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Vacuna contra la enfermedad de Lyme
(fiebre recurrente)
GENERALIDADES
Es
una enfermedad inflamatoria aguda, caracterizada por lesiones cutáneas
asociadas a síntomas gripales. Fue descrita por primera vez el
año 1975 en Lyme (Connecticut, USA). Es una infección
bacteriana de múltiples fases (larva-ninfa-forma adulta) con
participación de varios sistemas u órganos. Se trata una
enfermedad infecciosa, rápidamente emergente, causada por la
Borrelia burgdorferi y transmitida por la picadura de una garrapata.
Agente
etiológico
La
borrelia es una bacteria microaerófila, cilíndrica y flagelada
de 10-30 µ de longitud y 0,20-0,50 µ de anchura. Se cultiva
en medios especiales aunque su replicación es muy lenta. Tiene
varias proteínas en su membrana externa (OspA, OspB, OspC), de
las que la A y la C desarrollan inmunidad más o menos prolongada.
También son antígenos importantes la flagelina (41 kD)
y el antígeno común (60 kD).
Sólo
se reconoce una especie de Borrelia burgdorferi con tres subgrupos
genómicos, responsables de la diferente clínica desarrollada
en las distintas regiones del mundo: Borrelia burgdorferi "sensu
stricto", que predomina en USA, la Borrelia burgdorferi garinii
y Borrelia burgdorferi afzalii son las más habituales
en Europa y en Asia. Desde 1994, con motivo de la conferencia mundial
sobre borreliosis celebrada en Bolonia, se aceptó una cuarta
subespecie, Borrelia burgdorferi a. japanica.
Epidemiología
Incidencia
mundial. No se dispone de datos fiables de su incidencia y se estima
que sólo se comunican el 10-15% de los casos. Es la enfermedad
transmitida por vectores más frecuente en EE.UU., con más
de 99.000 casos recogidos por la CDC desde 1982-1996. Durante este periodo
su incidencia aumentó en 32 veces las cifras previas, motivando
gran alarma social. La enfermedad se distribuye a lo largo de todo el
país, en los estados del nordeste, del centro de la costa atlántica
y del centro norte de Estados Unidos, declarándose a la CDC unos
12.500 casos por año. En Canadá la enfermedad es rara;
de 1993 a 1999 sólo se declararon unos 24 casos anuales, de los
que un 60% tuvieron alguna relación con zonas endémicas
de Estados Unidos.
En
Europa, la enfermedad de Lyme se localiza con más frecuencia
en los países escandinavos y centroeuropeos. Otras zonas endémicas
corresponden a países de la antigua Unión Soviética,
China y Japón. La garrapata Ixodes ricinus, vector de
la Borrelia burgdorferi, conocida como garrapata de las ovejas,
está ampliamente distribuida en Europa.
Incidencia
en España. En nuestro país la enfermedad de Lyme se
halla distribuida principalmente en la mitad norte de la península,
con una seroprevalencia muy desigual que oscila del 0 al 38%.
Transmisión.
Se han descrito varios tipos de garrapata transmisora: Ixodes scapularis
(garrapata del venado), Ixodes dammini, Amblyomme americanum (garrapata
Estrella Solitaria), Ixodes pacificus (garrapata occidental de
patas negras), Ixodes ricinus (garrapata de la oveja).
Cuadro
clínico
Los
meses de mayor incidencia van de abril a octubre. La enfermedad afecta
principalmente a personas de 2 a 15 años y de 30-55 años,
sobre todo en ambiente rural, con matorrales, maleza, jardines, playas
y pantanos.
El
periodo de incubación, desde la picadura de la garrapata hasta
la aparición de los primeros síntomas de la enfermedad
(eritema migratorio), dura una a dos semanas (3 a 32 días).
El
síntoma guía es una erupción roja de la piel, que
aparece varios días después de la infección, aunque
también puede no aparecer (20%). En su comienzo hay una lesión
roja en el punto de la picadura que crece gradualmente (centro claro
con halo exterior inflamado) y unos síntomas similares a los
de la gripe. La duración varía desde horas a semanas,
simulando problemas dérmicos como urticarias, eccemas, quemaduras
solares, escabiosis, etc. La extensión de la lesión llega
hasta los 30 cm de anchura y ocasionalmente puede picar o mostrar calor
a la exploración. En ocasiones desaparece para reaparecer de
nuevo varias semanas después.
