1. Anorexia orgánica: Habitualmente debido a una
enfermedad del organismo subyacente (infección de orina, cuadro
catarral, etc) que provoca inapetencia. Es una forma de
inapetencia que deberá investigarse cuando se
acompañe de otros síntomas.
2. Anorexia funcional: Hace
referencia al niño que "desde siempre come muy poco", una forma frecuente de
inapetencia que suele ser debida a una alteración en el
desarrollo del hábito alimentario y que, algunas veces, repercute
en el peso. El tratamiento fundamental consiste en la reeducación de
los hábitos alimentarios del niño que, cuando son más mayorcitos,
suelen adquirir con facilidad. Puesto que, muy probablemente,
habrá oído hablar de ciertos medicamentos que estimulan el
apetito, mal llamados "vitaminas", es importante señalar que el
uso de éstos, más correctamente llamados fármacos
orexígenos, deben quedar
restringidos para casos concretos y siempre bajo la supervisión de
un
pediatra. Lo habitual en estos casos, y ya que estos tratamientos no suelen ser
claramente efectivos, es objetivar
que dicha inapetencia no repercute en la ganancia de peso y talla.
3. Anorexia nerviosa: Enfermedad propia del sexo
femenino y de la
adolescencia en la que la inapetencia tiene un origen psicológico;
inicialmente conservan el hambre pero se niegan a comer para
adelgazar y mejorar su imagen corporal. El diagnóstico certero de
"anorexia nerviosa" debe establecerlo un Médico habituado
a este problema y debe sospecharse cuando se produce
una percepción delirante del cuerpo (se siguen viendo gordas pese a
estar delgadas) y pérdida progresiva del peso. En fases finales se
producen
trastornos endocrinos (falta o desorden de reglas, etc), depresión,
ansiedad, etc. El tratamiento en fases avanzadas puede ser muy difícil
y requiere, entre otras medidas, psicoterapia.