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Debe saber
que la fiebre representa una respuesta del organismo frente a muy
diversas situaciones. La inmensa mayoría de ellas en el niño son
infecciones, donde el ascenso de la temperatura parece jugar cierto
papel defensivo. Por tanto, ¿es la fiebre en sí misma un peligro?,
¿debe tratarse a toda costa?, ¿debemos angustiarnos tanto en su
presencia?. En lo que sigue responderemos paso a paso a estas
preguntas, pero sin antes empezar por el principio...
1. Cuando crea que su hijo
tenga fiebre y quiera cerciorarse de su temperatura real, deberá
saber lo siguiente:
-
¿Que tipo de termómetro es el más
fiable? Sin duda, el digital. El
termómetro de mercurio constituye una forma fiable de medición
pero los riesgos derivados de su ruptura, aunque raros,
desaconsejan su uso hoy en día. Tambien desaconsejamos termómetros
de tecnología más sofisticada como el ótico (oido) por la dificultad que entraña obtener, en
algunos casos, la
temperatura real.
-
¿Donde tomar
mejor la temperatura? En
nuestro medio (España y Países latinos), siempre nos vamos a
referir a la temperatura axilar. La temperatura
rectal, que suele estar 0,5 ºC por encima de la axilar, no
deberá medirse en condiciones normales. La temperatura medida con
el termómetro ótico se acerca más a la rectal.
-
¿Cuanto tiempo deberá esperar para
conseguir la temperatura definitiva? Con los termonómetros
convencionales, habitualmente 3-5 minutos es
suficiente. Algunos termómetros digitales son más rápidos; los
óticos son inmediatos.
| 2. Una vez constatada la temperatura
deberá saber, también, que hablamos de febrícula si la Tº
axilar se encuentra entre 37,5
y 37,9 ºC, y de fiebre si se
superan los 38 ºC. Por tanto, se considera
NORMAL una temperatura
menor de 37,5 ºC. |
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3. ¿Siempre es una infección la causa
de la fiebre? Casi siempre. No obstante, aunque raros, pueden haber
otros motivos. La única excepción a esta regla se encuentra en los
recién nacidos en quienes el exceso de abrigo puede elevar la
temperatura sin que ello signifique infección.
4. ¿Cuando considerar al proceso
febril como una URGENCIA? La fiebre NO debe ser considerada como un
síntoma de alarma salvo en contadas excepciones (más adelante). Por
tanto, no tiene ningún sentido salir corriendo al
servicio de urgencias más próximo o actuar desesperadamente para
conseguir bajarle la temperatura; del mismo modo tampoco debe preocupar en exceso una
fiebre que apenas responde a los antitérmicos. ¿Por qué se les da
tan poca importancia a estos hechos?
a) La mayor parte de la infecciones
febriles tienen un origen vírico y, por tanto, son
intrascendentes.
b) La fiebre es considerada como un
mecanismo de defensa que puede llegar a ser beneficioso.
c) Por desgracia, las infecciones
causantes de fiebre (independientemente de su gravedad) pueden no
dar síntomas inicialmente y la exploración física inicial
realizada por un Médico ser rigurosamente normal (fiebre sin foco).
Del mismo modo una analítica rutinaria sería inicialmente normal (al menos en las primeras
6-12 horas de fiebre) por lo que
carecería de fundamento exigirla para "quedarse tranquilos".
Siguiendo con lo anterior, no es nada
raro que una infección febril permanezca sin dar síntomas (fiebre
sin foco) durante toda su evolución y luego desaparecer sin haber
dejado rastro de su origen.
d) No suele haber, salvo temperaturas
elevadas en niños pequeños, relación exacta entre el grado de fiebre y la
gravedad de la infección. Un simple catarro puede dar fiebre
elevada mientras que una meningitis puede expresarse con
temperaturas inferiores a 39 ºC.
Contestando a la pregunta formulada
anteriormente, deberá consultar inmediatamente si su hijo:
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tiene menos de 3 meses.
-
tiene
una temperatura superior a 40ºC
-
lleva 4 días o más con fiebre.
Esto no es un signo de alarma pero deberá consultar
obligatoriamente, aunque sin prisas, salvo que su pediatra le
haya dado otras instrucciones.
-
padece de alguna enfermedad
crónica grave (malformación del corazón, inmunodeficiencia, cáncer
en tratamiento quimioterápico).
