información en la página
de "Alba-Lactancia materna":
http://www.terra.es/personal7/eulalia1/tandem.htm
Y cuando
nace el nuevo bebé tiene algunas
ventajas:
• La
madre ya es una experta.
• Los pechos funcionan mejor que
la primera vez y como hay dos
succionando, también producen
más leche.
• La madre no suele sentir la
ingurgitación de los primeros
días pues el "grande" puede
ayudar a vaciarla.
• La succión del "grande" ya
habrá formado los pezones (una
preocupación de madre novata) .
• La succión del "grande"
también ayuda a la rápida subida
de la leche, de modo que el 2º
bebé suele perder menos peso los
primeros días.
• Cuando el 2º es algo lento
para succionar, si mama antes el
1º, encontrará que "ya ha subido
la leche".
• Ambos bebés pueden mamar a la
vez o por turnos.
• El mayor ya come otras cosas,
de modo que no va a privar al
menor de su principal alimento.
Éste debe tener preferencia.
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