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Ambas
son drogas legales. Abandonar estos
hábitos es lo mejor para la salud
tanto de la madre como de su hijo.
Además, los niños aprenden del
ejemplo que les ofrecemos, de manera
que la maternidad es una buena
oportunidad para dejarlo.
La nicotina en exceso puede inhibir
la producción de leche. Pero lo más
perjudicial es el humo que respira
el lactante, que le ocasiona mayor
predisposición a las enfermedades
respiratorias. Por eso, lo mejor es
no fumar dentro de casa y, a ser
posible, hacerlo justo tras la toma.
Si bien lo mejor es no fumar, aún
fumando mucho, es preferible dar el
pecho, ya que la leche materna
protege de las infecciones al
lactante y contrarresta en parte los
efectos perjudiciales del humo del
tabaco. Los hijos de madres
fumadoras tienen más problemas de
bronquitis y asma que los hijos de
madres no fumadoras. Fumar también
aumenta el riesgo de muerte súbita
del lactante.
Una dosis de alcohol mayor de 0,5 gr/Kg
puede producir sedación y
disminución de la producción de
leche. Esto equivale a 200cc de
vino, 500cc de cerveza o 60cc de
licor. No se debe beber alcohol
mientras se amamanta ya que éste
pasa a la leche y es perjudicial
para el desarrollo cerebral del
bebé. Es muy importante no beber
alcohol al menos durante los
primeros 3 meses. Aunque la cantidad
de alcohol que pasa a la leche es
baja, la mayor cantidad pasa entre
los 30 y 60 minutos después de haber
bebido. Después de los primeros
meses cantidades pequeñas y
esporádicas son tolerables (una caña
de cerveza o un vasito de vino una o
2 veces a la semana) procurando
alejarlas de las tomas. No es verdad
que la cerveza produzca leche. No se
deben tomar bebidas de alta
graduación, como ginebra, licores o
whisky. |