Diabetes mellitus

Dres. J. Guerrero Vázquez*, J. Guerrero-Fdez.** 
* Hospital Punta de Europa. Algeciras (Cádiz). ** Hospital infantil La Paz. Madrid
Fecha del artículo: Junio 2002. ACTUALIZADA en Noviembre 2007.

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Existen dos tipos de diabetes: la Diabetes mellitus (diabetes sacarina), que se relaciona con un trastorno en el metabolismo de la glucosa (del azúcar) y la Diabetes insípida en la que la alteración radica en que los riñones no son capaces de retener agua. En los dos casos el individuo orina excesivamente pero mientras en la  primera situación la orina está muy concentrada (contiene azúcar y los antiguos médicos la diagnosticaban porque la probaban y el sabor era dulce: el término mellitus hace referencia a la miel con la que comparaban su sabor), en el segundo la orina está muy diluida ("es como agua") y, por supuesto, no contiene azúcar (de ahí que la denominaran insípida: no sabía a nada).  

Las más habitual es la Diabetes mellitus. A ésta es a la que casi siempre nos referimos cuando hablamos entre nosotros y decimos "tengo, o tiene, diabetes".  También es frecuente oir: "tengo, o tiene, azúcar".  En el presente artículo hablaremos solamente de esta forma de diabetes... la DIABETES MELLITUS.

Existen dos tipos de Diabetes Mellitus (DM) que se diferencian según se necesito o no para su control de la administración de Insulina. El primer caso es la DM tipo I (o dependiente de insulina); el segundo el la DM tipo II o no dependiente de insulina.  La primera sucede porque el páncreas (que es un órgano que tenemos en el vientre) no es capaz de producir y segregar INSULINA (una sustancia u hormona que se encarga de controlar el azúcar dentro del organismo); la segunda es rara en la infancia y no es que falte insulina, sino que hay resistencia a que actúe la misma, esto es, no se responde por parte de las células sobre las que habitualmente actúa. Esta última suele presentarse en obesos y es más propia de adultos.

Hablemos, pues, de la más frecuente en el niño... ¿A qué es debida la diabetes mellitus tipo I?

Sin entrar en detalles, podría decirse que existe una predisposición hereditara a padecerla aunque esto no signifique necesariamente que deban haber antecedentes en la familia de este tipo de diabetes (tipo I). Ciertos agentes del medio (¿virus?, ¿estrés?) no bien conocidos desencadenarían en niños predispuestos una reacción del organismo contra una parte de su propio pancreas y, consecuentemente, un fallo en su función: la de producir y segregar insulina. En definitiva, falta la hormona necesaria para que nuestro organismo utilice la glucosa, nuestro principal sustrato energético.

¿Qué sucede si no se utiliza la glucosa?

Al no ser consumida por nuestras células, la glucosa aumenta en la sangre y ésto conlleva problemas a corto y largo plazo:

- A corto plazo (días o semanas): El exceso de glucosa se elimina por la orina y, a la par, también agua... se orina excesivamente (poliuria). Para evitar la pérdida de agua (deshidratación) se tiende a beber en exceso (polidipsia). En algunos casos se pierde el apetito, en otros se come excesivamente (polifagia) para compensar la relativa falta de sustrato energético en nuestras células. Junto a ésto suele haber pérdida de peso. La forma más grave de iniciarse la DM es con una Cetoacidosis (además de elevación de los niveles del azúcar, la sangre se vuelve ácida y hay deshidratación).

- A largo plazo: El exceso de glucosa mantenido durante años en un diabético que no se controla adecuadamente produce un daño progresivo de la vista (retinopatía diabética), de los nervios (neuropatía diabética - se altera la sensibilidad, aparece incontinencia, impotencia, etc), de los vasos (se obstruyen favoreciendo la aparición de infartos de corazón, problemas de circulación, etc.) y del riñón (hipertensión arterial, insuficiencia renal y necesidad de dialisis en casos muy avanzados).

¿Cómo se llega al diagnóstico de diabetes mellitus tipo I?

Es importante señalar que la diabetes se instaura muy rápidamente (en cuestión de semanas) y que no es posible que pase inadvertida.

En los análisis lo que define a la DM (o al menos hace sospecharla) es encontrar que los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre están elevados. Unos niveles por encima de 200 mg/dL confirman la enfermedad aunque en situación de ayunas esta cifra puede ser más baja y precisar de otro estudio analítico que permita llegar al diagnóstico.

Otro tipo de estudios más complejos serán realizados a nivel hospitalario para establecer, entre otros, cómo se encuentra el pancreas. 

¿En qué consiste su tratamiento?

El tratamiento de la DM en el niño es necesariamente con insulina ya que casi siempre la diabetes es del tipo I. Junto a ello se establecerán medidas dietéticas (control exhaustivo de la ingesta de hidratos de carbono) y se organizará la actividad física (el niño diabético necesita hacer un adecuado ejercicio).

¿Qué hay del seguimiento?

Todo niño al que se le diagnostica diabetes tipo I por primera vez (début diabético) requiere de ingreso hospitalario para tratamiento y enseñanza en el manejo de su enfermedad. En casa deberá seguir un control estricto de las glucemias (niveles de glucosa en sangre mediante un pequeño aparato) y modificar, en base a ellas, las dosis de insulina. Por otra parte, se establecerán consultas periódicas en el hospital para la realización de analíticas que permitan establecer si el control de la enfermedad está siendo el adecuado y si se está desarrollando algún tipo de complicación (a nivel de riñón, vista, etc)... pero, ¿hay alguna forma de conocer si habido un buen control global del "azucar" en los últimos meses? Sí. Existe una determinación analítica denominada hemoglobina glucosilada (HbA1C) que refleja cómo de elevados se han mantenido los niveles de glucosa en sangre en los últimos 3 meses.

Finalmente, ¿son evitables las secuelas? Siempre qué el control de la diabetes sea riguroso es posible reducir su incidencia.

 

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Para más información, consulte a su pediatra.

 
 

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