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Año 2,  Nº 13,  Febrero 2007

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Deformidades craneales. Consejos de cómo prevenirlas y tratarlas.

Dr. Carlos Paredes Cencillo
Prof. Asociado de Pediatría de la Facultad de Medicina de Valencia.

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La padecen un 12% de los niños españoles.

Las deformidades craneales adquiridas pueden evitarse mediante la prevención y el manejo de la postura del lactante en la cama. Se debe respetar la postura de dormir boca arriba pero se deben hacer cambios en la posición de la cabeza.

Existe la creencia generalizada de que el problema de las deformidades craneales posicionales es exclusivamente estético, que se corrigen solas (aunque no siempre de forma completa) y que no interfiere en el desarrollo psicomotor de los niños afectos. Sólo se detectaban alteraciones ortodóncicas, síndrome de la articulación temporomandibular y alteraciones oculares como la exotropía. A partir del año 2000 han aparecido estudios en los lactantes con plagiocefalia en los que se detectan retrasos en el desarrollo psicomotor y cognitivo. Esto, unido al aumento considerable desde la década de los 90 de las deformidades craneales, sobre todo del aplanamiento posterior del cráneo (plagiocefalia), ha motivado el interés de los pediatras y de los padres por la prevención y por el tratamiento de estas deformidades.

Más casos.

Esta “epidemia de cráneos aplanados” se confirma en la mayoría de los países en los que se han llevado a cabo campañas desaconsejando la posición en decúbito prono (boca abajo) de los lactantes para evitar un factor de riesgo implicado en el Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante (SMSL). Las cifras en las sociedades americana y española son muy similares: un 13 por ciento y un 12 por ciento respectivamente y  concuerdan con la presencia de estas deformidades en la población adulta. Estos datos desmienten que se trate de un problema banal que se arregla solo y que no se ve en el adulto. Lo que sí es actual es el aumento de su presencia en la consulta pediátrica por los hechos antes relatados, a pesar de que los lactantes plagiocefálicos con grados leves de deformidad son difíciles de diagnosticar, sobre todo si tienen abundante pelo.

Plagiocefalia, la más común 

Este término que proviene del griego y que significa “cabeza oblicua“, constituye el 85 por ciento de las deformidades craneales y aparece más en niños que niñas (2:1), ya que los niños son menos activos y están más hipotónicos (laxos  sin tono muscular) que las niñas. El lado más afectado es el derecho (2.7:1 en niños) y se define como una deformidad craneal producida como consecuencia de la aplicación constante de fuerzas de presión sobre la parte posterior del cráneo que es muy maleable en los recién nacidos y lactantes.  La verdadera plagiocefalia posterior, consecuencia del cierre precoz de la sutura que une parietales con occipital (lambdoidea), que se denomina craneosinostosis es muy rara (1/300.000 nacidos vivos).

Causas de la plagiocefalia 

  • Prenatales: Ambiente restrictivo intrauterino debido a niños con cabezas grandes, embarazo múltiple, úteros pequeños o deformados, pelvis pequeñas, presentación de nalgas, exceso o defecto de líquido amniótico etcétera. 

  • Tortícolis muscular congénita: Consiste en un acortamiento de los músculos del cuello, principalmente el esternocleidomastoideo, lo que origina una posición lateralizada de la cabeza hacia el lado del músculo afecto por lo que el niño se apoya constantemente en la zona occipital homolateral produciéndose una plagiocefalia asimétrica. 

  • Prematuridad: Los huesos del cráneo son más débiles y menos resistentes a las fuerzas moldeadoras. Su larga hospitalización implica una mayor inmovilidad lo que facilitará la deformidad craneal. 

  • Posición supina durante el sueño (boca arriba): Desde 1992 la recomendación de dormir en esta postura para reducir el síndrome de muerte súbita del lactante ha favorecido frecuentemente la aparición de las deformidades craneales. La posición invariable desde el nacimiento en decúbito supino prolongado con el giro de cabeza hacia el mismo lado (causa de plagiocefalia) o siempre hacia arriba (causa de braquicefalia) es lo que más a menudo encontramos. 

Otras deformidades

En la mayoría de las ocasiones, el lactante nace con la cabeza bien conformada pero se aprecia su predilección a descansar con la cabeza siempre en la misma posición, sea ésta fija hacia un lado (a unos 45o), hacia el cielo o completamente de lado. A las pocas semanas o meses de permanecer en esta posición de comodidad, empieza a aparecer una deformidad que empeora lentamente. Si el niño ha dormido y descansado en decúbito supino (boca arriba) girando siempre la cabeza hacia un lado unos 45o estaremos ante una plagiocefalia que puede ser derecha o izquierda. Si ha dormido siempre boca arriba sobre el occipucio, con la mirada dirigida hacia el techo, lo más habitual es hallar una braquicefalia (cabeza corta y ancha), que puede ser mas o menos simétrica y la región occipital se va aplanando totalmente tomando el cráneo, la mayoría de las veces, un aspecto totalmente redondo con los diámetros anteroposterior y transversal iguales (10 por ciento de los casos). Por el contrario, si el lactante ha estado durmiendo con la cabeza reposando siempre de lado sobre la región temporoparietal, hallaremos una escafocefalia o dolicocefalia (cabeza larga y estrecha) y ocurre en los grandes prematuros que han estado largo tiempo en las unidades de cuidados intensivos. 