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presenta síntomas de alarma:
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rigidez de nuca franca:
solo puede explorarse en el niño de más de 1 ó 2 años y que colabora. Se dice que
hay rigidez de nuca si el niño es incapaz de sujetar una
hoja de papel con el mentón (cerrando la boca) sobre el
pecho. No obstante, la fiebre elevada puede producir rigidez
de nuca siendo necesario bajarla para comprobar que
persiste.
-
convulsión
-
petequias. Son manchas
puntiformes de color rojo que NO desaparecen al estirar la
piel circundante. Los vómitos y la tos repetida producen
petequias en cara y parte superior de tórax y no deben
preocupar. También las infecciones víricas pueden producir
petequias. Entonces... ¿cuando debe consultarse
inmediatamente por petequias en presencia de fiebre? si son
varias (rodearlas con un bolígrafo para cerciorarse que son
de aparición progresiva) y, en caso de vómitos, su
localización rebasa los límites anteriormente descritos.
Aunque las causas más frecuentes de este tipo de petequias son banales
(tos, infecciones víricas, etc), hay que consultar sin
demora, más aún si existe decaimiento, para descartar
infecciones graves y de rápida progresión.
-
decaimiento importante.
Cabe decir que la fiebre, por muy escasa que sea, puede
producir decaimiento en el niño; solo deberá alertar si el
decaimiento es importante y persiste pese a lograrse bajar
la temperatura por debajo de 37,5º C.
5. Finalmente...
- ¿Que hacer si hay febrícula
(temperatura axilar entre 37,5 ºC y 37,9 ºC)? Hay una tendencia errónea
a tratarla inmediatamente con antitérmicos. Son suficientes, aunque
innecesarias, las
medidas físicas: paños húmedos en frente, axilas e ingles y/o
baños con agua TIBIA (nunca fría).
- ¿Qué hacer si hay fiebre
(temperatura axilar mayor de 38 ºC)? Deberá haber consultado con
su pediatra la dosis correcta, en función del peso de su hijo, de
los antitérmicos. Inicialmente lo ideal es manejarse con un solo
antitérmico que tenga escasos efectos secundarios como el Paracetamol.
En casos más rebeldes puede requerirse de Ibuprofeno. Otra alternativa más agresiva es
la Dipirona magnésica (=metamizol magnésico) cuyo
empleo debe evitarse salvo por prescripción médica. Por
supuesto, no deben olvidarse las medidas físicas.
-
Vigilancia domiciliaria. Esto es
importante en las fiebres sin foco (sin síntomas) que llevan
pocas horas de evolución (primeras 12-24
horas). Deberá vigilar si aparece alguno de los síntomas de
alarma anteriormente mencionados pues las infecciones realmente
graves suelen dar la cara pronto. Cuando los picos febriles llevan
más de 24 horas de evolución, esta vigilancia no debe ser tan
rigurosa pues la probabilidad de que exista una infección grave es baja.
Aunque hemos insistido en la
importancia de la vigilancia inicial de una fiebre sin foco,
también volvemos a recalcar en la necesidad de tranquilizarse ante
esta situación y no pretender que se haga un diagnóstico precoz y
exacto del origen de la misma; éste no siempre es posible y, la
inmensa mayoría de las veces, la infección causante carece de
trascendencia.
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¿Cuando emplear antibióticos? NUNCA
si no es bajo supervisión médica y solo si su pediatra sospecha infección bacteriana (es bien sabido que los virus NO
responden a los antibióticos). El empleo indiscriminado e
injustificado de los mismos ha sido la causa de que muchas bacterias
se hagan resistentes y el tratamiento de las enfermedades infecciosas
sea, en algunos casos, difícil.
CONCLUSIONES:
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Cerciórese de la temperatura real
de su hijo midiéndola con un termómetro digital a
nivel de axila.
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Si la fiebre lleva pocas horas de
evolución deberá extremar la vigilancia en casa de los signos de
alarma descritos anteriormente y tratarla como su pediatra le haya
instruido en visitas anteriores.
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Acudirá sin demora a un centro
Médico si aparecen alguno de los signos de alarma mencionados
previamente. En caso contrario deberá seguir controlando la
fiebre en casa hasta que pueda acudir a su Pediatra habitual.
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No se agobie si su hijo no presenta
síntomas aún y su Pediatra no encontró la causa de la fiebre (fiebre
sin foco). La causa más frecuente de fiebre sin foco es la
infección viral. Mientras tanto, tendrá que seguir tratando la
fiebre en casa y consultar de nuevo si hay algún cambio o se
cumplen las premisas que obligan a una consulta urgente.
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