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En el
niño, el dolor torácico puede tener varios orígenes siendo, casi
siempre, benignos y, desde luego, excepcionalmente en relación
con la "angina de pecho" o el "infarto de
miocardio", tan comunes en la persona adulta.
¿Cuales pueden
ser las causas?
En muchos casos la causa puede llegar
a ser desconocida pese a los estudios realizados por su pediatra o
un especialista. El denominado origen "psicógeno" del
dolor de pecho suele ser un dolor a
punta de dedo y es propio de niños nerviosos o muy ansiosos.
Otras posibilidades son el dolor
relacionado con un traumatismo (contusión o fractura de costilla,
esternón, etc), las agujetas, gases o estreñimiento.
Si se acompaña de fiebre deberá consultar con su pediatra para que
descarte algún tipo de infección como pudiera ser la neumonía
(suele acompañarse de tos) o la pleurodinia epidémica, una entidad
consistente en dolor torácico bajo y difuso, debido
a una infección vírica contagiosa. También deberá consultar si
existe dificultad súbita para respirar pues podría tratarse de un neumotorax.
En el niño con dolor de pecho rara
vez pueden existir problemas de corazón (arritmia,
pericarditis, miocarditis).
Desde luego, lo que si resultaría francamente excepcional en la infancia sería
la angina de pecho o infarto de miocardio.
¿Que
estudios requiere?
Su pediatra determinará el posible
origen mediante la exploración física. En caso de dudas, un simple
electrocardiograma (aparato que registra la actividad eléctrica del
corazón) permitirá descartar las causas más importantes. Otros
estudios pueden incluir la radiografía de tórax aunque ésta, así
como estudios más complejos, rara vez suelen ser necesarios.
En cualquier caso y pese a la
benignidad de este síntoma en el niño, con las excepciones
comentadas, conviene siempre consultar con el pediatra si éste
persistiera o asociara otros signos (cansancio, fiebre, tos,
antecedente traumático, etc.)
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