Hepatitis.

Dr. J. Guerrero-Fdez. 
Hospital infantil La Paz. Madrid
Fecha del artículo: Diciembre 2001. ACTUALIZADA en Octubre 2002.

 


¿Qué es? ¿qué la produce?

La inflamación del hígado tiene diversos orígenes y no siempre, aunque mayoritariamente, de carácter infeccioso. En este sentido son fundamentalmente virus los responsables de una hepatitis infecciosa (virus de la hepatitis A, B, C, D y E, virus de Epstein & Barr, citomegalovirus, etc) aunque tóxicos (arsénico, setas), fármacos (paracetamol, aspirina, quimioterapia, etc) o el daño producido por las defensas del propio organismo (hepatitis autoinmune) son las demás posibilidades.

¿Qué problemas entraña tener una hepatitis?

Dada la gran variabilidad de comportamientos entre unos tipos de hepatitis con respecto a otros en cuanto a contagiosidad (en el caso de las infecciosas), gravedad y tendencia espontánea hacia la curación, no tiene sentido extenderse en su descripción por lo que aconsejamos consulte a su pediatra las dudas sobre el tipo de hepatitis del que desea información.

El comportamiento clínico (síntomas) de todas ellas es, sin embargo, similar. Lo clásico es la fiebre (si es infecciosa), el mal estado general, el cansancio, los síntomas digestivos (nauseas y vómitos) y, lo fundamental, la ictericia (coloración amarillenta de piel y escleróticas). La ictericia es debida al acumulo de una sustancia procedente de la sangre y que no es capaz de eliminar el hígado inflamado: la bilirrubina. Es esencial buscar la ictericia en las escleróticas (zona blanca del ojo que se vuelve amarilla) pues en la piel el color amarillento puede tener otras causas (v.g. ingesta de zanahorias-> carotinodermia, la anemia, etc). En algunos tipos de hepatitis puede haber picor.

Cuando la inflamación es muy rápida y el hígado falla en sus funciones de una forma drástica (fallo hepático agudo o fulminante) puede producirse la muerte. Esto puede suceder en algunos tipos de hepatitis infecciosas o en el síndrome de Reye (v.g. hepatitis fulminante por la ingesta de aspirina durante una varicela) aunque son excepcionales. La inmensa mayor parte de las hepatitis son agudas (duran pocas semanas pero nunca más de 6 meses). Una gran minoría son crónicas (duran más de 6 meses). Conocer si una hepatitis va a ser fulminante, aguda o crónica no se puede saber de antemano aunque si puede intuirse cuando conocemos la causa concreta que la produjo (por ejemplo, el virus de la hepatitis A nunca producirá una hepatitis crónica, es decir, curan casi siempre).

¿Como se diagnostican? 

El Médico sospecha la hepatitis con los síntomas (fundamentalmente la ictericia) pero siempre es preciso confirmarla con una analítica. En ella deben buscarse unas sustancias llamadas transaminasas que se elevan cuando el hígado se inflama (sus células se rompen liberando su contenido: transaminasas y bilirrubina, entre otras). También es preciso buscar un posible germen causante en la misma sangre que se utiliza para la analítica. Solo cuando la hepatitis es duradera, grave o su comportamiento es atípico está indicado una biopsia del hígado (análisis al microscopio de un pequeño trozo de tejido hepático).

Con respecto a su pronóstico ya hemos dicho que habitualmente es bueno si se trata de una hepatitis aguda (hepatitis A y la mayor parte de las tipo B) pues cura en pocas semanas (siempre en menos de 6 meses). Las formas crónicas (por ejemplo, la hepatitis C y algunas B) suelen tener peor pronóstico pues no suelen curar y determinan un daño progresivo del hígado.

¿En que consiste su tratamiento?

El tratamiento igualmente depende de la causa. En el caso de las agudas el tratamiento es tan solo sintomático (reposo, alimentación pobre en grasas y medidas higiénicas para evitar el contagio en caso de tener un origen infeccioso). Algunas formas crónicas (las producidas por el virus de la hepatitis C o la B) tienen tratamiento aunque la tasa de éxitos, es decir, de que se elimine definitivamente el virus, es variable. Las formas fulminantes suelen precisar de tratamiento en una unidad de cuidados intensivos al fracasar la función del hígado.

Con respecto a las formas infecciosas, la prevención es posible con vacunas en algunos tipos de hepatitis infecciosas (A y B. Solo esta última está incluida en el calendario vacunal). Ante un pinchazo accidental con jeringuillas de la calle siempre es preciso consultar con un Médico inmediatamente pues hay peligro de contagio de hepatitis, además de otras infecciones más graves como el SIDA. 

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Para más información, consulte a su pediatra.

 
 

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