¿Qué
es? ¿qué la produce?
La
inflamación del hígado tiene diversos orígenes y no siempre,
aunque mayoritariamente, de carácter infeccioso. En este sentido
son fundamentalmente virus los responsables de una hepatitis
infecciosa (virus
de la hepatitis A, B, C, D y E, virus de Epstein & Barr,
citomegalovirus, etc) aunque tóxicos (arsénico, setas), fármacos
(paracetamol, aspirina, quimioterapia, etc) o el daño producido por
las defensas del propio organismo (hepatitis autoinmune) son las
demás posibilidades.
¿Qué
problemas entraña tener una hepatitis?
Dada la gran variabilidad de
comportamientos entre unos tipos de hepatitis con respecto a otros
en cuanto a contagiosidad (en el caso de las infecciosas), gravedad
y tendencia espontánea hacia la curación, no tiene sentido extenderse en su descripción por lo que
aconsejamos consulte a su pediatra las dudas sobre el tipo de hepatitis del que
desea información.
El comportamiento clínico
(síntomas) de todas
ellas es, sin embargo, similar. Lo clásico es la fiebre (si es
infecciosa), el mal estado general, el cansancio, los síntomas
digestivos (nauseas y vómitos) y, lo fundamental, la ictericia
(coloración amarillenta de piel y escleróticas). La ictericia es
debida al acumulo de una sustancia procedente de la sangre y que no
es capaz de eliminar el hígado inflamado: la bilirrubina. Es
esencial buscar la ictericia en las escleróticas (zona blanca del
ojo que se vuelve amarilla) pues en la piel el color amarillento
puede tener otras causas (v.g. ingesta de zanahorias-> carotinodermia,
la anemia, etc).
En algunos tipos de hepatitis puede haber picor.
Cuando la inflamación es muy rápida
y el hígado falla en sus funciones de una forma drástica (fallo
hepático agudo o fulminante) puede producirse la muerte. Esto puede
suceder en algunos tipos de hepatitis infecciosas o en el síndrome
de Reye (v.g. hepatitis fulminante por la ingesta de aspirina
durante una varicela) aunque son excepcionales. La inmensa mayor parte de las hepatitis son
agudas (duran pocas semanas pero nunca más de 6 meses). Una gran
minoría son crónicas (duran más de 6 meses). Conocer si una
hepatitis va a ser fulminante, aguda o crónica no
se puede saber de antemano aunque si puede intuirse cuando conocemos
la causa concreta que la produjo (por ejemplo, el virus de la
hepatitis A nunca producirá una hepatitis crónica, es decir, curan
casi siempre).
¿Como se diagnostican?
El Médico
sospecha la hepatitis con los síntomas (fundamentalmente la
ictericia) pero siempre es preciso confirmarla con una analítica. En ella deben buscarse unas
sustancias llamadas transaminasas que se elevan cuando el
hígado se inflama (sus células se rompen liberando su contenido:
transaminasas y bilirrubina, entre otras). También
es preciso buscar un posible germen causante en la misma sangre que se
utiliza para la analítica. Solo cuando la hepatitis es duradera,
grave o su comportamiento es atípico está indicado una biopsia del
hígado (análisis al microscopio de un pequeño trozo de tejido
hepático).
Con respecto a su pronóstico ya
hemos dicho que habitualmente es bueno si se trata de una hepatitis
aguda (hepatitis A y la mayor parte de las tipo B) pues cura en
pocas semanas (siempre en menos de 6 meses). Las formas
crónicas (por ejemplo, la hepatitis C y algunas B) suelen tener
peor pronóstico pues no suelen curar y determinan un daño
progresivo del hígado.
¿En que
consiste su tratamiento?
El tratamiento igualmente depende de
la causa. En el caso de las agudas el tratamiento es tan solo
sintomático (reposo, alimentación pobre en grasas y medidas
higiénicas para evitar el contagio en caso de tener un origen
infeccioso). Algunas formas crónicas (las producidas por el
virus de la hepatitis C o la B) tienen tratamiento aunque la
tasa de éxitos, es decir, de que se elimine definitivamente el
virus, es variable. Las formas fulminantes suelen precisar de
tratamiento en una unidad de cuidados intensivos al fracasar la
función del hígado.
Con respecto a las formas infecciosas, la prevención
es posible con vacunas en algunos tipos de hepatitis infecciosas (A
y B. Solo esta última está incluida en el calendario vacunal).
Ante un pinchazo accidental con jeringuillas de la calle siempre es
preciso consultar con un Médico inmediatamente pues hay peligro de
contagio de hepatitis, además de otras infecciones más graves como
el SIDA.
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