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¿Qué es la
Bronquiolitis?
Es una enfermedad
de los bronquios que todos los años en invierno afecta a muchos
lactantes y niños menores de dos años.
En realidad se
debe a una
infección de los
bronquiolos, esto es, de las
últimas ramificaciones de los bronquios, determinando en niños
pequeños una obstrucción al paso del aire y dificultando, por ello,
la respiración.
Como
enfermedad infecciosa... ¿qué gérmenes lo causan?
Son virus de muy diversa índole; el más frecuente es el llamado
Virus Respiratorio Sincitial (VRS) aunque otros muchos son capaces de
reproducirla (virus de la gripe, etc).
| Estos
virus producen inicialmente un cuadro catarral y, poco tiempo
después, descienden hasta los pulmones donde dañan a los
bronquiolos.
Esto provoca la inflamación de
sus paredes y,
consecuentemente, la obstrucción parcial de los mismos que
además de producir dificultad respiratoria, es la que
determina, cuando pasa el aire, una característica fundamental
de la enfermedad: las sibilancias,
es decir, ruido en forma de pitos a la auscultación pulmonar. |
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Como proceso infeccioso producido por virus, es contagioso. No
obstante, no todos los niños contagiados acaban con bronquiolitis... ¿Por qué? Existen dos factores que favorecen
las bronquiolitis en niños que se contagian por alguno de estos
virus:
1. Edad: Si el niño contagiado tiene más
dos
años los bronquiolos son lo suficientemente grandes como para no
obstruirse cuando se inflaman. De este modo, en ellos no suele
aparecer dificultad respiratoria. Además, la inmunidad (defensas)
a esta edad es más competente, evitándose la progresión del
virus a este territorio de los pulmones. En ellos, así como en
adultos, los síntomas son los propios de un cuadro catarral.
2. Predisposición: No todos los niños contagiados de
menos de dos años van a padecer bronquiolitis. Esto no suele estar
en relación con la inmunidad sino más bien con cierta
predisposición genética (niños con antecedentes familiares de asma,
dermatitis atópica, etc...). Esta
afirmación se encuentra, aún hoy, muy en discusión. ¿Como se manifiesta?
Siempre comienza como un cuadro catarral con tos, mocos y fiebre.
Posteriormente, en cuestión de uno o dos días, aparece dificultad respiratoria que, a veces, entorpece la alimentación. Ésta
puede ser variable, desde casos leves que no plantean ningún
problema, hasta casos graves que requieren de ingreso hospitalario. La
dificultad respiratoria puede adivinarse mirando fijamente las
costillas, la parte superior del esternón o la parte inferior del
tórax. Se observará hundimiento de estas zonas cada vez que inspire
el niño.
El proceso es autolimitado, es decir, cura por sí solo aunque
puede durar más de una semana o complicarse, rara vez, en forma de Neumonía. Posteriormente puede quedar una tos residual
que poco a poco irá desapareciendo.
Es frecuente, en algunos niños con cierta predisposición, padecer
cuadros similares a posteriori y después de cada proceso catarral. Estos cuadros
pueden ser nuevas bronquiolitis, si bien, lo habitual es que
sean "episodios de broncoespasmo". En realidad lo que sucede
es que los bronquios y bronquiolos que quedaron dañados en la primera
bronquiolitis se hacen
"hiperreactivos", es decir, en presencia de un nuevo cuadro
catarral éstos reaccionan contrayéndose (broncoespasmo) y
provocando, sin necesidad de que haya inflamación de los mismos,
obstrucción al paso del aire. Este fenómeno de hiperreactividad
bronquial (reacción exagerada del bronquio frente a un estímulo)
suele curar progresivamente antes de los 2-4 años. A veces se
mantiene más allá de los 4-6 años y entonces podría hablarse de Asma. ¿Puede saberse si un
niño con bronquiolitis acabará siendo asmático?
No aunque parece ser algo más frecuente en niños que
tienen
alergia a alimentos, dermatitis atópica o existen antecedentes
de asma en la
familia.
¿Como se diagnostica?
Durante la fase catarral es imposible diagnosticar una
bronquiolitis. De hecho, en ese momento todavía no puede hablarse de
bronquiolitis. Posteriormente, sea o no evidenciable la dificultad para
respirar, el diagnóstico definitivo lo hace el Médico mediante la
auscultación pulmonar al encontrar sibilancias (pitos) y
"burbujeo" en el pecho.
También la tos de la bronquiolitis es muy característica y el
Médico con experiencia puede sospechar esta enfermedad tan solo con oírla.
Si la
dificultad respiratoria es importante, el niño tiene mal estado
general o la auscultación revela otros "ruidos" anormales
puede estar indicado descartar alguna complicación de los pulmones mediante
radiografía o alguna otra prueba complementaria.
El ingreso en un centro hospitalario no suele ser necesario salvo
que la severidad del proceso, la edad y los antecedentes del
niño así lo aconsejen.
¿Cual es su tratamiento?
No existe tratamiento para esta enfermedad salvo el sintomático,
es decir, procurar bajarle la fiebre, mantenerlo bien hidratado,
realizarle lavados nasales frecuentes y aspirarle, si fuera necesario, las secreciones con
perilla de goma. Son muy útiles la posición de semincorporado (para
facilitar la respiración) y la fisioterapia (palmaditas en la espalda
y en el pecho) para movilizar las secreciones de moco en los bronquios y
evitar así las complicaciones. Antes de realizar cualquiera de estos
procedimientos deberá haber consultado con su pediatra. Por otra
parte, el humo del tabaco es muy dañino para
estos niños por lo que los padres deberán abstenerse de fumar
delante de ellos.
A veces puede precisar medicación con
broncodilatadores en aerosol (sustancias que dilatan el
bronquio para permitir el paso del aire) u otro tipo de sustancias, aunque no
suelen ser eficaces. El Pediatra será quien determine
la conveniencia de este tipo de tratamientos.
Cuando el niño precisa de ingreso hospitalario, las medidas que se
toman son similares a lo expuesto anteriormente aunque, algunas veces,
es necesario la administración de oxígeno y de otro tipo de
sustancias.
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