Cómo las podemos prevenir 

Las deformidades deben ser prevenidas con una buena política de colocación del lactante en la cuna, alternando la posición de la cabeza a uno y otro lado durante el decúbito supino ya desde el nacimiento. Estos métodos de reposición son altamente efectivos durante los 3-4 primeros meses de la vida. Cuando el lactante está despierto debe ser colocado sobre su barriga para acostumbrarse a ésta posición en la que hace sus primeros ejercicios físicos importantes y juegos siempre bajo vigilancia. Los padres debéis alternar de forma similar el giro parcial a la derecha y el giro parcial a la izquierda, ya desde el nacimiento con el fin de que el recién nacido no establezca sus preferencias por una sola posición de la cabeza. Estas medidas de rotación de la posición de la cabeza también deben aplicarse en el caso de que el lactante pase mucho tiempo en una sillita o en el coche de paseo. Otras medidas oportunas son: ponerlo a dormir alternativamente a un extremo y otro de la cuna, cambiarle de lado de la cuna con relación a la cama de los padres, cuando se cambien los pañales poner la cabeza del niño alternando los extremos del cambiador, colocar los juguetes alternativamente a un lado y otro de la cuna, de la sillita o del coche de paseo y cuando el bebé se lleve en brazos, ponerlo alternativamente sobre la cadera izquierda y derecha. También son eficaces otras pautas como alternar los lados a la hora de dar de comer e intentar llamar la atención del lactante de uno y otro lado de la cuna o sillita. Si la deformidad se detecta en una fase precoz (3-4 meses) el tratamiento posicional puede ser suficiente para corregir el problema, antes de que los lactantes desarrollen su propia “posición de confort”. Para la braquicefalia los giros se harán a ambos lados o intentar el decúbito lateral. Para la plagiocefalia es necesario reeducar el giro de la cabeza hacia el lado contrario del que habitualmente duerme aunque al principio le cueste y llore. La puesta en práctica de “Tummy Time” que consiste en poner al bebé boca abajo en sus ratos de vigilia o simplemente cinco minutos de posición “tummy” (en mochila delantera o de “vientre“) varias veces al día durante las seis primeras semanas. Los ejercicios de estiramientos del cuello, teniendo en cuenta que alrededor del 75 por ciento de la plagiocefalias tienen algún grado de tortícolis, son eficaces aconsejados por un fisioterapeuta y haciéndolos con frecuencia hasta conseguir una movilidad normal del cuello. 

Las ortesis craneales 

A partir de los tres meses, si la deformación persiste, puede ser necesario el uso de una ortesis craneal que ofrece una alternativa más asequible y menos traumática que la cirugía. La base de la ortopedia consiste, por un lado, en la creación de espacios que permitan el crecimiento de las partes deprimidas y por otro, en la contención ortopédica simultánea de las partes abombadas compensatorias. El periodo de máximo beneficio de la ortopedia está entre los tres y nueve meses de edad, donde se pueden conseguir los porcentajes más altos de mejoría, cercanos al cien por cien. Los cascos de remodelaje craneal deben ser utilizados en los casos más severos de deformidad craneal, ya que en los casos leves y moderados las técnicas de reposicionamiento son las más indicadas. 

Ortesis craneal

1. Perforación superior del 50% del tamaño del casco, para mejorar la ventilación y reducir el peso.

2. Superficie decorada con motivos infantiles para mejorar la aceptación.

3. Dinamismo. El casco no limita el crecimiento sino que lo dirige. Se adapta al crecimiento del bebé. 

4. Perforaciones opcionales de 11 mm de diámetro. 

El tratamiento con casco remodelador debe ser constante durante todo el día y el seguimiento se hará semanalmente antes de los seis meses de edad y cada 15 días después de los seis meses. Únicamente en aquellas deformidades importantes, que consultan a una edad demasiado tardía para beneficiarse del tratamiento ortopédico o cuando éste ha fracasado, la cirugía puede plantearse como último recurso terapéutico, aunque su indicación más precisa es en los casos de deformidad craneal por cierre precoz de las suturas craneales (craneosinostosis). En la mayoría de los casos, el diagnóstico y tratamiento de las deformidades craneales puede ser llevado a cabo por el pediatra haciendo partícipes a los padres. También deben colaborar, si fuera necesario, fisioterapeutas, servicios de neurocirugía o de cirugía craneofacial. El éxito está en la prevención y en la realización de diagnósticos precoces.

 

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