A
los 5 a 15 días de la picadura, aparece cefalea, rigidez de nuca,
artralgias y mialgias, fiebre/febrícula con escalofríos,
fatiga, anorexia, disfagia e inflamación glandular. También
pueden presentarse síntomas neurológicos, cardíacos,
dérmicos, oculares, hepáticos, fatiga severa, debilidad
de las extremidades y pobre coordinación motora. Al cabo de meses
puede acompañarse de artritis o desarrollar la enfermedad crónica
de Lyme, caracterizada por dolor persistente de los nervios periféricos
y musculoesqueléticos, fatiga y trastornos de la memoria.
Diagnóstico.
Es preferentemente clínico, basado en la erupción aunque
falte en el 20% de los casos, en los restantes síntomas y en
el antecedente de picadura por garrapata ya que las pruebas analíticas
son totalmente inespecíficas.
El
diagnóstico microbiológico consiste en la determinación
de anticuerpos B o Burgdorferi por inmunofluorescencia o ELISA,
siendo posibles los falsos positivos y los negativos, sobre todo en
las fases iniciales de la enfermedad.
Tratamiento.
Consiste en antibioterapia (eritromicina, tetraciclinas, cefuroxima
y penicilina) durante un mínimo de 4 a 6 semanas.
La
evolución suele ser buena cuando se hace un precoz diagnóstico
y tratamiento, pero sin tratamiento pueden aparecer complicaciones neurológicas
o cardiacas, la enfermedad de Lyme secundaria (alteraciones reumáticas)
o terciaria (afectación neurológica).
Prevención.
La mejor profilaxis es evitar regiones infestadas por garrapatas o en
casos de necesidad utilizar insectífugos que contengan n-dimethil/toluamida
(DEET) y ropas adecuadas que eviten las picaduras. Después de
la estancia en zonas infectadas debe explorarse la piel y en caso de
encontrar garrapatas, quitarlas rápida y cuidadosamente, ya que
las garrapatas infectadas deben permanecer fijadas a la piel al menos
24-48 horas para poder transmitir la B. burgdorferi, periodo
demostrable por la gordura de la ninfa, factor muy importante en el
riesgo de transmisión. La permetrina en atomizador al 5% mata
la garrapata en el lugar de la picadura.
La
FDA recomienda seguir utilizando otras medidas preventivas para prevenir
de la enfermedad como son:
-
Usar ropa de colores claros, camisas de manga larga, calcetines y
zapatos cerrados, pantalones largos.
-
Buscar la existencia de garrapatas en pliegues de la piel (rodillas,
dedos, axilas), ombligo, cuello, zona retroauricular y base del pelo.
-
Eliminar cuidadosamente las garrapatas investigando si contienen espiroquetas.
-
Tratar con permetrina al 5% para eliminar el parásito y cuidar
los animales en contacto con niños.
VACUNA
CONTRA LA ENFERMEDAD DE LYME
Composición
y tipos
Hay
varias vacunas contra la enfermedad de Lyme conteniendo lipoproteína
de superficie recombinante de B. burgdorferi (rOspA) como inmunógeno
(LYMErix®, de GlaxoSmithKline; ImuLyme®,
de Aventis Pasteur), pero de ellas sólo la LYMErix®
fue homolagada por la FDA en 1998. Cada dosis vacunal contiene 30 µg
de lipoproteína OspA recombinante de la superficie externa de
B. burgdorferi, con hidróxido de aluminio como adyuvante.
La
vacuna ocasiona una respuesta inmune tipo humoral frente a lipoproteína
OspA (anticuerpos contra la enfermedad de Lyme). Estos anticuerpos entran
en la garrapata cuando pica a una persona y se alimenta de su sangre,
matando a la bacteria en su intestino, por lo que la eficacia de la
vacuna depende fundamentalmente del nivel de anticuerpos que estén
presentes en el intestino de la garrapata tras su ingesta de sangre
humana.
Existen
diferencias antigénicas en la lipoproteína OspA, según
las especies de borrelias. Se han documentado muchas mutaciones, sobre
todo en las cepas europeas, siendo más homogéneas las
cepas americanas. Esto origina que las vacunas disponibles hasta la
fecha no protejan contra las cepas europeas, o al menos no como contra
las cepas americanas.
Indicaciones
La
vacuna está indicada en personas con riesgo de picaduras por
garrapatas infectadas, sobre todo personas de 15 a 70 años con
permanencia prolongada en zonas infectadas. No está indicada
en niños, embarazadas, personas con síntomas crónicos
de la enfermedad de Lyme o con artritis crónicas. No protege
al 100% de los pacientes, ni contra otras enfermedades causadas por
garrapatas, como ehrlichiosis.
