¿Qué es la humedad?
Es
la cantidad de vapor de agua que contiene el aire.
¿Es
importante la humedad ambiental para el hombre?
La sensación de bienestar
ambiental depende de la temperatura y la humedad.
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En lugares
muy secos nos encontramos incómodos porque la piel y las
mucosas pierden agua fácilmente, “se secan” y, además, aumenta
la electricidad electrostática. De igual forma, si el ambiente es
muy húmedo, sobre todo si hace calor, la sensación de bochorno es
considerable, con la incomodidad que esto representa (recuerden, si
lo han experimentado, la diferencia del calor en verano entre las
ciudades de la costa y las del centro de la Península, en las que a
igual temperatura, en las primeras, “se suda más”). Además, el
exceso de humedad favorece el crecimiento de hongos y ácaros,
aumentando el riesgo de enfermedades ocasionadas por éstos, como el
asma relacionado con la alergia a “la humedad” y “al polvo”,
respectivamente (figura 1).
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Figura
1. Humedad
relativa, infecciones, alergias y contaminantes. |
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Fuente:
De Arundel et al. Indirect health effects of relative humidity
in indoor environments. Environ Health Perspect 1986; 65:
351-61
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¿Con
qué humedad estamos más confortables?
En
un recinto cerrado la temperatura y la humedad están muy
relacionadas; si la temperatura aumenta, la humedad disminuye, y
viceversa. Así pues, teniendo en cuenta esta premisa, se ha
valorado cual es el ambiente más confortable para el hombre llegándose
a la conclusión que es aquel en que la temperatura está entre los
20 y 25º C con un 40-60% de humedad (figura 2). En
estas condiciones no sólo estamos más confortables si no que también
más protegidos, puesto que se minimizan la capacidad de infección
y supervivencia de los microorganismos (bacterias, virus y hongos),
así como la de formación de irritantes respiratorios y dermatológicos para el hombre
(figura 1).
Figura
2.
Humedad relativa, temperatura y entorno.
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Temperatura
ºC |
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Humedad
relativa |
20% |
40% |
60% |
80% |
100% |
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Fuente:
Universitat i Prevenció (2001). Oficina de
Seguretat, Salut i MediAmbient. Universitad de Barcelona.
¿Qué
es un humidificador doméstico?
Es un aparato para dar humedad a un ambiente. Básicamente está
compuesto de un reservorio de agua y de un sistema para liberarla en
forma de vapor. Existen diferentes tipos en función de cómo se
produce y libera el vapor de agua.
¿Cuándo
puede usarse un humidificador doméstico
- En invierno, para aumentar la
confortabilidad en el interior del hogar. Para conseguir este
objetivo además del humidificador es necesario disponer de un termómetro
y de un higrómetro o de un psicrómetro, sencillos aparatos para
medir la temperatura y la humedad, respectivamente. Así puede
determinarse la situación ambiental en que uno se encuentra y
valorar si hace falta añadir, o no, más humedad.
- En el tratamiento sintomático
del resfriado común y la laringitis. En el primer caso, parece
que existen evidencias de que la aplicación de aire húmedo
caliente ayuda a la mejoría clínica de la congestión nasal. En el
segundo, la aplicación de vapor frío colabora en la reducción del
edema subglótico (inflamación de la garganta) con lo que disminuye
la obstrucción al paso de aire por la laringe y tiende a
normalizarse la frecuencia respiratoria y el intercambio gaseoso.
¿Cuándo
debe evitarse su utilización?
En
niños con asma bronquial. Por el riesgo de dispersión de aeroalérgenos
y porque la humedad favorece el crecimiento de ácaros del polvo y
de hongos, desencadenantes todos ellos de las crisis de
broncoespasmo (“pitos” con dificultad respiratoria).
¿Qué
tipos son los más utilizados?
Humidificador
ultrasónico: Crea una densa niebla de pequeñas partículas de agua
a través de un sistema de vibraciones ultrasónicas. Suele emplear
temperatura ambiente.
Vaporizador caliente: Crea vapor de agua gracias a unos
elementos eléctricos, por ejemplo, electrodos, que calientan el
agua.
¿Cuáles
son sus principales diferencias?
Los humidificadores ultrasónicos producen partículas de
agua más pequeñas, que son las que alcanzan más fácilmente las vías
respiratorias inferiores. Además, como usan agua a temperatura
ambiente, no hay riesgo de quemaduras. Generalmente son un poco más
caros.
Los vaporizadores calientes tienen
como ventajas que son más baratos, pueden usar agua del grifo y es
menos probable que dispersen alérgenos y contaminantes. La
contrapartida es el riesgo de quemaduras, hecho que ha de tenerse
muy presente si se usan con niños pequeños en casa.
Si duda en cual escoger, consulte a
su pediatra, seguro que le será de gran ayuda.
¿Qué recomendaciones deben seguirse
para su correcta utilización?
-
Usarlos sólo cuando las circunstancias lo aconsejen.
- Aportar la humedad adecuada para las condiciones
ambientales existentes.
- Desconectar el aparato previamente a su manipulación.
- Cambiar diariamente el agua del reservorio.
- Utilizar agua destilada (importante en los humidificadores
ultrasónicos).
- Limpiarlos cada tres días. Vaciar el reservorio y usar un
cepillo o estropajo para ello. Eliminar cualquier resto depositado.
Secar bien todas las superficies.
- Seguir las instrucciones del fabricante en cuanto a
productos de limpieza y desinfectantes. En su ausencia usar agua
oxigenada para limpiar las superficies en contacto con agua. Si se
emplean detergentes, aclarar varias veces para evitar la dispersión
de productos químicos durante su uso.
- Mantener los vaporizadores calientes fuera del alcance de
los niños. El vapor y el agua hirviendo pueden causar quemaduras.
- Evitar que las superficies de alrededor del aparato estén húmedas
o mojadas. Si esto ocurre, disminuir el volumen de humidificación
o, si no es posible, utilizar el dispositivo intermitentemente.
- Antes de guardar el humidificador, limpiarlo y secarlo
bien. Disponer de recambios desmineralizados. Guardar en un lugar
seco. Previamente a volverlo a usar, desempolvar y limpiar de nuevo.
CONCLUSIONES
1. Un ambiente con una humedad entre el 40 y 60% además de ser
más confortable minimiza
el riesgo de infecciones respiratorias y la severidad de reacciones
asmáticas y alérgicas.
2. Si se emplea un humidificador es recomendable complementarlo
con un sistema de medición de humedad ya que sólo debe utilizarse
cuando las circunstancias lo justifiquen.
3.
El uso de humidificadores como tratamiento sintomático de
enfermedades respiratorias queda limitado al resfriado común y a
las laringitis. Se desaconseja en niños asmáticos y alérgicos por
la posibilidad de desencadenar su sintomatología.
4.
Para evitar accidentes y disminuir el riesgo de dispersión
de alérgenos y contaminantes es importante seguir las indicaciones
del fabricante en cuanto al uso y mantenimiento de los
humidificadores domésticos, así como extremar las medidas de
higiene.
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