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Las
deformidades
craneales
adquiridas
pueden
evitarse
mediante
la
prevención
y
el
manejo
de
la
postura
del
lactante
en
la
cama.
Se
debe
respetar
la
postura
de
dormir
boca
arriba
pero
se
deben
hacer
cambios
en
la
posición
de
la
cabeza.

Existe
la
creencia
generalizada
de
que
el
problema
de
las
deformidades
craneales
posicionales
es
exclusivamente
estético,
que
se
corrigen
solas
(aunque
no
siempre
de
forma
completa)
y
que
no
interfiere
en
el
desarrollo
psicomotor
de
los
niños
afectos.
Sólo
se
detectaban
alteraciones
ortodóncicas,
síndrome
de
la
articulación
temporomandibular
y
alteraciones
oculares
como
la
exotropía.
A
partir
del
año
2000
han
aparecido
estudios
en
los
lactantes
con
plagiocefalia
en
los
que
se
detectan
retrasos
en
el
desarrollo
psicomotor
y
cognitivo.
Esto,
unido
al
aumento
considerable
desde
la
década
de
los
90
de
las
deformidades
craneales,
sobre
todo
del
aplanamiento
posterior
del
cráneo
(plagiocefalia),
ha
motivado
el
interés
de
los
pediatras
y
de
los
padres
por
la
prevención
y
por
el
tratamiento
de
estas
deformidades.
Más
casos.
Esta
“epidemia
de
cráneos
aplanados”
se
confirma
en
la
mayoría
de
los
países
en
los
que
se
han
llevado
a
cabo
campañas
desaconsejando
la
posición
en
decúbito
prono
(boca
abajo)
de
los
lactantes
para
evitar
un
factor
de
riesgo
implicado
en
el
Síndrome
de
la
Muerte
Súbita
del
Lactante
(SMSL).
Las
cifras
en
las
sociedades
americana
y
española
son
muy
similares:
un
13
por
ciento
y
un
12
por
ciento
respectivamente
y
concuerdan
con
la
presencia
de
estas
deformidades
en
la
población
adulta.
Estos
datos
desmienten
que
se
trate
de
un
problema
banal
que
se
arregla
solo
y
que
no
se
ve
en
el
adulto.
Lo
que
sí
es
actual
es
el
aumento
de
su
presencia
en
la
consulta
pediátrica
por
los
hechos
antes
relatados,
a
pesar
de
que
los
lactantes
plagiocefálicos
con
grados
leves
de
deformidad
son
difíciles
de
diagnosticar,
sobre
todo
si
tienen
abundante
pelo.
Plagiocefalia,
la
más
común
Este
término
que
proviene
del
griego
y
que
significa
“cabeza
oblicua“,
constituye
el
85
por
ciento
de
las
deformidades
craneales
y
aparece
más
en
niños
que
niñas
(2:1),
ya
que
los
niños
son
menos
activos
y
están
más
hipotónicos
(laxos
sin
tono
muscular)
que
las
niñas.
El
lado
más
afectado
es
el
derecho
(2.7:1
en
niños)
y
se
define
como
una
deformidad
craneal
producida
como
consecuencia
de
la
aplicación
constante
de
fuerzas
de
presión
sobre
la
parte
posterior
del
cráneo
que
es
muy
maleable
en
los
recién
nacidos
y
lactantes.
La
verdadera
plagiocefalia
posterior,
consecuencia
del
cierre
precoz
de
la
sutura
que
une
parietales
con
occipital
(lambdoidea),
que
se
denomina
craneosinostosis
es
muy
rara
(1/300.000
nacidos
vivos).

Causas
de
la
plagiocefalia
-
Prenatales:
Ambiente
restrictivo
intrauterino
debido
a
niños
con
cabezas
grandes,
embarazo
múltiple,
úteros
pequeños
o
deformados,
pelvis
pequeñas,
presentación
de
nalgas,
exceso
o
defecto
de
líquido
amniótico
etcétera.
-
Tortícolis
muscular
congénita:
Consiste
en
un
acortamiento
de
los
músculos
del
cuello,
principalmente
el
esternocleidomastoideo,
lo
que
origina
una
posición
lateralizada
de
la
cabeza
hacia
el
lado
del
músculo
afecto
por
lo
que
el
niño
se
apoya
constantemente
en
la
zona
occipital
homolateral
produciéndose
una
plagiocefalia
asimétrica.
