¿Cuando
debe caerse el cordón umbilical?
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El cordón umbilical se desprende, habitualmente, entre el 8º y 10º día y
algo más tarde en los niños nacidos por cesárea (12º-15º día).
La cicatrización de la herida que queda, suele producirse entre 3 y 5
días después de la caída.
La humedad excesiva,
la infección y, en definitiva, el mal cuidado, puede provocar un
retraso en todo el proceso. Si el retraso
es muy prolongado
(varias semanas) debe pensarse en la posibilidad de patología
asociada (infecciones, problemas inmunológicos, etc) o cuidados
inadecuados. Consulte con su pediatra.
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¿Qué
cuidados precisa antes de su caida?
Se han venido utilizando diversos productos con
resultados variables. Interesa indicar los que se consideran
inadecuados y por qué:
1.
Mercurocromo y mercurobromo (líquido
desinfectante de color rojo intenso presente en todos los hogares y
frecuentemente utilizado para cualquier herida): Puede provocar la
sensibilización de la piel (“eczema”). En las dosis que se aplica
no cabe esperar que se produzca una intoxicación por mercurio, que
sí puede producirse si, por accidente el niño lo ingiere en volumen
suficiente (como todas las medicinas mantenerla fuera del alcance de
los niños) . Puede usarse pero no es la mejor elección. En
cualquier caso no utilizar simultáneamente con productos que
contengan yodo pues, entre ambos, pueden producirse reacciones
químicas indeseables.
2.
Productos a base de yodo (povidona yodada).
Son excelentes antisépticos pero inadecuados en el recién nacido y
pequeño lactante pues se absorben a través de la piel, tan fina, y
pueden producir alteraciones en la función del tiroides. No usar.
3.
Polvos de sulfamidas. Pueden producir eczemas y
tienen poca capacidad para evitar la infección. No usar.
4.
Alcohol de 70º. Ampliamente utilizado considerándose
adecuado y preferido por muchos por su bajo coste y
accesibilidad (facilidad para disponer de él).
5.
Clorohexidina. Se trata de un líquido
transparente y quizá sea el desinfectante más adecuado
para evitar la infección del ombligo.
¿Debe mojarse el
ombligo mientras no se ha desprendido el cordón o aún no
cicatrizado?
Es habitual oír que debe evitarse y que, por
tanto, el niño debe ser bañado “por partes”.
En realidad, lo que hace falta es que una vez mojado se lave
debidamente y se seque bien para evitar la proliferación de
bacterias.
ENFERMEDADES
DEL OMBLIGO
A.
INFECCIÓN DEL OMBLIGO (ONFALITIS)
La
infección del ombligo se llama de onfalitis
y se reconoce porque aprecia enrojecimiento y
endurecimiento de la piel de alrededor del ombligo, supuración o
secreción sanguinolenta y maloliente.
Cuando
la infección parece muy localizada en el ombligo, el tratamiento
local puede ser suficiente. Si todo esto se acompaña de fiebre o
decaimiento deberá consultar inmediatamente con un Médico pues lo
habitual es que se precise de tratamiento antibióico por vía
intravenosa. En cualquier caso, no obre por su
cuenta: consulte con su pediatra y, mientras tanto, insista en los
cuidados.
B. GRANULOMA UMBILICAL
Puede
suceder que, una vez que se ha caído el cordón, aprecie una
formación como una cereza pequeña, roja y húmeda en la cicatriz del
ombligo.
Suele tratarse de un granuloma. Se cura con aplicaciones
de nitrato de plata pero no lo haga por su cuenta: consulte
primero con su pediatra (puede tratarse de otro tipo de enfermedad:
persistencia de estructuras fetales relacionadas con el ombligo que lo
comunican con la
vejiga urinaria o el intestino: observe si a través de él sale un
líquido que parece orina o heces y ofrézcale esta información a su
médico, le será de gran utilidad).
C. HERNIA
UMBILICAL
Se
produce por un fallo o defecto en la pared del vientre (como un ojal)
que permite la salida de una pequeña (o no tan pequeña) porción del
intestino. Puede ser mínima (“punta de hernia”) o gigante (varios
centímetros de diámetro y de prominencia o abultamiento). Se habla
de Onfalocele si la hernia es grande y no está cubierta de
piel sino de una fina capa transparente.
Tiene
la ventaja sobre las hernias inguinales
de que rara vez de incarceran (se ha salido pero no se puede
reintroducir aunque se presione sobre ella) o se estrangulan
(estando incarcerada se produce una dificultad para que llegue y salga
la sangre a la porción incarcerada y hace que se gangrene).
¿Requieren
tratamiento?
La mayoría de las hernias umbilicales se curan
solas en el curso de los 2 ó 3 primeros años de vida. No se desespere.
¿La utilización
de ombligueros, vendas, apretadas, esparadrapos, consigue su curación?
Oirá que sí y le pondrán ejemplos de niños de la familia,
amigos, vecinos a los que las hernias del ombligo “se le curaron”
con éste tipo de procedimientos. Bueno, pues NO,
no se curan y ni
siquiera aceleran o facilitan su curación. Por
otra parte su
uso no es inocuo: los esparadrapos (sean de tela, de papel
o analérgicos) acaban produciendo, inevitablemente, lesiones en la
piel (erosiones y auténticos arrancamientos); las vendas apretadas
facilitan el vómito al presionar sobre el vientre y le resultan
incómodas.
¿Cuáles deben
operarse y cuándo?
Las “gigantes”
(onfaloceles) se operan pronto. Las que persisten
después de los 2-3 años de edad se suelen operar a los 5 años o más
tarde. Otra indicación
sería que las hernias estuvieran relacionadas con otra enfermedad de
base. En cualquier caso debe su pediatra el que decida cuál debe
operarse, cómo y cuándo.
D.
EL OMBLIGO CUTÁNEO Y EL OMBLIGO PROBÓSCIDE
A veces, tras la
cicatrización del ombligo, queda una porción de piel sobresaliendo
de 1 a 3
cm o incluso más.
Lo habitual es que poco a poco vaya “introduciéndose” dentro del
la propia cicatriz umbilical hasta desaparecer. Otras veces no sucede
así y queda como una pequeña trompa de elefante (probóscide); en
tales casos puede que sea necesaria la intervención
quirúrgica.
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