¿Qué
es?
| Una hernia inguinal
(HI) es la protusión, es
decir, la salida, de estructuras abdominales a la región de la ingle,
el escroto (bolsa en la que se alojan los testículos) o
los labios mayores en las niñas. Las estructuras abdominales
suelen ser el intestino pero, en las niñas, también puede ser
los genitales internos: las trompas, los ovarios o, incluso, el
útero.
¿Por qué se producen las hernias
inguinales?
Porque persiste una estructura que se denomina proceso
vaginal. El término “vaginal” no debe confundirnos,
pues existe en los dos sexos (tanto el femenino como el
masculino). |
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Para entender el problema es
necesario un elemental recuerdo anatómico. Igual que la superficie
del cuerpo está cubierta por la piel, el interior del abdomen (el
vientre) se encuentra cubierto por una capa finísima de células que
denominamos peritoneo. Parte
de este peritoneo es el denominado proceso vaginal que podríamos comparar con
una bolsa, un globo o un saco, que durante la formación del feto
desciende hasta el escroto en el varón y los labios mayores en la niña.
Su descenso hasta estas regiones es anterior al de los testículos en
los niños (recordar que los testículos se forman en el interior del
vientre y luego descienden. Ver el apartado Criptorquidia).
Antes de terminar el embarazo, el proceso vaginal suele haber
desaparecido (imaginarse que al principio es como un globo de juguete
cuyas paredes acaban pegándose entre sí y ya no pueden contener nada
ni se puede inflar por el pitorro). Cuando la adherencia de las
paredes del proceso vaginal no se completa, es decir, cuando persiste
abierto, permite que se desarrollen hernias y también hidroceles.
Aspectos generales de interés
·
Las HI son más frecuentes en los niños que en las niñas
·
Las hernias pueden ser unilaterales (de un solo lado) o
bilaterales (de los dos).
·
Generalmente las
HI son fácilmente reductibles (se reintroducen en el vientre
al presionar suavemente sobre ellas) y al hacerlo podemos percibir
como un borboteo (si es el intestino lleno de líquido y gas el que
formaba la hernia). Una vez que hemos conseguido reintroducirlas, lo
habitual es que, de forma más o menos inmediata, vuelva a salirse.
Cuando una hernia no puede introducirse por presión suave,
decimos que esta incarcerada. Si una hernia incarcerada provoca
dolor (llanto en el niño pequeño), se pone tensa y caliente, decimos
que está estrangulada. En estas condiciones la falta de riego
sanguíneo puede provocar su gangrena (muerte de esa región).
¿Hay que operar una hernia inguinal?
Sí, siempre.
No se dejen llevar por la opinión, seguro que bien intencionada, de
familiares, amigos, o vecinos que le digan que conocen casos, incluso
personales o de su propia familia, que fueron bien con vendas
apretadas. Estas medidas nunca curan verdaderamente una HI (puede que las
hagan desaparecer temporalmente) y con ellas se corre el riesgo de no
observar como una hernia que, hasta entonces, entraba y salía del
vientre sin dificultad, se bloquea (incarcera) o incluso se
estrangula. Las vendas no solo impiden ver sino que, al
presionar sobre la hernia, puede facilitar las complicaciones
antes citadas.
¿A qué edad debe operarse una hernia
inguinal?
El cirujano
que opera este tipo de problemas establecerá el momento más
adecuado para la cirugía aunque lo habitual es que se haga poco
tiempo después de confirmarse el diagnóstico sin esperar a que
el niño cumpla una edad determinada. Por supuesto se tendrá en
cuenta el estado del niño y
la posibilidad de patología asociada (prematuridad, enfermedad grave
coincidente, etc). La intervención (herniorrafia) es simple.
Una hernia incarcerada (“bloqueada”)
puede ser reducida manualmente bajo sedación. Si no se
consigue, debe ser intervenida en el curso de 1 ó 2 días (o antes si
la evolución lo aconsejara).
Una hernia estrangulada, exige cirugía
urgente.
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