-
Prematuridad:
Los
huesos
del
cráneo
son
más
débiles
y
menos
resistentes
a
las
fuerzas
moldeadoras.
Su
larga
hospitalización
implica
una
mayor
inmovilidad
lo
que
facilitará
la
deformidad
craneal.
-
Posición
supina
durante
el
sueño
(boca
arriba):
Desde
1992
la
recomendación
de
dormir
en
esta
postura
para
reducir
el
síndrome
de
muerte
súbita
del
lactante
ha
favorecido
frecuentemente
la
aparición
de
las
deformidades
craneales.
La
posición
invariable
desde
el
nacimiento
en
decúbito
supino
prolongado
con
el
giro
de
cabeza
hacia
el
mismo
lado
(causa
de
plagiocefalia)
o
siempre
hacia
arriba
(causa
de
braquicefalia)
es
lo
que
más
a
menudo
encontramos.
Otras
deformidades
En
la
mayoría
de
las
ocasiones,
el
lactante
nace
con
la
cabeza
bien
conformada
pero
se
aprecia
su
predilección
a
descansar
con
la
cabeza
siempre
en
la
misma
posición,
sea
ésta
fija
hacia
un
lado
(a
unos
45o),
hacia
el
cielo
o
completamente
de
lado.
A
las
pocas
semanas
o
meses
de
permanecer
en
esta
posición
de
comodidad,
empieza
a
aparecer
una
deformidad
que
empeora
lentamente.
Si
el
niño
ha
dormido
y
descansado
en
decúbito
supino
(boca
arriba)
girando
siempre
la
cabeza
hacia
un
lado
unos
45o
estaremos
ante
una
plagiocefalia
que
puede
ser
derecha
o
izquierda.
Si
ha
dormido
siempre
boca
arriba
sobre
el
occipucio,
con
la
mirada
dirigida
hacia
el
techo,
lo
más
habitual
es
hallar
una
braquicefalia
(cabeza
corta
y
ancha),
que
puede
ser
mas
o
menos
simétrica
y
la
región
occipital
se
va
aplanando
totalmente
tomando
el
cráneo,
la
mayoría
de
las
veces,
un
aspecto
totalmente
redondo
con
los
diámetros
anteroposterior
y
transversal
iguales
(10
por
ciento
de
los
casos).
Por
el
contrario,
si
el
lactante
ha
estado
durmiendo
con
la
cabeza
reposando
siempre
de
lado
sobre
la
región
temporoparietal,
hallaremos
una
escafocefalia
o
dolicocefalia
(cabeza
larga
y
estrecha)
y
ocurre
en
los
grandes
prematuros
que
han
estado
largo
tiempo
en
las
unidades
de
cuidados
intensivos.
Cómo
las
podemos
prevenir
Las
deformidades
deben
ser
prevenidas
con
una
buena
política
de
colocación
del
lactante
en
la
cuna,
alternando
la
posición
de
la
cabeza
a
uno
y
otro
lado
durante
el
decúbito
supino
ya
desde
el
nacimiento.
Estos
métodos
de
reposición
son
altamente
efectivos
durante
los
3-4
primeros
meses
de
la
vida.
Cuando
el
lactante
está
despierto
debe
ser
colocado
sobre
su
barriga
para
acostumbrarse
a
ésta
posición
en
la
que
hace
sus
primeros
ejercicios
físicos
importantes
y
juegos
siempre
bajo
vigilancia.
Los
padres
debéis
alternar
de
forma
similar
el
giro
parcial
a
la
derecha
y
el
giro
parcial
a
la
izquierda,
ya
desde
el
nacimiento
con
el
fin
de
que
el
recién
nacido
no
establezca
sus
preferencias
por
una
sola
posición
de
la
cabeza.
Estas
medidas
de
rotación
de
la
posición
de
la
cabeza
también
deben
aplicarse
en
el
caso
de
que
el
lactante
pase
mucho
tiempo
en
una
sillita
o
en
el
coche
de
paseo.
Otras
medidas
oportunas
son:
ponerlo
a
dormir
alternativamente
a
un
extremo
y
otro
de
la
cuna,
cambiarle
de
lado
de
la
cuna
con
relación
a
la
cama
de
los
padres,
cuando
se
cambien
los
pañales
poner
la
cabeza
del
niño
alternando
los
extremos
del
cambiador,
colocar
los
juguetes
alternativamente
a
un
lado
y
otro
de
la
cuna,
de
la
sillita
o
del
coche
de
paseo
y
cuando
el
bebé
se
lleve
en
brazos,
ponerlo
alternativamente
sobre
la
cadera
izquierda
y
derecha.
