Dolor torácico

Dr. J. Guerrero-Fdez. 
Hospital infantil La Paz. Madrid
Fecha del artículo: Actualizado en enero 2007.

 


En el niño, el dolor torácico puede tener varios orígenes siendo, casi siempre, benignos y, desde luego, excepcionalmente en relación con la "angina de pecho" o el "infarto de miocardio", tan comunes en la persona adulta.

¿Cuales pueden ser las causas?

En muchos casos la causa puede llegar a ser desconocida pese a los estudios realizados por su pediatra o un especialista. El denominado origen "psicógeno" del dolor de pecho suele ser un dolor a punta de dedo y es propio de niños nerviosos o muy ansiosos.

Otras posibilidades son el dolor relacionado con un traumatismo (contusión o fractura de costilla, esternón, etc), las agujetas, gases o estreñimiento. Si se acompaña de fiebre deberá consultar con su pediatra para que descarte algún tipo de infección como pudiera ser la neumonía (suele acompañarse de tos) o la pleurodinia epidémica, una entidad consistente en dolor torácico bajo y difuso, debido a una infección vírica contagiosa. También deberá consultar si existe dificultad súbita para respirar pues podría tratarse de un neumotorax.

En el niño con dolor de pecho rara vez pueden existir problemas de corazón (arritmia, pericarditis, miocarditis). Desde luego, lo que si resultaría francamente excepcional en la infancia sería la angina de pecho o infarto de miocardio.

¿Que estudios requiere?

Su pediatra determinará el posible origen mediante la exploración física. En caso de dudas, un simple electrocardiograma (aparato que registra la actividad eléctrica del corazón) permitirá descartar las causas más importantes. Otros estudios pueden incluir la radiografía de tórax aunque ésta, así como estudios más complejos, rara vez suelen ser necesarios.

En cualquier caso y pese a la benignidad de este síntoma en el niño, con las excepciones comentadas, conviene siempre consultar con el pediatra si éste persistiera o asociara otros signos (cansancio, fiebre, tos, antecedente traumático, etc.)

 

Para más información, consulte a su pediatra.

 
 

Volver atrás          Página principal