Inmunogenicidad
y eficacia
En
1990, investigadores de Alemania y EE.UU. demostraron que los anticuerpos
frente a la lipoproteína A de superficie externa (L-OspA) de
B. burgdorferi evitaban la enfermedad en ratones y por ello se
comenzaron los ensayos humanos.
Se
incluyeron 10.936 personas de 15 a 71 años, de 31 lugares de
EE.UU., donde la enfermedad es endémica. Se excluyeron las personas
que habían sufrido la enfermedad, las tratadas con antibióticos
en los 3 meses previos, pacientes con enfermedades que interfieran el
diagnóstico de enfermedad de Lyme, inmunodeficiencias, abusos
de alcohol o drogas, hipersensibilidades a vacunas, uso de medicamentos
en investigación o de vacunas en los 4 meses previos, embarazos,
lactancias o derivados sanguíneos durante el periodo de estudio.
Todos
recibieron tres dosis de vacuna L-OspA con adyuvante o placebo, la segunda
dosis al mes de la primera y la tercera a los 12 meses. Cada dosis contenía
30 µg de L-OspA purificada absorbida a hidróxido de aluminio
en fosfato salino tamponado. La preparación del placebo era similar
salvo que no contenía L-OspA.
Se
tomó sangre para determinar los valores de anticuerpos a L-OspA,
a los 0, 2, 12 y 20 meses después de la primera dosis y en un
subgrupo de 938 pacientes también a los 13 meses.
Ante
la sospecha de enfermedad de Lyme, se hizo cultivo de las lesiones cutáneas
y pruebas de PCR, así como diferentes determinaciones serológicas
para buscar infecciones sintomáticas.
Entre
los valores estudiados se encuentran los riesgos relativos en las tasas
de incidencia de enfermedad de Lyme e infección asintomática
entre vacunados y no vacunados. La efectividad se midió como
1-RR, respuesta serológica y reacciones adversas.
La
eficacia de la vacuna después de la segunda dosis, primer año,
fue del 49% (15-69%; IC 95%); 22 pacientes contrajeron la enfermedad
en el grupo de vacunados, por 43 en el grupo de placebo. En el segundo
año, con tres dosis de vacuna, la eficacia vacunal fue del 76%
(58-86%; IC 95%), padecieron la enfermedad 16 entre los vacunados y
66 en el grupo control. Para la prevención de infecciones asintomáticas,
la eficacia de la vacuna el primer año fue del 83% (32-97%; IC
95%) y del 100% al segundo año (26-100%; IC 95%).
Un
mes después de la segunda dosis, el 95% de los vacunados tenía
títulos de anticuerpos positivos al epitopo protector de L-OspA.
A los 13 meses, un mes después de la tercera dosis, el 99% tenían
anticuerpos positivos, asociados a una marcada respuesta de recuerdo
a L-OspA. A los 20 meses la respuesta media era todavía el doble
de alta que después de la segunda dosis.
Pautas
y vías de administración
La
administración de la vacuna sería por vía intramuscular
en el deltoides, estando aconsejadas las revacunaciones cada 12 meses.
Reacciones
adversas
En
el ensayo comentado hubo reacciones adversas locales en el 24,1% de
los pacientes vacunados frente al 7,6% en el grupo placebo (p<0,001).
Reacciones sistémicas fueron observadas en 19,4% del grupo vacunado,
por 15,1% en el grupo placebo (p<0,001). Fueron leves a moderadas,
con una duración media de 3 a 5 días.
Se
concluyó que tres dosis de vacuna pueden prevenir la mayoría
de los casos de enfermedad de Lyme, con un nivel aceptable de reacciones
adversas locales y sistémicas y buena capacidad inmunogénica.
Presentación
comercial
A
pesar de todo lo citado, los fabricantes de la vacuna LYMErix®
(GSK) la retiraron del mercado en febrero de 2002. En los ensayos clínicos,
7 de 492 personas no generaron respuesta inmunitaria, lo cual indica
que algunas personas presentan variantes genéticas asociadas
a falta de respuesta vacunal.
Se
sospecha que este fenómeno radica en unos receptores de los macrófagos
llamados Toll Like Receptor (TLR) que reaccionan con moléculas
de la superficie bacteriana y activan el sistema inmune. Parece probable
que la ausencia de la respuesta radique precisamente en una variante
del sistema TLR.
BIBLIOGRAFÍA
RECOMENDADA
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