También
son
eficaces
otras
pautas
como
alternar
los
lados
a
la
hora
de
dar
de
comer
e
intentar
llamar
la
atención
del
lactante
de
uno
y
otro
lado
de
la
cuna
o
sillita.
Si
la
deformidad
se
detecta
en
una
fase
precoz
(3-4
meses)
el
tratamiento
posicional
puede
ser
suficiente
para
corregir
el
problema,
antes
de
que
los
lactantes
desarrollen
su
propia
“posición
de
confort”.
Para
la
braquicefalia
los
giros
se
harán
a
ambos
lados
o
intentar
el
decúbito
lateral.
Para
la
plagiocefalia
es
necesario
reeducar
el
giro
de
la
cabeza
hacia
el
lado
contrario
del
que
habitualmente
duerme
aunque
al
principio
le
cueste
y
llore.
La
puesta
en
práctica
de
“Tummy
Time”
que
consiste
en
poner
al
bebé
boca
abajo
en
sus
ratos
de
vigilia
o
simplemente
cinco
minutos
de
posición
“tummy”
(en
mochila
delantera
o
de
“vientre“)
varias
veces
al
día
durante
las
seis
primeras
semanas.
Los
ejercicios
de
estiramientos
del
cuello,
teniendo
en
cuenta
que
alrededor
del
75
por
ciento
de
la
plagiocefalias
tienen
algún
grado
de
tortícolis,
son
eficaces
aconsejados
por
un
fisioterapeuta
y
haciéndolos
con
frecuencia
hasta
conseguir
una
movilidad
normal
del
cuello.
Las
ortesis
craneales
A
partir
de
los
tres
meses,
si
la
deformación
persiste,
puede
ser
necesario
el
uso
de
una
ortesis
craneal
que
ofrece
una
alternativa
más
asequible
y
menos
traumática
que
la
cirugía.
La
base
de
la
ortopedia
consiste,
por
un
lado,
en
la
creación
de
espacios
que
permitan
el
crecimiento
de
las
partes
deprimidas
y
por
otro,
en
la
contención
ortopédica
simultánea
de
las
partes
abombadas
compensatorias.
El
periodo
de
máximo
beneficio
de
la
ortopedia
está
entre
los
tres
y
nueve
meses
de
edad,
donde
se
pueden
conseguir
los
porcentajes
más
altos
de
mejoría,
cercanos
al
cien
por
cien.
Los
cascos
de
remodelaje
craneal
deben
ser
utilizados
en
los
casos
más
severos
de
deformidad
craneal,
ya
que
en
los
casos
leves
y
moderados
las
técnicas
de
reposicionamiento
son
las
más
indicadas.
|
Ortesis
craneal |
|
1.
Perforación
superior
del
50%
del
tamaño
del
casco,
para
mejorar
la
ventilación
y
reducir
el
peso.
2.
Superficie
decorada
con
motivos
infantiles
para
mejorar
la
aceptación.
3.
Dinamismo.
El
casco
no
limita
el
crecimiento
sino
que
lo
dirige.
Se
adapta
al
crecimiento
del
bebé.
4.
Perforaciones
opcionales
de
11
mm
de
diámetro. |

|
|
El
tratamiento
con
casco
remodelador
debe
ser
constante
durante
todo
el
día
y
el
seguimiento
se
hará
semanalmente
antes
de
los
seis
meses
de
edad
y
cada
15
días
después
de
los
seis
meses.
Únicamente
en
aquellas
deformidades
importantes,
que
consultan
a
una
edad
demasiado
tardía
para
beneficiarse
del
tratamiento
ortopédico
o
cuando
éste
ha
fracasado,
la
cirugía
puede
plantearse
como
último
recurso
terapéutico,
aunque
su
indicación
más
precisa
es
en
los
casos
de
deformidad
craneal
por
cierre
precoz
de
las
suturas
craneales
(craneosinostosis).
En
la
mayoría
de
los
casos,
el
diagnóstico
y
tratamiento
de
las
deformidades
craneales
puede
ser
llevado
a
cabo
por
el
pediatra
haciendo
partícipes
a
los
padres.
También
deben
colaborar,
si
fuera
necesario,
fisioterapeutas,
servicios
de
neurocirugía
o
de
cirugía
craneofacial.
El
éxito
está
en
la
prevención
y
en
la
realización
de
diagnósticos
precoces.
|